La tendencia es similar en las cifras de estos medicamentos respecto a febrero y al mismo mes de 2019

La batalla por la vida, objetivo prioritario, y la lucha por evitar el hundimiento económico son los dos principales frentes de batalla en la crisis del coronavirus. Y una de las consecuencias del prolongado encierro, puede ser el empeoramiento de la salud, especialmente en aquellos grupos que eran más vulnerables antes de que la normalidad se viese alterada. En los primeros datos  disponibles sobre el consumo de antidepresivos y ansiolíticos en Ourense experimentó un crecimiento con respecto al mes de febrero y al mismo periodos del año 2019. Un franja que incluye los 17 primeros días de confinamiento, un factor que los expertos señalan como una primera clave. Eso sí, desde el Colegio de Farmacéuticos de Ourense piden cautela y explican que es prematuro asociar el repunte a un empeoramiento de la salud mental derivada del encierro. Tienen en cuenta que pacientes ya usuarios de estos fármacos podrían haber hecho acopio ante una hipótetico desabastecimiento. La  tendencia,explican, deberá ser valorada con los datos de abril y mayo .

Volviendo a las cifras, respecto a los antidepresivos, comparando las cifras del recuento de marzo con las del pasado febrero, destaca el aumento del 15% en el consumo de la Fluoexitina en sus diferentes versiones, que alcanza el 15%, mismo porcentaje de subida que experimentó la Desvenlafaxina. Hasta el 16,4% más se consumió en el caso de la Duloxetina, mientras que el Escitalopram creció un 14% en sus ventas. Más moderadas fueron las subidas de la Mirtazapina (6%) y la Venlafaxina (5,6%).

Diferente evolución

En el apartado de los ansiolíticos, el incremento, mantenimiento o hasta descenso en su consumo durante el mes de marzo, con comparación con febrero, depende del medicamento en cuestión y la dosis del mismo. Es relevante la subida experimentada por el Alpralozam Cinfa 2 MG, que incrementó sus ventas un 17,5%. Otro de los medicamentos más utilizados habitualmente para estas patalogías es el Lexatin, que repuntó en su consumo un 16,3% de un mes a otro.

En el caso del Lorazepam, contando sus variantes más habituales en número de comprimidos y dosis, el alza en el consumo se va hasta el 16,8%. Algo similar a lo que ocurre con las diferentes modalidades en las que se pone a la venta el Trankimazin, que en la comparativa mensual vio incrementado un 12,6%.

En el otro lado, las referencias que incluso han visto su venta disminuida. Por ejemplo, el tranxilium de 10 o de 5 mg, en formato de 30 cápsulas. 

Antonio Rial: “Ya había un caldo de cultivo y el confinamiento lo está agravando»

El profesor y experto en adicciones, Antonio Rial Boubeta, destaca el efecto que el encierro prolongado puede tener en una problemática ya existente.

¿Un mes de encierro supone elevar el riesgo en el consumo de sustancias?
Ansiolíticos y antidepresivos forman parte de los llamados hipnosedantes. Y, según el Ministerio de Sanidad, es la cuarta sustancia más consumida, detrás de alcohol, tabaco y cannabis. Y sin receta, la quinta. Antes de esta situación, los números ya eran preocupantes. Las circunstancias en las que vivimos son potenciadoras de este consumo. Sensación de vacío, agobio, sobreexposición mediática, incertidumbre… 

¿Qué se podría hacer? 
Hay tres objetivos: proteger la vida, cuidar la salud, mejorar la calidad de vida. Cuando se consiga controlar el primero, hay que relajar las restricciones de forma gradual. Por salud. La salud es más que no estar enfermo.

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