William Brooke O´Shaughnessy

A comienzos del siglo XIX existió un tremendo interés por las propiedades terapéuticas del cannabis. Los franceses trabajaron con las propiedades del hachís en sus posesiones africanas y los ingleses con el cannabis indio. La ciencia en este tiempo se caracterizaba por su deseo de clasificar y categorizar; y entre ellas estaba nuestra planta amiga.

Por Iñigo Montoya de Guzmán

William Brooke O´Shaughnessy era un médico militar nacido en Limerick (Irlanda) en 1809. A la temprana edad de 20 años se licenció en la facultad de medicina de la Universidad de Edimburgo en 1829. Tenía un gran talento en el campo de la química y la toxicología. Un año después se trasladó a Londres. En 1831, con 22 años, como no podía ejercer de médico, viajó a Newcastle-upon-Tyne, donde comenzó a estudiar con el doctor Thomas Latta acerca de la composición de la sangre en el cólera. Introdujo de manera efectiva líquidos por vía intravenosa y realizó la terapia de reemplazo de electrolitos para el tratamiento del cólera.

A la edad de 30 años fue a la India -en 1833- como médico cirujano empleado por las Compañía de las Indias Orientales Británica en Calcuta, donde permaneció nueve años como cirujano, médico, profesor de química y científico. Estaba muy influenciado por los nuevos inventos modernistas y fue el introductor del telégrafo en la India y de los medicamentos a base de cannabis en Inglaterra. Pero también desarrolló investigaciones en farmacología botánica, en química, en electricidad galvánica y en conducciones submarinas. Fue miembro de la Sociedad Médica y Física de Calcuta. En la India observó a doctores hindúes que usaban medicinas con compuestos de cannabis para curar varias enfermedades. Él fue el que validó los usos populares del cannabis en la India y descubrió nuevas aplicaciones, y finalmente recomendó su uso para una variedad de propósitos terapéuticos.

 

Su trabajo en la India

En 1839, el doctor O´Shaughnessy era ya profesor británico en la Escuela Médica de Calcuta. En 1841 publicó un manual de química; posteriormente fue nombrado catedrático de Química del Medical College (Colegio Médico) de Calcuta. Publicó el primer artículo (de unas cuarenta páginas) sobre las propiedades analgésicas, antiespasmódicas y relajantes musculares del cannabis (incluido para el tétanos) basadas en su propia experiencia. En 1842 fue publicado en The Transactions of the Medical and Physical Society of Calcuta (Anales de la Sociedad Física y Médica de Calcuta). Es un artículo sobre las preparaciones de cáñamo indio (cannabis indica) y sus efectos en el sistema animal y su utilidad en el tratamiento del tétanos y otras enfermedades convulsivas. Afirmaba que era conocido en Sudáfrica, Sudamérica, Turquía, Egipto, Asia Menor, India, Malasia, Birmania y Siam; y que formaba parte de la medicina de esas naciones. En Europa Occidental –explicaba- era prácticamente inexistente, a excepción del consumo de las juventudes de Marsella y el vino de cannabis realizado por el doctor Mahneman. El cáñamo europeo -afirmaba en su tratado- carecía de la resina que tiene las propiedades medicinales. Escribió que había realizado una tintura de cannabis que se preparaba hirviendo los cogollos en alcohol hasta que la resina se disolvía. La tintura así obtenida se evapora al hervirlo. Esta solución de cannabis y alcohol se tomaba de forma oral como un analgésico eficaz (O´Shaughnessy, 1838-1840: 42l-461).

A partir de 1843, O´Shaughnessy realizó un estudio más profundo sobre el cannabis que interesó a sus compañeros de profesión ingleses. Realizó una breve historia del uso de cannabis en la India y los países árabes. También describió los experimentos que había dirigido en animales (carnívoros, peces, gatos, cerdos, buitres, cuervos, caballos, ciervos, monos, cabras, ovejas y vacas). El primero de los estudios de O’Shaughnessy se centró en los animales: “un perro de tamaño medio” que “consumió diez granos de charas nepalés” y otro perro más pequeño que ingirió un dracma de majoun. En los dos casos, los perros tuvieron lo que O’Shaughnessy definió como “embriaguez”, pero se recuperaron completamente. Se administraron dosis parecidas a otros animales. Ninguno de los animales murió o resultó dañado, aunque sí comentó que “se produjo un notable resultado. Que, mientras que los animales carnívoros, y los peces, perros, gatos, cerdos, buitres, cuervos y marabúes (una especie grande de cigüeña) manifestaban invariable y rápidamente los efectos intoxicantes de la droga, los granívoros, como el caballo, el ciervo, el mono, la cabra, la oveja y la vaca, experimentaron unos efectos triviales independientemente de las dosis que les administramos” (Green, 2003:185). Ese año, 1843, fue elegido miembro de la Royal Society.

