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La producción de marihuana medicinal en Colombia arranca con las primeras licencias para cultivar

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El pasado mes de diciembre, el país sudamericano tomaba la histórica decisión de legalizar la marihuana terapéutica. Ahora, siete meses después, se ha entregado la primera licencia oficial para producir medicamentos hechos a base de cannabis. La farmacéutica PharmaCielo se ha convertido así en la primera compañía a nivel nacional autorizada para comerciar con la planta.

Al mismo tiempo que Colombia celebra el proceso de paz que acaba con 50 años de guerra, dejando un indudable legado histórico para el continente, se coloca a la cabeza en el reconocimiento de las libertades de sus conciudadanos legalizando y poniendo en marcha el mercado de la marihuana medicinal. La primera licencia otorgada por el Gobierno para la producción y comercialización supone un claro avance a todos los niveles. El presidente, Juan Manuel Santos, ha mostrado su satisfacción y ha señalado que en los próximos días se otorgarán más licencias, pues otras seis empresas se encuentran en proceso de aprobación.

No cabe duda de que es una buena noticia para Colombia. Más allá de los beneficios médicos de la marihuana y el acceso por parte de los pacientes, la legalización aporta otro tipo de ventajas. Entre ellas, se ha subrayado que la medida generará puestos de trabajo en el país y prosperidad económica en las comunidades y municipios donde se vaya instalando esta industria.

Precisamente el Gobierno colombiano se muestra muy optimista sobre ello. Asegura que el clima tropical del país y su fértil suelo proveerá de las condiciones idóneas para el correcto desarrollo de las plantas. De acuerdo con diversos estudios realizados, el mercado de marihuana medicinal tiene el potencial de convertirse en un gran negocio. Además, las décadas de producción han demostrado que la nación tiene las herramientas y la experiencia suficiente para elaborar un producto de calidad y a la altura de las expectativas. Los menores costes laborales también les darán una ventaja competitiva sobre productores de Canadá y Estados Unidos. Tan solo tiene que ponerse manos a la obra.

Colombia, que ha sido históricamente cuna del tráfico ilegal de marihuana hacia Estados Unidos y que ha sufrido las devastadoras consecuencias del narcotráfico, celebra casi más que cualquier otra nación la legalización del cannabis medicinal. La regulación supone un gran golpe contra esta problemática. Además, supondrá una importante fuente de ingresos para zonas rurales deprimidas, como el departamento de Cauca, en una zona del sudeste del país saturada de cultivos de drogas ilegales.

Todo ello contribuye a que, poco a poco, el país se vea envuelto en un clima de mayor paz y tranquilidad, tan necesario después de la fatal coyuntura que le ha acompañado durante las últimas décadas. Y que terminó el pasado 26 de junio, cuando el presidente colombiano Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC sellaron el acuerdo del cese bilateral y definitivo del fuego y el abandono de las armas por parte los rebeldes, dos pasos previos para dar por terminado un conflicto armado y político que ha dejado unos 220 mil muertos en este medio siglo. Las mayores regiones productoras de cannabis de Colombia han estado desde hace mucho tiempo en territorios de la guerrilla, así que es lógico pensar que los combatientes desarmados se incorporen a este sector, convirtiéndose en una nueva opción de vida para las familias afectadas.

La primera licenciataria, PharmaCielo, es una compañía canadiense con sede en Colombia. Cuenta con un amplio recorrido en el negocio de derivados medicinales de la marihuana y trabaja de manera conjunta con la Universidad de Antioquia desde que estableciera contacto con ella en el año 2014. Juntos han realizado investigaciones sobre las diversas aplicaciones cannábicas en el campo de la medicina y han conseguido identificar genéticamente el mundo oculto que se esconde tras las cepas que crecen en Colombia.

El 2 de febrero de 2016, PharmaCielo también se convirtió en la primera compañía en solicitar de manera formal, ante el Ministerio colombiano de Salud, la licencia de cultivo y procesamiento de aceites de extractos de cannabis de grado medicinal, con planes en un futuro cercano para solicitar la licencia de exportación. Por ahora no planea comercializar los aceites o extractos de manera directa a los consumidores. Empleará un modelo de ventas y distribución B2B, que incluye grandes canales de distribución, fabricantes de productos finales, organizaciones de investigación y compañías farmacéuticas.

