Por desgracia, ya conocemos a un tipo de insectos que son los dañinos, los causantes de las plagas presentes en nuestros cultivos. Pero existen otro tipo de insectos que debemos conocer mejor porque nos pueden ser útiles para combatir esas plagas. Son los que se conocen como “fauna auxiliar”, que constituye una de las múltiples técnicas empleadas en la lucha biológica.

            Muchas de las plagas que conocemos hoy en día provienen de zonas muy alejadas de la nuestra, y la densidad de su población alcanza con frecuencia niveles más elevados que en su lugar de origen porque en la nueva localización no existen sus enemigos naturales. Por eso debemos buscar estos enemigos en el lugar de origen e introducirlos en la nueva ubicación de la plaga, o incorporar por medio de la investigación nuevos depredadores, aunque ambas posibilidades debemos aplicarlas después de comprobar que el ecosistema no se alterará de manera irreversible, ya que la incorporación de una nueva especie puede suponer un hecho negativo.

Ácaros depredadores y parasitadores

            Los ácaros depredadores más importantes son los fitoseidos, que destacan sobre todo por controlar otros ácaros tetraníquidos como la “araña roja”. Es el caso del Phytoseiulus persimilis, que se viene empleando con gran éxito durante más de 30 años en el control de la araña roja Tetranychus urticae. Tiene forma aperada y presenta un color naranja brillante fácilmente reconocible entre las poblaciones de araña roja. Es originario de las zonas subtropicales de América del Sur, y tras su introducción controlada en la zona del Mediterráneo europeo se ha comprobado su adaptación totalmente positiva. Es muy eficaz tanto en cultivo de interior como de exterior. Tiene un tamaño similar al de la araña roja y tiene gran velocidad en sus movimientos, lo que le permite desplazarse rápidamente. Necesita una temperatura de 22 a 25 ºC y una humedad relativa del 80%. Temperaturas superiores a 33 ºC las soporta relativamente bien, aunque ralentiza bastante su actividad, e inferiores a 15 ºC puede provocar su muerte. Su ciclo de vida está comprendido entre las cuatro y cinco semanas aproximadamente.

             Para utilizar Phytoseiulus como ácaro depredador debe haber araña roja en el cultivo. Para localizarlas se realiza una inspección visual con la ayuda de una lupa de unos 20 aumentos mínimo, o si se aprecian unos puntitos de color blanco-amarillo, siempre en el envés de la hoja, que son las heridas provocadas en los tejidos de la planta cuando clavan el estilete para succionar la savia. Las sueltas son de cinco a veinte ácaros depredadores por planta, dependiendo del nivel de infestación. Normalmente se distribuye en botellas de plástico blanco opaco con harina de salvado, que se agita para mezclar bien y luego se espolvorea de forma homogénea sobre el cultivo en función de la cantidad de individuos que vienen por botella.

             Después de la suelta de los ácaros, se deben realizar más observaciones con la lupa en el envés de las hojas de las plantas tratadas, para comprobar si ha bajado la población de araña roja.

             Otro depredador de la araña roja es el Amblyseius (A. andersoni, A. aurescens, A. californicus, A. herbicolus, A. renanoides). Es una especie típica de la vertiente mediterránea europea y del continente americano. Dentro del grupo de los depredadores autóctonos de la araña roja es probablemente el que aparece con mayor frecuencia de forma natural en los cultivos de nuestro país. Está muy presente tanto en los cultivos hortícolas como sobre las malas hierbas.

             Los huevos son ovalados y de color transparente, y se encuentran adheridos a los pelos de los nervios del envés de las hojas. Los adultos tienen un tamaño medio de 0,3 a 0,5 mm y una forma muy similar a la del Phytoseiulus (pequeña araña con forma de pera y color anaranjado), pero se diferencian en que sus patas son menos largas y están distribuidas más hacia la parte delantera del cuerpo. La superficie del dorso es reticulada. El ciclo biológico es huevo, larva, protoninfa, deutoninfa y adulto. Su duración depende fundamentalmente de la temperatura, y es de 10 días a 21 ºC, mientras que a 30 ºC solo llega a los 5 días. Aunque tiene una vida corta, su velocidad de desarrollo es superior a la de su presa, lo cual favorece el control biológico de la plaga. Las condiciones óptimas de humedad están en torno al 60%.

