La región oriental del Viejo Continente comienza a pensar en regular el uso de la marihuana con fines terapéuticos. Recientemente, Polonia ha debatido en el Parlamento una ley menos restrictiva que facilite el cultivo a miles de enfermos que encuentran en la planta una ayuda a sus terapias. Otros países como República Checa, Croacia o Macedonia también cuentan con una libre disposición para tales fines. Hasta la reacia Rusia ha despenalizado, en teoría, el cannabis para uso médico, pero con muchas trabas.

Los países de Europa del Este se alejan poco a poco de las restrictivas leyes de su pasado vinculado a la URSS. Por aquel entonces el cannabis, al igual que las drogas duras, estaba penalizado, aunque eso no quitaba que estuviera presente en el mercado negro. Ese legado ha hecho que a los países situados más al oriente del Viejo Continente les haya costado algo más que al resto de Europa adentrarse en la marihuana con fines medicinales.

Recientemente en Polonia se ha llevado hasta el Parlamento una nueva propuesta de ley que permita no ser tan restrictivos en el uso del cannabis terapéutico. Así, una comisión parlamentaria se reunió hace apenas un mes tras la presión del movimiento político Kukiz’15; también, activistas de la ONG Wolne Konopie (Asociación Libre del Cannabis) y la coalición de marihuana medicinal que constituyen los médicos, los abogados, los pacientes y las familias de estos últimos.

La propuesta de la comisión surgió del portavoz de Kukiz’15, el famoso rapero Piotr-Liroy Marzec. Este recién formado movimiento político fue creado por el músico de ‘punk rock’ Pawel Kukiz y cuenta en la actualidad con 36 escaños en la cámara baja polaca, provista de un total de 460.

En una reunión previa a la presentación de la nueva propuesta en el Parlamento, Marzec abogó por la liberalización del cultivo para los enfermos; sin embargo, el ministro polaco de Salud, Konstanty Radziwill, con una visión mucho más dura ante la marihuana, no consideró necesario incluir esta medida, ya que los pacientes polacos pueden disponer de los medicamentos a base de cannabis.

La falta de acuerdo enfadó al movimiento Kukiz’15. “Las personas mueren cada día a causa de las leyes actuales. Asisto a sus funerales y usted también debería hacerlo, al igual que hablar con sus familias y decirles cara a cara lo que dice en los medios de comunicación”, argumentó Marzec ante la prensa.

Sin embargo, la propuesta finalmente ha llegado hasta el Parlamento. El presidente de la comisión, el exministro de Salud Bartosz Arlukowicz, de la Plataforma Cívica, fijó un plazo de cinco semanas, próximas a su finalización, durante las cuales los diputados del comité estudiarán diversos proyectos y propuestas sobre el cannabis terapéutico. “Es una buena señal que todos los miembros estén dispuestos a trabajar en el proyecto de ley, aunque tienen miedo de que cinco semanas no sean suficientes para estudiar los casos y tomar las decisiones correctas”, augura Jakub Gajewski, el director de la ONG Wolne Konopie. Aun así, parece que la postura del Gobierno es firme: se opone al cultivo doméstico y prefiere la regulación y control gubernamental de las plantaciones de marihuana.

Los antecedentes del cannabis en Polonia

Desde 2012, en Polonia se pueden conseguir tres medicamentos derivados del cannabis: Bediol, Bedrocan y Sativex. Los dos primeros, el Bedrocan y el Bediol, se utilizan para tratar la epilepsia resistente a los medicamentos en los niños, mientras que Sativex está aprobado para la espasticidad muscular asociada con la esclerosis múltiple.

Su obtención debe ser aprobada por el Ministerio de Sanidad. Por un lado, Bediol y Bedrocan proceden de los Países Bajos, con un control específico para cada paciente a través de un sistema llamado ‘importación preasignada’; mientras, Sativex lo puede recetar un médico y se puede conseguir en algunas farmacias polacas. Sin embargo, en la práctica es complicado obtener tales medicamentos, debido a las trabas para conseguir el permiso.

Desde 2015 se han comenzado a tomar medidas ante dichas restricciones y se ha rebajado el precio de los medicamentos. Un 68 % de los polacos aprueban el uso del cannabis terapéutico, según una encuesta realizada en julio de 2015. Ahora quedará esperar para ver cuál es la decisión final ante la reciente propuesta de liberalizar el cultivo de marihuana para el tratamiento de enfermos, algo que ya había propuesto el vicepresidente Wanda Nowicka, pero sin llegar a conseguirlo.

El legado de la URSS y la situación en Rusia

Como ya apuntamos, en la URSS la marihuana no era legal. Sin embargo, eso no quitaba para que se diera un significativo consumo, tráfico y elaboración de estupefacientes, entre los que también se encontraba el cannabis.

Hoy Rusia, a pesar de sus restrictivas leyes contra las drogas, permite la posesión de pequeñas cantidades de marihuana (normalmente hasta 6 gramos) para uso médico. Una medida muy controlada por el Gobierno y que puede cambiar según las normas locales. Así, en muchos lugares no se permite ni siquiera poseer dicha cantidad.

