por: Luis Hidalgo


Después de haber plantado nuestras pequeñas y ver como empiezan a crecer, enseguida comienzan las preocupaciones por las faltas de color, la forma de las hojas y otra serie de signos que reflejan el estado alimentario de la planta. Para intentar comprender qué es lo que está sucediendo, vamos a desveler los secretos de la nutrición en el cannabis.

Cuando se tiene que fertilizar un cultivo, hay dos puntos básicos e importantes que se deben tener en cuenta:

1º.- El suelo NO es solo un sustrato, sino también un ecosistema, especialmente la rizosfera. Si dañamos el equilibrio natural, romperemos la estabilidad biológica y química con consecuencias sobre la estructura del suelo, la fertilidad del mismo y, obviamente, sobre el cultivo.

Un sustrato al que hemos dejado secar por completo o ha sufrido inclemencias extremas de calor principalmente, así como sobrefertilización, se convierte en material inerte, ya que se destruye la práctica totalidad de la vida que contiene (bacterias y hongos beneficiosos), y ocurre una degeneración de la propia estructura que ayuda a la asimilación de nutrientes por las raíces (coloides). Esto es muy frecuente en cultivos en contenedores y macetas, dando lugar a que los mismos sean tratados como si fueran sistemas hidropónicos, en las que el sustrato solo interviene como sujeción de las plantas.

2º.- Es necesario reponer los nutrientes gastados por los cultivos, pero este es un proceso delicado y poco entendido. Con frecuencia los cannabicultores aplican más cantidad de fertilizante que la requerida y, la mayoría de las veces, más del doble o el triple del límite de sus necesidades. Cuando se aplica mayor fertilización que la necesitada, aparte del coste, se inducen carencias de microelementos, e independientemente, los efectos entre los diferentes tratamientos fertilizantes resultan perjudiciales.

LOS NUTRIENTES:

El cannabis es uno de los vegetales que tiene mayor capacidad de absorción de nutrientes y otros elementos (desechos orgánicos, inorgánicos, metales pesados, etc), a la vez que es capaz de metabolizarlos y transformarlos en materia aprovechable.

Esta cualidad no significa que para su óptimo desarrollo necesite gran cantidad de nutrientes, es más, en el caso del cannabis narcótico, sus necesidades son más bien escasas y, en parte, solo justificables en cultivos de cannabis industrial.

Esta característica es aprovechada por algunos fabricantes sin escrúpulos para vender, introduciendo todos sus productos, sean idóneos o no, como aplicables al cannabis narcótico, tan solo añadiendo una etiqueta con una hoja de marihuana.

Los vegetales como los animales necesitan una serie de elementos minerales, indispensables para su desarrollo.

Además del carbono (C), hidrógeno (H2) y oxígeno (O2). El cannabis, como todos los vegetales, precisa disponer de estos elementos en mayor o menor proporción, y se les denomina macroelementos (primarios y secundarios) y microelementos, respectivamente.

Son macroelementos primarios el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Los secundarios son el azufre (S), el calcio (Ca) y el m a g n e s i o (Mg),. Son microelementos, también llamados elementos traza, menores u oligoelementos, el hierro (Fe), el cobre (Cu), el manganeso (Mn), el boro (B), el cinc (Zn), cloro (Cl), molibdeno (Mo) y el sodio (Na).

Macronutrientes primarios:
Son los que se suelen añadir al suelo en operaciones regulares de abonado, generalmente porque las plantas los toman en cantidades importantes y no hay abundancia de los mismos, sobre todo cuando se cultiva en macetas y contenedores.

Macronutrientes secundarios:
Aunque las plantas los toman en cantidades importantes, las reservas naturales del suelo suelen bastar para las necesidades de la planta. Es aconsejable, sin embargo, añadir regularmente algún compuesto polivalente como prevención frente a carencias, especialmente en el caso de substratos artificiales.

