¿Qué ha cambiado en el mundo de las drogas durante los dos meses de confinamiento? Javier Sánchez Arroyo, coordinador de Consumo ConCiencia, responde a las dudas sobre el uso y posible abuso de sustancias en este tiempo.

Siesta plaza Luca de Tena

La legalización del cannabis sigue siendo un tema tabú en España, pese a que un 2% de la población se reconoce como consumidora diaria de esta sustancia. La crisis del covid-19, no obstante, ha afectado a un sector que da trabajo a miles de personas entre puestos directos e indirectos. No está regulado el uso de estas sustancias con fines terapéuticos pero su uso privado no está penado, y con ese segmento de la población trabajan cientos de asociaciones en todo el territorio, pero no ha sido atendida la petición de que se considere esencial el acceso a la marihuana terapéutica. Javier Sánchez Arroyo, coordinador de Consumo ConCiencia, un programa de reducción de riesgos que trabaja en la comunidad de Aragón, cree que se ha producido un “muy serio perjuicio para quienes hacen un uso terapéutico de la planta o de algunos derivados (aceites, tinturas, etc.)” que,  por temor a la multa o “directamente por la imposibilidad de salir de casa, se han quedado sin suministro de cannabis”.

Entre la mayoría de quienes fuman con fines recreativos, el principal impacto ha sido el marcado aumento de precio. Aunque es un mercado que deja pocas huellas, desde el comienzo del estado de alarma se ha calculado un incremento de dos y hasta tres veces sobre el precio habitual: “El gramo ha pasado de costar de 5 a 6 euros a 10 e incluso 15 euros. Ante la escasez, el menudeo encuentra la oportunidad de apretar los precios”, publicaba la revista Cáñamo.

No es posible saber cuánto tráfico se ha llevado a cabo a través de la deep web, aunque la Policía ha reconocido que desde el comienzo de las medidas de alarma se ha producido tráfico a través de empresas de mensajería y se ha parado a riders en busca de sustancias ilegales. Sánchez Arroyo detalla que, con las asociaciones de usuarios cerradas, más gente ha recurrido al mercado negro, “hecho que, junto con el citado riesgo durante la venta, también ha coadyuvado a un mayor aumento”.

La situación de confinamiento, sin embargo, ha acarreado, según este experto, una caída de la demanda de estimulantes, como la cocaína y el speed, y de químicos emocionales, como MDMA y éxtasis.

Para Sánchez Arroyo, mientras se ha perseguido el acceso a estas sustancias no se ha interrumpido la producción y la venta de otras drogas como el alcohol y el tabaco, “sino que se han considerado como bienes esenciales incluso en los momentos más restrictivos y, además, estaban justificadas la salidas para ser adquiridos”. Esto, como toda la legislación sobre drogas, obedece a “criterios económico-políticos y socioculturales, en absoluto a la declarada protección a la salud pública”.

Se ha producido un fenómeno de mayor consumo de alcohol a diario, en lugar del consumo concentrado en un fin de semana, de manera que mucha gente “se ha podido dar cuenta de que su consumo no era tan social como pensaba”

Uso y abuso

Las largas horas de encierro y la situación de incertidumbre y temor creada por la expansión de la enfermedad pueden haber sido un detonante para el mayor uso de sustancias, aunque según este experto, es más una percepción que algo que se sostenga con datos: “Se han puesto en marcha varias encuestas, tanto desde entes oficiales como desde organizaciones del tercer sector, pero podemos aventurar que sí ha habido un aumento, al menos en algunos sentidos, aunque el tema es complejo”. En ese sentido, el consumo de alcohol ha repuntado en la cuarentena. “La nueva situación hará florecer nuestra verdadera relación con el alcohol. No solo por el consumo que se hacía en el exterior, sino también por el que se está realizando en el hogar”, explicaba Jesús Godino, presidente de la Asociación de Exalcohólicos de Fuenlabrada a la agencia SINC.

Sánchez Arroyo valora la posibilidad de que se haya producido un fenómeno de mayor consumo a diario en lugar del consumo concentrado en un fin de semana, de manera que mucha gente “se ha podido dar cuenta de que su consumo no era tan social como pensaba”. Del mismo modo, el número de trabajadores y trabajadoras que consumen analgésicos opiodes se ha duplicado desde el inicio del estado de alarma, y el porcentaje de encuestados que afirman consumir tranquilizantes, sedantes o somníferos se acerca al 20%. 

