El marco legal internacional de la marihuana se está transformando a un ritmo vertiginoso, en los últimos años hemos asistido a una progresiva regularización del cannabis en varios países como Canadá o Uruguay. En Estados Unidos, por otro lado, un país en el que varios Estados han legalizado tanto el uso medicinal del cannabis como el recreativo, el futuro sigue siendo incierto. Dado que el país norteamericano tiende a producir un efecto dominó en el resto del mundo, todas las miradas están puestas en el proceso regulador estadounidense. ¿Cómo se va a desarrollar el mercado legal de la marihuana? Para tratar de comprender esta compleja situación, hemos entrevistado a Howard Cohn, un abogado experto en la legislación que atañe al cannabis.

Debido al contexto de ilegalidad en el que se ha situado a esta planta, el trabajo que durante décadas han hecho breeders y cultivadores, no ha podido ser registrado como propiedad intelectual, cientos variedades que legalmente no pertenecen a nadie y que hacen surgir todo tipo de preguntas, ¿Será posible patentar genéticas cannábicas? ¿Se van a apoderar de estas genéticas las grandes corporaciones? Una situación de incertidumbre a la que hay que sumarle la polémica presidencia de Trump y el estatus de la planta a nivel federal, ya que la marihuana sigue siendo considerada una droga ilegal de nivel I.

Hablamos con Howard Cohn para aclarar todas estas incógnitas. Es miembro del bufete de abogados THC legal Group, una firma de Ohio que trabaja para desarrollar negocios y proyectos relacionados con la industria del cannabis, y que ofrece tanto servicios legales como asesoramiento.

1. ¿Qué crees que va a pasar con nombres como Original Amnesia o Moby Dick?

Obviamente, cada cual puede ponerle a su variedad el nombre que mejor le parezca. La pregunta es si es posible obtener el derecho a utilizar dicho nombre en relación con la variedad de manera exclusiva. Y, en términos generales, la respuesta es no. Según estipula la Ley Lanham, relativa al derecho de marcas estadounidense en el ámbito federal, estas solo pueden registrarse ligadas a bienes o servicios de venta legal. Y dado que de conformidad con la Ley de Sustancias Controladas, el cannabis, que aparece clasificado como droga de nivel I, sigue siendo ilegal en el ámbito federal, resultaría prácticamente imposible registrar como marca estadounidense el nombre de variedades como Original Amnesia o Moby Dick. Lo que sí se podría hacer es registrarlos en el ámbito estatal, pero la protección otorgada por este tipo de registro sería de mucho menor alcance que la que proporcionaría registrarlos a nivel federal.

2.¿Cuál sería el proceso para obtener una licencia de propiedad intelectual de una variedad de marihuana?

En teoría, el proceso debería ser el mismo que para cualquier otro tipo de propiedad intelectual. En función de quién sea el cedente y el cesionario, el traspaso de la variedad original se haría efectivo y el cesionario podría venderla con un nuevo nombre comercial. Pero en la práctica el tema de las licencias de variedades es mucho más complicado, ya que el proceso para patentarlas y hacerse con sus derechos es complejo y costoso. Además, aunque patentar variedades sea posible, hasta el momento, muy pocos desarrolladores genéticos lo han hecho. Y si no se ha podido o no se ha intentado obtener la patente es muy complicado conceder una licencia a un tercero, ya que desde el punto de vista de este no tendría ningún sentido adquirirla si el cedente no posee los derechos legales de la variedad.

3. ¿Existe la posibilidad de patentar un producto cannábico sin patentar la genética?

Es una pregunta muy interesante y la clave está en lo que queramos decir con “producto cannábico”. Básicamente, las patentes protegen procedimientos, máquinas y productos que sean diferentes y novedosos, de los que se derive alguna utilidad y cuyo desarrollo haya sido llevado a cabo adecuadamente. Volviendo a tu pregunta, si el producto cannábico depende de la patentabilidad de la genética subyacente, cabe pensar que también será necesario obtener la patente de la genética.

4. ¿Crees que hay posibilidades de que Estados Unidos legalice el cannabis en el ámbito federal a corto plazo?

