La lucha biológica está en pleno auge en los cultivos comerciales de hortalizas, ornamentales, etc. de todo el mundo, no como una moda sino con el método de control de plagas más eficiente, y, donde cada año miles de hectáreas cultivadas dejan las técnicas tradicionales para unirse a éste entretenido método de control de las plagas.


Araña roja

Por un lado la preocupación mundial por una agricultura libre de residuos tóxicos y por el otro, la gran eficacia de control que ofrece la lucha biológica, son los grandes motivos que han promovido su desarrollo. Estas nuevas técnicas agrícolas se han extendido desde los cultivos comerciales hasta nuestro cultivar; con el tiempo ganarán terreno frente a los pesticidas más comunes, hasta llegar a ser la verdadera y probablemente única solución inteligente para controlar las plagas que atacan al cannabis tanto de interior como de exterior.

Es bien conocido que los insectos y los ácaros fitófagos crean rápidamente resistencia a los pesticidas, y que en pocas generaciones habrá que sustituir el pesticida empleado. Este motivo obliga al agricultor a emplear varias componentes activos diferentes, alternándolos para disminuir el efecto de resistencia. Esto sin duda, encarece el control de las plagas a largo plazo.

Cuando el empleo de pesticidas no es viable, la lucha biológica se convierte en la única herramienta para el control de las plagas. Pero aún siendo un arma a favor de los agricultores, hay que saber emplearla, en el momento adecuado, ya que, de lo contrario se correría el riesgo del fracaso. Esta situación, se presenta con bastante frecuencia entre cultivadores tanto amateur como profesionales, las sueltas tardías de enemigos naturales no siempre son efectivas a corto plazo.  

Un buen control a través de la lucha biológica es posible teniendo un mínimo de conocimientos sobre las plagas que atacan al cannabis, sus enemigos naturales, y por su puesto de sus hábitos y ciclos de vitales. 
 

Lucha biológica

La Lucha Biológica consiste en el control, y no la exterminación, de las plagas a través de la aplicación de seres vivos como los insectos, ácaros, y de microorganismos como los nemátodos, bacterias, virus, etc  conocidos como entomopatógenos; éstos resultan inocuos para las plantas cultivadas y para el medio, pero letales para las plagas. Con éstas técnicas no se pretende acabar con las plagas (ya que es prácticamente imposible), sino evitar el desarrollo de poblaciones perjudiciales para el cultivo.

En la lucha biológica no se reconoce la aplicación de insecticidas, inclusive los más respetuosos como el aceite de neem, azufre, o la rotenona. En cambio si que se pueden integrar determinadas labores culturales como la eliminación de ramas, el deshoje, control de clima, etc., para dificultar el desarrollo de las plagas.

El Control Integrado de Plagas, en cambio, permite el empleo de determinados pesticidas en determinadas situaciones, siempre que éstos sean compatibles con los enemigos naturales de las plagas, la fauna auxiliar y el medio en general. Éste es el método de control más común entre la mayoría de cultivadores de cannabis; se realizan tratamientos con pesticidas más o menos respetuosos, sin calendarios preestablecidos, es decir, la aplicación se realiza siempre en presencia de plagas.

La naturaleza es la principal fuente de animales empleados como soluciones biológicas; éstos son conocidos como enemigos naturales. Con frecuencia, las soluciones animales aparecen de forma espontánea en cultivos de exterior donde no se aplican pesticidas. Las explotaciones regidas por las normas de la agricultura ecológica, suelen ser las más beneficiadas en cuanto a reserva de enemigos naturales, y suelen favorecer los reservorios para el asentamiento de éstos. Dos de las grandes ventajas del empleo de enemigos naturales para el control de plagas son: el ciclo vital de estos animales es más rápido y su reproducción suele ser más abundante. Aun así, cuando la población de plaga es muy elevada los daños en las plantas son inevitables, y la eficiencia de la lucha disminuirá. Por eso, es de vital importancia el momento en el cual se realiza la suelta, nunca se debe esperar a la superpoblación para actuar.

