Siendo un agricultor de talento en ambos entornos, interior y exterior, en este número Weckels nos cuenta cómo fertilizar la tierra. En próximos artículos, nos hablará más ampliamente sobre el cultivo de marihuana en exterior, no sólo porque se acerca la estación apropiada, sino también porque es posible obtener una cosecha de calidad suprema.

Durante el invierno, el cultivador de exterior no puede hacer casi nada excepto cruzarse de brazos. La cosecha ha quedado atrás, y hace demasiado frío para plantar otra. Pero el que quiera ver brotar sus plantas la próxima temporada de una buena tierra tiene mucho que hacer durante esta época.

Aquél que fertilice bien el suelo en que crecerán sus plantas, no solo podrá plantar en el momento adecuado, además se asegurará de que la vida biológica del suelo empiece pronto. La tierra fertilizada contiene diversos microorganismos que digieren el fertilizante y que por tanto permiten que la planta lo absorba más fácilmente.

Este proceso tarda un tiempo, así que debes empezar pronto. Según mi experiencia, las plantas que se ponen en una tierra que ha sido preparada a principios de año, se desarrollan mucho más rápido que las dispuestas en un sustrato preparado el día anterior. De modo que, sé listo, y empieza pronto a trabajar tu suelo.

Como a principios de primavera las temperaturas suelen ser bajas, esta época del año no producirá una actividad biológica óptima en la tierra. Los microorganismos necesitan calor para vivir y multiplicarse. No hay que preocuparse: Si cultivas en macetas de cemento puedes ayudar un poco a la naturaleza. Esto se consigue colocando las macetas en un garaje o cobertizo. La temperatura es mucho más alta que en el exterior, y así los microorganismos se multiplican mejor. No olvides regar la tierra pues necesitan agua.

Si prefieres plantar directamente en el suelo, también hay maneras de acelerar la actividad biológica. Un método que también se utiliza mucho para cultivar bulbos -poniendo una capa de paja sobre la tierra. El aire permanece atrapado entre las briznas, elevando la temperatura de la tierra que cubre, y por lo tanto, permitiendo que la vida se desarrolle antes. Para impedir que la paja vuele se puede sujetar con palos o piedras encima. O puedes cubrirla con una capa de alquitranado. De esta manera, la paja permanecerá en su sitio, y además, la ausencia de luz asegura que las plantas no crezcan.

 

¿Qué sustancias contiene una buena tierra?

Como las plantas de marihuana crecen mucho más rápido que casi ninguna otra, se utilizan un montón de nutrientes en un corto espacio de tiempo. La tierra corriente no contiene suficiente alimento, y necesitarás un suelo más rico en nutrientes para cultivar marihuana.

Antes de empezar, es importante saber lo que debe contener la tierra. Un buen abono contiene nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). En horticultura profesional se habla de la «proporción NPK». Debajo de cada letra ponen una cifra, que indica la proporción de cada elemento sobre un total de cien, así obtienen una proporción específica. Esto puede ser importante si cultivas rosas a gran escala, pero yo no voy a hablar mucho del tema, ya que sería muy complicado para el cultivo de marihuana en exterior. Pero sí que comentaré las proporciones correctas de los diversos fertilizantes que hay que añadir, para que sepas cuánto debes usar de cada uno. Yo utilizo a menudo ceniza de madera, humus de lombriz, cal, harina de huesos y las hojas descompuestas de la última cosecha.

Primero, veamos en cuál de esos fertilizantes se puede encontrar los nutrientes que mencionábamos antes. El nitrógeno se encuentra en el humus de lombriz y también en la harina de huesos, asegura un rápido y fuerte crecimiento de la planta. La segunda sustancia, el fósforo, se encuentra en el humus de lombriz, la harina de huesos y la ceniza de madera. El fósforo es importante para la floración de la planta, lo que no significa que la planta lo necesite sólo durante el periodo de floración. Puede absorberlo en una fase anterior y almacenarlo, de modo que la planta suele tener algo de fósforo antes de empezar la floración.

