Miles de microclimas en un solo país

España es, probablemente, el país de Europa con mayor número de microclimas; y no hablo sólo de comarcas o provincias. Hay zonas, como Málaga (dónde se ha realizado este cultivo), con mayor número de microclimas que en todo el resto de España. Y como cada microclima necesita de unos cuidados especiales, vamos a ahondar un poco en este tema tan peliagudo y que tantos pesares ha causado a los cultivadores.

Fotos y texto por Marqués de Esquilache

Llevo ya casi tres años entre la provincia de Málaga y Granada, a menos de un kilómetro del mar. Yo venía de la Comunidad de Madrid, del sur concretamente. Y ahora me doy cuenta de que era un lugar privilegiado para el cultivo del cannabis. El clima es seco. Muy caluroso durante el día y con noches frescas e incluso hasta frías, en otoño. En definitiva, condiciones perfectas para el cultivo de nuestra querida planta.

Cuando llegué a esta zona, al ver la cantidad de sol pensé que esto era incluso mejor que la comunidad de Madrid. ¡Qué errado estaba! Tenemos noches con una humead relativa de hasta el 90 %. Los hongos, como botrytis y oídio, son una verdadera y constante pesadilla. Y para mejorarlo todavía más, tenemos vientos (galernas) capaces de destrozar una planta en pocos minutos. Esto es especialmente curioso ya que, a pocos kilómetros, se encuentra el mejor lugar de toda Europa para cultivar cannabis: Las Alpujarras.

Pero es que Las Alpujarras son de clima serrano y seco. Con muy buen sol durante el día pero noches frescas que hacen que las matas segreguen más resina y maduren algo antes. En definitiva, que el cultivo en exterior es tan complejo y diferente como diferentes y complejos son los infinitos microclimas de nuestra España. Creo que sería muy interesante hacer una recopilación de los diferentes microclimas. Ayudaría mucho a los cultivadores.

En realidad, lo que cambia es el clima, ya que el terreno es muy similar en casi todo el territorio ibérico. La tierra es muy alcalina y suele contener ingentes cantidades de yeso. Todo ello le hace tener un pH de más de 8 milisiemens y ser prácticamente arcilla. Lo peor de la arcilla es que, mientras permanece húmeda, las raíces no tienen problema alguno a la hora de crecer. Pero cuando se seca, encoge y se vuelve tan duro que destroza las débiles y quebradizas raicillas. Además, una vez se ha secado, es difícil rehidratarlo. Lo suyo es meter la maceta en un recipiente con agua, pero esto tiene dos problemas evidentes.

En primer lugar, no es posible si hemos cultivado en tierra madre. Si hemos cultivado en maceta, al regar por inmersión, el oxígeno, elemento esencial de un buen cultivo, escapa del agua, saliendo hacia arriba y abandonando el sustrato. Sólo se puede regar por inmersión si utilizamos macetas geotextiles de gran calidad. Tener una tierra arcillosa es un tema muy complicado. Como siempre digo, tener buenas semillas y no gastarse unos eurillos en sustrato de calidad, es el ahorro del alpiste del canario, una inmensa chorrada.

Comienza el cultivo

Pero este asunto se puede solventar fácilmente con enmiendas orgánicas o, simplemente, utilizando tierra de calidad que compremos en nuestro grow o vivero. Contra el clima es mucho más difícil luchar. La humedad se adhiere a las hojas, a los cogollos… y cuanto más densos sean, más se instalará en ellos la maldita humedad y más difícil nos resultará eliminarla. He visto cogollos, a pleno solazo, cuyo interior tenía un 90 % de humedad. Con estas cifras, los hongos están casi asegurados. Afortunadamente he escrito “casi”. ¿Por qué? Porque tenemos formas de combatirlos y de forma completamente natural: las bacterias, como siempre.

