La cosecha es uno de los momentos más esperados por todo cannabicultor. Tras meses de cuidados y desvelos, del riesgo y el tiempo invertido en nuestras plantas, llega el momento de recoger el fruto de tanto esfuerzo y trabajo.

El mejor momento para cosechar nuestras plantas es cuando la producción de THC ha alcanzado su máximo, pero aun no ha comenzado a degradarse. Uno de los indicios que puede indicarnos que este momento ha llegado es el cambio de color de los pistilos de las plantas de blanco a marrón, o un tono marrón rojizo. Por desgracia esto sólo nos indica que las plantas llegan al final de su ciclo, no que estén maduras. Para saber realmente si nuestras plantas han alcanzado la madurez y su máxima producción de resina debemos observar los tricomas de la planta con ayuda de una lupa (entre 30x y 50x es suficiente). Después de la sexta semana de floración es muy aconsejable examinar los cogollos de varias plantas cada día con la lupa para conocer el estado de los tricomas y poder cosechar las plantas en su punto.

A medida que estas glándulas maduran, pasan de tener un tono claro y cristalino a uno más lechoso y traslúcido, para finalmente tornarse de un color ámbar a causa de la oxidación. El momento óptimo de cosechar sería cuando las glándulas de resina o tricomas de los cogollos han desarrollado una cabeza esférica, y su color es traslúcido y lechoso, ni transparente ni color ámbar. Si queremos disfrutar de toda la potencia y efectos de nuestra marihuana deberemos cosechar cuando aproximadamente la mitad de los tricomas han adquirido esté color entre crema y lechoso, pero aun no están color ámbar. Dependiendo de los efectos que deseemos potenciar en nuestra hierba podemos cortar antes del punto de maduración, cuando las glándulas aun están cristalinas, lo que produce un efecto más psicoactivo en la marihuana pero menos potente a nivel físico. También podemos dejar que la planta madure hasta que sus tricomas se vuelvan de color ámbar dorado, para potenciar los efectos más narcóticos y sedantes de la planta.

Cogollos


Antes de la cosecha

Si queremos obtener un producto de calidad y potencia, de sabor agradable y fumada limpia (libre de restos de fertilizante) debemos dejar de usar abonos entre ocho y diez días antes de cortar las plantas. Un sistema muy eficaz de evitar posibles acumulaciones latentes de sales producidas por el uso continuado de fertilizantes en la tierra es lixiviar las raíces con agua abundante, o lo qué es lo mismo, limpiar o aclarar las raíces de la planta regando con mucha agua (al menos tres veces la capacidad de la maceta donde la planta esté), Si hemos pulverizado nuestras plantas con algún producto foliar (insecticidas, acaricidas, fertilizantes…) en estas últimas semana de cultivo, algo nada recomendable, tendremos que rociar a fondo con agua limpia para eliminar posibles residuos. En las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, por la polución y el polvo, es interesante realizar este tipo de limpieza a las plantas de exterior (sobre todo en cultivos destinados al consumo terapéutico). El agua no afecta a la producción de resina, pero si nos puede causar algún problema de hongos. Por ello conviene pulverizar siempre por la mañana para que la planta y los cogollos puedan secarse durante el día. Agitar ligeramente los cogollos tras el aclarado para evitar la acumulación del agua en estos.

En caso de que nuestras plantas tengan problemas de plagas y de hongos durante esta fase final y necesitemos cortarlas lo antes posible, podemos usar un abono para fin de floración. El más indicado en estos casos es el Ripen (General Hidroponics Europe) ya que es uno de los más completos de mercado y fue específicamente concebido para acelerar el proceso de maduración de las flores y ayudar a mejorar el contenido de principios activos. Este producto nos permite terminar con prisa una cosecha antes de que el frío y la humedad acaben estropeándola, pero no hace que nuestras plantas den más cogollo, Ripen sólo logra que estos maduren antes y favorece un aumento en el contenido de principios activos.

Antes de cosechar, también es conveniente buscar un emplazamiento adecuado para secar la cosecha. Los tres requisitos básicos que debe cumplir un cuarto de secado son: oscuridad, buena aireación y una temperatura estable. La luz y las temperaturas por encima de 27 ºC degradan el THC y otros muchos cannabinoides. Si el secadero no cumple alguno de estos requisitos la marihuana perderá calidad, potencia y sabor. Deja el secadero y el material de trabajo (tijeras de podar, tijeras de manicura, guantes de látex, cajas de cartón, tendedero, etc.…) preparado antes de empezar a cosechar para evitar retrasos y contratiempos que puedan estropear nuestra marihuana.