La tercera sustancia importante es el potasio. Se encuentra en la ceniza de madera y asegura un tallo fuerte y firme. Verás que si añades la suficiente cantidad de ceniza, el tallo adquirirá una estructura leñosa. Recuerda, la firmeza del tallo y las ramas laterales determinan el tamaño de los cogollos. Un tallo fuerte producirá cogollos mayores porque puede transportar mayor cantidad de nutrientes. Otra buena cualidad de la ceniza de madera es que protege a la planta de enfermedades. Según mi experiencia, las plantas a las que no se añade ceniza como fertilizante tienen más hojas amarillas y son más vulnerables a las enfermedades.

Finalmente, el magnesio es un elemento muy importante del suelo. Permite que la planta absorba mejor los nutrientes y facilita una mayor absorción de luz por las hojas. Puedes encontrar magnesio en la cal, que además tiene la ventaja de crear un pH natural en la tierra. El valor pH indica el grado de acidez: un suelo con un valor pH de 7.0 es neutro. El valor ideal sería, de acuerdo con la mayoría de cultivadores, entre 6.3 (ligeramente ácido) y 7.0, pero la planta también crecerá con valores de pH entre 5.8 y 7.5. Para controlar el grado de pH, se venden medidores especiales en las tiendas de jardinería y cultivo. No debes prestar demasiada atención a esos valores, ya que estarán cambiando continuamente debido a los ácidos presentes en la lluvia.

Es muy importante mezclar muy bien la tierra y los fertilizantes, para que las raíces no se encuentren con concentraciones de uno de los nutrientes o con un valor de pH demasiado desviado. También es importante no usar grandes cantidades de fertilizantes altamente concentrados. Todavía quedan cultivadores que piensan que cuanto más fertilizante se añada, mejor crecerá la planta.

 

La cantidad correcta de fertilizante:

Casi siempre cultivo mis plantas en macetas de cemento. Así, la única planta que absorbe el fertilizante es mi marihuana y no los árboles y arbustos de alrededor. Especialmente al final de la fase de crecimiento, es muy importante que la planta absorba realmente el abono líquido, sin que las raíces de otras plantas chupen los nutrientes.

Yo suelo añadir líquido a la tierra después de dos o tres meses. La mayor parte del nutriente se emplea después de este periodo, de modo que podemos fertilizar la planta con abono líquido (tras disolverlo en agua). Se puede añadir un estimulante de raíces durante toda la fase de crecimiento; este estimulante no contribuye a la fertilización del suelo pero si al desarrollo de las raíces.

Como hay fertilizantes mucho más concentrados que otros, debería ser obvio que se necesitan diferentes cantidades de cada uno.

Más adelante os diré las dosis correctas, las dosis que empleo para una maceta de cemento. Como principal ingrediente, uso mezcla ligera (light mix), una bolsa y media por maceta. Se trata de una mezcla para tierra de macetas, con todo tipo de fertilizantes, y perlita. El nombre lo dice: es una tierra ligeramente fertilizada. Es la base para una tierra de cultivo, pero es recomendable añadir más nutrientes. De esa manera enriquecerás más la tierra, lo que beneficiará a tu planta, si no te pasas. Yo suelo vaciar la mezcla en una carretilla, para poder mezclarla fácilmente con la perlita y los fertilizantes.

Antes de añadir los fertilizantes, suelo airear la tierra añadiendo perlita. La mezcla ligera (light mix) ya contiene perlita, pero aún así añado 5 litros más. Eso lo hago porque los fertilizantes que voy a añadir son un poco «fuertes», y pueden dejar la tierra demasiado compacta, con lo que las raíces no tendrían aire o tendrían muy poco.

Como la perlita en polvo se vuela fácilmente en forma de nubes, te aconsejo añadir una buena cantidad de agua. Antes de meter la perlita en la carretilla llénala con la mezcla ligera. Hay que mezclarlo todo bien. Normalmente lo hago con una pala pequeña o con las manos. Cuando lo hayas revuelto bien, puedes añadir ceniza de madera -los restos de una hoguera o chimenea irán bien. Casi siempre tamizo primero la ceniza, para que tenga una consistencia fina. Así se mezcla más fácilmente con la mezcla ligera, y la planta lo absorbe también con más facilidad. La cantidad de ceniza puede ser de unos dos o tres tamices llenos para una maceta de cemento.

