por: Luis Hidalgo


En el número anterior de la revista hicimos una introducción sobre los fertilizantes y detallamos los macroelementos (primarios y secundarios). Son macroelementos primarios el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Los secundarios son el azufre (S), el calcio (Ca) y el magnesio (Mg).

En este número vamos a intentar detallar los microelementos y la necesidad de estos por el cannabis narcótico. También llamados elementos traza, menores u oligoelementos, son el hierro (Fe), el cobre (Cu), el manganeso (Mn), el boro (B), el cinc (Zn), el cloro (Cl), el molibdeno (Mo) y el sodio (Na).

EL BORO.- Es uno de los elementos considerados como esenciales.

En la actualidad aun no está establecido cual es su papel en el metabolismo celular, parece ser que participa en la síntesis del ácido ribonucleico (ARN) y facilita el transporte de azúcares a través de las membranas y la degradación de la glucosa, que regula el contenido de fenoles y que está involucrado en el metabolismo de las auxinas, sobre todo del ácido gibberélico.

En general, estimula el crecimiento de los tejidos del cambium y de los meristemos apicales y favorece la producción de polen y la fecundación.

Los excesos de calcio y potasio acentúan los síntomas de deficiencias de boro en algunos vegetales. La toxicidad debida a excesos de boro disminuye con aportaciones de Calcio pero no con Potasio.

En suelos básicos y ricos en calcio (muy comunes en la península), disminuye la disponibilidad de Boro como consecuencia de su inmovilización. Por otro lado, en los suelos ácidos, sueltos y arenosos (como le gusta al cannabis narcótico), se pierde disuelto en el agua de los riegos.

La marihuana es una gran consumidora de boro. Los estados carenciales debidos a deficiencias en la asimilación de boro se caracterizan porque sus síntomas aparecen tardíamente. El primero, difícil de evaluar, pero que se presenta constantemente, es la disminución paulatina de la producción de semillas. Los pecíolos se agrietan y las hojas son pequeñas y quebradizas. El boro se aplica junto con el molibdeno y el calcio para facilitar su movilidad y la producción de polen y la fructificación. Su necesidad es más observada por los productores de semillas que en los cultivos de sinsemilla, a los cuales también perjudica.

Su aplicación siempre se realiza en la etapa vegetativa alta, con suficiente masa foliar y antes de comenzar la floración. Para la producción de semillas se ha de realizar otro tratamiento después de la polinización.

Su aplicación es por vía foliar en la etapa vegetativa y por vía radicular después de la polinización. Las dosis elevadas suelen ser fitotóxicas. El boro y el molibdeno nunca aparecen quelatados o complejados, sino en su forma más soluble.

Fuentes principales:
Ácido bórico, borato de sodio, boro etanolamina o borax. La riqueza de Boro, suele estar expresada en boro elemental (B) o en trióxido de boro (B2O3). Si se quiere transformar el contenido de boro elemental en trióxido de boro se multiplicará por 3,2 y en caso contrario, se divide por la misma cantidad.

COBALTO.- Hasta el momento no ha sido demostrada la esencialidad del cobalto para el normal crecimiento y desarrollo de los vegetales en general. No obstante hay dos hechos que justifican su aplicación cuando no se encuentra en suficiente cantidad a disposición de los cultivos de las leguminosas y algunos frutales, pero no son aplicables al cannabis narcótico, si bien, algunas variedades de alta potencia crecen en suelos ricos en este elemento.

Fuente principal:
Sulfato de cobalto pentahidratado o heptahidratado (CoSO4. 5 ó 7H2O). Contiene un 20% de Cobalto aproximadamente.

COBRE.- El cobre es componente de diversos enzimas de las plantas e interviene también en la fotosíntesis formando parte de las proteínas que participan en el transporte de electrones y en su biosíntesis, tales como las oxidasas del ácido ascórbico, del fenol y del fitocromo (ésta también contiene hierro), ya que su deficiencia al igual que la de zinc paraliza la síntesis de estas. Favorece la asimilación de nitrógeno y actúa como estabilizador de la clorofila.

Aunque los síntomas de su deficiencia varían mucho de unas especies a otras. En el cannabis es raro, pero a veces suele aparecer una necrosis del ápice de las hojas jóvenes que progresa a lo largo del margen de la hoja, pudiendo quedar los bordes enrollados con el ápice blanco. Las hojas pueden presentar clorosis, muriendo a menudo los brotes jóvenes, sobretodo en suelos muy ricos en materia orgánica.

Su carencia también puede presentarse en suelos que reciben fuertes aportaciones de fosfatos pues, parece ser, se forman tres complejos de cobre insolubles.

Este tipo de carencias se soluciona aportando cobre por vía foliar, por el contrario, si las aportaciones sucesivas de cobre a través de tratamientos fiotosanitarios produjeran efectos fitotóxicos, estos podrían ser controlados con aplicaciones de fósforo.

Las deficiencias de cobre son también características de suelos calizos y de suelos arenosos muy lavados. No se conocen otros antagonismos de este elemento. Las necesidades de cobre en el cannabis suele coincidir con las primeras etapas de crecimiento.

