Aprovechando nuestros paseos por Ámsterdam tuvimos la ocasión de visitar el Museo del Hachís, la Marihuana y el Cáñamo. Un museo que no es conocido por todo el mundo que visita la ciudad pero que lleva abierto 23 años.

Parte I del artículo

Tuvimos la ocasión de tener como guía de este singular museo a Ben Dronkers, director del museo y creador de Sensi Seeds. Nadie mejor que él nos podía explicar los orígenes y el propósito de este lugar.

Así que comenzó por explicarnos que él lleva más de 35 años buscando y recolectando los objetos e información que podemos ver hoy en este museo. A medida que escuchábamos sus explicaciones nos dio la impresión de que Ben es un enamorado del cáñamo en todos sus aspectos, que ha pasado por todo con esta planta y que está feliz con lo que hace por lo que no va a parar. Tanto que ha inaugurado una nueva galería.

Nos contó la importancia de cáñamo en la época de reyes y durante las guerras, todo estaba hecho de cáñamo, ropa, barcos completos incluyendo las velas, construcciones…. El rey que tenía más cáñamo era más poderoso para la guerra.

Pero él enfoca su museo desde el punto de vista del pueblo llano… herramientas para machacar y deshilar del siglo XVII, redes de pesca, que podían ser más grandes (por el poco peso del cáñamo) y mucho más resistentes.

Se utilizaba también para el rellenado de las grietas que hay entre los listones de madera y la reparación de los barcos ya que el cáñamo es muy resistente y aislante.

Ben, en su magistral visita guiada, nos muestra unos interesantes botes de medicinas de los siglos XVI y XVII en los que destacan los de cannabis.

En cuanto al arte que podemos ver en el museo, hay cuadros con lienzos de cáñamo y otros con motivos sobre el tema, paisajes donde se ve desde la recogida al transporte y el trabajo artesanal. Hay otros en los que se ve gente consumiendo con cara de colocón. Son cuadros realmente viejos y valiosos. Nos hizo mención de Adran Briwer, pintor de estos «FUMETAS», que en su autobiografía cuenta su relación con el cannabis. También tienen el libro, claro.

Además, pasamos por la colección de pipas originales, las muestras de los aspectos del cáñamo en su fase de madera, fibra, hilo… Juguetes con menos porcentaje de plástico, piezas de coches de BMW y Lotus, maderas, ladrillos, materiales aislantes, camas para establos y más animales, libros, aceites.

Contándonos, Ben Dronkers, todas las utilidades del cáñamo que muestra su museo, hace una parada y nos dice: «Yo lo se todo, casi todo, digamos un 99%, sobre el cáñamo, sólo hay una pregunta a la que no puedo responder… ¿Por qué no se cultiva cáñamo?

Nos paramos frente a la pantalla que proyecta imágenes de su empresa de cáñamo industrial, en la que ha puesto y sigue poniendo todo el dinero que gana con las semillas. La gente siempre dice «Ben Dronkers tiene pasta por un tubo» a lo que él responde «todo lo que gano en semillas lo apuesto por el cáñamo industrial…» «todo lo meto en HempFlax desde hace 14 años…» «…muchas gracias a todos los que compran semillas de Sensi Seeds porque su dinero va al cáñamo industrial»

Ha adaptado y patentado la maquinaria agrícola de hoy en día al uso para el cáñamo. En esta fábrica producen muchísimas toneladas de cáñamo, sólo 2.500 toneladas se usa para hacer cigarrillos, sustitutos de los cigarrillos convencionales. Tienen clientes como BMW o Lotus.