La suelta siempre se deberá realizar en cuanto se observen los primeros síntomas o individuos. Los insectos fitófagos del cannabis son pequeños y sus puestas elevadas, por tanto la presencia de pocos individuos adultos en el cultivo indicará también la presencia multitud huevos y larvas. Se puede afirmar, por ejemplo, que en el caso de las moscas blancas, la presencia de más de diez individuos adultos por metro cuadrado de cultivo implica la existencia de puestas formadas por centenares de huevos. Éstos, en condiciones normales comenzarán a eclosionar, originándose la primera generación de plaga nacida en el cultivo. A su vez estos individuos no tardarán en generar más poblaciones; por este motivo no se debe esperar, sino atacar.
 
Cuando nos encontramos ante una plaga importante y pretendemos introducir enemigos naturales, es aconsejable reducir parte de dicha población fitófaga antes de realizar las sueltas. Como practicas más comunes se pueden citar: el lavado con agua a presión, la eliminación de órganos infectados o que sirvan de cobijo para las plagas y enfermedades, inclusive se pueden realizar tratamientos con insecticidas respetuosos. Aunque la práctica de aplicar insecticidas, no forma parte de la lucha biológica, esta práctica puede ser una labor pre-suelta muy eficiente y permitida por CIP.

Cuando se habla de control a través de la lucha biológica algunas de las preguntas más frecuentes entre cultivadores son las siguientes: ¿es viable en exterior? y ¿se irán los enemigos naturales una vez que no encuentre más alimento? Lo primero a tener en cuenta es que los enemigos naturales viven en el exterior, en la naturaleza, y su forma de vida es mucho más simple que la nuestra. Éstos pasan la mayor parte del tiempo buscado presas o huéspedes para alimentarse, y dejar nuevas generaciones. Mientas haya alimento suficiente, los enemigos permanecerán en la planta; cuando el alimento disminuya, entonces emprenderán la marcha hacia otras partes de la misma planta, u otras plantas del cultivo y/o inclusive en otras plantas cercanas no pertenecientes al cultivo. La creación de reservorios próximos a las plantas, es una práctica agrícola muy extendida en los cultivos donde el control de plaga se realiza principalmente a través de lucha biológica. 

A diferencia del exterior, en los cultivos de interior los enemigos naturales raramente aparecen de forma espontánea. Por tanto, las plagas que se desarrollan aquí, no encuentra competidores ni enemigos que puedan frenar su desarrollo, aumentando sus poblaciones de forma exponencial. Para frenar la evolución de las plagas en los interiores se debe recurrir siempre a las sueltas comerciales, más eficaces y seguras que las recogidas directamente de la naturaleza.


Mosca blanca

Depredadores, parásitos y entomopatógenos

Como se ha visto, el control a través de la lucha biológica se realiza principalmente con el empleo de seres vivos, que pueden dividirse en tres grupos: los depredadores, los parásitos y los entomopatógenos.

Los depredadores
Los depredadores son animales que dan caza y muerte a sus presas; en la lucha biológica en el cultivo del cannabis los depredadores empleados son algunos insectos y ácaros. Éstos artrópodos están provistos de un estilete con el que atraviesan a sus presas, o de un potente aparato bucal masticador preparado para matar.
Uno de los peligros que se corre al emplear ciertos depredadores es que, a falta de alimento pueden atacar al cultivo; aunque esta situación no se ha registrado para cultivos de cannabis. Existen estudios sobre determinadas chinches depredadoras de moscas blancas que a falta de presas, han atacado a los cultivos comerciales.

Los depredadores suelen disponer un menú más amplio pudiendo sobrevivir a base de distintos insectos o ácaros. Ésta puede ser un arma de doble filo cuando se empleen varios enemigos para controlar diferentes plagas, ya que unos podrían depredar a los otros. Con los parásitos esto no suele pasar, ya que, son específicos para cada género e incluso para cada especie de fitófago.

Algunos de los depredadores comerciales más comunes empleados en el cultivo del cannabis son:

Para el control de las arañas rojas
Phytoseiulus persimilis

Para el control de los trips y de las moscas blancas
Ambliseius swirskii

Chinches
Para las trips
Orius laevigatus

Antes de realizar las sueltas, especialmente las especies aladas como las chinches, se debe retirar las tarjetas atrapainsectos empleadas en el monitoreo de las plagas, al ser éstas atrayentes también para los enemigos naturales.