Micronutrientes:
Las plantas los toman en cantidades muy pequeñas y se reflejan en miligramos (mg) o partes por millón (ppm). Los micronutrientes sólo representan una pequeña proporción de la necesidad global de fertilizantes, su importancia no debe subestimarse. Por ejemplo, desempeñan un importante papel en el soporte de la conversión enzímática de nutrientes a material vegetativo y tienen una función directa en el proceso fotosintético. Así mismo, si cualquier microelemento está a un nivel demasiado bajo o indisponible para el soporte de crecimiento, entonces otros importantes nutrientes de fertilizantes no funcionarán adecuadamente y se reducirá el potencial vegetativo.

EL NITRÓGENO: Es el elemento más importante en la nutrición vegetal; esta consideración no es exagerada si se piensa que es el elemento que en mayor cantidad es requerido por los vegetales; forma parte de las proteínas, ácidos nucleicos y otros compuestos de la célula vegetal y, además, es el único elemento del que no se dispone como mineral en la roca madre.

Para que exista nitrógeno a disposición de las plantas o bien el nitrógeno atmosférico, éste debe ser fijado (fijación) por alguno de los microorganismos del suelo, o bien ser recuperado de restos orgánicos (mineralización) o, por último, ser aportado por el hombre (fertilización).

El cannabis narcótico necesita nitrógeno en todo su ciclo biológico, pero interacciona inversamente con la producción del cannabinoide psicoactivo THC, por lo que su administración debe ser muy cuidadosa y metódica, reduciendo al mínimo su aporte en el periodo vegetativo y más aún en la fase de floración. Por el contrario el cannabis industrial exige grandes aportes de este elemento.

Aunque abunda en el aire, las plantas no lo pueden asimilar y sólo lo absorben de un compuesto (nítrico o amoniacal) a través de las raíces. (Una excepción: las leguminosas). La lluvia aporta al suelo pequeñas cantidades de nitrógeno en forma amoniacal, absorbible por las plantas. El nitrógeno ayuda al crecimiento de las plantas que, con suficiente hierro, presentan hojas color verde oscuro. La falta de nitrógeno produce plantas raquíticas, cuyas hojas tienden a amarillear, como si faltara hierro. Su carencia también se traduce en hojas pequeñas y deformadas, que pueden adquirir tonos rojizos, sobre todo en las hojas viejas; el ovario no alcanza su desarrollo completo. El exceso de nitrógeno produce un excesivo desarrollo de las plantas, con un incremento de hojas en detrimento de flores que lo deja en inferioridad de condiciones frente a las plagas, las enfermedades y los fríos. Al mismo tiempo, disminuye la cantidad y la calidad de la cosecha en todos sus aspectos.
Fuentes principales: 1. Nitrógeno amoniacal: NH4+ (nitrato amónico, amoníaco, fosfato mono-amónico). 2. Nitrógeno nítrico: NO3- (nitrato amónico, nitrato potásico, nitrato de calcio). 3. Nitrógeno ureico: NH2 (Urea )

EL FÓSFORO: Es uno de los macronutrientes esenciales. Esta esencialidad es debida a que entra a formar parte de los ácidos nucleicos, fosfolípidos, y otros componentes del material celular; así como por ser el elemento clave en el transporte de energía y por i n t e r ve n i r en la respiración, la fotosíntesis y reducción de los nitratos.

El fósforo induce la formación de un activo y potente sistema radicular por lo que resulta especialmente indicado para el desarrollo de la estructura de la planta. Favorece la floración e influye marcadamente en la calidad y cantidad de las semillas. Los cultivos son más resistentes a las plagas y enfermedades y responden mejor a los efectos negativos abióticos (granizos, vientos, sequías, inundaciones, etc). Activa la flora microbiana del suelo con lo que se favorece la descomposición de la materia orgánica y la fijación del nitrógeno atmosférico.

El cannabis toma de la solución nutritiva del suelo la mayor parte del fósforo que necesitan durante la etapa de formación del sistema radicular, motivo por el que debe ser aportado al comienzo del cultivo. Esto contradice muchos informes y tópicos en los que indican su aplicación casi exclusiva en la etapa o fase de floración, no obstante es conveniente un incremento moderado durante esta fase.

El suelos básicos o calcáreos muy ricos en calcio, o bien si el agua de riego es calcárea, el fósforo aportado pasa rápidamente a ser insoluble y no es asimilable por las plantas, por lo que es necesaria su corrección y un aumento moderado en la aportación de este elemento.