También lo aplicó a humanos, en pacientes con reuma. Vio que era un eficaz tratamiento contra el dolor y el aumento notable del apetito y proporcionaba alegría a sus pacientes. Trató a un paciente terminal de rabia. Su paciente, aunque murió, en su fase agónica consiguió que comiera un poco de arroz y zumo. Experimentó en sus pacientes de cólera, tétanos y epilepsia. Sus enfermos tuvieron un alivio sintomático de estos desórdenes. Alivió con éxito los dolores reumáticos y puso fin a las convulsiones de un bebé. O’Shaugnessey se impresionó de sus propiedades como relajante muscular y lo llamó “un remedio anticonvulsivo de gran valor” (Conrad, 1998:33).

En sus tratados escribía las dosis correctas para cada dolencia. Así, podemos leer que, en el tratamiento frente al tétanos, se ofrece la tintura de cannabis al paciente cada media hora hasta que los paroxismos cesaran. En casos de cólera se dan diez gotas de tintura de cannabis cada media hora. La experiencia de O´Shaughnessy lo llevó a preferir dosis pequeñas del remedio para excitar, en lugar de narcotizar al paciente.

A su vuelta a Inglaterra, en 1842, O´Shaughnessy trajo cannabis a un farmacéutico, Peter Squirel, que tenía su farmacia en Oxford Street, Londres, para que crease de la resina un extracto medicinal y con ello un medicamento. Fue así como se logró el “Squire´s Extract” (o “Extracto Escudero”, que era una tintura de cannabis disuelto en alcohol). Este fue el mayor proveedor de extracto de cannabis de Inglaterra (de venta al por mayor a través de la Sociedad de Boticarios en 1871). Hubo otros farmacéuticos que realizaron extractos de cannabis, como Smith en Edimburgo, De Courtive y Personne en París, y Gastinel en El Cairo (O´Shaughnessy, 1842:421-461).

El “Extracto Escudero” se comercializó y fue muy conocido durante el siglo XIX. Los médicos comenzaron a prescribirlo para cualquier dificultad física. Se utilizó para aliviar los espasmos musculares del tétanos y la rabia. Aunque el cannabis no podía curar esas enfermedades, los médicos se daban cuenta de que reducía los síntomas de espasticidad y el sufrimiento de los pacientes (Conrad, 1998:33). Se utilizó mucho en los partos; el cannabis era un medicamento efectivo para las mujeres en los últimos meses del embarazo porque aumentaba la fuerza de las contracciones uterinas y reducía el dolor del parto. El doctor John Grigor, pionero en el uso obstétrico del cannabis, afirmaba que era eficaz para reducir el dolor de parto en las mujeres (Grigor, 1852:124-125).

En 1844 volvió a la India, donde trabajó en diversos cargos del gobierno británico, pero siempre relacionados con la farmacología y la investigación. Es por esa época cuando comienza a trabajar con diversos instrumentos telegráficos. Después de un breve regreso a Inglaterra, en 1852 fue nombrado Superintendente de Telégrafos en 1853. Así, en dos años instaló 6.000 kilómetros de líneas de telégrafo por toda la India y escribió numerosos manuales e informes sobre sus inventos telegráficos.

En 1856 fue nombrado caballero por la reina Victoria, que le distinguió con el título de Sir por su trabajo en el telégrafo de la India. También fue nombrado Director General de Telégrafos en ese momento. Durante esos años se entusiasmó con el nuevo invento, dejó de lado sus investigaciones con el cannabis, y llegó incluso a publicar un libro de códigos privados para el cifrado en telegrafía. Finalmente, se jubiló en Inglaterra en 1860 a la edad de 51 años por una enfermedad. Allí permaneció en el olvido hasta su muerte, en enero de 1889.

