El sábado 7 de mayo, como todos los años, se celebró en Buenos Aires y muchas ciudades del país el capítulo local de la Marcha Mundial de la Marihuana. Usuarios, consumidores, cultivadores y organizaciones sociales y políticas reclamaron por la despenalización, legalización y regulación del cannabis en sus diversas modalidades.

Tres consignas claras reunieron ayer a 150 mil personas en el centro porteño: “Basta de criminalización”, “No más presos por plantar” y “El dolor no espera: cannabis medicinal ya”, en referencia a la necesidad de una inmediata regulación de la marihuana medicinal. Ésta última fue la consigna más realzada por la manifestación, encabezada por madres y niños y niñas usuarios de aceite de cannabis medicinal que sufren de epilepsia refractaria.

Alrededor del mediodía, como ya es tradición desde 2010, empezó la concentración en Plaza de Mayo, con muchas organizaciones de cultivadores que repartían folletos informativos sobre la legislación vigente y consumo responsable, en un clima amistoso de intercambio y lucha, ya que todo consumidor de cannabis se sabe estigmatizado por la sociedad en su conjunto o por la policía.

Cerca de las 15.30 las banderas se encolumnaron en la Avenida de Mayo para comenzar la movilización, y los participantes “se sacaron la careta” dándole mecha al reclamo al Congreso de la Nación. Al grito de “Autocultivo” y “Libertad, libertad, a los presos por plantar” la marcha recorrió el trayecto de Plaza de Mayo al Congreso encabezada por las organizaciones Cogollos del Oeste, Mamá Cultiva, AACA, la revista THC, Cameda y legisladores del FIT, entre ellos Myriam Bregman y Nicolas del Caño. 

Una vez frente al Congreso, Matías Faray de Cogollos del Oeste e integrantes de la Asociación de Agricultores de Cannabis de Argentina (AACA) coordinaron las intervenciones de las organizaciones cannábicas en reclamo de los derechos de miles de niños y niñas a la salud y de todos los usuarios y consumidores a un acceso seguro al producto y un acceso a la salud conforme a los tratados de derechos humanos, con jerarquía constitucional en nuestro país. “Estamos hablando de calidad de vida, de unir familias, de recuperar hijos, estamos hablando de un boicot a las farmacéuticas. No necesitamos ir a la farmacia, necesitamos usar nuestro patio con la libertad que nos da el artículo 19. Necesitamos que las fuerzas de seguridad se ocupen del narcotráfico y no de nuestros cultivos”, plantearon.

A continuación le leyó dicho artículo de la Constitución -utilizado como fundamento en el emblemático fallo Arriola de 2009 que declara inconstitucional el artículo 14 de la ley 27.737 de estupefacientes-y  también se mencionó la jornada informativa sobre usos del cannabis realizada el jueves último en el Congreso. Se saludaron a todos los capítulos de la movilización en todo el país, contabilizando más de 10 ciudades en Provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, entre otras. En total sumaron más de 200 mil personas movilizadas a lo largo y ancho del país.

Varias oradoras y oradores expresaron con conmovedoras intervenciones los distintos puntos de reclamo, unidos en alterar los sentidos sociales vigentes sobre el cannabis y en derribar fuertes prejuicios que pesan sobre las hoy “drogas ilegales”: ” No trabajamos por nuestros derechos, luchamos por los derechos de muchos otros, por los derechos de gente enferma. Peleamos por un política de drogas con perspectiva de derechos humanos, porque la marihuana muchas veces es droga de salida y no de entrada”, manifestó un integrante del Centro de estudios de la Cultura Cannábica (Cecca). Por su parte Facundo, de Cogollos del Oeste, apuntó contra el Gobierno de la Ciudad, en memoria de los muertos y víctimas de Time Warp, ligando las muertes a la complicidad estatal con el narcotráfico, promovida por el paradigma punitivista de la ley 27.737 : “No queremos más pibes muertos en la Time Warp: el Estado es el responsable”.

Todos los expositores coincidieron en que la principal debilidad y fuente del prejuicio y discriminación de los usuarios de drogas es la falta de información o directamente desinformación que proviene del Estado, que prohíbe investigar, y de los voceros mediáticos del “prohibicionismo”.

Para cerrar el acto, hablaron integrantes de Cannabis Medicinal de Argentina (Cameda) y de Mamá Cultiva, dos organizaciones promotoras del cannabis medicinal. Son madres que cultivan para curar enfermedades de sus hijos, padecientes de epilepsia refractaria, esclerosis múltiple y cáncer. Desde Cameda expresaron que la organización se crea porque “hay un vacío académico, científico, jurídico y social en Argentina sobre el cannabis”. “Teníamos hijos que se babeaban mirando la nada y ahora se ríen mirando la Pantera Rosa. Queremos medicina para nuestros hijos. Lleven este mensaje al laburo, a sus compañeros de Facultad. No se trata de pibes fumones pidiendo una pavada. Estamos pidiendo medicina. Somos mamás del Garraham, somos mamás del pueblo”.

“Tenemos que hacer cultivos colectivos para democratizar el acceso. No podemos regalarle ese poder a las importadoras y a los laboratorios. Vamos por la legalización, no solo por la despenalización.” sentenció Valeria, de Mamá Cultiva.

Como último mensaje se convocó a la audiencia pública a realizarse el lunes 16 de mayo en el Congreso por la despenalización del cannabis medicinal. A paso firme avanzan las organizaciones cannábicas, como todos los 7 de mayo “sembrando conocimiento, cultivando derechos, cosechando libertad”.

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