Araña roja

             Aunque su fecundidad es inferior a la de la araña roja, está presente durante todo el año en mayor o menor cantidad, incluso en invierno. El más utilizado es el A.californicus, que tolera oscilaciones bruscas de temperatura y humedad relativa, y soporta incluso tan sólo un 30 o 40% de humedad y temperaturas por encima de 32ºC, aunque el huevo parece ser menos tolerante a estas condiciones. Se suelen encontrar sobre el envés de las hojas; buscan a sus presas y, una vez localizadas, mediante unos pequeños estiletes les absorben el contenido líquido de su cuerpo. En ausencia de araña roja puede sobrevivir alimentándose de polen, otros ácaros o huevos de trips. Hay un hecho muy curioso a este respecto, y es que, cuando no se alimenta de arañas rojas, su periodo de vida se alarga hasta el doble de tiempo y la fecundidad de las hembras se reduce. Cuando el alimento escasea, es capaz de devorar los huevos de su propia especie para sobrevivir.

             Otros Phytoseiulus depredadores son Euseius stipulatus (no recomendable, pues se alimenta también de polen, está presente casi exclusivamente en los cítricos y no soporta temperaturas cálidas) y Phytoseiulus horridus (más presente en zonas frescas y muy húmedas).

             Los Stigmeidos poseen un menor poder de depredación en comparación con los Phytoseiulus, debido principalmente a su escasa movilidad. Zetzellia mali es la especie más destacable, y también se alimenta principalmente de araña roja. Es de color amarillo-naranja.

             Los Trombídidos son de mayor tamaño que los anteriores, con unos 3 mm. de longitud, color rojo y aspecto aterciopelado. También es muy lento en sus movimientos. La especie más común es Allothrombium fuliginosum. Con una sola generación al año, pasa el invierno en forma de adulto, hasta que en primavera aparecen las larvas, las cuales no son depredadoras, sino parasitadoras. Tanto como depredador o como parásito, Allothrombium es polífago, y ataca a pulgones, cochinillas, ácaros, etc…

Phytoseyulus

Las mariquitas

             También denominadas “coccinélidos”, como la Rodolia (Novius) cardinalis, que fue uno de los primeros ejemplos de lucha biológica con éxito, cuando se empleó para el control de la cochinilla australiana de los cítricos.

             Son coleópteros (escarabajos) con un tamaño muy reducido para su especie, ya que normalmente está entre los 1 y 5 mm. Son de forma redondeada u ovalada, brillantes, con colores llamativos distribuidos en forma de manchas generalmente negras sobre fondo naranja, amarillo, rojo, etc… Aunque lo que se ve a simple vista tiene la apariencia de un caparazón, en realidad son unas gruesas alas transformadas, llamadas “élitros”, que protegen a las alas verdaderas que utilizan para el vuelo. El resto del cuerpo es generalmente negro y suele presentar pelos del mismo color. Se encuentran por todo el mundo, con más de 4500 especies descritas.

             Los colores vivos de las mariquitas sirven para mantener alejados a sus depredadores, que suelen asociar los colores brillantes con peligro de veneno; de hecho, algunas mariquitas son realmente tóxicas para lagartos o pájaros pequeños, nunca para el ser humano.

             Ponen los huevos de color amarillo de forma aleatoria sobre las hojas de las plantas donde tienen su alimento. Después de una semana, de los huevos salen las larvas, que tienen seis patas, son muy móviles y presentan espinas o verrugas. Normalmente son de color negro con minúsculas manchas blancas y anaranjadas. Las larvas mudan tres veces antes de convertirse en pupas, las cuales se adhieren a las hojas o tallos, y son de un color anaranjado y negro. Por último, aparece el adulto definitivamente.