Los parásitos o parasitoides
Los parásitos son normalmente insectos que realizan las puestas de sus huevos dentro del cuerpo del insecto plaga.  La parasitación es propia de los insectos, y es más específica que la depredación. En los cultivos de interior las sueltas de parásitos suele ser muy efectivas; éstos una vez liberados vuelan constantemente de un lado al otro del cultivo en busca de huéspedes donde realizar la puesta.

Algunos de los parásitos comerciales más comunes empleados en la lucha biológica en el cultivo del cannabis son:

Para el control de las moscas blancas
Encarsia formosa
Eretmocerus mundos
Eretmocerus eremicus

Para el control de los minadores de hojas
Diglyphus isaea
Dacnusa sibirica

Para el control de los pulgones
Aphidius colemani
Aphidolete aphidomiza

Al igual que para los depredadores, se deberán retirar todas las tarjetas atrapa insectos antes de realizar las sueltas de parásitos; esta práctica es vital para no perder individuos de las sueltas.

Los entomopatógenos

Los entomopatógenos son nemátodos, bacterias, virus y otros microorganismos (que no sean ni insectos ni ácaros). Los entomopatógenos más conocidos son, el Bacillus thuringiensis y los nemátodos Steinernema feltiae para el control de las orugas de lepidópteros y de moscas del mantillo respectivamente.  Un hongo muy conocido en la agricultura comercial es el hongo Verticillium lecanii, que pude infectar una gran variedad de géneros de homópteros, tisanópteros, etc. comunes en el cultivo cannabis.


Trip

En la lucha cabe la posibilidad de realizar sueltas conjuntas de depredadores y parásitos; estos normalmente afectan a distintos estadios vitales de las plagas, aumentando así las garantías de control. Antes de realizar este tipo de sueltas hay que estudiar la compatibilidad de dichos enemigos naturales. Un hecho muy importante a tener en cuanta, es que, en general las sueltas de enemigos naturales sólo tienen poder curativo, al ser éstas muy específicas para cada plaga; aunque también se pueden encontrar soluciones comerciales en formatos preventivos: como los ácaros Amblyseius swirskii, depredadores de moscas blancas y trips, pero que pueden sobrevivir en los cultivos alimentándose a base de arañas rojas y otros insectos y ácaros.

Las sueltas de la mayoría de los enemigos comerciales deben realizarse con presencia de individuos que pueden engendrar una plaga. Por este motivo grandes invernaderos comerciales, pueden introducir especies de plagas no dañinas para el cultivo principal e introducir enemigos naturales con fines preventivos. Las plagas introducidas sirven de alimento para las sueltas de enemigos comerciales hasta la aparición de la verdadera población fitófaga dañina para el cultivo.

Factores limitantes para la lucha biológica en el cultivo del cannabis.

A continuación se expondrán los principales factores que limitan el control de las plagas a través la lucha biológica en el cultivo del cannabis.

1. La climatología
Las condiciones extremas de climatología suelen beneficiar a los fitófagos y perjudicar a los enemigos naturales.

2. La variedad huésped
El cannabis en general no es planta muy accesible para los depredadores durante la floración, por eso la lucha debe ser bien programada para que no fracase. El mejor momento para realizar las sueltas es durante el periodo vegetativo.

3. La magnitud de la plaga
Poblaciones de fitófagos muy elevadas son controladas con mayor dificultad que poblaciones pequeñas.

En la lucha biológica es práctica común favorecer las condiciones para que los distintos enemigos naturales puedan instalarse o aparecer espontáneamente (exterior e invernadero), como la creación de reservorios para esta fauna amiga. El monitoreo y las sueltas de repoblación pueden ser necesarias para la creación de un ambiente protegido para el cultivo.

El próximo mes se tratará en profundidad uno de los problemas más comunes y difíciles de erradicar, especialmente en cultivos de interior, las arañas rojas, y su control a través de la lucha biológica con el ácaro depredador Phytoseiulus persimilis.

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Alberto de Arriba, Eduardo y Fran Koppert Canarias.


Referencias

[1] Malais M. H. y Ravensberg W. J. 2003. Knowing and recognizing, the biology of glasshouse pests and their natural enemies. Reed Business Information.
[2] McPartland J.M., Clarke R.C. & Watson D.P. 2000. Hemp diseases and pests. Management and biological control. CABI Publishing.
[3] Salami M. 2008. Cannabis sativa L. Dr.Grow´s Productions.

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