Además, su severa legislación penaliza el consumo de marihuana en público, sobre todo alrededor de las escuelas. También la adquisición, almacenamiento, transporte, producción y procesamiento de drogas sin fines de venta puede significar una sanción administrativa de 4000 a 5000 rublos (en torno a 63 y 78 euros) o hasta quince días de arresto en cantidades pequeñas, como, por ejemplo, un porro. En mayores cantidades la pena puede ir desde los tres años hasta los diez.

Chequia hace los deberes…pero lentamente

La República Checa ha sido uno de los primeros países de esta zona en legalizar el cannabis terapéutico en 2013. Se permite la compra y el consumo legal a los pacientes en posesión de una receta válida y siguiendo unas directrices sobre las dosis, la gama de indicaciones y las restricciones de edad.

El caso de República Checa es llamativo, porque ha sabido dejar a un lado su pasado soviético hasta contar a día de hoy con una de las políticas de drogas más modernas y progresistas de Europa. Aunque en el ámbito de la marihuana terapéutica, los avances del país no son tan claros. Desde 2013 se reguló permitir obtener a cada paciente 30 gramos de producto seco por mes, solo mediante prescripción médica y bajo receta electrónica especial para personas con enfermedades específicas (sida, dolores crónicos, cáncer y polineuropatías, entre otras). Además, se estableció que ciertas empresas, bajo licencia, podrían producir o importar el producto.

Sin embargo, uno de los principales problemas para muchos usuarios es que no pueden hacer frente a los altos precios del medicamento que necesitan: a diferencia de otros países, no está cubierto por ningún seguro. Solo 1 gramo asciende a 11 euros, por lo que la dosis máxima mensual alcanza los 330 euros. Hasta el momento existen muchas restricciones de cultivo, por lo que se hace necesario importar el cannabis, lo que provoca su carestía. Esto ha hecho que expertos y representantes de los pacientes afectados se muestren decepcionados y denuncien que, después de varios meses de comercialización en farmacias, su uso no está siendo efectivo.

Otros países de Europa del Este

En su vecina Hungría, las cosas son bien distintas. Ha pasado de ser un lugar con larga tradición cannábica a uno de los más prohibitivos. El uso medicinal no se contempla en la legislación húngara y tampoco parece que la situación vaya a modificarse. Sin embargo, las asociaciones de enfermos luchan por hacerse oír y tal vez algún medicamento aislado, como el famoso Sativex, podría ser aprobado por las autoridades.

A medio camino se encuentran otros países, que presentan una actitud cada vez más tolerante al cannabis. Croacia y Macedonia han aprobado recientemente la marihuana para uso terapéuticoy su venta en farmacias, mientras que Serbia y Eslovenia también han legalizado hace poco los derivados a base de cannabis.

En estos últimos países, la presión por parte de enfermos y familiares ha aumentado recientemente. En Eslovenia, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales han pedido al Ministerio de Salud del país que aclarara la política sobre el cannabis y protegiera su uso médico. Alrededor de 160 pacientes están registrados para tratarse dentro de un programa limitado que permite el consumo de THC sintético. Sin embargo, la cifra de eslovenos que lo hacen en la ilegalidad ronda los 30.000 enfermos, una cantidad significativa teniendo en cuenta la población total de 2 millones de personas.

Dean Herenda, una secretaria que trabajó para el Ministerio de Infraestructura esloveno durante 17 años, se ha convertido en una de las activistas en favor de la marihuana medicinal más conocidas del país. En 2011 conoció los efectos terapéuticos del extracto de cannabis y no dudó en apoyarlos. Sin embargo, su mayor lucha llegó unos años más tarde, debido a su historia familiar. En un periodo de tres meses vio morir a sus padres y a su compañero sentimental de diferentes enfermedades. “El extracto de cannabis ayudó a todos, pero por desgracia fue demasiado tarde para salvarles la vida”, lamentó. Desde entonces lidera una federación de asociaciones para el uso de sustancias como esta. “Nuestra meta es cambiar las leyes inhumanas sobre el cultivo, posesión y uso del cannabis en Eslovenia”, asegura Herenda.

En octubre de 2016, con la presencia de Herenda y otros activistas como Božidar Radišič, se inició un debate sobre los medicamentos cannabinoides en el Comité para la Salud del Parlamento esloveno. Los miembros presentes votaron un marco legal que permitiera el cultivo, distribución y prescripción de flores de cannabis y aceites con los costes cubiertos por el sistema público de salud para los tratamientos de enfermos. Así, se espera que el Ministerio de Salud de Eslovenia presente una propuesta legislativa sobre el cannabis a finales de enero. 

En definitiva, avances que llevan a Europa del Este a distanciarse de su herencia y abrir paso a legislaciones más progresistas. Aun así, todavía queda mucho por hacer en un tema tan serio como es la salud y la mejora de la calidad de vida de los enfermos.

Fuente Dinafem.org