La Cosecha

Organizarse y planear un poco lo que vamos hacer antes de empezar a cosechar nos puede ahorrar mucho trabajo, y ayuda a que se preserven la calidad y el sabor de los cogollos. Para que las plantas tarden menos en secarse y no pierdan calidad, lo mejor es dejar de regar uno o dos días antes de cortar. Algunos cultivadores además, cortan las hojas grandes y dejan sus plantas en oscuridad total el día anterior a cortarlas para “estresarlas” y así conseguir unos cogollos más resinosos.

Cada cultivador afronta la cosecha siguiendo una filosofía de trabajo diferente en función del número de plantas a recoger y del tamaño de estas. Cortar las hojas más grandes uno o dos días antes de cosechar ahorra trabajo y facilita la manicura. Con ayuda de unas tijeras de poda podemos recolectar la planta entera, cortando el tronco o tallo desde la base, o bien hacerlo rara por rama. Recuerda que no toda la planta madura al mismo tiempo, por lo general las puntas florares más bajas tardan unos días más por haber recibido menos luz. Podemos cosechar los cogollos más grandes y dejar los que están más bajos una semana extra, regando sólo con agua para acaben de madurar. Hay que intentar cosechar las plantas siempre por la mañana, cuando el contenido de THC está en su punto máximo. Arrancar las matas con el cepellón entero no es necesario y ensuciará los cogollos y el secadero.

Una vez estén cortadas las plantas o las ramas podemos proceder de varias maneras, según el tiempo del que dispongamos y las ganas de trabajar: Lo más recomendable es retirar el resto de hojas grandes y empezar a manicurar directamente, de esta forma acabaremos con todo el trabajo en una sola vez. También puede suceder, si se trata de plantas muy grandes o cosechas cuantiosas, que no dispongamos del tiempo necesario para hacer todo el trabajo de una tacada. En estos casos lo más rápido y sencillo es retirar las todas hojas grandes con la tijera y colgar las plantas o ramas en las cuerdas o mallas del secadero para que comiencen a secar. Las hojas medianas y pequeñas que rodean los cogollos son una envoltura perfecta para conservar los racimos de flores. El problema es que a la hora de manicurar esas plantas o ramas, al estar llenas de hojitas la tarea resulta mucho más lenta y tediosa. Durante todo el proceso debemos procurar tocar y aplastar los cogollos lo menos posible.

Los desechos de la cosecha como la tierra y los restos vegetales pueden delatar la ubicación de nuestro cultivo y ponernos en apuros. Asegúrate siempre de tirar estos residuos en un contenedor lejos de donde vivas o cultives, y evita levantar sospechas usando bolsas de basura normales en lugar de sacos de basura grandes. También puedes aprovechar los desechos de la cosecha (las hojas grandes, los tallos y las raíces de las plantas) si se usan como compost. En próximos artículos os daremos más detalles para enseñaros a re-aprovechar los restos de la cosecha, y aprender a hacer vuestra propia mezcla de tierra.

 

Manicurado


La manicura

Una vez cosechados los plantas, debemos manicurar las ramas con cuidado para eliminar las hojas medianas y pequeñas que aun queden entorno al cogollo. La forma correcta es cortar la hoja por el peciolo (lugar que la une al tallo), así evitamos que pueda salir moho. Esta operación puede resultar algo “pegajosa” por lo que es mejor usar unos guantes de látex para recoger el hachís que nos valla quedando en los dedos. Al manicurar los cogollos y manipularlos la resina se irá quedando adherida en los guantes en lugar de quedarse en nuestras manos. Después sólo hay que dejar los guantes del revés enfriándose en el congelador para rascar fácilmente el hachís acumulado en los guantes. También necesitaremos un par de tijeras afiladas que nos permitan cortar fácilmente hojas y tallos. Una vez hayamos empezado a manicurar, la resina de los cogollos hará que las tijeras no corten igual y es seguro que tenemos que parar más de una vez para limpiarlas. Aprovecha esta resina rascando los filos de las tijeras con ayuda de un cuchillo pequeño. Al final de la manicura seguro que tenemos suficiente resina de las tijeras y los guantes como para hacer una bolita de hachís que irá aumentado a medida que progrese el manicurado de los cogollos. Cuando terminemos la tarea podemos limpiar más a fondo las tijeras usando unas gasas y algo de alcohol, así la próxima vez que las usemos las encontraremos como nuevas. Se puede tardar entre 2 y 3 horas para obtener medio kilo de cogollo limpio de hojas.

