España no sufrirá una nueva epidemia de heroína similar a la vivida en los años ochenta, así lo recoge el estudio ‘Opioides en España. Ni repunte de heroína ni crisis de opioides a la americana’

España no sufrirá una nueva epidemia de heroína similar a la vivida en los años ochenta ni está en la antesala de una crisis de salud pública por del abuso de fármacos opioides a semejanza de Estados Unidos. Son las principales conclusiones de un reciente estudio firmado por el psicólogo social e investigador David Pere Martínez Oró presentado este miércoles en la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD).

La investigación, titulada ‘Opioides en España. Ni repunte de heroína ni crisis de opioides a la americana’, ha sido realizada por el equipo de Episteme. Martínez Oró es el director técnico de esta asociación de ámbito nacional que agrupa a investigadores especialistas en consumos de drogas y otros fenómenos sociales complejos. El psicólogo social lleva quince años investigando la dimensión sociocultural de los opioides, el cannabis y la cocaína, el papel de las familias en la prevención de las prácticas de riesgo o las apuestas deportivas.

El estudio augura que España no sufrirá una crisis a la americana con respecto al consumo de opioides

El trabajo analiza la realidad de los derivados del opio en nuestro país a partir de una metodología rigurosa. Su objetivo es analizar el porqué en los últimos años los medios de comunicación han publicado noticias que, según el autor, «generan inquietud y malestar, porque nadie quiere volver a experimentar los trastornos de la heroína ni padecer un escenario como el americano«.

ESCENARIO IRREAL

Tras realizar setenta entrevistas a profesionales, consumidores y exconsumidores de opioides en los dos últimos años y triangular la información con literatura científica y estudios epidemiológicos, profundiza en las razones por las que se ha instaurado la creencia de un repunte de heroína o un escenario similar al americano.

La angustia de volver a un escenario como el de los años ochenta, ha llevado a algunos profesionales y a parte de la opinión pública a creer que existe una nueva epidemia de heroína.

El investigador cita, entre otros motivos, a profesionales de las drogodependencias que activan todas las alarmas cuando se habla de una posible nueva epidemia de heroína.«Quienes afirman que hay más personas consumidoras acostumbran a experimentar una sinécdoque. Esto es, creen que la realidad que ellos conocen, normalmente las personas usuarias de su centro asistencial, corresponde a la del conjunto del país», señala.

Desde 1997, el consumo de heroína presenta unos porcentajes marginales (en torno al 0,1 por ciento). Además, matiza, es impreciso hablar del regreso de la heroína: «no puede volver porque nunca se fue. Permanecía invisible a los ojos de la opinión pública, pero presente en contextos marginales».

MAYOR VISIBILIDAD

Por procesos de reestructuración de la oferta y por la movilidad de la demanda, «actualmente visibilizamos más a las personas heroinómanas», esgrime el investigador cuando ahonda en la falsa percepción de que existen más personas adictas. A los consumidores en activo se les han sumado dos colectivos que permanecían fuera de los circuitos de consumo: personas adictas a la heroína que han sido excarceladas y personas que han recaído. Dos grupos que han vuelto a los contextos marginales y a frecuentar los recursos de drogodependencias.

«Los ‘narcopisos’ no son causantes del supuesto repunte de la heroína»

El fenómeno de los «narcopisos», en ocasiones señalado como posible causa del repunte de la heroína, es uno de los puntos fuertes de la investigación. Martínez Oró lo descarta: «sencillamente son el reflejo de cómo la oferta de drogas aprovecha el conflicto urbano de la vivienda para continuar operando». El científico social sostiene que mientras haya pisos, y sobre todo edificios vacíos, propiedad de empresas de inversión inmobiliaria, los «narcopisos» formarán parte del paisaje urbano de Barcelona y Madrid.

CONSUMO RECREATIVO DE HEROÍNA

El supuesto repunte de la heroína, según algunos expertos, estaría protagonizado por menores de treinta y cinco años que fuman la substancia en vez de inyectársela. Sin embargo, ese perfil «corresponde al goteo constante que se ha dado en los últimos veinte años, sin mayor novedad. No hay nuevos consumidores procedentes de los consumos recreativos», apunta. Añade que es recurrente considerar que los nuevos consumidores emplean heroína para mitigar los efectos estimulantes de la cocaína o las anfetaminas. Únicamente una minoría marginal la utiliza con estos propósitos.

«No hay más personas adictas a la heroína, pero debido a dinámicas sociales, ahora se visibilizan en mayor medida», indica el estudio

El informe también alude a las poblaciones ocultas que algunas voces emplean para justificar que existen más personas consumidoras. Cita diferentes perfiles: ravers-travellers (vinculadas a la contracultura de la música electrónica); postconsumistas (relacionadas con movimientos sociales alternativos y con gusto por lo natural); alternativos (personas normalizadas socialmente -artistas, músicos, diseñadores…que emplean la heroína con finalidad instrumental); extranjeros (personas en situación irregular que recelan del contacto con cualquier recurso asistencial) y ‘fármacoturistas’ (turistas drogodependientes que visitan España durante el verano).

Sobre las nuevas rutas de distribución del narcotráfico, el informe asegura que, debido al férreo control fronterizo, las bandas criminales han buscado alternativas a la vía terrestre de los Balcanes. Entre otras, en los últimos dos años ha ganado protagonismo la ruta marítima del Mediterráneo occidental. Esta vía convierte a España en puerta de entrada de la heroína hacia Europa.

CONSUMO SIN PRESCRIPCIÓN MÉDICA

El consumo de fentanilo y oxicodona (las sustancias protagonistas de la crisis que azota Estados Unidos) sin prescripción médica es totalmente inusual. Comprar estas sustancias en el mercado negro es «radicalmente anecdótico». España está protegida de cualquier crisis inminente de opioides, asegura el autor del estudio, gracias a la estructura del Sistema Nacional de Salud.

Sin datos disponibles para este 2019, el informe estima que 2017 fue el año que España alcanzó el máximo histórico en prescripción de fármacos opioides, para empezar a descender a partir de 2018. Y un apunte: en la España de 2019 la percepción de riesgo de los profesionales médicos es extremadamente elevada. La gran mayoría de ellos reservan los opioides para los casos justificados.

Los consumos, sin prescripción médica, de fármacos opioides como el fentanilo y la oxicodona son totalmente minoritarios. Comprarlos en el mercado negro esanecdótico

El trabajo admite, sin embargo, que cabe la posibilidad que se difundan los consumos de heroína u otros opioides, especialmente de fentanilo. Advierte que, de ser así, los problemas serían diferentes a los padecidos hace unas décadas. El fentanilo es la sustancia que más incógnitas genera porque ha crecido la prescripción de fármacos, puede emplearse como droga recreativa y, por último, porque en Estados Unidos, Canadá y, en menor medida, en algunos países europeos, se ha detectado su presencia como adulterante de drogas como la heroína, cocaína u otras sustancias. «Representa un reto internacional en clave de salud pública», advierte el psicólogo social.

El estudio ‘Opioides en España. Ni repunte de heroína ni crisis de opioides a la americana’ ha contado con el apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, a través de la convocatoria 2017 de concesión de ayudas económicas a entidades privadas sin fines de lucro y de ámbito estatal, con cargo al Fondo de Bienes decomisados por tráfico ilícito de drogas y otros delitos.

Fuente