¿Sabías que estas pequeñas naciones están trabajando para ponerse a la vanguardia europea en el uso del cannabis? En Chipre, las autoridades van a mejorar las condiciones de importación de la planta y su consumo medicinal, mientras que en Malta existe una voluntad firme de Gobierno y oposición para regular y eliminar las dudas que ha dejado la descriminalización del cannabis. Los próximos meses serán decisivos en el verde devenir de ambos países.

Son pequeñas islas mediterráneas, tienen una naturaleza envidiable y las visitan miles de turistas cada año, atraídos por una historia digna de conocer. Y por si esto fuera poco, parece que el cannabis es una de las plantas favoritas de sus habitantes. ¿Son Malta y Chipre destinos imprescindibles para los amantes de la marihuana? Estas dos pequeñas islas del Mediterráneo están dando pequeños pasos para dejar boquiabiertos a muchos de sus vecinos europeos. 

Los médicos especialistas chipriotas ya están recetando aceite de cannabis medicinal en todo el territorio. Para ello cuentan con el visto bueno del Ministerio de Sanidad. El grupo Amigos del Cannabis de Chipre ha señalado que este producto es muy importante para muchos pacientes con cáncer de la isla, así como para aquellos con pequeñas molestias diarias, como insomnio o dolores de cabeza.

Dicho aceite ya se puede comprar en las farmacias chipriotas. Para adquirirlo, solo hay que acercarse hasta estos centros con la receta para ello, en la que tiene que figurar el nombre del paciente. Al mismo tiempo, algunos enfermos de cáncer están recibiendo marihuana importada con el visto bueno del Ministerio de Sanidad. Si se aprobara la nueva normativa, habría un régimen de cultivo y procesamiento de la planta en el propio país, con la intención, además, de atraer a posibles inversores extranjeros. 

A pesar de las alegrías, Amigos del Cannabis de Chipre critica la lentitud en el proceso: “Desgraciadamente, casi la mitad de los solicitantes fallecieron antes de recibir su aceite”, ha dicho Petros Evdokas, portavoz del grupo. Para él, las autoridades podrían trabajar aún más rápido, y ha opinado que si no lo han hecho es por razones políticas e ideológicas, así como por intereses privados.

Evdokas pidió acelerar los trámites para que incluso el cannabis pudiera comenzar a cultivarse de manera legal en la isla. Según él, la región tiene el clima ideal para hacerlo, así como una larga tradición: “Legalizando el proceso de cultivo, en menos de dos años Chipre podría convertirse en la capital del cannabis medicinal de gran parte de Europa, produciendo lo suficiente para las necesidades locales y exportaciones”. Incluso, ha sugerido, podría crearse un nuevo turismo medicinal para la isla. Linda Leblanc, miembro del Partido Verde de Chipre, ha asegurado que el país tiene todo el potencial para convertirse en un líder europeo del cannabis terapéutico, ya que la planta apenas necesita agua para crecer muy bien en este territorio. 

De conseguirse todo esto, se cumpliría la voluntad del joven atleta Giorgos Michael. Con 19 años, Michael enfermó de cáncer cerebral y llevó su situación al Tribunal Supremo. Un día después de que la Corte le permitiera el acceso al cannabis medicinal, falleció. La conmoción por el caso hizo que las autoridades chipriotas lanzaran un paquete de medidas para garantizar el acceso a la marihuana, que ahora se pretende ampliar. Evdokas pide que el acceso se garantice a todos los ciudadanos, no solo a los pacientes.

Una de las razones de que el proceso se demore tanto es que muchos no quieren legalizar aún el cannabis recreativo. El propio ministro de Sanidad, Giorgos Pamboridis, decía que había “una idea generalizada, aunque falsa, de que de alguna manera ayuda a legitimar el uso del cannabis recreativo”. Si finalmente se aprueban las nuevas medidas para la marihuana terapéutica, habrá que abrir un nuevo frente de batalla.

Malta cannábica

Mientras tanto, cerca en el Mediterráneo, Malta tiene todas las papeletas para conseguir antes que nadie la regulación efectiva del cannabis. Esta isla de apenas 432.000 habitantes descriminalizó la planta en abril de 2015. El primer ministro Joseph Muscat quería dar un paso más en el estatus de la hierba y, antes de las recientes elecciones en las que ha revalidado su cargo, varias agencias estatales estaban discutiendo en qué términos hacerlo. 

