La Iglesia Internacional del Cannabis busca que sus feligreses sean más creativos o exploren todo su potencial para dar su mejor versión humana gracias a la planta de cannabis. Para ello tienen un colorido edificio en Denver (Colorado), un centro de reunión para alcanzar el sentido de la vida a través de la meditación y que también busca ser sede de servicios a la comunidad. No es la primera vez que un proyecto emparenta religión y cannabis. Te contamos en qué consisten sus mandamientos.

Levantemos los brazos al cielo y rindamos culto… a la marihuana. Por si no hubiera pocas religiones en el mundo (desde las tradicionales hasta la de los pastafaris, que se ponen un colador de espaguetis en la cabeza) aquellos fans del cannabis que no encuentren refugio en ninguna de ellas (o que quieran diversificar) ya pueden dedicarle culto y pleitesía a la hoja puntiaguda. Eso sí, para ello habrá que viajar a Estados Unidos, donde se encuentra una particular iglesia dedicada al cannabis. Y más que rezar por ella, hay que usarla para buscar el sentido de la vida. 

Los elevacionistas de Denver (en Colorado, uno de los estados que ha legalizado la marihuana medicinal y recreativa) son los miembros de la llamada Iglesia Internacional del Cannabis. De acuerdo a sus preceptos, los elevacionistas realizan prácticas espirituales con la “flor sagrada” para “revelar la mejor versión de sí mismos, descubrir una voz creativa y enriquecer su comunidad con los frutos de esa creatividad”. De este modo, sin ninguna autoridad y sin la necesidad de cambiar de una religión anterior, cualquier adulto es bienvenido a la Iglesia Internacional del Cannabis. El objetivo es “crear la mejor versión” de uno mismo mediante el descubrimiento que otorgue esta planta sagrada. Se trata de un viaje espiritual en busca de un significado al que se accede gracias a la marihuana; usando la planta se llega al autodescubrimiento.

Además de que no es necesario convertirse a la Iglesia Internacional del Cannabis para empezar a operar bajo sus preceptos, no hay una ley divina ni una doctrina incuestionable. Por no haber, no hay ni siquiera figuras de autoridad (como un sacerdote, un imán o un rabino) a las que acudir o que impongan una forma de pensar.

Un espacio colorido para la búsqueda de sentido

¿Y cómo se debe utilizar el cannabis? Según explican, dos personas diferentes no llegarán de la misma manera a conocerse en profundidad usando el cannabis: unas necesitarán más cantidad, otras preferirán hacerlo con comestibles… Por tanto, ellos no son nadie para decir a otros cómo lograrlo. Solo acogerán a todos aquellos que decidan usar la marihuana en un viaje espiritual para descubrir un sentido a la vida, con indiferencia de cómo lo hagan. Eso sí, hay una ‘Golden Rule’ o regla dorada: “Trata a los demás como quieras que traten a ti”. Y antes que rezar, mejor hacer servicios a la comunidad a través del voluntariado y usar su propio edificio para ello.

Porque para encontrarse con otros elevacionistas y comenzar este viaje espiritual hay que acercarse hasta la centenaria iglesia luterana de la calle Logan de Denver, restaurada para este nuevo credo. Su capilla está decorada con muy vivos colores que, aunque pudiera parecer lo contrario, buscan un lugar para la meditación. “¿Por qué los lugares de crecimiento espiritual deberían ser sosos y poco atractivos?”, dicen en su página web. Quienes no puedan acercarse a verla, ‘The Denver Post’ hizo un vídeo en 360º para recorrerla. 

Además, el edificio cuenta con varios murales cuyo significado, de nuevo, no quiere ser aclarado por los elevacionistas, sino que depende de la persona que los contemple. Las pinturas de la capilla son obra del español Okuda San Miguel, mientras que Kenny Scharf se ocupó de la fachada del edificio.

Esta iglesia también tiene símbolos. En su caso, todo gira en torno al número 420. Estas tres cifras hacen referencia al 20 de abril de 1971, fecha en la que se encontró un mapa que supuestamente llevaba a un cultivo de marihuana de San Francisco. Unos adolescentes salieron en su búsqueda a las 4:20 horas de la tarde, pero nunca dieron con él. Aun así, el número se volvió un emblema para los fans del cannabis desde entonces. De hecho, los creadores de esta nueva religión quisieron abrir sus puertas por primera vez el pasado 20 de abril.

Todo comenzó en Colorado

Los elevacionistas o la Iglesia Internacional del Cannabis tienen sus orígenes en Denver. La congregación surgió a través de un pequeño grupo que estaba cansado de las religiones actuales. En su página web piden que no se les vea como criminales por llevar a cabo nuevas tradiciones religiosas y recuerdan que fumar marihuana es legal en Colorado y que ellos tienen el derecho constitucional de practicar una religión.

En esa religión, el cannabis es el sacramento que se toma para elevar las mentes y conseguir llegar a una versión mejor de uno mismo. Además, la flor del cannabis es un don de la fuerza universal creadora para los humanos. 

Una de las personas que se encuentra detrás de la Iglesia Internacional del Cannabis es Lee Molloy. Su biografía es llamativa: este británico se crió en una iglesia evangélica, ha sido budista y ha ganado un campeonato de preguntas sobre la Biblia. Según ha explicado Molloy, comprar y restaurar la iglesia les ha salido por 1 millón de dólares (921.000 euros) y no hay una intención económica detrás de este nuevo credo: “Es un proyecto de la comunidad para instalar una iglesia aquí en Denver”. 

De momento, el acceso al edificio de la Iglesia es por invitación, porque Colorado está discutiendo la legislación sobre el uso del cannabis en público; de hecho, algunos congresistas quieren que el consumo también se prohíba dentro de las iglesias, después de conocer el proyecto de Denver. Dentro del recinto se puede fumar porque se acoge a una normativa municipal que permite el uso en algunos negocios, siempre y cuando se haga en eventos privados. Por otra parte, los elevacionistas no pueden de momento cultivar, vender o distribuir marihuana. Steve Berke, responsable de medios de la nueva iglesia, ha dicho que aquellos que piensan que han creado un nuevo credo para fumar marihuana “deberían estar avergonzados”. “Estamos en Denver”, recuerda. “Podemos fumar en cualquier sitio”. 

Mientras tanto, esta nueva religión de Denver se une a otros proyectos de iglesias cannábicas, como la Greenfaith Ministry, también en Colorado y que asegura ser la primera de su tipo aprobada a nivel federal y estatal. En Indiana se encuentra otra denominada Iglesia del Cannabis, una asociación que pide donaciones para curar con marihuana medicinal y que también recluta voluntarios. Según sus preceptos, el cannabis es un regalo de un poder supremo “que los hombres y mujeres deben usar para la mejora de la humanidad”.

Todos aquellos mayores de 21 años pueden inscribirse a la Iglesia Internacional del Cannabis desde su página web. Una vez completado el proceso, solo queda utilizar nuestra hierba favorita para encontrar un verdadero sentido a la vida. Y si es debajo de unos techos tan coloridos como estos, mejor que mejor.

 

 

Fuente Lamota.org