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Kyle Kushman: “La marihuana no puede estar más regulada que mi huerto de tomates”

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Kyle Kushman es el pseudónimo de Adam Orenstein, un famoso ‘breeder’ de marihuana especializado en cultivo orgánico y vegano. Establecido en California, este activista por la legalización lleva cultivando desde que tiene 21 años y ha hecho del cannabis su carrera. Ahora comercializa nutrientes veganos, enseña sobre sus técnicas y da charlas acerca de la necesidad de desregular el cultivo personal.

 

Conocido por sus técnicas de cultivo orgánico y vegano (un tipo de cultivo ecológico que no utiliza productos de origen animal) Kyle Kushman consume marihuana desde su adolescencia. Este estadounidense lleva 20 años escribiendo en la revista ‘High Times’ y se ha convertido en un ferviente activista por la legalización del cannabis y por el derecho al cultivo personal desregulado, lo que implica suprimir las normas que controlan esta actividad económica, para posibilitar el funcionamiento de la libre competencia.

Ahora Kyle Kushman va a relanzar su página web y a ofrecer clases ‘online’ en colaboración con la Oaksterdam University, una institución de su país que se presenta como la universidad de la marihuana y en la que enseñan, entre otras cosas, sobre leyes y horticultura. El cultivador, que acumula más de una docena premios en la Cannabis Cup por sus distintas variedades de cannabis, nos habla sobre su relación y su historia con la marihuana, sobre la situación de la legalización en Estados Unidos o sobre su reciente visita al Spannabis de Barcelona, una feria que le dejó impresionado.

¿Cómo llegaste al mundo del cultivo de la marihuana?

Voy a ser completamente honesto. En broma suelo autodenominarme como “un traficante adolescente de maría glorificado”. Cuando era joven siempre estaba vendiendo y consumiendo marihuana. Al cumplir 21 años me mudé a una nueva casa y mi vendedor de aquel entonces me dijo que si le dejaba usar mi armario me enseñaría cómo cultivar. Hasta entonces nunca me había planteado que se podía cultivar en el interior de una casa. Cuando me lo pidió, mi cabeza empezó a analizarlo y me di cuenta de que no sabía ni cómo llegaba el cannabis a la bolsa. No sabía si crecía bajo el suelo o en árboles como si fueran almendras, no tenía una visualización.

Al día siguiente trajo el equipo a mi casa, un pequeño Emily’s Garden, que aún se vende, y me dio un tubo de polvos verdes y uno de polvos azules. Me dijo: “Le echas una cucharada de esto durante el crecimiento y una cucharada de esto cuando florezca. Aquí tienes unas tiras indicadoras de pH”. Las primeras plantas que cultivé tenían el tamaño de latas de Coca-Cola. Y me dije a mí mismo: “Mi vida no volverá a ser igual”.

¿Cómo ha evolucionado tu cultivo y tu ‘breeding’ desde entonces?

Ha sido un camino muy largo. Estamos hablando de más de 25 años, voy a cumplir 50. Una vez que empecé a cultivar marihuana nunca paré. En ese momento era muy, muy ilegal. De hecho, no era legal en ninguna parte. Me arriesgaba a pasar diez años en la cárcel si me cogían. Así que básicamente estuve mudándome cada 6 o 9 meses durante ocho años.

Una vez viví en Upstate New York y había medio metro de nieve en el suelo y los tejados. Yo volvía a casa, estaba aparcando, y me di cuenta de que no había nieve en el tejado de mi casa. Estaba cultivando en el ático y el calor de las luces la derretía. Cuando miré alrededor y vi que todos los tejados tenían nieve le dije a mi novia: “Tenemos que mudarnos, esto me pone nervioso”. Y fue así durante unos años, nos mudábamos constantemente. Nunca gané demasiado dinero. Siempre pensaba que si me cogían quería convencer al juez y al jurado de que lo hacía para mí y para mis amigos y que no intentaba hacerme rico con ello.

