Continuando con el artículo anterior sobre los diferentes desordenes y carencias nutricionales en el cannabis, vamos a terminar de abordar en estas páginas los nutrientes secundarios que nos faltaban (el calcio y el azufre), y también veremos algunos de los microelementos u oligoelementos principales.

Esperamos que toda esta información os resulte útil e interesante, y que la sepáis aprovechar en vuestro beneficio a la hora de identificar y tratar las diferentes carencias del cannabis.

EL CALCIO (Ca) – Inmóvil

El cannabis requiere grandes cantidades de calcio tanto para el estadio de crecimiento como para el de floración (casi tanto como macronutientes) ya que es un elemento esencial para la producción y el crecimiento de las células. Este elemento está incluido en la lámina media de las paredes celulares, mantiene la actividad selectora de las menbranas plasmáticas, siendo necesario para preservar la permeabilidad de la membrana celular y la integridad de las células. Las plantas absorben este nutriente a través de las raíces en forma catiónica divalente Ca²? por formación tanto de complejos de coordinación como de enlaces electrostáticos con aminoácidos, fosfolípidos y otras moléculas cargadas negativamente. El catión de calcio (Ca?) representa el ión de intercambio por excelencia y sin él la absorción de nutrientes vería seriamente dificultada. La carencia de calcio afecta también a la fertilidad del suelo ya que es necesario para el desarrollo de las poblaciones de microorganismos que habitan en el suelo como bacterias y hongos encargados de descomponer la materia orgánica.

Los Síntomas Carenciales
Una carencia de calcio tampoco es demasiado habitual en el cultivo interior, pero en ocasiones nuestras plantas son capaces de procesar más calcio del que tienen disponible y entonces se produce el déficit. El desarrollo de las plantas se vuelve mucho más lento, los tallos de las plantas se vuelven más débiles y el follaje se torna color verde oscuro. Si la carencia nos afecta durante la floración decrecerá sensiblemente nuestra producción de cogollos. Los primeros signos de carencia aparecen siempre en las hojas jóvenes de la parte media y superior de las plantas ya que el calcio no es un nutriente móvil y no tiene la capacidad de trascolocarse por la planta. Estás hojas jóvenes pierden el color rápidamente y amarillean mientras que las más viejas permanecen verdes. Si la carencia se asevera las hojas se curvaran o abarquillaran hacía arriba y los nuevos brotes y hojas se desarrollaran amarillentos y morados. Finalmente los brotes se arrugan y mueren. La carencia de calcio es poco común en el cultivo de interior ya que por lo general el agua corriente con la que regamos contiene suficiente calcio disuelto. En cambio, aquellos cultivadores que utilizan filtros de ósmosis (agua blanda) pueden tener alguna complicación si no utilizan un fertilizante completo con niveles adecuados de calcio en su formulación.

El Tratamiento
Para tratar esta carencia en interior debemos emplear un fertilizante completo rico en calcio, o disolviendo un poco de caliza hidratada (aprox. media cucharadita por cada cuatro o cinco litros de agua) y regando con esta solución hasta que los síntomas carenciales persistan. Si estamos cultivando en exterior, tanto sí cultivamos suelo madre como si usamos mezclas de tierra comerciales, lo mejor es que añadamos un poco de carbonato cálcico y/o yeso agrícola a la mezcla de tierra. Como tratamiento de choque podemos aplicar un par de riegos con caliza hidratada ya que se asimila más deprisa por las plantas que la dolomita del sustrato. Podemos completar el tratamiento de nuestras plantas con alguna aplicación foliar de quelatos de calcio. La forma de quelato EDTA (Ácido Etilendiaminico Tetraacético) es sin duda una de los más eficaces para tratar los estados carenciales de calcio, es barato y fácil de conseguir en los centros de jardinería, viveros y cooperativas agrarias. Seguir siempre las indicaciones de dosificación y aplicación del fabricante.