En la mayoría de los suelos españoles se encuentra en cantidades bajas y en forma de fosfatos tricálcicos, insolubles en agua, que lentamente pasan a la solución del suelo, por lo que se hace necesario un correcto abonado en nuestros cultivos. El exceso de fósforo puede inducir a carencias de Cinc y Hierro, aún cuando estos elementos se encuentren en suficiente cantidad a disposición de la planta. Los elementos carenciales, en este caso, deben ser suministrados por vía foliar. La carencia produce hojas pequeñas, con el ápice de color verde más claro que la zona del pedúnculo. Si la hoja tiene el tamaño normal, puede adquirir una tonalidad purpúrea. Aparecen zonas necrosadas marginales en la parte del ápice, generalmente con el tiempo fresco.

Fuentes principales: Se encuentra en el abono líquido en forma de fosfatos: PO43-, HPO42-, H2PO4- (ácido fosfórico, fosfito potásico, fosfato monopotásico, polifosfato de amonio).

EL POTASIO: Es uno de los elementos esenciales mayores, es decir, que en mayor cantidad se encuentra en las plantas. Su esencialidad no se basa en que directamente forme parte de moléculas que pudiéramos llamar esenciales sino, más bien, porque su presencia regula fenómenos o procesos vitales tales como: economía del agua, metabolismo de glúcidos y proteínas, etc.

En este sentido, incide en la absorción vía radicular y foliar, en la apertura y cierre de estomas y resistencia de las plantas a la salinidad, sequía y frío. Regula la turgencia celular, es decir pone a punto el sistema en el que han de producirse las reacciones vitales, algunas de las cuales, parece ser, cataliza.

La presencia de potasio en cantidades adecuadas facilita la formación de órganos ricos en agua y azúcares en las raíces y semillas, favoreciendo la consistencia de tallos y brotes. El potasio es móvil en la planta, por lo que, su deficiencia se manifiesta en hojas viejas (sequía del ápice y bordes, así como hojas pardas), siendo una deficiencia grave cuando esto ocurre. Siempre con anterioridad transcurre un periodo de subcarencia sin síntomas apreciables en el caso del cannabis.

El potasio del suelo es más o menos movilizable por la actividad de los microorganismos o por la acción de los abonos tales como el superfosfato de calcio, sulfato amónico o enmiendas como la cal, resultando aprovechable por el cannabis a corto plazo. El potasio en forma soluble aportado por el hombre es directamente asimilable. Dado que el potasio es bien retenido por los coloides del suelo, salvo en suelos arenosos o limoarenosos, no deben temerse pérdidas por lixiviación y, por tanto, es aconsejable que los abonos que lo contienen se distribuyan un mes antes de la siembra. La deficiencia produce una reducción del crecimiento de la planta. Las hojas son más pequeñas de lo normal, con manchas de color tabaco en el ápice. A veces los bordes se enrollan. No hay una diferenciación clara entre la zona sana y la enferma.

Fuentes principales:
Se encuentra en el abono líquido en forma de K+ (nitrato potásico, fosfato monopotásico, sulfato potásico, cloruro de potasio).

EL AZUFRE: Respecto a su importancia baste decir que entra a formar parte de compuestos esenciales para la vida tales como los aminoácidos cisteína, cistina y metionina, así como en algunos coenzimas necesarios para el metabolismo de las células de las plantas; está relacionado con la respiración, con el transporte de los aminoácidos y con las síntesis de algunas vitaminas del grupo «B». No forma parte de la clorofila, pero parece que está asociado a este pigmento. Aproximadamente el 70% del azufre procedente de los aminoácidos de las hojas está localizado en los cloroplastos.

El azufre supone entre el 0.2 y el 0.3 de la materia seca del cannabis, cantidad comparable a la que las plantas demandan de fósforo.

Los efectos que produce la deficiencia de azufre son similares a los que ocasionan las carencias de nitrógeno.

El azufre forma parte del suelo como sulfato de calcio, magnesio y sodio, y llega a él a través de los restos de las cosechas, de los estiércoles, de algunos fertilizantes o directamente como enmienda. La utilización continuada de fertilizantes carentes de azufre, la eliminación de los restos de la cosecha y la no aportación de estiércoles ha hecho que, en ocasiones, hayan aparecido síntomas carenciales achacables a la falta de este elemento.