¿Te llegaron a arrestar alguna vez?

De hecho me cogieron un par de veces. Me libré ambas de la cárcel. Una porque el registro fue ilegal. La otra detención, te lo creas o no, fue en el norte de California en 2010. Pensaba que lo estaba haciendo todo bien, pero como era yo, Kyle Kushman, vinieron y me arrestaron. Después de un año de pelear en los juzgados acabé cumpliendo 18 meses de libertad condicional. Todos estos años el cultivo ha sido un reto muy grande.

¿En qué momento se convirtió la marihuana en la base de tu carrera?

Estaba en Nueva York cuando entre a una ‘headshop’, una tienda en la que se venden papel y pipas. El dueño me preguntó si podía cerrar la puerta para el descanso y fumarse un porro. Le dije que no había ningún problema y saqué mi propia marihuana, una bolsa muy grande. Me preguntó alucinado de dónde la había sacado y le dije que la cultivaba yo, que es a lo que me dedicaba. Su novia conocía a gente en ‘High Times’ y me ofrecieron conocerlos.

¿Cómo ha sido desde entonces tu relación con ‘High Times’?

‘High Times’ visitó mi casa y me hizo varios reportajes de fotos. Acabé haciéndome muy amigo de todo el equipo y básicamente me convertí en su distribuidor. Cuando iba a la ciudad y acudía a la redacción la recepcionista decía por el interfono: “Kushman está aquí, Kushman está aquí”, porque les vendía Purple Kush. Al final me ofrecieron escribir para la revista.

Después de un tiempo me ofrecieron “un trabajo de alto prestigio y mal sueldo”: ‘High Times’ empezaba la web y me ofrecieron encargarme de responder preguntas sobre marihuana. Así que allí estaba yo, trabajando para una revista internacional. Se convirtió en mi forma de terminar el colegio: aprendí a escribir, aprendí sobre expresión. Y como se dice normalmente, el resto es historia.

Tu marihuana ha ganado varios premios. ¿Qué es lo que la hace tan especial?

Bueno… hay muchos ‘breeders’ geniales y yo soy uno de ellos. Creo que el sistema vegano de cultivo tiene gran parte de responsabilidad. También mi atención por el detalle: soy muy específico y perfecciono mucho mis técnicas. Pero lo más importante es que cultivo por amor a la marihuana. He llamado al cannabis mi medicina desde mucho antes de que cualquiera la llamara medicina.

Se suele decir que se empieza con la marihuana y se sigue con otras cosas. Pero para mí fue diferente. Dejé la cocaína por el cannabis y fue un gran cambio en mi vida. Me dije: “Si solo abuso de la marihuana, estaré bien”. Y no solo estuve bien sino que hice una carrera de ello. Así que soy un apasionado de la marihuana como medicina y como recreación, en todas sus formas.

Respecto a la legalización, ¿cual es tu opinión? ¿Crees que será una realidad pronto?

Ya está pasando. 25 estados de 50 ya han legalizado la marihuana medicinal o recreativa. No hay forma de parar la legalización. Y la razón principal es porque está bien, el cannabis no debería ser ilegal. Será legal cuando la gente esté lista, y la sociedad se está volviendo cada vez más madura, ya no están asustados sobre los viejos mitos. Ahora el problema es decidir cómo se van a controlar los beneficios, el dinero. De eso se trata.

Para mí, de alguna manera es genial, porque por fin se ha llegado al punto en el que se cree que es un producto normal y comercial que hay que regular. Pero también me pone triste pensar que estamos prestando tanta atención a legalizarlo comercialmente y le estamos dando a la gente el derecho a cultivar, pero solo si se tiene el dinero para la licencia. Esas licencias pueden costar millones de dólares, y entonces te autorizan a cultivar campos del tamaño de estadios de fútbol y ganar muchos más millones con ello.

¿La solución pasa por la desregulación?