El Exceso o Sobrefertilización
El caso de toxicidad por calcio es bastante infrecuente en condiciones normales de cultivo. Un exceso o una acumulación de calcio hace que las plantas marchiten prematuramente presentando los síntomas carenciales de otros nutrientes como el potasio, el hierro, el manganeso y más frecuentemente el magnesio por lo que es muy complicado identificarlo a simple vista. En caso de sospecha, la mejor solución es lixiviar el medio de cultivo con agua abundante para eliminar el exceso de calcio. En los cultivos hidropónicos un exceso de calcio en la solución de nutrientes puede hacer que el calcio y el azufre se precipiten y se combinen formando un residuo que se deposita de el fondo del tanque en forma de yeso, haciendo que el agua se enturbie y no sea apta para el cultivo. Si esto ocurre debemos tirar la mezcla, lavar el tanque y volver a preparar una nueva ajustando correctamente el pH del agua y añadiendo la dosis de nutrientes habitual.

EL AZUFRE (S) – Inmóvil

Este macronutriente es un elemento fundamental para la fabricación y síntesis de muchas hormonas, vitaminas y aminoácidos esenciales para nuestras plantas, incluyendo vitamina B1 (tiamina). En forma de sulfato, el azufre está presente en suelos y agua de ríos, siendo uno de los mejores reguladores del PH del agua. El anión sulfato (SO??) lo forman sales y éteres de ácido sulfúrico que contienen como unidad un átomo de azufre en el centro de un tetraedro formado por cuatro átomos de oxígeno. Las plantas absorben el azufre por la raíz en forma de anión sulfato (SO?² ?) y a través de los estomas en forma del peligroso y contaminante dióxido de azufre (SO?) o sulfito, que reacciona con el agua para formar bisulfito (HSO??) que inutiliza la clorofila al desplazar el magnesio (Mg) de esta.
Dentro de la planta el azufre cumple diversas funciones: es componente de algunas biomoléculas como los sulfolípidos, diversos azúcares y del complejo proteico que interviene en la transferencia de los electrones obtenidos en la fotosíntesis. Está involucrado en la síntesis de las proteínas, ya que forma parte de algunos aminoácidos como la cisteína, la cistina y la tiamina. Además resulta esencial para la formación de los aceites y los sabores, al igual que para la respiración celular y la síntesis y la descomposición de los ácidos grasos.

Los Síntomas Carenciales
La carencia de este nutriente secundario se da en muy raras ocasiones pues la mayoría de fertilizantes líquidos, mezclas de sustratos comerciales y suelos ya lo contienen en una proporción suficiente para nuestras plantas. Los primeros signos carenciales aparecen en las hojas más jóvenes de las plantas que adquieren un color verde lima amarillento. Las plantas afectadas dejan de desarrollarse y a medida que la carencia progresa se hace más patente el amarilleamiento de la hoja de fuera a dentro mientras las nervaduras de estás permanecen verdes. Si el estado carencial se prolonga los pecíolos adquieren un color morado y las puntas de las hojas se pueden quemar, retorcer o curvar hacía abajo. La carencia severa de azufre también hace que los tallos de las plantas tornen purpúreos, se alarguen y se vuelvan leñosos por la base. Por último, aparecen manchas color óxido cobrizo en las hojas más amarillentas que nos indican el comienzo del marchitamiento de las plantas.

El Tratamiento
Como mencionamos anteriormente, la carencia de azufre se da en muy raras ocasiones, generalmente cuando el pH del agua de riego es muy elevado (superior a 7) o si se produce un exceso o acumulación de calcio. Una buena solución suele ser bajar el pH del agua de riego para que esté entre 5.5 y 6 y aplicar un abono completo, ya que prácticamente la totalidad de los abonos para crecimiento y floración (incluidos los abonos para cultivo hidropónico) contienen azufre suficiente para cubrir las necesidades de nuestras plantas. Si cultivamos en exterior podemos añadir a nuestra mezcla de tierra un poco de compost para champiñones o estiércol animal bien descompuesto para aportar a nuestras plantas el azufre que les falta.

El Exceso o Sobrefertilización
Los excesos de azufre en la tierra no suelen dar problemas mientras la EC del medio sea baja, a medida que la conductividad del suelo aumenta las plantas tienden a asimilar más cantidad del azufre disponible bloqueando la absorción de otros nutrientes. Los síntomas más frecuentes del exceso de azufre son un lento crecimiento, la reducción del tamaño de las hojas que adquieren un color verde oscuro. En los casos más extremos las puntas y los bordes de las hojas pierden el color y aparecer manchas necróticas. Como es habitual siempre que se produce un exceso debemos lixiviar el medio de cultivo con agua abundante o una solución muy diluida con agua de fertilizante completo (a una quinta parte de la dosis indicada) y ajustar el pH en 6. Continuar este tratamiento hasta que las plantas se restituyan.