 

En busca del principio activo

Los estudios de O´Shaughnessy resucitaron el uso medicinal del cannabis en Occidente (Herer, 1999:164). Simultáneamente, un doctor francés llamado Aubert-Roche estaba haciendo el mismo redescubrimiento de las aplicaciones del cannabis en el ámbito médico de Oriente Medio. Ensayó en el hospital de Alejandría las capacidades terapéuticas del hachís, y desde 1834 logró curar varios casos de peste. En el Cairo conoció al doctor Moreau de Tours, unos de los padres de la moderna psiquiatría, autor de un clásico tratado sobre el hachís aparecido en 1840, que usaba el fármaco en el hospital psiquiátrico de Bicètre. Moreau de Tours estuvo muy relacionado con el Club del Hachís de París.

Pero muchos doctores eran reticentes a utilizar cannabis, ya que eran variables e impredecibles sus efectos, y existían problemas en su dosificación. Por lo tanto, no fue ampliamente utilizado. Entonces muchos químicos intentaron identificar y extraer el principio activo del cannabis para que pudiera estandarizarse la pureza y la potencia de los extractos de cannabis. Los primeros estudios químicos se efectúan en los años 1838-1839 por obra de Raleigh, Esdale y O´Birest; y hasta finales del siglo XIX no se consigue cierto éxito con el descubrimiento del cannabinol (este compuesto no se aisló hasta 1895). Durante los sesenta años siguientes se editaron más de un centenar de estudios científicos sobre esta planta y sus propiedades.

Los científicos franceses estaban muy interesados por los potenciales terapéuticos del hachís. En 1847 la Sociedad Farmacéutica de París anunció un premio para el aislamiento del principio activo del cannabis que se consiguió parcialmente en 1857. En 1848, la primera tesis doctoral sobre el cannabis escrito por De Courtive (el escritor francés Baudelaire utilizó dicha tesis para informarse sobre el hachís). Demostró que las farmacias realizaban el extracto llamado cannabina. El proceso de De Courtive era el siguiente: mezclaba las hojas y las flores (cogollos) con alcohol a una temperatura de 75 grados durante 3 horas y se deja reposar 24 horas en el recipiente. Luego se filtra, y se obtiene un líquido verde oscuro y se vuelve a filtrar hasta que la materia deje de colorear el alcohol. En vez de dejarlo que se evapore hasta el final, se le echa agua fría, que se apodera de la clorofila y la materia extractiva, mientras que la resina permanece en la superficie. Posteriormente se purifica, se lava varias veces y se obtiene la cannabina o haschischina (Escohotado, 1999).

En 1857, los hermanos Smith de Edimburgo empiezan a comercializar una tintura basada en extracto de cannabis. Fue muy usada como medicamento para la tos, y para otros medicamentos que fueron muy utilizados hasta bien entrado el siglo XX (Conrad, 1998:35). En 1859, el doctor P. Encanezca, futuro presidente de la Asociación Psiquiátrica Americana, describió sus experiencias clínicas con el cannabis (Gray, 1860: 80-89). Pero el descubrimiento del principio activo del cannabis, el Δ9-Tetrahidrocannabinol (THC), no se consiguió hasta el siglo XX por el investigador judío Raphael Mechoulam. Esa será otra historia que contar.

BIBLIOGRAFÍA

 

  • Abel, E.L. (1980) Marihuana: The first 12,000 years. Plenum Press, Nueva York.
  • Conrad, C. (1998) Cannabis para la salud. Martínez Roca, Barcelona.
  • Escohotado, A. (1999) Historia general de las drogas. Espasa Calpe, Madrid.
  • Gray J.P. (1860) “On the use of cannabis indica in the treatment of insanity”. American Journal of Insanity, 16.
  • Green, J. (2003). Cannabis, una enciclopedia ilustrada. RBA Integral, Barcelona.
  • Grigor, J. (1852) “Indian Hemp as an Oxytocic”. Monthly Journal of Medical Science 15.
  • Herer, J. (1999) El emperador está desnudo, Castellarte S.L., Castellar de la Frontera.
  • Mikuriya, T.H. (1973) Marijuana Medical Papers 1839-1972. Medi-Comp Press, Oakland, California.
  • O´Shaughnessy, W. B. (1840), “On the preparation of the Indian Hemp or Gunjah (cannabis indica): The effects on the animal system health, and their utility in the treatment of tetanus and others convulsive diseases”. Transactions of the Medical and Physical Society of Bengal, Bombay 8.
  • O’Shaughnessy, W.B. (1842) The Bengal Dispensatory. Londres.
  • Wood, G. B. y Bache, F. (1854) The dispensatory of the United States, Lippincott Branbo & Co., Filadelfia.