La legalización del cannabis en diversas partes del mundo ha traído consigo cifras muy positivas de venta que animan a aquellos que comienzan a invertir y a los activistas que defendieron su despenalización. El crecimiento del negocio del cannabis es comparable al que sufrió el de internet gracias a la banda ancha, aunque de momento el número de usuarios de la planta se encuentre bastante lejos del de la todopoderosa red de redes.

Al cierre de 2016, y con Estados Unidos a la cabeza, el mundo despedía doce buenos meses para los usuarios de marihuana. Consumirla con fines terapéuticos era ya legal en 28 estados de la nación de las barras y estrellas, incluyendo el distrito de Columbia; y en nueve de ellos también lo era el uso recreativo. Canadá había anunciado futuras medidas, los debates empezaban a abrirse en algunos países europeos y Uruguay seguía la (lenta) senda hacia una legalización real. Además, Israel continuaba a la cabeza de los estudios sobre cannabis y Estados Unidos autorizaba nuevas investigaciones, mientras situaba al CBD en la lista I de sustancias prohibidas, construyendo con una de cal y otra de arena los cimientos de un 2017 por lo menso esperanzador para esta planta.

Con este panorama no es de extrañar que las cifras económicas relacionadas con la marihuana hayan sido tan positivas en el último año. El mercado americano del cannabis, del que hay datos reales disponibles, realizó ventas que se han calculado en más de 6700 millones de dólares, unos 6368 millones de euros. Esto supone un 30 % de aumento con respecto a los ingresos del año anterior, según el último informe realizado por Arcview Market Research, especializado en investigación sobre el mercado del cannabis.

Arcview también ha realizado una estimación del crecimiento que sufrirá el mercado en los próximos años. Según sus cálculos, en 2021 el negocio de la marihuana moverá 20.200 millones de dólares, unos 19.200 millones de euros, lo que implica que crecerá un 25 % cada año hasta alcanzar esta cifra al comienzo de la próxima década.

Este crecimiento tan explosivo ha sido comparado con el ‘boom’ de internet en los años 2000, caracterizado por un avance imparable que terminó por convertir a la red de redes y a la banda ancha en parte intrínseca de nuestra realidad.

«Las otras categorías en las que he visto un consumo de 5000 millones de dólares anuales (4753 millones de euros) y después un crecimiento anual del 25 % son la televisión por cable en los años 90 y la internet de banda ancha en los años 2000”, explica Tom Adams, editor jefe de Arcview Market Research. Así, la legalización de la marihuana y la explosión de los ingresos producidos por esta planta siguen un camino muy similar al que vivió el crecimiento de la Red en el inicio del milenio.

Sin embargo, no todo son cifras económicas

Los datos de los usuarios que consumen marihuana también se han visto influidos por el avance de la legalización. En el periodo de 2014-2015, casi un 25 % de los habitantes de estados en los que la marihuana recreativa era legal, como Washington DC o Colorado, consumieron cannabis en alguna ocasión. Esta cifra dobla la media nacional, que indica que un 13 % de los adultos estadounidenses son consumidores de la planta, y es casi tres veces más alta que en Alabama, Misisipi o Iowa, donde solo un 8 % la consume.

En general, los estados que han aprobado la marihuana legal o recreativa presentan consumos mayores, mientras que aquellos en los que sigue prohibida cuentan con un uso menor. El dato no es extraño. En muchos casos, la aprobación de estas leyes viene acompañada de un movimiento social en dichos estados, lo que ya muestra una pérdida del estigma y un aumento por el interés en la planta que no se da en muchos otros territorios, que la rechazan o que no promueven la legalización.

No obstante, las leyes y el activismo no son las únicas realidades que afectan a la industria. El aumento de estudios protagonizados por la planta verde, en los que se exploran científicamente sus beneficios, también contribuirá a que el empleo del cannabis continúe su ascenso imparable, especialmente en el ámbito medicinal. Todos estos factores hacen que, cada día más, la marihuana sea alternativa y gran aliado en el tratamiento de síntomas en enfermedades como la epilepsia o el síndrome de estrés postraumático para los usuarios terapéuticos. Y, para los recreativos, una forma de estímulo, relajación o desconexión sin necesidad de ocultarse por los prejuicios.

Además, la popularidad de métodos de consumo alternativos como los esprays, los productos comestibles o los vaporizadores en todas sus formas también aportarán su granito de arena al crecimiento de la base de usuarios y al aumento de los ingresos derivados del negocio. “Es una de las razones principales por las que la gente va a dejar el mercado negro de la marihuana para pasarse al legal”, explica Troy Dayton, CEO de Arcview. “No puedes conseguir estos productos de forma clandestina”.

Una explosión de oportunidades de negocio

La industria de la marihuana, en pleno crecimiento, se ha convertido en una gran oportunidad de negocio. Sin embargo, lanzarse a emprender con el cannabis o conseguir licencias en los países y estados que las conceden no es la panacea. Muchas legislaciones ponen auténticas trabas que favorecen a los grandes negocios y que relegan a un segundo plano a los pequeños cultivadores que no disponen del dinero o de los medios suficientes para adquirir una licencia.

Además, los emprendedores tendrán que asegurarse de contar con financiación. Según un informe de CB Insights, las startups dedicadas al cannabis han visto una disminución de su financiación, a pesar del pico obtenido en el último trimestre de 2016. “La financiación a estas empresas de cannabis sufrió una reducción del 9% con respecto a 2015”, detalla el informe. “El flujo de operaciones también se vio reducido en un 9%”, añade.

Aun así, los negocios parecen estar en boga y cada vez son más los que se introducen en la industria. En Massachusetts, por ejemplo, se ha planeado la construcción de un parque de negocios cannábicos. En California, los negocios destinados a captar clientes de lujo que solo busquen productos cannábicos exclusivos están viviendo una gran expansión, mientras otros se centran en captar al público más anciano y a sus necesidades particulares. Los famosos tampoco se han quedado atrás y han comenzado a invertir tanto en marcas personalizadas como en productos revolucionarios: la gama de productos de Whoopi Goldberg para los dolores de la regla es solo un ejemplo de ello.

Toda una amalgama de oportunidades en una industria emergente cuya base sigue siendo el amor por la planta y la libertad de usarla sin la presión de los prejuicios sociales y legales. El paso de los años y los usuarios serán los que acabarán por confirmar si las predicciones son correctas y la marihuana es el próximo gran ‘boom’.

Fuente Dinafem.org