Dicho esto, os muestro cómo va el cultivo de una Sweet Critical en la zona mencionada; al lado de la costa, entre Granada y Málaga. Esta genética es muy resistente a las plagas, muy abundantes en el campo español, y especialmente dura a la hora de soportar el terrible estrés térmico del estío. No olvidemos que muchas zonas sufren temperaturas de 50 grados a pleno sol. No cualquier genética es capaz de tolerar este infierno.

Aunque está siendo cultivada en una finca, ésta más bien parece un campo abandonado. Es decir, que su cultivo es prácticamente guerrillero. ¿Qué factores ha tenido en cuenta su cultivador? El primero, como siempre, el empleo de plantas aromáticas al lado de la misma planta. En este caso, tal y como se aprecia en la foto, un romero y un tomillo. Las plagas fitófagas aborrecen estas dos especies. Todo lo bien que a nosotros nos huelen, a ellas les parece abominable. Por lo tanto, un romerito o un tomillo nos van a ayudar y mucho.

Toda zona abierta tiene espacios en los que el aire tiende a convertirse en viento o, al menos, en brisa suave y permanente. Este cultivador ha puesto su Sweet Critical al lado de un muro orientado al norte y bastante largo. De esta manera, el aire queda “encañonado” de forma natural y siempre hay brisa. Es muy fácil de comprobar. Enciendes una cerilla al lado de la planta y ves cómo se apaga al instante. Enciendes la misma cerilla en otro lugar de la finca y no sucede lo mismo. Esta ligera, pero constante, brisa actúa como deshumidificador de toda la planta, rebajando los niveles de humedad hasta lo aceptable. Haced la prueba y comprobaréis que en un pequeño espacio de terreno se dan diferentes variantes eólicas. En este caso es esencial.

Los genetistas creadores de esta variedad provienen de una zona de España con una climatología muy parecida. Para estabilizar esta genética tuvieron que luchar mucho pero, a día de hoy, la Sweet Critical es una planta que resiste muy bien estas inclemencias tan negativas con altísimos porcentajes de éxito. Ha sido un arduo trabajo ya que, originalmente, los ancestros vienen de Suiza. Aclimatar esta mata al sur del mediterráneo no ha sido tarea fácil.

La Sweet Critical junto a una planta de romero

Por supuesto, se comenzó en una maceta geotextil de un galón (casi cuatro litros), rellenado con un sustrato excepcional que se enmendó con mucha arlita para hidroponía. La intención era el fomento de muchas raíces ciliares. ¿Por qué sucede esto? Muy fácil y lógico. Fijaos que en los árboles y plantas suele salir un brote nuevo en cada curva de las ramas. Justo en el punto máximo de la curva brota una nueva rama. Las raíces son, en definitiva, ramas. Como hemos puesto muchas bolitas de arlita, las raíces tienen que curvarse, abrazarlas. Y así, sin darnos cuentas, vamos obteniendo raíces repletas de curvas. ¿Y qué pasa en cada punto álgido de cada curva radicular? Nos brotan raíces ciliares. Éste es un truquillo que empleamos los bonsaístas.

Desde el minuto uno (del día uno de mayo), se abonó con estimulante de raíces y bacterias para desarrollo radicular, antihongo, antioídio y anti oruga verde. También hay que decir que desde este primer paso se enmendó la tierra (de gran calidad) con algo de buen humus de lombriz roja californiana (Isenia foetida), y otro poco de guano de calidad. En esta primera fase ponemos poco ya que las semillas son más delicadas que las plantas ya hechas. Pero un aporte extra es siempre una inyección de fortaleza.

Por cierto, no quiero parecer un snob al recomendar la lombriz californiana. En primer lugar porque es la que vais a encontrar en los viveros y criadores serios. Esto es así, sencillamente, porque esta lombriz es más productiva y se adapta muy bien a cualquier sustrato y/o circunstancia. Si practicas un agujero de unos treinta centímetros de profundidad en tu terreno y no encuentras ninguna lombriz, la primera deducción que debes sacar es que tu tierra no es de calidad. Si, por el contrario, aparecen muchas, tu tierra es perfecta. No obstante, sí que puedes utilizar humus de las lombrices de tu terreno (las españolas son bastante más grandes), pero es una pérdida de tiempo ya que por unos pocos euros puedes comprar el humus ya hecho. Pero, ¡ojo!, siempre humus de calidad. ¡No te gastes tres euros en un chino! Paga algo más y asegúrate lo mejor para tus niñas.