Los problemas de ansiedad derivados de la situación, o la soledad de pasarse dos meses entre cuatro paredes no tienen respuesta fácil. El uso de cannabis puede ayudar a determinadas personas para calmarse pero “si las cepas utilizadas tienen un alto THC” se puede producir un efecto secundario ansiógeno, explica este experto. “En todo consumo de drogas se debe atender, como mínimo, a tres variables: contexto, persona y sustancia, no sólo a esto último”. Así, explica Sánchez Arroyo, “si la incertidumbre es alta o se consume en soledad y además el contenido en THC es alto, por citar sólo tres factores, hay bastantes probabilidades de experimentar efectos adversos”.

Una encuesta realizada en Estados Unidos por parte del portal Top Doctors, estima un aumento del 40% en el consumo de tabaco en ese país durante la pandemia

Más preocupaciones, más consumo

El cannabis, como la droga “ilegal” más consumida, es solo una de las sustancias que pueden influir en una crisis de salud mental o en un periodo de bajón. Para mucha gente el alcohol, la cafeína, el tabaco y psicofármacos cobran protagonismo a medida que aumentan las preocupaciones. “En un periodo en el que la ansiedad es mayor, no sólo por temor al contagio y/o a la muerte de seres queridos sino por el oscuro panorama laboral y económico, es lógico que la búsqueda de ansiolíticos aumente, valora el coordinador de Consumo ConCiencia. Esto ha influido en el consumo de drogas de farmacia, “la gama de las benzodiacepinas, por ejemplo, como el diazepam o el lorazepam” como en el uso del alcohol. Drogas que tienen “alto potencial adictivo y evidentemente generan tolerancia, por lo que hay que extremar las precauciones para no contraer una dependencia y no sufrir efectos secundarios marcados”.

Los datos sobre el aumento del consumo de tabaco tampoco son concluyentes. Una encuesta realizada en Estados Unidos por parte del portal Top Doctors, estima un aumento en ese país del 40% del consumo, aunque son, de nuevo, datos poco concluyentes. El caso del tabaco es “diferente”, explica Sánchez Arroyo, ya que la nicotina es en realidad un estimulante, no un sedante: “Sin embargo, al ser la sustancia con el potencial adictivo más alto de todas las conocidas, las primeras caladas resultan tranquilizadoras, porque calman esas ganas de fumar, pero a la larga su consumo aumenta el nerviosismo”.

El consumo de sustancias “debería estar regulado desde mecanismos de Salud Pública y no desde el Sistema Penal”, recalca Javier Sánchez Arroyo

Ante la escasez, adulteración

Otro de los aspectos destacados es la bajada de calidad del producto, provocada por la etapa de escasez y las restricciones a la movilidad. Así, señalan desde Consumo ConCiencia la concentración de productos cortados, “como el levamisol en la cocaína o la cafeína en el speed, sin duda aumenta”. Una adulteración que perjudica a las defensas y la flora intestinal en el caso de la cocaína, y de las taquicardias en el segundo, “por citar sólo dos posibles efectos secundarios”, abunda Javier Sánchez Arroyo.

Desde un punto de vista político, este experto recalca la idea de que el consumo de sustancias “debería estar regulado desde mecanismos de Salud Pública y no desde el Sistema Penal”. Ése, concluye, “sería el marco para eliminar muchos de los riesgos, y mejor nos iría a la mayoría, aunque peor a aquellas personas a quienes beneficia la prohibición; una guerra contra (algunas) drogas es, en realidad, una guerra contra las personas”.

Consumo Conciencia, Ai Laket, Hegoak y Energy Control en España y web con aportaciones internacionales como Erowid y PsychonautWiki aportan información destinada a la reducción de riesgos del Estado desde una perspectiva científica para personas que quieren ser más conscientes de su consumo. En tiempos de coronavirus, algunos consejos para la reducción de riesgos durante las semanas de desconfinamiento son evitar compartir los instrumentos con los que se consume (desde vasos a cigarrillos pasando por “turulos” para esnifar), mantener limitados los contactos (besos y abrazos) y extremar las medidas de higiene.

El juego de mesa
Consumo Conciencia está realizando estos días una campaña de micromecenazgo para la publicación de un juego de mesa para la prevención y la educación respecto al uso de drogas. “¿Estás Puest@?” es un juego de mesa que que incluye preguntas sobre drogas (de las categorías “Cine”, “Música”, “Historia”, “Sustancias”, “En la Calle” y “Reducción de Riesgos”) y pruebas para los participantes. Javier Sánchez Arroyo explica que la intención es trabajar por la eliminación de estigmas, de estereotipos y de prejuicios, que a menudo hacen más daño que las propias sustancias e informar sobre el consumo más allá de mitos puestos en marcha por el “prohibicionismo”. El espacio Consumo ConCiencia también lo lanza con la idea de financiar su trabajo educativo en una etapa en la que su trabajo llevado a cabo en centros escolares y festivales se ha visto interrumpido.