LOS MICRONUTRIENTES U OLIGOELEMENTOS

Los micronutrientes u oligoelementos también son elementos esenciales para nuestras plantas, aunque sólo resultan necesarios en pequeñas cantidades. Estos nutrientes funcionan como catalizadores en muchos de los procesos metabólicos de las plantas y están presentes en diversas reacciones bioquímicas de las células, así como son necesarios para la formación de la clorofila. Hay doce microelementos u oligoelementos, son el manganeso (Mg), el zinc (Zn), el hierro (Fe), el boro (B), el cloro (cloruro)(Cl), el cobalto (Co), el cobre (Cu), el molibdeno (Mb), el sílice (Si) el níquel (Ni), el sodio (Na) y el flúor (F).

Por norma general, en el suelo se encuentran microelementos en cantidades suficientes como para cubrir las necesidades de nuestras plantas durante varias cosechas, aunque no siempre están disponibles. La carencia de microelementos es más común en los climas áridos donde el agua y el suelo son más alcalinos. Es muy común encontrar carencias de zinc, hierro y manganeso cuando el pH de la tierra o el agua de riego es superior a 6.5 ó si se emplean mezclas de tierra de mala calidad. Cuando compremos sustrato en viveros o centros de jardinería conviene comprobar las etiquetas de los sacos para asegurarnos de elegir uno que contenga todos los oligoelementos en una proporción adecuada (recuerda que microelementos son necesarios en una dosis ínfima, un exceso también puede producir problemas interfiriendo en la asimilación de otros nutrientes). El los cultivos sin suelo la deficiencia de micronutrientes es menos frecuente debido a que los fertilizantes diseñados para el cultivo hidropónico suelen contener su gama completa en cantidades óptimas para las plantas.

EL MANGANESO (Mg) – Inmóvil

El manganeso es un elemento muy importante para la síntesis de la clorofila, su función principal está relacionada con la activación de numerosas enzimas que intervienen en los procesos de oxidación-reducción asociados con el transporte de electrones fotosintéticos. Además este elemento participa en el funcionamiento del fotosistema II de la fotosíntesis, responsable de la fotólisis del agua (proceso de ruptura de los enlaces químicos del agua por medio de la energía luminosa). El Manganeso es absorbido por las raíces en la forma de catión divalente Mn²?, que es su forma biológicamente activa, y se mueve a través de la planta por el floema como ión libre, aunque con una movilidad reducida. Los suelos calizos reducen la cantidad de manganeso disponible para nuestras plantas, al igual que las aguas de riego muy básicas con un pH de 7.0 ó superior.

Los Síntomas Carenciales
La clorosis internerval (amarilleamiento de la hoja mientras las nervaduras permanecen verdes) es uno de los principales signos de esta carencia. Aparece en las hojas jóvenes (de dentro hacía afuera) y a medida que el déficit se prolonga se va extendiendo por el resto de la planta hasta amarillear las hojas más viejas. El crecimiento se detiene y la floración puede verse seriamente retrasada. Si la carencia se prolonga comenzaran a aparecer puntos o pequeñas machas necrosadas (muertas) en las hojas más afectadas, que finalmente palidecen y terminan cayendo.

El Tratamiento
El tratamiento para esta carencia consiste en reducir el pH lixiviando el medio de cultivo con una mezcla ligera de agua y fertilizante completo de microelementos quelatados. También podemos atajar esta carencia con un tratamiento foliar a base de quelatos de manganeso en una o dos aplicaciones semanales. En los cultivos sin suelo podemos corregir la carencia usando un abono hidropónico rico en oligoelementos quelatados y bajando un poco el pH del agua hasta el 5.5 o 6.0. Si cultivamos en exterior podemos prevenir está deficiencia añadiendo un poco de sulfato de manganeso (MnSO?), entre un 0,3% y un 1%, al suelo o a la mezcla de tierra que preparemos.

