El verano no sólo es buena época para tomarse unas merecidas vacaciones, escaparse a la playa o la montaña, hincharse a helados o irse de festivales. Sí, el sol, el calor y los días largos son el ambiente ideal para que las plantas de marihuana autoflorecientes saquen lo mejor de ellas. Sólo necesitas un balcón, una terraza o un jardín y unas buenas semillas y, si sigues nuestros consejos, en dos meses podrás disfrutar de una estupenda cosecha de jugosos y resinosos cogollos. ¿Empezamos?

La clave: maximizar recursos desde el principio

Si vas a cultivar unas semillas autoflorecientes, tienes que tener una idea clara en la cabeza. Su ciclo de vida es tan corto –dos meses desde cultivo- que es vital maximizar los recursos desde el principio. Mientras las variedades feminizadas, cuyo ciclo de vida se puede alargar hasta cuatro meses, pueden tener tiempo para recuperarse de plagas o fallos nutricionales, las autoflorecientes van a toda mecha, con lo que cada paso cuenta.

Pero tranquilo, su propia genética las convierte en auténticas campeonas de la resistencia. Las variedades autoflorecientes son genéticas cruzadas con Ruderalis, una especie propia de las zonas frías del norte de Europa que se ha adaptado a las duras condiciones ambientales desarrollando una extraordinaria rapidez y una gran resistencia a las inclemencias ambientales.

Dicho esto, insistimos, con una buena planificación desde el principio, que permita a tu planta autofloreciente aprovechar todos los recursos posibles, tendrás éxito garantizado.

¿Hasta cuándo dura la temporada?

Las autoflorecientes agradecen el sol y el calor y según la duración de la época cálida, puedes tener varias cosechas. Todo depende de la zona en la que vivas y su clima. En el área mediterránea de Europa, por ejemplo, puedes sembrar la primera cosecha entre mediados de abril y principios de mayo, cuando ya te has asegurado que la época de heladas ha pasado y los días son más largos. De esta forma, estarías recogiendo tu cosecha a finales de julio y podrías volver a cultivar a principios de agosto, con lo que estarías cosechando en octubre.

La variedades autoflorecientes son especialmente exitosas en las zonas más al sur de los países mediterráneos porque en zonas cálidas en las que los inviernos son muy suaves, existe la posibilidad de cultivarlas durante ¡muchos meses más allá del verano! En las zonas con clima más favorable puedes lograr hasta cuatro cosechas anuales.

En la Europa atlántica, central y del norte llueve mucho, hace menos sol y los veranos son más cortos, por lo tanto sólo se puede cultivar una cosecha. Lo ideal es sembrar a primeros de junio para poder cosechar a últimos de agosto.

Hongos y plagas

La genéticas autoflorecientes son menos proclives que las variedades no automáticas a sufrir plagas de insectos, si bien no son inmunes. La razón es que su ciclo es tan rápido que los insectos no tienen tiempo material para convertirse en un problema para la planta ya que no les da tiempo a reproducirse lo suficiente.

En cuanto a los hongos, conviene evitar el exceso de humedad. Si quieres saber más sobre cómo evitarlos, puedes consultar este artículo.

Paso 1. Elige la semilla que más se adapte a tus gustos

La gama de semillas de marihuana autoflorecientes es cada vez más extensa. Si bien en sus inicios tenían ciertas carencias respecto a las semillas feminizadas, hoy en día las variedades automáticas no tienen nada que envidiar a sus primas hermanas.

Las autoflorecientes tienden a tener un menor tamaño, pero esto las hace ideales para aquellas personas que buscan un cultivo discreto como, por ejemplo, el que podrías poner en tu balcón. Respecto a sus efectos, si eres nuevo en el mundo de la marihuana y no sueles consumir cannabis habitualmente, te recomendamos que empieces cultivando variedades ricas en CBD, cannabinoide que contrarresta la psicoactividad del THC y que permite un consumo más sostenible y controlado de cannabis.

Si, por el contrario, buscas efectos de gran potencia, no lo dudes y hazte con una semillas altas en THC como la Amnesia Original Auto. Eso sí, prepárate para una experiencia no apta para cualquiera. ¡Avisado quedas! Si sigues sin tenerlo claro, aquí podrás encontrar nuestras recomendaciones para semillas autoflorecientes.

Paso 2. Germinación

Las semillas de marihuana autoflorecientes no requieren un tipo de germinación diferente al del resto de semillas feminizadas. Puedes elegir el método que más te convenga, pero te recomendamos nuestro método Dinafem para germinación en exterior.

Paso 3. Preparar la tierra

Las autoflorecientes requieren un sustrato aireado, que les permita aprovechar los recursos al máximo y desarrollar bien sus raíces y acelerar todos sus procesos metabólicos. ¿Qué cómo se airea la tierra? Pues muy sencillo, necesitas 10 litros de sustrato, que estén compuestos por un 1/3 de fibra de coco y 2/3 de turba o sustrato ya preparado, que puedes encontrar en cualquier grow. Si tu cultivo tiene fines terapéuticos, procura utilizar un método de cultivo orgánico.

Paso 4. Maceta

El tamaño mínimo del tiesto o maceta que vayas a utilizar ha de ser de siete litros -15, si quieres conseguir las plantas más grandes posibles- y es importante que tengas en cuenta que este va a ser el definitivo. No es conveniente que las plantas autoflorecientes se transplanten en mitad de su ciclo de vida para evitar que se estresen.

Paso 5. Riego

Las autoflorecientes soportan mejor que las feminizadas las carencias hídricas por lo que es conveniente regarlas en poca cantidad –nada de dejar la planta encharcada- pero con mucha frecuencia, para fomentar la oxigenación. Las cantidades son relativas y dependen del clima y entorno en el que se desarrolla la planta, por lo que no podemos darte una cantidad exacta de agua. Como norma general, procura que no le falte humedad, pero que el tiesto no esté muy pesado.

Paso 6. Lavado de raíces

Si has utilizado algún tipo de fertilizante, ya sea químico u orgánico, debes “limpiar” los cogollos para evitar que su sabor se vea alterado por estas sustancias. Hacerlo es muy fácil. Un par de semanas antes de la cosecha –que llegará como máximo entre 70 y 80 días después de la siembra, dependiendo de la variedad- debes regar a fondo la planta con abundante agua limpia –que puede ser del grifo- o tratada mediante ósmosis inversa para arrastrar todo el fertilizante que quede en el sustrato.

Paso 7. Cosecha

Entre 70-80 días después de haber sembrado, podrás por fin cosechar tus cogollos. Lo primero, te recomendamos no regar la planta desde cinco días antes de la cosecha para que la tierra esté seca. Te darás cuenta de que los cogollos están listos porque el color de los tricomas de la resina empezará a cambiar de blanco a ámbar y, sobre todo, porque la planta está amarilleando, Las plantas de marihuana autoflorecientes son como un reloj y una vez ha cumplido diez semanas de vida se van apagando.

Te recomendamos cortar la planta un día poco húmedo para evitar que la humedad se quede en el interior del cogollo. La planta puede cortarse por ramas se pone a colgar en un lugar aireado y oscuro.

Paso 8. Manicurado

Posteriormente, deberás realizar el manicurado, que consiste en cortar las hojas pequeñas de los cogollos para que tengan un mejor aspecto y permitir que estos desarrollen aromas complejos durante el curado y evitar que nuestra querida hierba sepa a vegetal. Más detalles como realizar el secado y curado de los cogollos de cannabis.

Fuente Dinafem.org