Comenzamos un nuevo capítulo dentro del cultivo básico, en el que presentamos uno de nuestros nuevos “Cursos”, que no son otra cosa que capítulos de dos o tres números en los que atacaremos temas muy concretos. Estos Cursos no se limitarán a meras fórmulas de trabajo, sino que explicarán de forma sencilla y clara el porqué de las cosas, el funcionamiento del cannabis en cada una de sus facetas, sus trucos y mecanismos de acción. Esperamos que con este especial estilo podamos acercarnos a los cultivadores más noveles (o no tanto) y facilitarles la comprensión y el entendimiento de nuestra amada planta.

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Pues ya que estamos, vamos a empezar con un curso de esquejado o clonado como dicen algunos. Lo cierto es que es más correcto esquejado o esqueje o incluso estaca, ya que según el diccionario de la RAE, esqueje=Tallo o cogollo que se introduce en tierra para reproducir la planta, mientras que clon=Conjunto de células u organismos genéticamente idénticos, originado por reproducción asexual a partir de una única célula u organismo o por división artificial de estados embrionarios iniciales.

Está claro que aquí nadie cogemos células y desarrollamos organismos, sino que, más bien, introducimos en algún medio tallos (o cogollos) en la tierra con la esperanza de que de ellos nazca una nueva planta, eso sí, idéntica a la planta de la que fue cortada. Así que, a partir de ahora, hablaremos con propiedad y lo haremos de “esquejes”. Los esquejes no se hacen sólo de las plantas de cannabis, multitud de vegetales tienen también esta capacidad para reproducirse de forma asexual, es decir, sin la intervención de órganos sexuales, como flor y polen. En bonsáis es una técnica ampliamente utilizada, así como en la reproducción de rosales y, en fin, de todo ello podemos deducir que en este campo está más o menos todo descubierto.

Sin embargo, como casi siempre, el cannabis posee ciertas peculiaridades que, sin ser algo de otro mundo ni el secreto de la piedra filosofal, si que marca ciertas diferencias, y en este caso se trata de la gran facilidad que tienen la mayoría de las razas de cannabis para ser esquejadas de una manera simple y sin necesidad de grandes medios, laboratorios ni enormes gastos. En unos pocos días podemos disponer de un montón de plantas, todas iguales y con el mismo comportamiento.

¿De dónde salen los esquejes?

Antes de continuar con las técnicas y trucos para un esquejado eficiente en el cannabis, es imprescindible saber qué se necesita para poder hacerlos. Porque, a no ser que los compremos ya enraizados, lo que es ilegal, o nos los regalen, la única forma de sacar esquejes es poseer una planta para poder cortarle una o varias ramas. Así pues, los esquejes salen de las plantas, y esto que parece una tontería resulta que no lo es tanto, por varios motivos que veremos a continuación.

Cuando uno se pone a hacer esquejes, está claro que lo hace por dos posibles causas, juntas o por separado, a saber: No me gasto dinero en semillas, ok, y además, todas las plantas que salgan serán iguales que la planta de donde corté las ramas, y además…. TODAS hembra. El tema económico está claro, o no tanto, porque como veremos dentro de poco, el hecho de hacer esquejes también tiene un cierto coste “oculto” que se va descubriendo con el tiempo, a medida que aumenta nuestra colección de “donantes” o madres, que ahora después veremos lo que son.

La cuestión de la semejanza total entre todas las plantas reproducidas por este medio (del mismo ejemplar donante) también tiene su “aquel”, empezando porque si la planta donante posee algunos “defectillos” como la producción de “platanitos” o flores macho durante el final de la floración, sabor asqueroso o bajísima producción nos vamos a encontrar con un montón de hierba precisamente con esas características, algo que no estaba seguramente en nuestros planes.

Así pues, antes del esqueje está la planta donante del que sale, y aquí es donde está más del 50% del “secreto” del buen esquejador mariguanero.

Madre no hay más que Una

Pues no. Al principio sólo hay una, pero veréis como pronto hay más. Sin perder el hilo, antes de liarse a hacer esquejes, lo que hay es que seleccionar una buena madre. O sea, que lo más usual es, desde una plantada de semillas propia o de algún colega, quedarse con algunas ramas y enraizarlas. Lo suyo es hacerlo de todas las que plantemos, porque si no luego vienen las leyes fumetas de Murphy y justo la que no esquejamos era la buena.

Así que vamos practicando (después veremos como se hace) mientras las plantas de semilla crecen, florecen, se cosechan y se fuman. Eso sí, importantísimo también etiquetar todo perfectamente, cada planta con su etiqueta y las ramas con el mismo nombre o código, evitando pintar letras con bolígrafo para que no se borren luego con agua y esas cosas, porque Murphy viene a la mínima y otra vez acabas con todo el lío montado sin saber quién es quién y demás.

Una vez nos hemos fumado las plantas, ya sabemos con cuales nos vamos a querer quedar, según los gustos, pero vamos, que ya sabes como van a salir las plantas que están creciendo ya enraizadas. A partir de ahí, tienes como últimamente otras dos opciones. Eliminar todas las plantas que no son de la o las que te vas a quedar, las regalas o las matas, lo que sea, o si no metes todo a florecer ya que está crecidito y ya, en cualquier caso, te quedas con una sólo de las que vas a conservar y las dejas en vegetativo, ya que esas serán las Madres, que estarán siempre ahí creciendo y dando esquejes.

