En esta edición de Cannabis Magazine os contaremos cómo vaporizar de una forma segura y económica. Eso sí, será poco precisa, dado que los vaporizadores que usaremos para este fin son manuales. Para ello nos ceñiremos a un presupuesto máximo de cincuenta euros.

por Raro Genetics, @raroweed

Eagle Bill mostró el camino

Para conocer el presente de la vaporización debemos remontarnos a 1994, cuando un indio cherokee, Eagle Bill, fabricó un utensilio de cristal para vaporizar sus hierbas sin quemarlas. Este arcaico dispositivo estaba realizado íntegramente de cristal y constaba de una burbuja sobre la que había un pequeño depósito, donde albergar sus preciadas esencias, así como un tubo para inhalar. Además, cuenta la historia que Eagle y Ben Dronkers mantenían intensas conversaciones junto a una hoguera, usando su fuego para calentar el primitivo vaporizador.

Vaporizador con cristal encapsulado

Si bien Eagle Bill mostró cómo vaporizar de una forma económica y más o menos segura. Varios lustros después, unos españoles amantes de la vaporización usaron su principio de la vaporización para crear un vaporizador portátil y de bajo coste. Este singular vaporizador constaba de dos partes de cristal, a modo de encapsulado. De esta forma contiene dentro del depósito interior tanto las hierbas como los extractos, ya que admite que se vaporicen todo tipo de materiales vegetales y resinas. Sea cual sea nuestro producto a vaporizar, lo calentamos con la ayuda de un mechero potente o un pequeño soplete, al igual que hacía Eagle Bill, con la salvedad de que, en el modelo original, las esencias estaban en un recipiente abierto, mientras que en este novedoso modelo se encuentran en un depósito interior. De esta forma se obtiene una vaporización más estable en cuanto a temperatura, y mucho más cómoda en cuanto a su uso.

También cabe destacar que el flujo de aire de este básico vaporizador está muy bien diseñado, proporcionando inhalaciones con muy poca resistencia, algo muy valorado por los consumidores, que les cuesta hacer aspiraciones largas y pronunciadas. Esto se consigue gracias a los pequeños orificios colocados en el extremo opuesto a la boquilla, los cuales permiten que las esencias se volatilicen uniformemente.

Como curiosidad, este vaporizador trae una singular funda en forma de rotulador, el cual además de servir como envase protector hace de camuflaje, evitando que sea descubierto. Cabe recordar que cuando este vaporizador salió al mercado, aún había muy poca cultura vaporeta en España, e incluso se decía que los vaporizadores eran utensilios para consumir drogas como la heroína o el crack. Por suerte, a día de hoy este estigma, fruto del desconocimiento, ha desaparecido.

Tampoco podemos olvidar que este vaporizador tuvo su versión especial para ser conectado a una pipa de agua o bong, aunque no fue demasiado exitoso; probablemente por la poca cultura e información que había en ese momento. El precio de estos dos modelos está entre los treinta y los cuarenta euros, dependiendo de si incluía un pequeño soplete o no.

Vaporizador y grinder con mechero de llama azul

Vaporizadores de cristal abiertos: la re-evolución

Al igual que pasó con la mejora de la pipa de Eagle Bill, la evolución del simple pero eficaz vaporizador de cristal ha tardado un lustro en llegar. Además, como sucedió en la primera evolución, esta segunda también se ha producido en España, más concretamente en el sur, al igual que ocurrió con la primera.

Esta vez la evolución ha sido por partida triple, ya que el inventor de estos nuevos y económicos vaporizadores ha querido ir un paso más allá, proporcionando nuevas experiencias y técnicas ligadas a la vaporización. Por ello, ha creado tres modelos parecidos, pero con usos muy dispares:

