La institución de gran prestigio entre la comunidad científica mundial ha presentado un informe aglutinador de más de 10.000 estudios que muestran la eficacia del cannabis para tratar el dolor crónico en adultos, los síntomas de la quimioterapia y los espasmos de la esclerosis múltiple. 

Un gran logro para la comunidad de pacientes y sus familiares, que lleva esperando desde 1999 a que una de las más prestigiosas instituciones de Estados Unidos se pronuncie sobre el uso del cannabis medicinal como terapia para sus enfermedades: la Academia Nacional de Ciencias del país, junto con la de Medicina e Ingeniería, ha publicado un informe con pruebas concluyentes que la marihuana puede ser utilizada como un medicamento.

El comité elaborador de este informe, entre los que se encuentran representantes de las mejores universidades de todo el país, consideró más de 10.000 estudios publicados para su análisis, de los cuales pudo extraer casi 100 conclusiones. Hace más de 15 años que la institución no publicaba tan buenos resultados sobre el cannabis.

Este informe, titulado ‘Los efectos de la salud de cannabis y cannabinoides: el estado actual de la evidencia y recomendaciones para la investigación’, no encontró evidencias clínicas para enfermedades tan graves como el cáncer, aunque sí mostró su eficacia para tratar “dolor crónico en adultos, náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia y los síntomas de espasticidad provocados por la esclerosis múltiple”.  

Además de paliar los síntomas de ciertas enfermedades, en el informe se puede leer que “fumar cannabis no aumenta el riesgo de cánceres a menudo asociados con el consumo de tabaco, como el de pulmón o de cabeza y cuello”. 

Por otra parte, las conexiones con las enfermedades del corazón no son claras. No hay pruebas suficientes, como justifica la Academia, para apoyar o refutar la idea de que el cannabis podría aumentar el riesgo a padecer un ataque al corazón. 

Más allá de las evidencias científicas: la dificultad de estudiar los beneficios del cannabis

Una de las conclusiones más interesantes y quizás más importantes del informe es que se necesita mucha más investigación sobre cannabis. “Este informe es una reivindicación para todos los investigadores, pacientes y proveedores de atención médica que han comprendido los beneficios de la marihuana medicinal”, aseguró Michael Collins, subdirector de Asuntos Nacionales de la Alianza de Políticas sobre la Droga de los Estados Unidos. 

Aun así, el informe refleja las trabas con las que se encuentran los investigadores a la hora de realizar estudios científicos con la planta. En Estados Unidos, por ejemplo, la Administración para el Control de Drogas (conocida como DEA por sus siglas en inglés) incluye al cannabis en la lista de drogas de alto riesgo y no autorizadas. Esto, unido a la dificultad de los investigadores a acceder a los mismos tipos de marihuana que los enfermos utilizan, complica la investigación. Incluso en los estados americanos donde es legal comprar marihuana, las regulaciones federales impiden a los investigadores usar ese mismo producto para sus estudios.

Así pues, sin la investigación adecuada se vuelve complicado concluir los beneficios de la marihuana y ofrecer a los legisladores argumentos necesarios para modificar la ley en pro de la legalización con fines médicos y terapéuticos. «Si tuviera un deseo, sería que los políticos realmente se sentaran con científicos y profesionales de salud mental», asegura Krista Lisdahl, profesora asociada de Psicología y directora del laboratorio de Neuropsicología de la Universidad de Wisconsin.

En la actualidad, 28 estados de Estados Unidos aprueban la marihuana medicinal, y 16 estados adicionales tienen leyes a favor del CBD, el componente no psicoactivo del cannabis. Muchas de estas leyes entran en conflicto con la ley federal que condena la marihuana en Estados Unidos. Sin embargo, queda por ver qué rumbo tomarán las decisiones legislativas con la nueva administración Trump.

Hace unas semanas el candidato a fiscal general del país, el senador Jeff Sessions, respondió ante las preguntas de los medios sobre el asunto diciendo: “No me comprometo a no hacer cumplir la ley federal”. A pesar de ello, los defensores de la marihuana medicinal se muestran esperanzados por el aval de los estudios y anticipan la reintroducción de la ley Carers, un proyecto de ley que permitiría a los estados establecer su propia política de marihuana medicinal sin interferencia federal. Esto provocaría que el cannabis medicinal llegara a muchos más enfermos y se eliminaran muchas barreras de investigación.

Fuente lamota.org