Si eres una persona como yo solo puedes cultivar seis plantas. Y eso es malo porque no puedo hacer ‘breeding’, no puedo hacer experimentos con diferentes cepas. Legalizar la marihuana solo con propósitos comerciales va a frenar todos esos experimentos y ese cultivo de gente que lo hace porque tiene una abuela o una tía enferma, porque su mujer tiene fibromialgia o porque ellos mismos no quieren beber.

Yo cultivo para cuatro personas, no me sirve con seis plantas. Necesito cien. Por eso peleo ahora, y sobre eso doy charlas. La marihuana personal no puede estar más regulada de lo que está regulado mi huerto de tomates. Lo que quiera hacer en mi casa debería concernirme solo a mí. Si queremos acabar con el mercado negro tenemos que desregular el cultivo personal. No quiero que esté en las manos de negocios, sino en la gente como yo, que tiene pasión y que cultiva por amor a la planta.

¿En qué se están equivocando entonces a la hora de crear nuevas leyes?

Existe una gran desconexión entre la cultura de la marihuana y la gente que intenta hacer las leyes. La gente que intenta legislar no entiende que la marihuana siempre ha sido y será una sustancia autoadministrada. Incluso cuando la prescribe un doctor no te indica la cantidad de porros o la variedad que hay que fumar, sino que te indica que intentes encontrar la variedad que mejor se ajuste a ti y que vayas probando. Cuando se pregunta a un paciente, los efectos son totalmente personales. Y no lo entienden.

También les está costando comprender que el cannabis es solo la segunda sustancia en la historia que es socialmente aceptada de forma recreativa. Hay muchas otras como la cocaína o el éxtasis que se usan de forma recreativa. Pero la marihuana está aceptada. Si fumas en el balcón de casa de un amigo, no importa en qué país estés, sea legal o no, no se asustan. Pueden aprobarlo o no. Pero está aceptado. Y eso tampoco lo entienden. Solo ahora están empezando a entender que es una medicina. Y claro, desde su punto de vista la medicina no debería ser usada de forma recreativa. Pero la marihuana es una sustancia recreativa.

También dicen que no quieren ver gente en la calles y los bares fumando, pero la verdad es que ya está pasando. Ya viven con consumidores de marihuana, solo que están el armario. No estarán apoyando un nuevo hábito, sino trayéndolo a la luz.

Recientemente viniste a España a participar en el Spannabis 2016. ¿Qué tal estuvo y cómo viste la situación de la marihuana en nuestro país?

Barcelona es la ciudad más bonita que he visitado nunca. Me impresionó mucho lo vibrante que era, lo bien que funcionaba. Me impactaron hasta los carriles de tráfico y que estuvieran separados: uno para taxis y autobuses, uno para coches, otro para bicicletas. La gente parecía sana, feliz y dispuesta a ayudar. No puedo esperar a volver. El ‘show’ en sí fue fantástico, la gente fue muy amable y muy abierta. No había un montón de pequeñas normas tontas sobre no fumar en público. Todo el mundo fumó en la conferencia. No era legal, pero la policía optó por… “Dejadlos en paz”. Estuve muy impresionado, de verdad.

¿Cuál es tu opinión sobre las autoflorecientes?

Tengo una opinión muy firme sobre esto y es un poco 50/50. En parte lo entiendo, entiendo las razones y los beneficios: permite que la gente use menos espacio y que no se tengan que preocupar de machos y hembras. Pero por el lado negativo estamos debilitando el acervo génico; sí son geniales para cultivarlas, pero no para el ‘breeding’, porque puede tener malos efectos. Yo aconsejo que no se haga ‘breeding’ con autoflorecientes.

Finalmente, ¿cuál es tu variedad favorita de marihuana?

Sin duda Strawberry Cough, desde que la descubrí hace veinte años. La llamo la reina de la jungla. La gente ha venido muchas veces a darme las gracias porque les ayuda con la fibromialgia, la artritis… En mi caso me inspira. La Strawberry Cough te da la motivación para lo que quieres hacer.

Fuente Dinafem.org