• La serotonina es un neurotransmisor que se asocia al control de las emociones, entre otras funciones.
  • Algunos estudios apuntan que existe una estrecha relación entre esta hormona y el sistema endocannabinoide.
  • En este artículo te explicamos cómo pueden influir los cannabinoides sobre la producción de serotonina.

¿Qué es la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor producido por nuestro organismo que se encarga de la transmisión de señales entre los nervios. Se la conoce como «la hormona de la felicidad», pues entre otras funciones, contribuye a regular el estado de ánimo. Por eso, unos niveles bajos de serotonina se pueden asociar con enfermedades mentales como la depresión, el trastorno de ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, este neurotransmisor influye en otras funciones como:

  • Apetito
  • Dolor
  • Líbido 
  • Percepción y función cognitiva
  • La regulación de otras hormonas como la melatonina, encargada de regular los ritmos circadianos y el sueño.
  • Formación y mantenimiento óseo
  • Sistema vascular

¿Cómo podemos incrementar los niveles de serotonina?

Hay varias prácticas que podemos hacer para aumentar de manera fácil y saludable nuestros niveles de serotonina.

Dieta: para producir serotonina, nuestro organismo necesita una sustancia llamada triptofano. Este puede encontrarse en varios alimentos como los de la siguiente lista:

  • Pastas
  • Arroz
  • Huevos
  • Pollo
  • Lácteos
  • Cereales
  • Legumbres
  • Pavo
  • Plátanos

La luz solar: varios estudios demuestran que hay una relación directa entre la cantidad de horas de sol que recibimos y nuestro estado de ánimo y vitalidad.

Hacer ejercicio: especialmente el cardiovascular como puede ser correr. 

¿Qué relación hay entre la serotonina y los cannabinoides?

Varios estudios indican que el sistema endocannabinoide de nuestro organismo y el sistema serotoninérgico están estrechamente ligados y se influyen el uno al otro. Se cree que juntos trabajan para mantener la homeostasis del cuerpo humano, es decir, el equilibrio de todas las funciones del organismo. Más concretamente, el sistema endocannabinoide parece estar interconectado con los neurotransmisores de monoamina, que incluyen dopamina, noradrenalina y serotonina. En realidad, muchos de los efectos del CBD y el THC no serían posibles sin no ocurriera esta interacción.

¿Cómo interactúan los cannabinoides y la serotonina?

Varios estudios apuntan que el THC tiene la facultad de inhibir tanto la actividad metabolizadora de la serotonina como su actividad de recaptación. ¿Qué significa esto? Pues que al parecer, dependiendo de la dosis, el THC puede hacer disminuir la producción de serotonina o aumentarla. Se cree que hay diferencias en cuanto a género, pues al parecer los hombres producen un 50% más de serotonina que las mujeres, por lo que ellas son más sensibles a una posible reducción de los niveles de esta hormona. Por ello es muy importante que, si se quiere tratar alguna patología que afecta al estado y la gestión de las emociones, un profesional de la salud sea el que determine la dosis y la frecuencia del tratamiento con cannabinoides.

Según algunos estudios, uno de los motivos por los que los cannabinoides afectan a los niveles de serotonina es que estos activan el receptor CB1 del sistema endocannabinoide. Estos receptores al parecer se expresan en algunas neuronas serotoninérgicas, y así como también en neuronas GABAérgicas y glutamatérgicas que regulan la activación de las neuronas serotoninérgicas. Dichos estudios demostraron que tanto los endocannabinoides (los producidos por nuestro organismo) como los fitocannabinoides (los producidos por la planta) aumentan la activación de neuronas serotoninérgicas en animales.

Sin embargo, los estudios en este campo muestran resultados contradictorios, ya que como comentábamos anteriormente, el efecto bifásico de los cannabinoides (efectos opuestos dependiendo de la dosis), hace que la la dosis sea un factor determinante.

Cannabis, serotonina y depresión

Un estudio realizado con ratones apunta que los cannabinoides tienen un potencial efecto para el tratamiento de la depresión. El efecto de estos parece ser similar al de los fármacos comunes antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Sin embargo, esto no significa que consumir cannabis a largo plazo y en grandes cantidades ayude a tratar la depresión, más bien lo contrario. El estrés crónico (prolongado por más de 40 días), está relacionado con una desregulación de los niveles de serotonina que como consecuencia puede llevar a la depresión. Cuanto más bajo tenemos el ánimo, más susceptibles somos de sufrir estrés, y así se genera una dinámica que viene a ser la pescadilla que se muerde la cola. En este sentido, se ha demostrado que el CBD produce un efecto ansiolítico, y ayuda a reducir el estrés, contribuyendo así a romper el círculo vicioso. Pero hay que tener en cuenta, que si bien el CBD puede ser una ayuda para salir del ciclo de estrés-depresión, esto no significa que debamos consumirlo por un tiempo prolongado, pues los efectos sobre nuestro organismo serían diferentes. El cuerpo humano es una máquina perfecta que cuenta con sus propios mecanismos autorregulatorios. Una pequeña ayuda puntual con cannabinoides puede ser el empujón necesario para que estos mecanismos vuelvan a recuperar su equilibrio, pero no es necesario ni recomendable hacerlo de forma continua y prolongada.

Fuente Dinafem.org