Antes de los comicios, Muscat ya dejó claro que, si era reelegido, se sentaría para discutir una reforma en el campo del cannabis: “Mantener su estatus ilegal favorece a los traficantes”, dijo en una entrevista televisiva. Para él, el sistema actual favorece a dichos criminales, por lo que habría que buscar alguna forma de controlar su distribución. El Partido Laborista, al que pertenece Muscat, el Partido Nacionalista (principal formación opositora) y el Partit Demokratiku están dispuestos al debate, que Muscat fija mirando los modelos de otros países, como Canadá.

Ralpha Cassar, secretario general del partido Alternattiva Demokratika, ha dicho que a su partido le gustaría una regulación parecida a la de Colorado, Uruguay o Portugal, que descriminalizó la planta a comienzos de este siglo. Además, la persecución a los usuarios del cannabis tiene un enfoque contraproducente y este no puede estar catalogado de la misma manera que sustancias como la cocaína o la heroína. Es más, recordó que los efectos de la marihuana son menos dañinos que los del alcohol o el tabaco.

Mientras eso llega, los habitantes de este pequeño archipiélago pueden cultivar de momento una sola planta de cannabis para uso personal, poseer pequeñas cantidades de marihuana y comprar Sativex si se lo receta un especialista (oncólogo, neurólogo…). Sin embargo cultivar más de una planta conlleva penas de cárcel. Como ejemplo el caso de Walter Desira, un padre de dos niños que acaba de ser encarcelado durante 20 meses debido a que fue capturado cultivando su propio cannabis… hace ocho años. Tenía 14 plantas para consumo medicinal. Varios magistrados de la isla ya han pedido más indulgencia cuando se trata de cultivar más de una planta de cannabis, si se puede demostrar que las plantas son para consumo personal y no con fines de tráfico. 

Además, la sociedad está muy dispuesta a la legalización. En un estudio realizado en 2014, 9 de cada 10 encuestados creían que los consumidores de marihuana no debían ir a la cárcel. Además, el 50 % de los ciudadanos veían con buenos ojos los esfuerzos para descriminalizar la marihuana (el porcentaje sube al 70 % entre los menores de 35 años), aunque todavía queda un 14 % que creen que es peligrosa. 

A pesar de que los malteses pueden portar una pequeña cantidad de la hierba, todavía se dan algunos enfrentamientos entre la policía y los ciudadanos. Es frecuente que un agente arreste a alguien que tiene un porro en el bolsillo, algo aparentemente legal. Y cuando se pide a médicos de familia que deriven a un especialista para recibir la prescripción, muchos no saben cómo actuar. Lo único que deja claro la ley es que aquellas personas que posean más de 3,5 gramos de marihuana encima recibirán una multa de entre 50 y 100 euros. Por ello, Cassar pidió una ley más dura que combatiera a los traficantes en vez de a jóvenes “que fuman un canuto”. “Confisquemos su negocio de millones de euros”, afirmó con rotundidad. 

El político propone un modelo de distribuidores con licencia en el que el cannabis tendría los mismos impuestos que el alcohol y los cigarrillos de tabaco. Mientras tanto, el líder del Partido Nacionalista, Simon Busuttil, ha dicho que su formación quiere un debate basado en conclusiones científicas para saber cómo proceder.

A pesar de la aparente buena voluntad de los políticos, algunos activistas han recordado que hace cinco años, cuando se celebraron las anteriores elecciones, también se prometió la regulación del cannabis medicinal y luego no se cumplió (aunque sí se descriminalizara). Mientras tanto, un artículo de la revista ‘Think’, de la Universidad de Malta, ha recordado el veterano uso que los enfermos le han dado a la marihuana para calmar sus dolores. El médico de atención primaria Andrew Agius y el fisiólogo y bioquímico Giuseppe Di Giovanni cuentan cómo muchos pacientes lo usan para tratar el dolor crónico antes que sustancias más fuertes como la morfina. Además, citan el valor terapéutico que ya se ha demostrado en la ansiedad, las náuseas, los espasmos musculares o la epilepsia. 

Con este panorama tan prometedor, pero que aún está dando sus primeros pasos, habrá que estar pendientes a lo que hagan dos de los Estados más pequeños de Europa. Su ejemplo puede servir de modelo a muchos otros países de la zona. Todo indica a que el Mediterráneo será pronto más verde que nunca.

Fuente Dinafem.org