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WikiLeaks revela esfuerzos de la industria del alcohol por frenar la legalización de la marihuana

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La filtración de correos llevada a cabo durante la Convención Nacional Demócrata ha permitido descubrir un detalle muy interesante para los defensores de la legalización de la marihuana. Una organización de la industria de las bebidas alcohólicas pagó por un anuncio en un boletín que reciben los congresistas y en el que alertaban de los peligros del consumo de cannabis cuando se coge el volante. El texto es solo otro de los esfuerzos del sector de las bebidas alcoholicas por ralentizar la aprobación de normativas que despenalicen el consumo.

 

Durante la última década, y a pesar de los grandes avances en materia de legalización, distintos ‘lobbies’ de Estados Unidos han trabajado para frenar la despenalización del consumo de marihuana. Además de una parte de la industria farmaceútica, que teme que remedios más naturales como el cannabis supongan una competencia para algunos de sus productos, otro de los sectores más activos en su oposición a la planta ha sido el de la industria del alcohol. Desde las asociaciones cannábicas hace ya tiempo que se denuncia la hipocresía de esta industria que ve en la marihuana un competidor recreativo más barato y menos nocivo que la bebida.

Los ejemplos de la oposición del alcohol son numerosos. En algunos casos se han producido de forma abierta y, en otros, desde bastidores. Uno de ellos sucedía en el estado de Massachusetts. En este territorio norteño la marihuana es legal para uso médico desde el año 2012, y en noviembre de 2016 los habitantes de esta región apoyaron mayoritariamente la propuesta que convirtió también a la marihuana recreativa en una realidad legal.

Sin embargo, los intentos de legalización no contaban con el beneplácito de todos. Durante el largo proceso que terminó desembocando en la aprobación del texto, el Comité de Acción Política de los Distribuidores de Cerveza de este estado donó 25.000 dólares (unos 23.300 euros) para la campaña ‘Por un Massachussets sano y seguro’, una iniciativa antimarihuana. Con esta donación, se convertían en los terceros contribuyentes más generosos con el movimiento antilegalización.

En el desértico estado de Arizona, la Asociación del Vino y las Bebidas Espirituosas también contribuyó con 10.000 dólares a la campaña de un grupo antilegalización que se oponía a la despenalización del consumo de cannabis. En el caso de este territorio y aunque la marihuana medicinal es legal, la propuesta 205 que habría legalizado el consumo recreacional fue derrotada en noviembre de 2016, cumpliéndose así el deseo de la organización, que no quería a la planta como competencia.

La filtración de WikiLeaks

Sin embargo, el movimiento de la industria que más ampollas ha levantado ha sido descubierto gracias a una filtración de WikiLeaks. Sucedió durante la Convención Nacional Demócrata, en la que los delegados del partido norteamericano eligieron a Hillary Clinton y a Tim Kaine como los candidatos a presidenta y vicepresidente de los Estados Unidos para las elecciones. En ella se desvelaron distintos correos de diferentes ramas, organizaciones y personalidades del Gobierno.

Fue con esta publicación de ‘e-mails’ cuando pudo descubrirse que ‘Huddle’, un boletín elaborado por la web ‘Político’ que llega al correo electrónico de los congresistas, contenía un anuncio de la WSWA (Wine and Spirits Wholesalers of America). En él, esta organización, que representa a la industria de las bebidas alcohólicas, advertía de los riesgos de la marihuana al volante. Lo más curioso, además de la redacción del anuncio, es que el mensaje de la WSWA no aparecía en el archivo público que recoge estos boletines.

“Aunque la WSWA es neutral en el asunto de la legalización, la organización cree que los estados que legalizan la marihuana tienen que asegurarse de que se crean regulaciones apropiadas y efectivas que protejan al público de los peligros asociados con el abuso y el mal uso de la planta”, comenzaba el pequeño texto. Asimismo, continuaba diciendo que en el estado de Colorado, en el que la marihuana es legal en sus vertientes tanto médica como recreativa, se había documentado un aumento de los accidentes de tráfico en los que los conductores habían dado positivo por cannabis.

Una información sesgada e interesada

Estos párrafos, dirigidos a los congresistas, implican varias cosas. En primer lugar, que a pesar de que la WSWA se declare neutral en el asunto de la legalización, su postura es cualquier cosa menos indiferente. El hecho de haberse tomado las molestias y de emplear el dinero en avisar de los supuestos peligros de la marihuana al volante habla de grandes recelos ante la planta.

