La pandemia de coronavirus y la limitación de movimientos que ha llevado asociada en la mayoría de los países ha complicado también la producción y el tráfico de drogas a nivel mundial, según un informe de Naciones Unidas que constata especialmente los efectos que han tenido las restricciones para el contrabando por vía aérea.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNDOC) ha examinado los efectos de los nuevos controles en el narcotráfico, en particular para aquellas drogas que viajan incluso entre continentes. Este sería el caso de las drogas sintéticas, como las metanfetaminas, que previsiblemente sufrirían de forma «drástica» las restricciones al tráfico aéreo.

La cocaína, en cambio, circula principalmente por mar y, según la UNODC, se han seguido registrando grandes cargamentos durante la pandemia. Las rutas marítimas también estarían repuntando en el caso de la heroína, para las que los traficantes venían utilizando principalmente vías terrestres.

Los expertos no prevén que el tráfico de cannabis se vea afectado en la misma medida por el aumento de la restricciones, ya que «su producción suele tener lugar cerca de los mercados de consumo».

 
 

Según Naciones Unidas, varios países ya han detectado una reducción de la venta a pequeña escala de drogas, lo que afectaría principalmente al consumo con fines recreativos. Preocupa, en cambio, un posible cambio entre los consumidores de heroína, que podrían derivar en otros productos más fuertes como el fentanilo y sus derivados.

La ONU ha detectado, además, un aumento del consumo de productos farmacéuticos como benzodiazepinas, que en algunos casos han visto duplicado su precio, y en la menor disponibilidad de productos utilizados en el caso de drogas inyectadas, que podría derivar en el uso compartido de jeringuillas.

MERCADOS AFECTADOS

La UNODC prevé que la próxima cosecha de opio en Afganistán, entre marzo y junio, se vea afectada por la escasez de mano de obra, dado que los potenciales jornaleros podrían no poder o no querer desplazarse a las áreas de cultivo por el coronavirus.

En Colombia, la producción de cocaína se está viendo afectada por la falta de combustible, mientras que en México se ha ralentizado la fabricación de drogas sintéticas por la escasez de precursores químicos del sudeste asiático.

En Bolivia, la pandemia limita la capacidad de las autoridades para controlar el cultivo de coca, lo que según la UNOCDC podría derivar en un aumento de la producción. En el caso de Perú, en cambio, los expertos estiman que la caída de precios podría desalentar la producción.

Todo ello, sin embargo, puede variar a medio y largo plazo. «La inminente crisis económica puede llevar a más agricultores a pasarse al cultivo de coca en los principales países productores de cocaína», reza el informe.

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