El director ejecutivo de PharmaCielo, Jon Ruiz, señala que “nuestra meta es convertirnos en el mayor proveedor de extractos de aceites de cannabis, y no hay mejor lugar para cultivar que Colombia. La ubicación ecuatorial del país y su variedad de microclimas son idóneos y dejan poco lugar a dudas del rol protagonista que tomará Colombia en el desarrollo de una industria que a nivel internacional crece a pasos agigantados”.

La compañía quiere empezar cuanto antes. El primer paso ha sido seleccionar las tierras de cultivo, donde esperan llegar a sembrar alrededor de 600 hectáreas de cannabis, aunque durante la etapa inicial cultivarán tan solo tres para elaborar concentrados brutos de la planta. La zona elegida, Rionegro, es un municipio de Antioquia cercano a la ciudad de Medellín. Tras haber realizado diversos estudios, PharmaCielo llegó a la conclusión de que allí, sobre la línea ecuatorial, la planta puede desarrollarse plenamente, pues se expone durante todo el año a ciclos constantes de 12 horas de luz y 12 de oscuridad.

Igualmente importante para la farmacéutica es empezar a adecuar las plantas de producción, importar la maquinaria y las tecnologías necesarias (por valor de 100 millones de euros), construir los laboratorios de investigación y realizar las primeras pruebas piloto para examinar la calidad de su producto antes de ponerlo a la venta.

A pesar de este largo proceso por delante, tanto la empresa como las autoridades confían en que el año que viene pueda ponerse a disposición de los ciudadanos la primera producción de cannabis medicinal legal colombiana. Las cosechas de PharmaCielo, tal y como la propia empresa señala, serán utilizadas para elaborar aceites naturales. También quieren poner a la venta vaporizadores, bálsamos y cremas que hagan más llevaderos los tratamientos de los pacientes.

El resto de empresas que, como PharmaCielo, quieran obtener una licencia para producir medicamentos con base cannábica deben superar las exigencias legales requeridas por el Ministerio de Salud. Entre las obligaciones estipuladas se encuentran demostrar condiciones óptimas de personal, calidad del producto y estandarización de su proceso de elaboración. Las mejores posicionadas para lograrlo tras PharmaCielo son la alianza colombiana Labfarve-Ecomedics y la firma canadiense Cannavida, que adecuará sus instalaciones en Barichara, un municipio de la provincia de Guanentá.

PharmaCielo, que ya ha obtenido la bendición para producir cannabis medicinal, debe embarcarse ahora en el siguiente paso, solicitar al Consejo Nacional de Estupefacientes una licencia de cultivo. El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, ha sido el encargado de explicar la razón de ser de esta doble petición: “Primero se da la licencia de fabricación y producción porque al tratarse de una sustancia controlada el Gobierno debe saber primero para qué se usarán las plantas cultivadas”. Esta licencia de cultivo, de ser aprobada, tardaría un mes más o menos, por lo que, por ahora, PharmaCielo solo puede adecuar la finca, hacer obras civiles e inversiones de seguridad y hacer pruebas piloto con un número no superior a 20 plantas de marihuana, que no podrán ser comercializadas.

Desde el ministerio también se ha señalado que hasta la fecha no se han planteado limitar el número de licencias otorgadas. La Administración considera que el mercado de la marihuana medicinal debe ser abierto y que todo aquel que cumpla los requisitos para entrar debe tener derecho a hacerlo.

Sobre el modelo de negocio, han señalado no cerrar las puertas a que exista integración vertical. Esto significa que contemplan la posibilidad de que una misma empresa obtenga licencias de producción y cultivo. No obstante, también aclararon que desarrollarán las medidas oportunas para beneficiar a los pequeños productores colombianos. De hecho,  campesinos de Toribío, Corinto, Miranda, Caloto y Jámbalo ya se han unido para formar una cooperativa de productores y cultivadores de cannabis (por ahora reúne a 52 campesinos) y se espera que también obtengan la licencia.

El arranque del negocio de la marihuana medicinal en Colombia es un hecho que celebrar y del que tomar buena nota. Le espera ahora un largo proceso de adaptación y configuración de la industria. No obstante, no cabe la menor duda de que con empeño y buenas iniciativas, muy pronto los pacientes del país y del mundo podrán beneficiarse de la excelentes condiciones de esta nación para el cultivo de la planta de cannabis.

Fuente Dinafem.org