A medida que algunos países avanzan hacia la legalización del cannabis para 2018, hay una creciente evidencia del potencial de la droga para tratar la adicción a los opiáceos

La epidemia de sobredosis por opiáceos se ha convertido en una grave crisis de salud para países como Estados Unidos o Canadá. Algo que no sucedía en tal medida desde la aparición del VIH en los años ochenta. La crisis se esparce a través de las divisiones demográficas, y los expertos coinciden en la necesidad de respuestas creativas basadas en evidencia científica.

¿Podría la legalización del cannabis formar parte de esta solución? Esto es lo que indican las más recientes investigaciones científicas.  El efecto de sustitución es una idea de la economía conductual que describe cómo el uso de un producto puede disminuir cuando aumenta la disponibilidad de otro.

Los investigadores del uso de sustancias han adaptado recientemente esta teoría para entender el potencial de sustitución entre el cannabis y los opioides. En otras palabras, ¿disminuye el uso de opioides con el aumento del acceso al cannabis? En un estudio histórico de 2014, un equipo de investigadores analizó datos de todo Estados Unidos durante un período de 10 años.

Encontraron que los estados que habían legalizado el cannabis médico vieron 25 por ciento menos muertes relacionadas con opioides en comparación con los estados donde el cannabis medicinal seguía siendo ilegal. Estos hallazgos dieron paso a otros en el campo para encontrar asociaciones entre las leyes médicas de cannabis de los Estados Unidos y las estimaciones a nivel estatal reducidas del uso y dependencia de opioides.

Sin embargo, debido a que estos estudios a nivel poblacional no pueden observar cambios a nivel individual en el uso de cannabis y opiáceos, se necesita un examen más detallado de estas tendencias entre diferentes subpoblaciones de personas afectadas por la crisis de los opioides.

Aún así en el estudio más reciente, el 80 por ciento de los pacientes médicos de cannabis en California informó que la hierba era más eficaz en el tratamiento de su condición médica que los opiáceos. Más del 90 por ciento acordó que elegiría cannabis sobre los opiáceos para tratar su condición si estuviera disponible.

Canadá pronto será el primer país del G-20 en introducir un marco legal para regular el uso de cannabis con fines no médicos. Esto creará un experimento natural del cual el mundo podrá tomar nota. La legalización del cannabis romperá las barreras tradicionales para comprender los impactos clínicos y de salud pública de la droga.

Este cambio masivo de la política de drogas no podría llegar en un momento más desesperado. Al aumentar el acceso a la droga con fines terapéuticos y recreativos, se tendrá la oportunidad de investigar los efectos de sustitución dentro de diferentes poblaciones de personas que usan opioides.

Solo debe decirse que aún hay algunos elementos en torno a estos temas que necesitan una discusión más profunda en aras de calibrarlos lo mejor posible. Por ejemplo discutir la protección de la juventud y eliminación de la delincuencia organizada, debería estar al principio de la lista.

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