De hecho, aunque en el texto y fuera de él insisten en este concepto de imparcialidad, la WSWA incluyó una charla en su convención número 72 con el nombre de ‘Todo lo que necesitas saber sobre la marihuana’, con el objetivo de ofrecer a los que acudiesen información sobre “cómo la legalización podría tener impacto en otro producto social como las bebidas alcohólicas”.

También, el pequeño anuncio muestra la predisposición de esta organización a olvidar que una de las mayores causas de muertes al volante se encuentra en la conducción bajo los efectos del alcohol. Además, según los datos disponibles, en todos los accidentes en los que la persona al volante da positivo por consumo de cannabis, el afectado da casi siempre positivo también en otras sustancias como alcohol, heroína o cocaína, con lo cual se trata de una información sesgada y sacada de contexto. También cabe destacar que el aumento de positivos por cannabis, sin restarle importancia a la gravedad del hecho (ya que es ilegal conducir bajo los efectos de la planta), se enmarca dentro de la reciente tendencia estadounidense de aumento de accidentes, ya que se realizan más trayectos al volante por las bajadas en los precios de la gasolina.

“Dado que ya es ilegal conducir bajo los efectos de la marihuana y que los estudios existentes muestran que los efectos del cannabis sobre la habilidad de conducir son significativamente menores que los del alcohol, es difícil encontrar una razón legítima para que la industria del alcohol se preocupe por esta cuestión”, afirmó Morgan Fox, líder de Marijuana Policy Project, la mayor organización estadounidense que trabaja por la legalización del consumo de la planta. “Harían mejor si se preocupasen por financiar proyectos sobre cómo disminuir los casos de conducción bajo los efectos del alcohol”, censuró.

Este anuncio, destapado gracias a la filtración de WikiLeaks, es solo un ejemplo más de cómo la industria del alcohol se siente amenazada por el avance en la legalización de la marihuana y de cómo usan financiación y anuncios tergiversados para intentar frenar la legislación cannábica. Activistas y amantes de la planta tendrán que seguir trabajando para que, a pesar de los intentos de algunas organizaciones, el consumo cannábico sea cada vez más libre y esté menos manchado por los prejuicios, interesados, de algunos.

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Anexo- Cuatro grandes razones por las que las compañías alcohólicas no quieren la legalización de la marihuana:

1- Competencia: Aunque la marihuana y el alcohol han coexistido en la misma arena durante décadas sin interferencias, existe la preocupación de que el consumo de alcohol podría disminuir si la marihuana se legaliza. El estigma que rodea al cannabis ha impedido que mucha gente tenga acceso a él, a pesar del hecho de que es menos dañino que el alcohol. Además, el acceso al cannabis en los estados donde aún no se ha legalizado puede conducir a una mala experiencia con el mercado negro, con una proliferación de este estigma negativo.

2- Un marco más flexible: El alcohol tiene que jugar con muchas reglas y regulaciones que le podrían poner en desventaja en comparación a la marihuana, que al ser legalizada entraría en el mundo como una industria completamente nueva, con un marco moderno que mejorará con respecto a las políticas normativas del alcohol. 

3- Seguridad: De acuerdo con un nuevo estudio, el cannabis es 114 veces más seguro que el alcohol a un nivel individual. Cifras como éstas, por supuesto, se derivan del hecho de que no se conocen muertes por cannabis, mientras el 5,9% de las muertes en el mundo son atribuibles a la ingesta elevada de alcohol, una proporción mayor que morir por sida (2,8%) o por tuberculosis (1,7%). Independientemente de cómo se consume la marihuana (por vaporización, fumada o en comestibles) los efectos adversos en el cuerpo son mínimos en comparación con los del alcohol.

4- Perdida de interés: Los grupos industriales temen que la legalización de la marihuana podría agotar el interés por el alcohol, desplazando la preferencias del consumidor sobre una base de productos más amplia y más barata dentro del mercado recreativo actual, como son los comestibles o los inhalables. Este temor está respaldado por investigaciones que demuestran que muchos consumidores consideran a la marihuana un sustituto del alcohol, sobre todo a partir de los 21 años.

Fuente Dinafem.org