Después de la ceniza, es el momento de añadir el humus de lombriz. Este abono se vende en muchas tiendas de jardinería, pero especialmente en grow-shops. En estas tiendas normalmente se vende empaquetado en grandes bolsas, mientras que en las tiendas de jardinería se vende en cantidades pequeñas, de un litro. Este envasado favorece que el humus se concentre más que el de las bolsas grandes, ya que los gusanos siguen su tarea dentro del paquete, pero es caro (cerca de 1 € y medio por litro). El humus de lombriz es un abono tan bueno que puedes cultivar con él tus plantas sin añadir nada más. Eso es porque contiene las proporciones correctas de los fertilizantes más importantes. Una ventaja es que no puedes pasarte con los fertilizantes. Si has añadido el humus de a tu tierra de cultivo, puedes enriquecerla con cal. Yo uso siempre cal de algas. Se descompone con más facilidad que los demás tipos de cal. Pongo dos o tres cucharadas por maceta. Verás cómo la mezcla ligera se vuelve gris al añadirle la cal.

Finalmente, agrego harina de huesos a la tierra de cultivo. Se puede comprar en tiendas de jardinería normales, y casi siempre viene empaquetada en bolsas de dos kilos y medio. El contenido se presenta en gránulos, y pasará un tiempo hasta que la planta pueda absorberlo, porque los gránulos deben ser descompuestos. Algunos cultivadores muelen los gránulos antes de añadirlos, para ayudar un poco a la planta. Yo prefiero dejarlos como están, para que las plantas puedan emplearlo más tarde. Esto ocurre porque la harina de huesos y el humus de lombriz se parecen bastante. La planta puede utilizar primero el humus de lombriz, y más tarde la harina de huesos. Como ésta es bastante concentrada pongo una cucharada y media por maceta de cemento.

Aquellos de vosotros que hayáis añadido las hojas grandes que quedaron de la última cosecha a la maceta con la mezcla, tenéis ventaja sobre otros cultivadores de exterior. Como dije antes, os asombraría saber el valor que estas hojas tienen como fertilizantes. Puesto que contienen la dosis adecuada de nutrientes, podéis añadirla sin más. Pero debo decir que sólo valen las hojas grandes y verdes, las amarillas de las plantas que se estropearon el año pasado podrían contaminar el suelo.

Cuando hayas mezclado todos los fertilizantes con la mezcla ligera, añade sobre el suelo de cultivo una capa de tierra de jardinería (5 cm.). Esto lo hago porque las raíces de las planta no crecen tanto, pero sobre todo porque mantiene la perlita bajo el suelo. Otro truco consiste en poner pequeñas macetas de flores alrededor del tallo. Estas macetas servirán para evitar que la perlita alcance la superficie cuando riegas. Además, las raíces te lo agradecerán, al no quedar expuestas.

 

Prevenir un exceso de fertilización

Para prevenir los excesos de fertilización recomiendo mantener las dosificaciones correctas. Por supuesto, cada cultivador tiene su propia opinión sobre el tipo de fertilizantes que tendrán un efecto más positivo. He contado en este artículo todas mis mejores experiencias. También es importante, en el caso del fertilizante líquido, seguir las dosis que ponga la botella.

Si echas primero un chorro de fertilizante en las plantas, y luego un gran chorro de agua, probablemente las matarás. Después de todo, no te comes un puñado de sal antes de comerte un huevo ¿no? Si las plantas están creciendo bien, no les pongas más fertilizante o las dañarás. Si la planta se vuelve amarilla (porque has envenenado la tierra), echa toda el agua que quieras a la maceta de cemento para lavar la tierra. Con un poco de suerte, la planta se recuperará y empezará a crecer otra vez, despacio.

Espero haber dado con este artículo una idea más clara sobre cómo preparar un suelo de cultivo, y haber mostrado que, para nosotros, cultivadores de exterior, hay mucho trabajo que hacer durante los meses fríos.