Para recoger las hojitas que cortes de alrededor de los cogollos que vamos recortando durante el proceso podemos colocar una caja o maya debajo de la zona de manicura. Las hojas medianas y pequeñas suelen tener bastante resina, por lo que podemos secarlas y guardarlas por separado para hacer hachís en otro momento. Deja secar estas hojas encima de una malla o en bolsas de papel (si las bolsas son de plástico no transpiran y las hojas se enmohecerán) en el propio secadero. Cuando estén bien secas podremos meterlas en bolsas de plástico herméticas y guardarlas en el congelador para poder extraer la resina con facilidad cuando hagamos hachís.

 

El Secado

El secado de la hierba es un proceso de suma importancia, ya que durante el mismo se produce la descarboxilación del THCA, (el ácido tetrahidrocannabinolico, no psicoactivo) que transforma el THCA en THC (? Delta 9 tetrahidrocannabinol, el principal principio activo de la marihuana), y los terpenos (principales compuestos de la resina) se isomerizan para crear nuevos politerpenos con gustos y aromas diferentes. A su vez, una parte del THC (por la oxidación del aire) se transforma en CBN (Cannabinol, otro de los principios activos del cannabis, también llamados cannabinoides) con un 10% de psicoactividad respecto del THC, aunque con una acción principalmente relajante. En otras palabras, el secado convierte el THC de su forma ácida y no psicoactiva (el THCA) a la forma neutra si psicoactiva (el THC).

El secado siempre debe ser uniforme y lento. Los cogollos pueden tardar en secar entre 7 y 15 días en secar como mínimo, dependiendo de la densidad del cogollo y de la aireación, la humedad y la temperatura del cuarto de secado. Durante el proceso de secado las plantas como mínimo pierden entre un 75% y un 80% de su peso debido a perdida por la evaporación del agua y otros gases. La falta de ventilación y el exceso de humedad en el secado favorecen la aparición de moho y podredumbre haciendo peligrar toda la cosecha. Los armarios y habitaciones vacías, las guardillas y los sótanos son los lugares preferidos para usar como secaderos. Parar pequeñas cosechas podemos usar cajas de madera o cartón lo bastante grandes como para colocar unas cuerdas a modo de tendedero y colgar de ellas los cogollos. Otra buena solución para ahorrar espacio durante el secado son los secaderos de malla o de tela, ya que son baratos y también los podemos fabricar nosotros mismos. La única pega de estos secaderos de tela es que debemos dar la vuelta a los cogollos a diario si queremos que estos se sequen de forma uniforme.

Para controlar y mantener la temperatura y la humedad en el secadero podemos ayudarnos de ventiladores y extractores. Un flujo adecuado de aire entre los cogollos asegura un secado uniforme y evita que se acumule la humedad. Aunque no conviene dirigir directamente los ventiladores hacia los cogollos para que estos no se resequen. Colocando un filtro anti-olor en los extractores podemos controlar además el molesto problema de los olores
Los extractores y ventiladores ayudan a mantener el secadero a temperatura y humedad estable. En los lugares con más humedad ambiental y calor, como las zonas de costa, resultan muy útiles los equipos de aire acondicionado, o en su defecto los deshumidificares. Recuerda que para un secado “ideal”, la temperatura del aire debe estar entre 18?C y 24?C, y la humedad relativa debe estar entre el 45% y 55%. Temperaturas más bajas retrasaran el secado aumentando exponencialmente el riesgo de moho y podredumbre. Las temperaturas superiores a los 24?C aceleran el secado de la marihuana pero no la descomposición de la clorofila dando a la hierba un característico sabor mentolado. Con más calor, por encima de los 29?C, los cogollos secan demasiado deprisa haciendo descender la humedad relativa del aire por debajo del 40%. En estas condiciones los cogollos también retienen gran parte de la clorofila haciendo que tengan un sabor y olor mentolado como decíamos antes.

Dependiendo de la temperatura, la humedad y la densidad de los cogollos el tiempo de secado de estos puede variar. En unas condiciones ideales de secado a oscuras, con una temperatura de entre 18?-24?C, y una humedad relativa entre 45%-55%, la hierba debería estar seca entre dos y cuatro semanas. Para comprobar el grado de humedad de los cogollos dobla los tallos. Si el tallo se dobla significa que el cogollo todavía esta húmedo, en cambio, si el tallo se quiebra nos indica que la hierba está seca. Una buena marihuana debe estar seca al tacto, pero no quebradiza, manteniendo un mínimo de frescura y humedad (5%-10% como máximo.).De lo contrario la fumada será más áspera y los cogollos rendirán menos. Además cuando la hierba está demasiado seca pierde consistencia y se deshace con facilidad. Los cogollos no estarán listos para el curado hasta que no estén lo bastante secos. La hierba con más de un 5% o 10% de humedad puede enmohecer con facilidad.

