La iniciativa aclara que todas estas variantes serán permitidas exclusivamente para uso medicinal o terapéutico y/o de investigación científica

El debate legislativo por la legalización de la mariguana con fines medicinales en Argentina concluyó con tres dictámenes que evidenciaron la polarización que provoca el tema.

Después de meses de tensas audiencias, las Comisiones de Seguridad Interior, de Salud y de Legislación Penal de la Cámara de Diputados no lograron consensuar un proyecto que pudiera enviarse en el corto plazo para su aprobación o rechazo en sesión plenaria.

El oficialismo, encabezado por la alianza Cambiemos que responde al presidente Mauricio Macri, alcanzó un dictamen de mayoría que crea el Programa Nacional para el estudio del uso medicinal de la planta de cannabis que dependerá del Ministerio de Salud.

También garantiza el acceso gratuito al aceite de cáñamo y demás derivados del cannabis a toda persona que se incorpore al Programa, y promueve la investigación de los fines terapéuticos y científicos de la planta de cannabis y sus derivados.

El principal problema es que este dictamen de cinco páginas no contempla la legalización del autocultivo, factor crucial para que dejen de ser penalizadas las personas que producen aceite de cannabis de manera casera para tratamiento de sus familiares enfermos.

Por el contrario, el proyecto firmado por los opositores Frente para la Victoria, Libres del Sur y el Frente de Izquierda sí autoriza la producción, fabricación, importación, exportación, distribución y comercialización, uso, cultivo, posesión de semillas y flores de cannabis o de sus derivados.

La iniciativa aclara que todas estas variantes serán permitidas exclusivamente para uso medicinal o terapéutico y/o de investigación científica.

Además prevé la creación del Registro Nacional de Cannabis Medicinal que elaborará un padrón anónimo de personas que utilizan cannabis medicinal y profesionalizará su producción.

Al menos cuatro diputados del Frente Renovador presentaron un tercer dictamen similar al del oficialismo y que tampoco despenaliza el cultivo personal.

Mariano Fusero, miembro de la organización Pensamiento Penal y quien participó en las audiencias, explicó a Notimex que promover la investigación del uso medicinal del cannabis no implica ningún avance porque eso ya está previsto en una ley que data de 1968.

Por eso, afirmó, la gran batalla es la despenalización, ya que las madres que cultivan de manera solitaria o en grupo para producir aceite para sus hijos que padecen enfermedades como epilepsia refractaria pueden sufrir penas de hasta 20 años de prisión.

El especialista manifestó su pesimismo de que los proyectos logren ser debatidos ante el pleno este año, ya que restan solo dos meses para que culmine el periodo ordinario de sesiones.

Para el próximo año, la discusión se paralizará porque habrá elecciones legislativas y todos los temas que tienen que ver con drogas ilegales asustan a los candidatos como para apoyar iniciativas novedosas, lamentó.

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