Se presentó en Madrid una plataforma que pretende mejorar el conocimiento de las propiedades terapéuticas del cannabis

Mejorar el conocimiento de las propiedades y usos terapéuticos del cannabis y sus derivados. Ése es el objetivo del Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OECM), una iniciativa presentada en Madrid en una jornada que reunió a pacientes e investigadores en la materia.

«Hay un gran desconocimiento y un gran estigma asociado a la sustancia«, explica Carola Pérez, presidenta del observatorio. «Nuestra finalidad es acabar con esa carencia de información fiable y aportar datos basados en estudios científicos y ensayos clínicos para empezar a dar visibilidad a una realidad que está ahí. Cada vez hay más pacientes que se automedican con cannabis pese a que se encuentran en una completa inseguridad jurídica y sanitaria», remarca.

«Según las estimaciones, hoy en día hay decenas de miles de pacientes en España que recurren al cannabis», apunta Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímia y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, que investiga la utilidad del cannabis contra los síntomas de enfermedades neurodegenerativas y ha impartido una charla sobre el potencial terapéutico de la sustancia.

«Hay una evidencia clara de que muchos pacientes con enfermedades crónicas pueden ver paliados sus síntomas con un tratamiento con preparados del cannabis», aclara Guzmán, quien especifica que la sustancia ha demostrado especialmente su utilidad fundamentalmente en tres áreas: el tratamiento del dolor, los trastornos alimentarios y el control de la actividad motora.

Se ha demostrado su uso en la atenuación del dolor debido a problemas neuropáticos, derivados de la cirugía o asociados al cáncer, explica el investigador. Además, en pacientes oncológicos, la sustancia también es capaz de favorecer la asimilación de alimentos y aliviar las náuseas asociadas a la quimioterapia. Por otro lado, también se ha probado su uso en el control de la actividad motora en trastornos como la esclerosis múltiple, entre otras indicaciones que se siguen estudiando.

«No estoy diciendo que sea una panacea o una poción mágica, pero sí que muchos pacientes pueden beneficiarse de su uso, y de hecho se benefician, pese al limbo en el que se mueven».

Los pacientes, continúa Guzmán, no sólo viven una inseguridad jurídica al utilizarlo -ya que se enfrentan a sanciones económicas de hasta 600 euros-, sino que también se enfrentan a una gran inseguridad sanitaria. Al recurrir al mercado negro, al cultivo propio o a la distribución en clubes, «no se puede conocer cuánto principio activo hay en un preparado, no conoce la trazabilidad del producto, si existen contaminaciones, etc.».

«No se puede seguir mirando para otro lado. Es hora de que las autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto. La regularización de los preparados del cannabis permitiría un uso terapéutico de productos seguros y un adecuado seguimiento por parte de los especialistas», remarca el investigador.

«Nosotros abogamos por que se separe el uso lúdico del medicinal», señala Pérez, quien recuerda que países como Israel, Canadá o Uruguay ya han legalizado la utilización terapéutica de la sustancia con buenos resultados. «Hay que actuar. El dolor de los pacientes no puede esperar», zanja.

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