Fuentes principales: Se encuentra en el abono líquido en forma de SO3 (Sulfato amónico y sulfato potásico)

EL CALCIO: La esencialidad de calcio (Ca) queda patente por su intervención en la síntesis de la pectina, principal constituyente de la lámina media, y del ácido beta-indolacético, así como en la formación y metabolismo del núcleo y mitocondrias, por lo que resulta imprescindible para el normal desarrollo de las raíces, ramas y brotes y, en general, de cualquier órgano de crecimiento. El calcio no es móvil en la planta por lo que su deficiencia se pone de manifiesto en la zona de crecimiento: Meristemos terminales. Su carencia produce un desarrollo anormal en todo la planta. Las hojas muestran clorosis intensa en la parte apical, pasando el color del amarilloverdoso de las hojas jóvenes, al amarillo-anaranjado en las más viejas., que pueden presentar también zonas necrosadas y rasgadas. El sistema radicular se desarrolla poco, y puede adquirir una consistencia gelatinosa. No hay que confundir esta carencia con la de boro. En la carencia de calcio, las venas de las hojas viejas son de color más claro, y no hay brotes tierno.

En muchas ocasiones, las carencias cálcicas definidas por las expresiones anteriores son realmente los síntomas de carencias más complejas y mal definidas, por lo que, la aplicación de calcio no es suficiente y la presencia de boro (B) en unos casos, de magnesio (Mg) en otros, etc, lleva al cultivo a la normalidad deseada.

Unos 2/3 del calcio que las plantas toman del suelo es absorbido pasivamente junto con el agua que demanda la transpiración; cuando la transpiración es muy baja durante un periodo largo de tiempo (invernaderos con mala aireación y una humedad relativa elevada) o por el contrario, cuando se produce una sequía prolongada, pueden inducirse deficiencias cálcicas. La carencia de oxígeno (suelos y macetas encharcadas), dificulta la asimilación del calcio; la carencia de boro reduce el transporte de calcio desde las raíces a los meristemos apicales. En suelos ricos en calcio pero carentes de hierro (Fe) en forma asimilable, pueden presentarse carencias de calcio debido a que la deficiencia de hierro induce una drástica reducción en la absorción de calcio. Los excesos de sales sódicas (carbonato, cloruro o sulfato sódico) reemplazan el calcio y magnesio (Mg) produciendo un desequilibrio en la asimilación de estos elementos. El calcio desplaza otros metales (Mn, Zn, Cu) de los quelatos por lo que influye negativamente en los fenómenos de quelación y transporte de estos elementos. Un exceso de calcio puede interferir en la asimilación del manganeso (Mn).

El cannabis es poco consumidor de calcio, y tan solo en el caso de producción de semilla, sería necesario un pequeño aporte suplementario.

Fuentes principales:
Se encuentra como Ca (calcio quelatado o complejado, cloruro de calcio, fosfatos y nitratos de calcio).

EL MAGNESIO: Sobre EL carácter esencial del magnesio baste decir que no solo entra en la estructura de la clorofila sino que también está involucrado en el enlace de las subunidades que constituyen los ribosomas y en el metabolismo del fósforo ya que interviene en su absorción, transporte y en la transferencia de fosfato desde el ATP; en general, interviene en las relaciones enzima-sustrato y, en ocasiones, en el equilibrio de diversas reacciones tanto de síntesis como del metabolismo energético, formación de lípidos, xantofila, caroteno, etc. Con el calcio interviene en la producción de pectina y fitinas.
El magnesio es consumido en grandes cantidades por las plantas, por lo que cada vez se hace más necesaria su aportación a los cultivos.
Los excesos de calcio, potasio y sodio (Na) pueden ocasionar carencias de magnesio por antagonismo; lo mismo puede ocurrir en suelos básicos. El nitrógeno nítrico favorece su asimilación. Es muy móvil dentro de la planta, por lo que, cuando falta, emigra de las hojas viejas a las jóvenes, manifestándose sus síntomas en aquellas.