 

Nota:

Los fuertes olores del secadero pueden llamar la atención de propios y extraños con los consiguientes riesgos que ello conlleva. Es conveniente usar un extractor con un filtro anti-olor, o algún tipo de ambientador industrial para camuflar en lo posible el olor a marihuana. No usar cualquier ambientador pues los olores agresivos y persistentes también estropeará el sabor y olor de los cogollos, pregunta siempre antes de comprar en tu Grow Shop de confianza, allí te aconsejarán lo mejor.

 

Curado

 

El curado

Después del secado la curación de los cogollos es sin duda uno de los procesos fundamentales para obtener un producto final de la máxima calidad. El curado cumple dos funciones básicas: por un lado posibilita que los cogollos continúen secándose lentamente, y por otro permite que pase el tiempo necesario para que la clorofila de estos se descomponga, proceso que puede tardar entre un mes y un mes y medio aproximadamente. Un secado lento y uniforme nos garantiza que todo el THC de los cogollos se volverá psicoactivo. Además la hierba que ha sido curada lentamente nos permite apreciar toda su potencia y sabor, tiene una combustión uniforme y una fumada limpia y placentera ya que el gusto y el aroma mejoran cuando los pigmentos, como la clorofila, se descomponen. En cambio, una mala curación de los cogollos puede hacer que el THC se degrade rápidamente convirtiéndose en CBN, otro de los cannabinoides, pero de efectos más narcóticos y relajantes.

El curado lo debemos llevar a cabo siempre en un lugar oscuro, fresco y seco, usando botes o frascos de vidrio con cierre de goma hermético, cajas de cartón, o cajas de madera (a ser posible que no huelan demasiado a madera o barniz, de lo contrario la hierba perderá aroma, sabor, y tendrá un gusto a madera). Siempre que curemos en tarros de vidrio conviene dejar los recipientes destapados al menos diez minutos al día para dejar escapar la humedad que aun pueda quedar en los cogollos. Las cajas de cartón y las de madera suelen transpirar bien la humedad, por lo que son buenos lugares para curar nuestra hierba. Si usamos este sistema deberemos dar la vuelta a los cogollos diariamente para asegurar un secado uniforme y prevenir el moho. Siempre que nos sea posible debemos evitar realizar la curación en bolsas de plástico, ya que no son herméticas, ni protegen los cogollos de la luz o una mala manipulación. Dependiendo de la humedad de los cogollos deberían estar totalmente secos y curados en un periodo de entre un mes o mes y medio como mínimo. Recuerda que cuanto más lento sea el curado de la marihuana obtendremos mejor aroma, gusto y psicoactividad

 

Consejos de Envasado y Conservación

Un buen envasado debe preservar intactas la calidad de nuestros cogollos y todas sus propiedades organolépticas (textura, gusto, aroma, color…). Para poder almacenar nuestra cosecha durante mucho tiempo, varios años incluso, sin que los cogollos pierdan demasiado THC necesitaremos un recipiente o bolsa con cierre hermético y que los proteja del aire, la luz, la humedad, y los cambios bruscos de temperatura. Las cajas de madera, cartón o plástico no suelen cumplir ninguno de estos requisitos, y no son un buen lugar para almacenar nuestra marihuana por largas temporadas.

Los botes y frascos grandes de vidrio con cierre hermético son los recipientes más indicados para almacenar la cosecha largo tiempo, pues permiten extraer el aire que contienen en su interior quedando sellados al vacio. Los cogollos envasados al vacío se conservan igual de frescos y sabrosos que el primer día. Utiliza el frigorífico para almacenar los tarros de vidrio para protegerlas de la luz y los cambios bruscos de temperatura. No congelar los cogollos nunca, pues las bajas temperaturas (por debajo de 0?C) provocan que la humedad de los estos salga a la superficie dañando los tricomas. Existen diferentes tamaños, modelos y sistemas en tiendas de menaje y hogar, hay que buscar el más idóneo a nuestras necesidades. Otra práctica solución para guardar nuestra cosecha son las bolsas de envasado al vacío, pues procuran un ambiente hermético que protege los cogollos del aire y la humedad. De nuevo el frigorífico es el mejor lugar para almacenar las bolsas al vacio. Es importante colocarlas en cajas para evitar que los cogollos se aplasten. En caso de no disponer de espacio en la nevera de casa o de no tener contenedores con cierre hermético, debemos usar recipientes con tapa, a ser posible de vidrio, y buscar un lugar oscuro, seco y fresco donde poder guardarlos.