Este tipo de bacterias son fantásticas. Pero hay que ser constante. Cada diez días (aproximadamente) has de volver a utilizarlas ya que, de no hacerlo, las plagas volverán al ataque con más virulencia todavía. Por lo tanto, si te decides por un cultivo “bio” y “eco”, debes mentalizarte de que el empleo de estas bacterias, como el Bacillus thuringiensis, ha de ser constante. Sólo así es eficaz. Pero te garantizamos que su empleo es un seguro al 100 %.

Durante todo el mes de mayo continuó empleando los mismos productos (enraizante y bacterias), más algo de abono para vegetativo, pero de forma prudente. En definitiva, su intención era conseguir una plántula de una fortaleza fuera de serie. Como todo en la vida, los buenos comienzos son imprescindibles para la obtención de los mejores resultados.

Por último, cuando la plántula ya ha desarrollado sus dos primeros pares de hojas, añadid vitaminas. Cuando la planta está realmente sana, no es necesario. En este sentido son como las personas. Los seres humanos tomamos las vitaminas de los alimentos. Una persona bien alimentada no precisa de complejos vitamínicos. Por lo tanto, esta planta está muy sana y no necesita vitaminas. Pero nunca está de más… ¡por si las moscas! La vitamina B (muy barata en farmacias en formato de ampolla, usando tres ampollas por litro de agua) estimula las auxinas de crecimiento.

Las bacterias antihongos han sido esenciales en este cultivo

Ya en tierra madre, pero con sustrato comprado en un growshop, se comenzó a abonar sin superar nunca una EC de un milisiemens, pero en pocas ocasiones, ya que la tierra había sido enmendada con guano y humus de lombriz. Lo mismo en floración. Sin embargo, el cultivador es una persona de esas que todavía está en la fase de que cultivar marihuana es como cultivar lechugas. Es decir, que no es para tanto como decimos los que conocemos mejor a nuestra querida amiga. En efecto, el cannabis es una planta más, como el tomate, planta a la que se parece mucho en cuestiones biológicas, por cierto. Y no les falta razón… pero no cuando lo que queremos obtener es la mejor marihuana del mundo. Así que este cultivador mezcló un sustrato bueno con tierra madre, al 50%, y mucha arlita. Si no llega a ser por la arlita se hubiera cargado la planta y yo le habría matado a él de la rabia. Hay muchos cultivadores que creen que el cultivo de cannabis lo puede hacer un niño. Son menos los que saben que una marihuana de cortar el hipo es otra cuestión.

Afortunadamente, la Sweet Critical es una genética muy conseguida y casi rústica. Aunque en alguna de las fotos faltan dos semanas para su cosecha, ya se puede ver que apunta maneras. Y ahora ya sí que no se abona nada de nada, al contrario, lavados a fondo con bastante agua y después hacer pasar a la planta un poco de estrés hídrico, es decir, hacerla pasar sed. De esta manera, y más con semejante genética, la planta, sabiendo que se acerca el fin sin haber conseguido su cometido reproductivo, comenzará a resinar mucho más de lo normal, en la esperanza de atrapar algo de polen macho que pase por allí. En mi opinión, lo ideal es dejarla pasar sed cuando le queden diez días. Cuando las hojas estén bastante mustias (sin llegar a matar la planta), regamos normalmente y esperamos a su momento de cosecha. Es un espectáculo ver hasta qué punto esta combinación de estrés hídrico y último riego, mejora la cantidad de resina. Y, por supuesto, los cogollos, cuando se sequen y se curen, estarán duros como rocas.