  • Modelo básico: el modelo más básico sería similar al modelo antiguo, que hemos desgranado antes, con una diferencia clave: este modelo está construido de una sola pieza y su fabricación es totalmente artesanal. Esta diferencia consigue dos grandes ventajas: que el uso sea más cómodo y que su limpieza sea más fácil. En cuanto al uso, con esta mejora han conseguido que tengamos un mayor flujo de aire, de ahí que las aspiraciones puedan hacerse con total suavidad. No debemos olvidar que, al ser solo una pieza, no tendremos que estar montando y desmontando el vaporizador cada vez que queramos introducir una carga. En cuanto a la limpieza, gracias a no llevar piezas móviles que tengamos que desmontar, se agiliza y facilita respecto al histórico modelo. Centrándonos en el uso, es similar al anterior en cuanto a funcionamiento (debemos calentar el cuerpo del vaporizador) y tamaño del depósito, ambos modelos pueden albergar en torno a 0,2 gramos de hierbas secas.
  • Modelo XL: para los consumidores con la necesidad de vaporizar mayor cantidad de hierbas en cada uso, el fabricante ha manufacturado un modelo de mayor cubicaje tanque (sobre 0,6 gramos), ampliando la capacidad a casi el doble. Gracias a esta ampliación, también podemos utilizar este vaporizador para depositar el vapor en otro envase o depósito. Parra ello, en vez de inhalar debemos de soplar a través del tubo (previamente cargado con nuestras esencias y tras ser calentado). Con ello podemos obtener principalmente dos ventajas: enfriar el vapor en un recipiente antes de ser inhalado o utilizarlo para aromatizar alimentos.
  • Modelo combi: este tercer modelo es el que me ha parecido más curioso, ya que en tamaño y forma es muy similar al XL. Sin embargo, si nos fijamos en los extremos, tienen una apertura mayor. Esto sirve para poder albergar otras esencias o hierbas frescas en la punta sin que apenas se calienten y aportando un sabor y efecto diferente. Por ejemplo, podemos colocar unas hojas de menta fresca en la punta y llenar el depósito con nuestras hierbas preferidas, así le daremos un toque mentolado muy placentero y refrescante. Además, al colocar esencias frescas en la punta añadimos un extra de humedad a nuestro preciado vapor, algo muy valorado por los consumidores con problemas respiratorios.

Estos singulares vaporizadores cuestan en torno a doce euros por cada pieza, y se pueden adquirir cuatro vaporizadores y un pequeño soplete o mechero de llama azul por menos de cincuenta euros.

Cómo optimizar estos vaporizadores

Pese a la simpleza de estos vaporizadores, para sacarles el máximo partido os daremos unos trucos:

  • Carga optimizada: una de las claves para usar este tipo de vaporizadores es cargar el tanque de forma adecuada. Para ello debemos picar las esencias uniformemente, sin pasarnos de fino y evitando que se queden trozos grandes, ya que pueden atascar el fluido del aire a través de las hierbas. Además, es muy importante no prensar en exceso el contenido del tanque, de hacerlo formaremos un tapón que nos dificultará las inhalaciones.
  • Calentamiento uniforme: es muy importante calentar todo el cuerpo del vaporizador de forma uniforme, moviendo el mechero o antorcha por toda la superficie destinada a ser calentada. De no ser así, las esencias estarán a diferente temperatura y obtendremos un vapor de poca calidad. Es fundamental que practiquemos con diferentes tiempos de calentamiento hasta encontrar cuál es nuestro punto ideal.
  • Truco para vaporizar resinas: pese a que en un principio ninguno de estos singulares modelos fue diseñado para vaporizar resinas, con la ayuda de una rejilla o malla (similar a las utilizadas en las cazoletas de las pipas y bongs) podremos vaporizarlas. Para ello haremos una pequeña barrita con la resina, la cual enrollaremos dentro de la rejilla y la introduciremos en el depósito del vaporizador.
  • Limpieza del vaporizador: como en todos los vaporizadores, la limpieza es fundamental para un correcto funcionamiento. Además, gracias a que estos vaporizadores son de cristal y con un máximo de dos piezas, es cómoda y sencilla. Para limpiarlos podemos usar alcohol isopropílico o algún limpiador especial para pipas o bongs, y ayudarnos de un bastoncillo o similar para introducirlo a través del vaporizador. Es conveniente la limpieza tras cada carga.

Vaporizador muy sucio tras un uso

Vaporizador eléctrico por menos de cincuenta euros

Además de estos modelos de cristal, actualmente hay un boom con los nuevos vapepen que han dejado de ser bolígrafos para pasar a ser modelos más planos y cuadrados, conocidos como POD. Estos se diferencian de los antiguos por ser menos pesados, de menor tamaño y con mayor duración de batería. Otra gran diferencia son las resistencias, que en estos modelos son de cerámica y de mayor potencia, siendo capaces de vaporizar tanto líquidos como resinas puras (sin necesidad de usar un cabezal especial). Su polivalencia que los ha hecho muy populares en Estados Unidos. Aunque esto es solo un adelanto, ya que en próximos artículos hablaremos más sobre estos modernos y atractivos dispositivos.