                       Otra mariquita muy conocida es la Coccinella septempunctata, posiblemente más conocida que la Rodolia; de hecho, ya se utilizaba como controlador de plagas en la antigua China, hace más de 2000 años. Pero su fama actual llegó como consecuencia de los resultados que se consiguieron en 1898 en Estados Unidos con esta mariquita, que permitió salvar la cosecha de naranjas de todo el país. Los adultos tienen forma de pequeños escarabajos brillantes con diminutas manchas negras sobre fondo rojo. Tras pasar el invierno protegidos de las inclemencias del tiempo, salen de sus refugios y ponen huevos amarillos agrupados en compactos paquetes en el envés de las hojas o en los tallos, pero siempre cerca de los insectos que van a fagocitar. De dichos huevos emergen las larvas, que son de forma alargada, de color negro, con patas visibles y verrugas espinosas sobre el dorso.

             La gran voracidad, tanto de adultos como de larvas, su rápida velocidad en desarrollarse -lo que permite obtener varias generaciones por año-, su facilidad para reproducirse y su gran resistencia lo convierten en un insecto ideal para la lucha biológica como depredador de pulgones que puede llegar a devorar un solo adulto entre 90 y 240 pulgones por día, y su larva hasta 600 áfidos en un mismo día. En casos de superpoblación, hay canibalismo por parte de las larvas, que se devoran entre ellas. Es una especie muy extendida por todo el mundo, y llegan a encontrarse individuos vivos en la cordillera del Himalaya a 4000 m de altitud.

Neuroptera

La crisopa

             Son insectos del orden Neuroptera. Los adultos alcanzan los 2 cm de longitud y son de cuerpo verde a pardo pálido. Sus alas, de apariencia débil, son transparentes y están cubiertas por una delicada red de nerviaciones que en reposo mantiene por encima del cuerpo en forma de tejado a dos aguas. Sus ojos son dorados o amarillo cobrizo. Posee unas antenas largas y finas. Suelen ser autóctonos de zonas con gran vegetación y agrícolas. Su ciclo de vida a 25 ºC es de 15 a 21 días.

             Deposita los huevos en ramas u hojas de manera solitaria o en grupos, suspendidos en el aire por un largo pedúnculo siempre en la cercanía de colonias de pulgones. Sus larvas tienen 15 mm de longitud, el cuerpo blando, y además de depredar otros insectos son caníbales. Es un depredador generalista, pues ataca ácaros, pulgones, coleópteros, etc… siempre en estado larvario, mientras que en estado adulto no se alimenta o lo hace de sustancias azucaradas procedentes de las plantas donde habitan. Las piezas bucales de las larvas forman una especie de tubo que hunden en el cuerpo de la presa para vaciar su interior por succión. Acostumbran a recubrirse con los restos desecados de sus presas para camuflarse. Una larva de crisopa puede devorar a lo largo de su vida hasta 2000 áfidos. La cría artificial de crisopas es muy complicada, por lo que son especies que debemos proteger evitando utilizar productos fitosanitarios que les perjudiquen.

             Muchos de estos insectos son muy sensibles a los tratamientos fitosanitarios. Por el contrario, su uso en exclusiva no garantiza el control de la plaga porque debe combinarse con otras técnicas. El uso de insecticidas de origen natural puede ser una alternativa complementaria al empleo de medidas culturales, pero hay que tener en cuenta que todos los insecticidas de origen natural que actúen por contacto pueden afectar de manera negativa a nuestra fauna auxiliar.

             El AIN EXTRACTO es un producto especialmente diseñado para su actividad sistémica, por lo que su acción es únicamente por ingestión si se aplica por vía radicular. Una vez dentro del insecto causante de la plaga (que normalmente causa su daño por la acción de succionar o comer de los tejidos vegetales), los depredadores o parasitadores no se verán afectados. Si se aplica por vía foliar, su persistencia en el interior de la planta es importante; por tanto, si lo aplicamos previamente a la aparición de los depredadores naturales, su acción contra ellos es inapreciable. Para ello sería aconsejable realizar una inspección visual de la superficie foliar, a fin de evitar las coincidencias.