Creo que la pregunta es más política que legal. En cualquier caso, en mi opinión la legalización total es inevitable. Cada vez más estados están optando por la vía de la legalización medicinal o recreativa y llegará un momento en el que al Gobierno federal no le quedará más remedio que ceder ante la voluntad de la gente. Lo que está por ver es si la DEA (Agencia para el control de drogas estadounidense) eliminará el cannabis de la clasificación de drogas de nivel I (lo que supondría que dejaría de ser ilegal en el ámbito federal) o si el congreso tomará algún tipo de medida hacia la legalización.

5. ¿Crees que la presidencia de Trump va a tener algún tipo de impacto en el proceso de regulación del cannabis?

Esto es un tema candente en Estados Unidos y está despertando gran preocupación. No hay que olvidar que Obama no despenalizó la marihuana a nivel federal, pero aun así el Ministerio de Justicia aprobó la famosa resolución Cole, en función de la cual el Gobierno central no puede perseguir a las empresas del sector del cannabis que operen de acuerdo con la legislación de sus respectivos estados. Jeff Sessions, el ministro de Justicia del gabinete de Trump, no ha rechazado la resolución de forma oficial, pero su equipo sí ha dado a entender que no está precisamente a favor de la marihuana. Aún es pronto para saber qué consecuencias tendrá todo esto, pero la verdad es que muchos responsables políticos y emprendedores del sector no se muestran nada optimistas al respecto.

6. ¿Qué opinas de la irrupción de las grandes empresas en la industria cannábica? ¿Crees que nos encontramos ante una nueva era que podría suponer el fin de los pequeños fabricantes?

Es una pregunta muy interesante y, en función de la perspectiva de cada uno, la irrupción de las grandes empresas puede ser tanto muy positiva como de lo más preocupante. Por un lado, la generalización del cannabis le viene bien a la industria en el sentido de que las grandes empresas le aportarían ese grado de profesionalidad y legitimidad tan necesarios para su desestigmatización. Pero desde el punto de vista de los pequeños productores, las grandes empresas crearán un entorno competitivo en el que no podrán sobrevivir y que terminará dejándoles fuera del mercado. En cualquier caso, por muy a favor o en contra que estemos, la irrupción de empresas cada vez más grandes en el sector de la marihuana es una realidad que no va a desaparecer a corto plazo.

7. ¿Ha cambiado la percepción de la marihuana en estados como Colorado, Washington o California?

No cabe duda de que, en la mente del estadounidense de a pie, la marihuana cada vez está más normalizada y desestigmatizada, especialmente en estados como Colorado, Washinton y California, en los que los ciudadanos han votado democráticamente a favor de la legalización del uso recreacional. Y la verdad es que espero que la tendencia siga replicándose en otros estados.

8. ¿Es realmente posible patentar una planta de marihuana?

En pocas palabras, la respuesta es quizás. Si la planta se ha reestructurado lo suficiente desde el punto de vista genético como para considerar que ha habido una clara intervención humana en su desarrollo, entonces tal vez podría optar a obtener una patente.

9. Para terminar, hablemos del cannabis medicinal. ¿Crees que está bien regulado y que los pacientes tienen acceso a información completa sobre la composición de la marihuana que consumen o sería necesario afinar un poco más la regulación?

Una vez más, en función de a quién le preguntes, la respuesta será diametralmente opuesta. Muchos defensores de la marihuana de la vieja escuela piensan que el Gobierno debería quedar totalmente al margen del sector. Desde este punto de vista, cualquier tipo de regulación es negativa por definición. Otros, en cambio, consideran que la implicación del Gobierno es necesaria al menos en parte, ya que muchas veces la marihuana se vende como medicina y en ese sentido tiene que someterse al examen de las autoridades. A mi modo de ver, hace falta algún tipo de regulación para garantizar la seguridad del producto, pero un intervencionismo excesivo solo llevaría a frenar el crecimiento y la producción del sector.

Howard Cohn es abogado jefe de patentes de THC Legal Group, un bufete de abogados especializado en proporcionar protección jurídica a las empresas que operan en el sector del cannabis. Para más información, puedes visitar su página web.

Fuente Dinafem.org