Fuentes principales:
Sufato de cobre pentahidratado (CuSO4. 5H2O) y nitrato de cobre trihidratado (Cu(NO3)2. 3H2O). Contiene un 25% de Cu el primero y la solución saturada en un litro contiene 360 gramos de Cu el segundo. Se aplica en forma de quelatos o complejos.

HIERRO.-.El hierro tiene también función como componente estructural y como cofactor enzimático. Es esencial para la síntesis de la clorofila. Aproximadamente el 75% del hierro presente en las plantas está asociado a los cloroplastos, de ahí el importante papel que desempeña en la fotosíntesis.

Es el micronutriente que en mayor cantidad consumen las plantas. Está estructuralmente involucrado en las sulfa-ferro-proteínas que constituyen los dos componentes del complejo enzimático responsable de la fijación biológica del nitrógeno atmosférico, en los lípidos lamelares del núcleo, mitocondrias, citocromos, ferredoxina, etc. Debido a su inmovilidad, el síntoma más característico es una clorosis general de las hojas jóvenes, que puede aparecer como intervenal, pero que al cabo del tiempo también los nervios acaban perdiendo la clorofila.

Las deficiencias de hierro están extendidas a casi todos los suelos, debido a que solo es soluble a un pH muy ácido. Únicamente en suelos muy ácidos se encuentra este elemento disponible fácilmente para las plantas. En los suelos con mucho fósforo, zinc, manganeso, cobre o molibdeno en exceso pueden aparecer deficiencias férricas, y también en carencias de potasio.

La aplicación excesiva de hierro puede llevar a un exceso del mismo en las hojas que se traduce en un defecto de manganeso, el cual se manifiesta por clorosis tenue y generalizada que en el cannabis suele aparecer siempre por excesos de otros nutrientes como los citados anteriormente, sobre todo el fósforo.

F u e n t e s principales:
Sulfato de hierro heptah i d r a t a d o ( F e S O 4 . 7H2O) en forma de quelato para que pueda ser asimilado por las plantas con diferentes niveles de pH y altos contenidos en calcio (Ca). Hay que destacar que estos quelatos son fotosensibles por lo que deben ser aplicados al suelo disueltos en agua y tapados a continuación. Las aplicaciones foliares se realizarán al amanecer y al anochecer.

MANGANESO.- El manganeso también está relacionado con la fotosíntesis, actuando durante el proceso de liberación de oxígeno. Su presencia es también fundamental para la actividad de diversos enzimas relacionados con el ciclo de Krebs. Es esencial en la síntesis del ácido fosfático. Lo contienen los cloroplastos a los que da estabilidad.

Los síntomas de deficiencia de manganeso varían bastante de unas especies a otras, pero el más frecuente es una clorosis intervenal, pudiendo también aparecer manchas necróticas en las hojas. Generalmente los síntomas suelen aparecer primero en las hojas más jóvenes, aunque también se dan casos de aparición anterior en las hojas viejas.

En este elemento al igual que el hierro suelen ser deficientes los suelos calizos y de alto contenido en materia orgánica pobres en potásio. Cuando el manganeso se encuentra en concentraciones elevadas puede inducir una deficiencia de hierro, debido a los efectos competitivos que se establecen entre ambos. Esto se agrava en suelos compactos y con drenajes deficientes cuando existe exceso de humedad y temperaturas bajas.

En suelos neutros o ligeramente alcalinos, bien oxigenados, también pueden presentarse carencias de manganeso por pasar a formas oxidadas, insolubles e inaprovechables por las plantas. Su movilidad en la planta no está bien definida; los síntomas carenciales pueden aparecer ya en hojas viejas ya en hojas jóvenes, incluso en los cotiledones.

Fuentes principales:
En el mercado existen quelatos, flavonoides y sales minerales, pero lo más utilizada es el sulfato de manganeso monohidratado (MnSO4. H2O) que contiene un 28% de Mn, y el nitrato de manganeso tetrahidratado (Mn(NO3)2. 4H2O).

MOLIBDENO.- La función fundamental del molibdeno en el metabolismo vegetal está relacionada con la fijación del nitrógeno atmosférico y con la asimilación de los nitratos. Por ello los síntomas de su deficiencia son más acusados cuando el nitrógeno se suministra en forma de nitrato que en forma de ion amonio. En las plantas con deficiencia de molibdeno los niveles de azúcares y de vitamina C son bajos. Se utiliza además para frenar el crecimiento vegetativo y potenciar la floración.

Los síntomas de deficiencia comienzan con una clorosis intervenal pudiendo confundirse con una deficiencia de manganeso. Las zonas cloróticas pueden necrosar logrando que la hoja se seque por completo. La floración se ve inhibida y si llegan a formarse flores están caen antes de formarse el fruto. Este es el único elemento cuya carencia se acentúa al aumentar la acidez del suelo. Se aplica por vía foliar y radicular en la prefloración. En el primer caso ha de haber un nivel alto de humedad y procurar mojar el envés de las hojas. El fósforo favorece su asimilación.

Fuente principal:
El molibdato de amonio ((NH4)6Mo7O24) que contiene un 60% de Mo. No existe en forma de quelatos.

