Aunque muchos amantes de la marihuana son fieles a su ‘grinder’ manual de toda la vida, otros usuarios comienzan a animarse a probar los trituradores automáticos. Con diseños que van desde lo sencillo y lo discreto a lo divertido o tecnológico, estas herramientas contribuyen a que los cogollos de cannabis estén listos, sin apenas esfuerzo, para disfrutar con ellos en cualquier lugar.

El ‘grinder’ es una de las herramientas favoritas de los usuarios de marihuana, que lo usan para picar o para triturar la hierba. Esto consigue la textura más adecuada para consumirla, aquella que permite que fluya el aire y que ofrece una mayor exposición de los tricomas a la vaporización o combustión. 

Aunque existen algunas personas que prefieren trabajar los cogollos de marihuana con sus propias manos, o con algún utensilio menos especializado como un cuchillo o unas tijeras, en general estos se terminan recubriendo de resina y el resultado final no es tan bueno como el que se obtiene con un triturador. Por ello, hacerse con un buen ‘grinder’ es una inversión muy aconsejable tanto para consumidores asiduos como para aquellos más novatos que tienen problemas al tratar la planta seca. 

Hasta ahora, los más utilizados eran los trituradores tradicionales, con forma circular. Estos utensilios suelen contar con varios compartimentos para separar la planta sin tratar de la marihuana ya picada y, en algunos casos, también para aislar los tricomas que son filtrados a través de un finísimo tamiz. Sin embargo, desde hace un par de años ha comenzado a surgir una opción más tecnológica: los ‘grinders’ automatizados. Estos picadores llevan a cabo la tarea de trabajar los cogollos de marihuana por ti, sin que ni siquiera tengas que hacer el tradicional movimiento de muñeca asociado a un ‘grinder‘. 

Aunque todavía no son la opción más extendida, ya hay algunos modelos que merece la pena mencionar. Todos ellos harán que el cultivador ahorre tiempo a la hora de picar la marihuana y a que consiga un producto final de gran calidad, listo para ser el protagonista de un porro o de una buena sesión de vaporización. 

Uno de los primeros en llegar al mercado fue el Bud Bug, un ‘grinder’ automático con forma de insecto bonachón. Para utilizarlo, es necesario levantar sus alas, lo que da acceso a su interior. Hecho esto hay que quitar la tapa del ‘grinder’ que contiene e introducir la marihuana. Tras cerrar tapa y alas, esta suerte de escarabajo tritura la hierba y, mientras avanza hacia delante, deja un reguero en forma de línea recta de cannabis listo para ser utilizado.

Para detenerlo, todo lo que hay que hacer es cogerlo y levantar sus alas. El pequeño insecto funciona a pilas y, por un precio que suele rondar los 35 euros, puede ser un regalo muy original para algún amigo del cannabis al que se quiera sorprender. 

No es la única opción en el mundo de los ‘grinders’ automatizados. Con forma de bolígrafo, el PenSimple se caracteriza por la discreción y por los servicios que ofrece su diseño. De hecho, este ‘grinder’ automático no se limita a picar la hierba, sino que además sirve de lugar de almacenamiento. Para acceder al cannabis ya picado, todo lo que hay que hacer es apretar un botón para liberar pequeñas dosis de la planta de marihuana. 

Fácil de limpiar y con una batería que aguantará entre 50 y 100 accesos a la hierba antes de que tengamos que recargarlo, este picador automático es la opción ideal para aquellos que quieran transportar su marihuana fuera de casa. Eso sí, probablemente sea mejor que introduzcan el cannabis y le den al botón que lo picará cuando todavía se encuentren dentro de las paredes de su hogar: de esta forma solo cargarán con un bolígrafo que, secretamente, guardará su planta sin que haya que exponerla demasiado a miradas indiscretas antes de disfrutar de ella. ¿El precio? Unos 70 dólares (unos 75 euros). 

En tercer lugar, y presentado en su página web como un utensilio de cocina ideal para picar desde queso parmesano a “hierbas provenzales”, el Chewy Grinder está diseñado en realidad para los amantes de la planta verde. Financiado en Indiegogo, este ‘grinder’ automático tiene un funcionamiento tan sencillo como los anteriores: solo hay que abrir la tapa, introducir la marihuana y presionar un botón para conseguir la planta preparada. De esta forma, el Chewy Grinder nos ayudará a conseguir la textura adecuada, mejorando el consumo. Por ejemplo, a la hora de vaporizarla, que la marihuana haya sido triturada adecuadamente hará que los cannabinoides y los terpenos estén más expuestos al flujo de aire caliente que causa su vaporización. 

Pequeño, discreto y pensado para que lo usen sin problemas tanto como zurdos como diestros, este instrumento puede sacarse de casa sin llamar demasiado la atención y acompañarnos a la quedada con algún amigo marihuanero que aún no se haya hecho con el último grito en ‘grinders’. El precio varía en función del diseño. El más simple de los que ofrece la compañía cuesta 53 euros, pero algunos modelos alcanzan los 90 euros. 

Consejos y cuidados

Junto a estos productos de alta gama, pensados para aquellos amantes de la marihuana a los que les gusta contar con herramientas de alta calidad, también es fácil encontrar otros ‘grinder’ automáticos a la venta, mucho más baratos. Aunque el número de modelos todavía es limitado debido a que estos picadores, destinados a hacer todo el trabajo por nosotros, aún no se han convertido en el objeto más popular en el campo del cannabis, puede que muchos usuarios acaben cayendo y compren uno de los modelos más económicos. Sin embargo, hay que tener cuidado con ellos: la calidad de los materiales y el diseño del ‘grinder’ automático es muy importante. Por ello, si nos hacemos con un picador de baja calidad puede que nuestra hierba acabe convertida en polvo fino, en vez de conseguir la textura ideal que queremos, con pequeños trocitos. 

Esto puede hacer que algunos usuarios de marihuana tengan una mala imagen de los grinder automáticos y que, irremediablemente, acaben echando mano de su triturador más tradicional para, con unos cuantos giros de muñeca, conseguir el cannabis al que están acostumbrados. Por ello, hay que tener cuidado a la hora de elegir el producto, para que los modelos menos trabajados no hagan rechazar la idea de introducir un poquito más de tecnología en el consumo cannábico. 

También hay que tener en cuenta que, al igual que los picadores de marihuana más tradicionales, los ‘grinder’ automáticos requieren de cuidados para seguir funcionando perfectamente. Un poco de aceite de coco para mantener las piezas en perfecto estado y una limpieza cuidadosa después de unos cuantos usos son dos consejos útiles para que el ‘gadget’ siga haciendo su función. 

Con todo esto en la cabeza, un ‘grinder’ automático será el perfecto aliado para conseguir que la experiencia con la planta de marihuana sea mucho más placentera. Solo hay que encontrar el producto que más encaje con nosotros y darle una oportunidad a esta tecnología destinada a mejorar el consumo. 

Fuente lamota.org