El Exceso o Sobrefertilización
En una alta concentración el manganeso puede resultar tóxico para nuestras plantas, afectando a su crecimiento y haciendo que pierdan el vigor. Los signos de toxicidad por manganeso afectan a las zonas más jóvenes de las plantas. Las hojas desarrollan un moteado clorótico, color entre anaranjado y marrón óxido que se va extendiendo de las partes nuevas a las más viejas de las plantas. La baja humedad incrementa la toxicidad por este elemento ya que la transpiración adicional provoca que llegue aun más manganeso al follaje. Un pH bajo puede causar una absorción tóxica del manganeso provocando carencias de hierro y zinc. Para evitar la acumulación tóxica de este elemento, al igual que otros, conviene lixiviar el medio de cultivo periódicamente (al menos una vez al mes) para eliminar posibles excesos y acumulaciones. En los suelos ricos en manganeso (arenas, suelos orgánicos o suelos sobre encalados) deberíamos evitar el uso de fertilizantes que contengan este nutriente.

EL ZINC (Zn) – Móvil

El zinc es un nutriente fundamental ya que interviene en la mayor parte de las reacciones enzimáticas de las células vegetales. Es esencial como catalizador de la mayoría de las enzimas y auxinas de las plantas, e interviene en la estabilización de los ríbosomas y la síntesis de las proteínas y los azúcares. Además, el zinc coopera con otros elementos en la formación de la clorofila y evita que esta se descomponga. También está relacionado con la formación de los hidratos de carbono y es crucial en la producción de materiales genéticos como el ARN y el ADN. En zinc se encuentra en los suelos y rocas en la forma de cation divalente Zn²?, aumentado el contenido de zinc soluble al disminuir el pH y viceversa. El carbonato de calcio (CaCO?) reduce drásticamente la disponibilidad de este nutriente.

Los Síntomas Carenciales
La carencia de este nutriente suele darse en suelos con un pH de 7.0 o superior y en cultivos regados con agua dura. Los síntomas de la carencia de zinc suelen confundirse con déficit de magnesio o de hierro lo que dificulta su identificación temprana. Al no ser un nutriente móvil, los primeros signos de carencia aparecen en las hojas más jóvenes y los brotes nuevos. El crecimiento de la planta se detiene y se redude el espacio internudal (entre nudos). Las nuevas hojas crecen finas y alargadas presentando clorosis entre las nervaduras, las puntas de las hojas decoloran y se oscurecen. Finalmente la clorosis se exiende por la planta y los foliolos de las hojas más afectadas se retuercen y contorsionan hasta acabar secándose. En floración esta carencia provoca que los cogollos adopten formas extrañas, se vuelvan quebradizos y detengan su crecimiento.

El Tratamiento
Para tratar esta carencia debemos lixiviar el medio de cultivo usando una mezcla ligera de agua y fertilizante completo (a un tercio por ejemplo de la dosis habitual) con el pH ajustado entre 5.5 y 6.5, ya que un fertilizante de este tipo contiene los suficientes oligoelementos en forma de quelatos como para subsanar esta carencia. En cultivos sin suelo podemos usar un abono hidropónico rico en micronutrientes quelatados que proporcione a las plantas el aporte adecuado de este oligoelemento. También podemos recurrir a la aplicación foliar de quelatos de zinc para atajar los síntomas carenciales en el menor tiempo posible. En los cultivos exteriores podemos prevenir esta carencia añadiendo al suelo una pequeña cantidad de sulfato de zinc (ZnSO?) cuando realizamos la mezcla del sustrato.

El Exceso o Sobrefertilización
El zinc en exceso puede ser extremadamente tóxico para las plantas. Los primeros síntomas del exceso de este elemento son muy similares a los signos carenciales típicos de la carencia de hierro debido a que el zinc interfiere en la asimilación de este otro microelementos. Las plantas afectadas presentan una clorosis férrica generalizada y si no son tratadas urgentemente pueden morir en unos pocos días. En estos casos debemos lavar (lixiviar) el medio de cultivo con agua abundante para eliminar el exceso de zinc, y aplicar foliarmente una solución ligera de quelato de hierro para restablecer los niveles de este oligoelemento en las plantas. 

 

El próximo mes finalizaremos esta mini serie sobre los desordenes nutricionales en el cannabis abordando el resto de los microelementos que aun nos quedan por tratar: el hierro (Fe), el boro (B), el cloro (Cl), el cobalto (Co), el cobre (Cu), el molibdeno (Mb), el sílice (Si) el niquel (Ni), el sodio (Na) y el flúor (F).