ZINC.- El zinc (cinc), está relacionado directamente con el crecimiento vegetal debido a su participación en la biosíntesis de deshidrogenasas, proteínas y peptidasas, así como algunas fitohormonas. Las plantas deficientes en zinc presentan bajos niveles de ácido indolacético. También interviene como activador de diversos enzimas. Su deficiencia también inhibe la síntesis de proteínas.

La deficiencia parece estar acompañada de una drástica disminución del ARN, del número de ribosomas de las células y de su estabilidad. Pueden aparecer tanto en suelos ácidos, sueltos y fuertemente lavados como en alcalinos, en los que el zinc no se encuentra en forma asimilable.

Los primeros síntomas corresponden a una clorosis localizada entre los nervios de las hojas más viejas, que se suelen iniciar en el ápice y en los bordes. Se produce un retardo en el crecimiento que se manifiesta en forma de hojas más pequeñas y entrenudos más cortos.

El aspecto irregular de las hojas es quizás el síntoma más fácil de reconocer. En casos extremos, la floración y la fructificación son frecuentemente afectados. La planta entera adquiere un aspecto achaparrado.

Las deficiencias de zinc se presentan fundamentalmente en suelos calizos, debido a que el zinc solo es soluble a pH ácido, o con una riqueza elevada en fósforo (P2O5), debido a un antagonismo entre ambos iones. También en los casos con exceso de nitrógeno (muy frecuentes en los cultivos de cannabis), el zinc es bien absorbido por las raíces, pero queda paralizado (bloqueado) en forma de complejos zinc-proteína.

Se aplica en la preparación de suelos y en los primeros estadios de crecimiento, pero no durante la floración ni en el verano. Si su carencia es como consecuencia de un exceso de nitrógeno se aplica por vía foliar en ausencia de luz, bien sea al atardecer o al anochecer como en el caso del hierro.

Fuentes principales: Sobre todo como sulfato de zinc pentahidratado (ZnSO4. 7H2O) en forma de quelatos o flavonoides. Contiene un 20% de Zn.

EL SODIO (Na).- Este microelemento se encuentra en suficiente cantidad en casi todos nuestros suelos y en los sustratos preparados. Las necesidades del cannabis son mínimas y jamás presenta problemas de carencias. Casi siempre va acompañado de cloro (Cl) que también aporta las cantidades mínimas necesarias.

Los problemas siempre son por excesos de esta sal y se utilizan correctores de suelos a base de sales orgánicas cálcio (Ca) de diversos ácidos carboxílicos que mejoran el drenaje y la estructura de los suelos. Podemos destacar las sales de los ácidos glucónico, glutámico, oxálico, fúlvicos, etc.

CONTROL DE LA SOLUCIÓN NUTRIENTE
La absorción relativa de los diversos elementos minerales por las plantas esta afectada por:

-Condiciones ambientales (temperatura, humedad, intensidad lumínica).
-Naturaleza de la cosecha.
-Estado de desarrollo de la planta.
-Como resultado de las diferencias de absorción
de los diversos elementos, la composición de la solución de nutrientes cambiará continuamente siendo necesario ejercer un control sobre ella.
-Volumen consumido (control de cantidad y frecuencia del riego)
-Concentración de la solución y conductividad eléctrica (CE)
-pH
-Concentración específica de los elementos nutritivos.

LA CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA (C.E).-
La concentración de la solución puede deducirse midiendo la conductividad eléctrica de la misma, mediante el uso de un conductivímetro que mida en milisiemens por centímetro, no en partes por millón que no nos sirve para nada.

Las sales nutritivas conducen la corriente eléctrica y así a mayor cantidad de sales nutritivas habrá mayor conductividad eléctrica.

Cuando el clima es seco, soleado y con viento la planta consume más agua que cuando el clima es húmedo y sombrío. En general puede decirse que la planta consume igual cantidad de nutrientes en ambos casos, pero diferente cantidad de agua. Así pues la concentración de la solución deberá estar acorde con las condiciones del clima.

El cannabis admite rangos de 900 a 1800 mls/cm, e incluso mayores, pero esto no significa que lo necesite.

El pH.-
El pH de la solución nutritiva es una medida del grado de acidez o alcalinidad de la solución. El cannabis puede tomar los elementos en un rango óptimo de pH comprendido entre 5.2 y 7.0, siendo el óptimo para la marihuana el comprendido entre 6.0 y 6.4.

El pH se puede medir si nuestro presupuesto no llega para un medidor digital, utilizando los reactivos indicadores Azul de Bromotimol (ABT) o Acido Alizarin Sulfónico (AAS) de venta en tiendas de productos químicos. Para medir el pH se procede como sigue. Se toman dos muestras de la solución de 2 centímetros cúbicos cada una en dos tubos de ensayo. Se le agrega una gota de cada reactivo disuelto en alcohol etílico al 20% a cada tubo y se agita; los colores resultantes se comparan con la carta de colores determinando así el pH.

Si es necesario se corrige utilizando soluciones acidificantes o alcalinizantes, ácido fosfórico o nítrico y carbonato de sodio anhidro respectivamente.