En el siguiente curso ya explicaremos las técnicas de poda y conservación de madres, de momento seguimos con lo nuestro, aunque con algunas consideraciones. Otra forma de comenzar es que alguien, alguna asociación o amigo nos facilite el acceso a un esqueje ya conocido y cultivado en nuestro entorno y, a partir de ahí, comencemos a preparar una madre que en poco tiempo empezará a producir ramas susceptibles de ser convertidas en esquejes. En cualquier caso, hay que saber que de madres sanas salen esquejes sanos, si están enfermas sus esquejes serán débiles, sensibles a plagas y en general flojillos hasta que llegan a desarrollar un buen sistema radicular y masa foliar suficiente, aunque muchos mueren antes de eso.

Las plagas no son buenas compañeras, por lo que además de sanas físicamente, tanto las madres como las plantas de semilla donantes deben estar libres de plagas y patógenos que de otra manera vendrán a nuestro cultivo cómodamente en hojas y tallos.

¿Por qué esquejes y no semilla feminizada?

Vamos a tocar ahora un tema un tanto delicado, pero que debemos conocer. Seré completamente objetivo en mi opinión y seguramente, sobre todo a los cultivadores más nuevos, se les aclaren algunas dudas. En la historia del cultivo de cannabis no industrial y el desarrollo de diferentes linajes de forma doméstica, es decir, por la mano del hombre con un control más o menos “científico”, las semillas “feminizadas” o que producen plantas sólo hembras es muy reciente y podríamos decir que hablamos de un invento “ehpañol”, por increíble que parezca.

Es cierto que hubo pioneros como Dutch Passion que de la mano de Henk, su propietario, proporcionaban ya hace tiempo algunas variedades de su catálogo en las que podías elegir si las querías normales o como denominan algunos, “regulares” o preferías la versión “98% hembras”. Esta gente parece que usaba unas técnicas diferentes a las de hoy en día para conseguirlo (mucho más sencillas con el STS), pero lo cierto es que no vendían muchas “femeninas” y sí de las de “toda la vida”.

Antes de seguir comentaré algo que parece obvio pero que también tiene su temita. La diferencia fundamental entre plantas feminizadas y las normales es…. que en teoría, idealmente, no hay que quitar machos, o sea, no hay que saber sexar, no hay peligro de preñar la cosecha, se aprovecha todo el espacio desde el principio, no se desperdicia tierra, se pueden poner en un hidropónico ya que no quedarán los huecos de los machos….

Lamentablemente, al día de hoy poco de lo que se dice arriba lo puede garantizar ningún banco de sus variedades feminizadas, ninguno, vaya, ni nacional ni extranjero, por el sencillo hecho de que debido al complejo sistema de determinación sexual del cannabis resulta imposible hacerlo, y muchísimo menos desde semilla.

En cambio, con los esquejes sí que nos acercamos mucho más a ese ideal. Para empezar, ¡¡¡son hembras seguro!!! Además su resistencia a tirar flores macho será conocida previamente por nosotros o por quien haya seleccionado y probado la madre en cultivo. Si además, como suele ser normal en asociaciones y grupos de amigos los esquejes se regalan e intercambian, resulta que al final suele haber un montón de gente cultivando el mismo esqueje e intercambiando información acerca de cómo optimizar su cultivo.

Algún Lector estará hecho un lío pensando… ¿¿¿Entonces??? ¿Por qué no cultiva todo el mundo esquejes en vez de feminizadas? Bien, la mayoría del resto del Mundo, excepto ezpaña, lo hace así. A ver, en pocos países se pueden vender semillas alegremente como lo estamos haciendo aquí, o sea que la diferencia es que allí son tan ilegales las semillas como los esquejes, mientras que aquí las semillas se pueden vender por arte de un vericueto legal (que no sabemos lo que durará), los esquejes siguen siendo ilegales.

Entonces, nos encontramos con que hasta hace poco más de 4 años, en todo el mundo se cultivaban o semillas normales o esquejes, y de estos últimos han circulado decenas de cientos de miles por Europa hacia y desde los países bajos, y no digamos nada sobre los que se movían y mueven por los USA y Canadá.

Así que resulta que al final se trabajaba con esquejes en todo el mundo, menos en España, donde las plantas de semilla de venta legal para coleccionismo gracias a la feminización ya podían ser todas hembras en teoría (en teoría, porque en la práctica aquí no se pueden germinar) mientras que los esquejes simplemente no se podían ni se pueden vender.

Hoy en día, incluso los bancos más puristas como Serious Seeds o Cannabiogen tienen versiones Fem en sus catálogos, tan importante ha sido la fuerza del mercado ibérico. Sin embargo, y para terminar, está claramente demostrado y es algo unánime entre los cultivadores con experiencia que, actualmente, las plantas de semillas normales son en general más vigorosas, potentes, productivas y resistentes que su evolución feminizada y que ésta no se encuentra perfeccionada.

Así que en el próximo capítulo entraremos de lleno en las particularidades del esquejado del cannabis que con toda seguridad, sorprenderá a más de un lector y sobre todo, capacitará a quien lo desee para poder ser independiente.