Aunque su nombre no aparece como tal en las Sagradas Escrituras, partidarios y detractores de la planta interpretan posibles referencias al cannabis con el fin de justificar su postura. Por un lado, se cree que era utilizada en la elaboración del aceite de unción; por el otro, hay quienes consideran que es una sustancia obra del pecado.

La marihuana nunca ha creado una opinión unánime. En esta ocasión, el origen sobre la controversia se encuentra en la Biblia. El libro sagrado del cristianismo, fruto de numerosas traducciones y abierto a la interpretación, hace referencia a la marihuana sin mención directa y crea opiniones encontradas sobre el significado y el uso de la planta.

Estudiosos de la Biblia como Chris Bennett, autor del controvertido libro ‘Sexo, drogas, violencia y la Biblia’, han argumentado que se usa como ingrediente en el aceite destinado en el Antiguo Testamento a la consagración y a rituales cristianos como la unción de enfermos. En Éxodo 30: 22-23 se describe un bálsamo con cualidades curativas elaborado con aceite de oliva, mirra, canela, casia y una planta denominada kaneh-bosm. Este último ingrediente podría ser, según la interpretación de Bennett, una de las palabras antiguas que se utilizaba para referirse al cannabis.

En la actualidad se cree que la palabra cannabis procede de los pueblos escitas. Sin embargo, según Bennett, su origen puede ser mucho más temprano “en lenguas semíticas como el hebreo”, teniendo en cuenta que aparece varias veces a lo largo del Antiguo Testamento. También se encuentran referencias al cáñamo en distintos libros de la Biblia, como el Éxodo, el Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Aún así, la Biblia no menciona específicamente la marihuana como tal. Sin embargo, para Bennett, esta relación está más que justificada y considera que ha permanecido “ignorada durante demasiado tiempo”. Este ‘olvido’ lo achaca a un equívoco en la traducción. «Se ha producido el error en la traducción griega más antigua de la Biblia hebrea, la Septuaginta en el siglo III antes de Cristo, y se repitió en las muchas traducciones que siguieron», argumentó. Así, los estudiosos confundieron el cannabis con el cálamo aromático.

Sin embargo, no todas las versiones son iguales. John Schoenheit, miembro del movimiento internacional cristiano Espíritu y Verdad y protagonista del canal de YouTube de esta organización, sostiene que, aunque no existe una mención directa de la planta en las Sagradas Escrituras, su aceptación en la Biblia podría situarse en la creación del jardín del Edén con la siguiente referencia (Génesis 1:29): “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”. Aún así, según Schoenheit, este lugar no es real desde el momento en que llegó el pecado original y, por tanto, no puede tenerse en cuenta.

Basándose en Efesios 5:18 (“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”), Schoenheit tan solo encuentra en la Biblia referencias a “sustancias que alteran la mente” y que son consideradas como prohibidas por el texto.

“¿Por qué es malo fumar marihuana por placer? La razón principal es porque altera la mente. No piensas lo mismo, no sientes lo mismo. La mente entra en un estado de embriaguez”, menciona en el vídeo. Incluso llega a relacionar la marihuana con la posesión demoníaca. “El consumo de drogas que alteran la mente es una manera de que el demonio entre en tu vida”, opina. Asimismo, Schoenheit, a favor de la marihuana terapéutica, argumenta que este uso solo es válido “si realmente es utilizado para servir a Dios”.

Ambas posturas buscan la confirmación de sus posturas ante el cannabis en la libre interpretación de la Biblia. Los textos sagrados de las religiones sirven para justificar muchas de las opiniones de los fieles. Y el cannabis es un tema más.

Fuente Lamota.org