Viena, la capital de Austria, acaba de inaugurar una nueva embajada que no precisa de cuerpo diplomático, pues esta delegación está abierta a todos los ciudadanos del mundo. Se trata de Hemp Embassy y su misión es contrarestar la imagen negativa que se tiene de la planta de cannabis, mediante una soberbia exposición para que el público se familiarice con la marihuana y deje de temer la propaganda contra la hierba. Sus impulsores quieren demostrar que cultivar cannabis no es ilegal y esperan que este lugar sirva para generar un diálogo entre quienes apoyan y se oponen a la regulación. Dinafem visitó la embajada y ya tenemos nuestro pasaporte a tan mágico lugar.

En Austria es legal cultivar plantas de cannabis y dejar que sus cogollos crezcan. Sin embargo, la creencia popular es la contraria desde hace tiempo, en parte por culpa de ciertos sectores que han difundido falacias sobre el tema. Ahora, desde Hemp Embassy están dispuestos a derribar el mito y a que los ciudadanos entiendan que lo único ilegal en Austria es el acto de cosechar, la extracción de los estupefacientes, lo que en términos legales significa separar esos cogollos de la planta.

Esta ‘embajada del cáñamo’ es un museo localizado en Viena que tiene como objetivo hacer que el público se familiarice con las plantas de cannabis, en sus distintas variedades. Su principal impulsor es el grupo Bulshplanet, la primera empresa que comenzó a producir y vender esquejes de cannabis en Austria. Lo hace desde 1998, cuando el tema aún era muy controvertido para la época, lo que hizo que tuvieran que superar registros y hasta sentencias de prisión condicional.

Ellos abrieron el camino en el país para que otros pudieran trabajar en el mismo sector. Mientras tanto, las diferentes decisiones judiciales han determinado que esos esquejes pueden ser producidos y vendidos de forma totalmente legal dentro de las fronteras austriacas.

Su nuevo y potente proyecto acaba de abrir sus puertas apenas hace dos semanas, materializado en la forma de una exposición permanente de plantas de cannabis, que también cuenta con el apoyo de varios importantes bancos de semillas, como Dinafem, que está representado en una de las vitrinas por una de sus genéticas. Además, ha recibido el asesoramiento sobre cuestiones legales de varios profesores de universidad y abogados. Pudimos visitar la Hemp Embassy en nuestra reciente visita a Austria por motivo de la Cultiva Hanfmesse. Y podemos decir que es un lugar ciertamente alucinante.

Cualquier persona puede acercarse hasta sus instalaciones de la calle Esterhazygasse 34 de lunes a sábado, entre 12 y 8 de la tarde, para contemplar una exposición donde, en seis vitrinas de vidrio de seguridad de tamaño mediano y en una grande, crecen vigorosas plantas en todas las fases de floración, desde el inicio de ésta hasta la madurez. Además, cada planta va acompañada de información detallada como su nivel de THC, el contenido en CBD, la duración del periodo de floración y sus orígenes genéticos.

Stivi, el fundador de Bushplanet Group, opina que las plantas de cannabis, especialmente las hembras, son atractivas y tienen un carisma fuerte y especial, por lo que espera que mostrarlas al público cambie su percepción sobre ellas. «Esperamos que las personas dejen de temer al cannabis», añade.

En opinión del equipo de Hemp Embassy, la planta de cannabis no solo se ha visto perjudicada por su prohibición en Europa y en muchas partes de Estados Unidos en los últimos 50 años, sino también, y especialmente, por la «guerra contra las drogas» originada en los años 80 por la Administración estadounidense.

Esta administración, los lobbys asociados y su feroz propaganda han distorsionado por completo la percepción de una planta como el cannabis, a pesar de que ha sido utilizada y apreciada en la cultura occidental desde hace casi 30.000 años. Por eso, la misión de Hemp Embassy es luchar contra esa imagen negativa y estar a disposición de todo aquel que quiera aprender sobre la marihuana y todo lo que rodea a una hierba tan importante para la humanidad.

«Pensamos que esa guerra contra las drogas ha terminado», dice Stivi. Por esa razón, esta particular embajada del cáñamo se convierte en una especie de institución donde el cannabis desempeña una importante misión diplomática de cara a Gobiernos, al público en general y a las propias Naciones Unidas, cuya oficina para el control de drogas está en la misma Viena.

En estos momentos, los vieneses tienen el privilegio de ver en primera persona una maravillosa Critical + de Dinafem, aunque la variedad va cambiando cada cuatro o cinco semanas. También se exponen plantas de otros bancos de semillas, como Humboldt Seed Organization, Paradise Seeds, Sensi Seeds o White Label; y también plantas medicinales de diferentes genéticas.

Toda planta que florece en la embajada de cáñamo está documentada; y cuando llega a la madurez de su cosecha, la planta entera se coloca en un recipiente sellado bajo la supervisión de un notario. Estos contenedores, también bajo supervisión notarial, se desechan a intervalos periódicos en las instalaciones que Wien Energie GmbH tiene en el distrito de Simmeringer Haide.

Quien se acerque hasta este centro también tendrá la oportunidad de oler la exquisita fragancia de cada una de ellas, mediante diversas aperturas en las vitrinas que hacen que los aromas vayan directamente hasta la nariz. Además, podrá intentar diferenciarlas y entender también, con atención y mucho detenimiento, hasta los mínimos aspectos que distinguen unas de otras, gracias a los vídeos explicativos presentes en las vitrinas.

Dice Stivi que se trata de una experiencia que puede beneficiar a aquellos que no están habituados a ver de cerca este tipo de cultivos e incluso a quienes ni siquiera saben qué apariencia tienen este tipo de hierbas. También a los amantes cannábicos y habituales cultivadores que pueden visitar el museo y tenerlo como un sitio de referencia en el sector y para tomar ideas sobre sus próximos cultivos.

En Hemp Embassy consideran que las plantas de cannabis son tan variadas como hermosas y es interesante que los ciudadanos las vean, no como una sustancia, sino como una hierba que puede crecer en diferentes formas, colores y potencias, de manera similar al cultivo de la vid. Creen que ha llegado el momento de poner fin a la distinción entre lo que algunos consideran bueno y lo que otros consideran malo.

Al fin y al cabo, las flores de cannabis no son más que el resultado de un desarrollo natural. Constituyen una parte fundamental de esta planta y de la obtención de productos estimulantes o para el ámbito terapéutico. En definitiva, consideran imposible prohibir una planta creada por la naturaleza y están seguros de que, en una sociedad informada y avanzada, se pueden desarrollar y mantener políticas sensatas relacionadas con el consumo de marihuana.

Por eso, la Hemp Embassy de Viena quiere crear un diálogo entre aquellas personas que apoyan la legalización y aquellas otras que se oponen. De hecho, Stivi asegura que es especialmente necesario hablar con quienes tienen cierta reticencia. La finalidad es crear una unión con la que impulsar una regulación del cultivo de marihuana que tenga en cuenta los intereses de todas las partes implicadas.

Desde luego, una visita a este significativo lugar no podrá dejar indiferente a nadie, después de disfrutar de todo tipo de información relativa al cultivo, despenalización y legalización del cannabis; y de completar la experiencia sabiendo que encima es totalmente gratuita y está abierta a público de todas las edades, incluso niños pequeños. ¡Larga vida a la Hemp Embassy!

Fuente Dinafem.org