P: Hola compañeros, mi nombre es Iñaki y os escribo desde el País Vasco. Veréis, desde hace ya tres años cultivo mis plantas en sistemas hidro y aeróponicos: el crecimiento de las plantas madre lo tengo con dos WaterFarm en un armario, debajo de un foco de 400w con bombilla de halogénuro metálico; el enraizado de los esquejes también lo suelo hacer en ese armario pero con la ayuda de un pequeño CutingBoard para hacer buenos clones para el aero, donde tengo la floración. Veréis, mi pregunta esta más relacionada con el CO2 y con su aplicación que con el cultivo hidropónico en si, pero supongo me la resolveréis igualmente. Desde hace unos meses quiero instalar un sistema que añada más CO2 al aire de la sala de floración para probar a ciclar las plantas como he visto que hacen otros cultivadores en revista e Internet. El problema es que casi toda la información que he encontrado sobre los sistemas para el enriquecimiento con dióxido de carbono y sobre su aplicación es muy contradictoria y me termino liando. En primer lugar me gustaría saber, ¿En qué consisten estos sistemas, y cuales, de los que hay disponibles en el mercado, son los más recomendables para mi cultivo. Y en segundo lugar, ¿ Me podéis orientar sobre cuales son los niveles de CO2 adecuados para cultivar cannabis? Muchas gracias por la información, y mis felicitaciones por la revista. Buenos Humos,

Iñaki (Guipúzcoa)

 

 

 

R: Hola Iñaki, en respuesta a la pregunta que nos formulas sobre el CO2 y su aplicación en el cultivo del cannabis te explico: como ya sabrás la fertirigación carbónica o el también llamado enriquecimiento del aire con dióxido de carbono es una técnica muy extendida hoy en día en el cultivo de interior del cannabis. En primer lugar estimula el rápido crecimiento de las plantas, y en segundo lugar mejora sensiblemente la producción de las estás, haciendo que tengan cogollos más densos y compactos. El problema por lo general, además del elevado coste que tienen los equipos, es conocer el más cual es el más adecuado para cubrir nuestras necedades, al margen, claro, de aprender a usar el equipo de forma correcta, para sacarle el máximo partido a la inversión. Por eso es muy importante antes de seguir el aclarar algunos conceptos básicos sobre el dióxido de carbono y sobre los procesos en los que interviene para poder entender como se alimentan nuestras plantas.

CO2bombona

A grosso modo podemos decir que el CO2 es para las plantas como para nosotros el oxigeno: El CO2 es un gas incoloro, inodoro y no inflamable que se encuentra de forma natural en el aire que respiramos en una concentración del 0.03% al 0.04% (300 o 350 PPM). En la naturaleza las plantas verdes utilizan dióxido de carbono (CO2), el agua y la energía de la luz para sintetizar compuestos orgánicos mediante la serie de reacciones llamadas fotosíntesis. Para que el esté gas este disponible para las plantas el aire debe tener entre 100 y 2500 PPM de CO2. La fotosíntesis es un proceso metabólico natural por el cual las plantas, las algas (verdes) y algunas bacterias captan y utilizan la energía lumínica para transformar la materia inorgánica de su entorno en alimento. Este proceso costa de dos fases bien diferenciadas en las intervienen el agua, las sales minerales, el oxigeno y el dióxido de carbono. La primera, la fase luminosa o fase fotoquímica, ocurre en los tilacoides (forman parte de la membrana interna de los cloroplastos), en donde se capta la energía de la luz y se almacena en dos moléculas orgánicas sencillas llamadas ATP y NADPH. Es durante esta fase, la fase luminosa o fase fotoquímica, cuando es adsorbido el CO2 por las plantas, liberando en el proceso O2 (oxigeno). La segunda, la fase oscura o ciclo de Calvin, tiene lugar en el estroma de las hojas y las dos moléculas producidas en la fase anterior (ATP y NADPH) son utilizadas en la asimilación del CO2 atmosférico para producir hidratos de carbono e indirectamente el resto de las moléculas orgánicas que componen los seres vivos (aminoácidos, lípidos, nucleótidos, etc.). Durante está fase las plantas toman oxigeno de la atmósfera, liberando en su respiración celular dióxido de carbono. Con estos conceptos claros, ningún cultivador tendrá dificultad en comprender las ventajas de la fertirigación carbónica.

co2boost

A la hora de enriquecer nuestras salas de cultivo podemos escoger entre diferentes sistemas: en primer lugar estarían los sistemas que utilizan gases procedentes de la combustión (estufas o calefacciones). Este método consiste en recuperar los gases de la combustión de una calefacción para introducirlos en el invernadero. La instalación consiste en inyectores y aparatos de medida y seguridad que dosifican dichos gases. En esta categoría entrarían los llamados Generadores de CO2, unos aparatos muy similares a una estufa: queman combustibles como el gas propano o el gas natural, pero a diferencia del sistema de calefacción estos están diseñados para maximizar la producción de CO2 minimizando la de otros productos secundarios de la combustión. El principal atractivo de estos aparatos es su eficacia y fácil manejo, en su contra destacamos el alto coste que tienen, y que muchos de estos sistemas no se pueden usar durante los meses del verano por el calor que producen. En segundo lugar estarían los llamados sistemas de inyección de CO2, que consiste en instalar un sistema de elementos dosificadores y aparatos de medida y seguridad que dosifican que distribuyen el CO2 procedente de unas bombonas por la sala. Como ventaja principal destacamos que este método asegura que el enriquecimiento del aire con dióxido de carbono es óptimo, permitiendo regular y controlar de forma sencilla los niveles adecuados al tamaño de cada sala de cultivo. Por contra estos sistemas resultan algo costosos y requieren de ciertos conocimientos por parte del cultivador, pero una vez están instalados su mantenimiento resulta bastante barato. En último lugar están los que llamaremos sistemas simples de producción de CO2, entre los que se están el uso de levaduras, hielo seco de CO2, o la famosa mezcla de vinagre y bicarbonato. Hay cultivadores que usan compost en fermentación o la fermentación de bebidas, debido a la emisión de CO2 que estás producen con la fermentación. Naturalmente se trata de pequeños cuartos de cultivo, pues en una sala mediana o grande (dos a cuatro focos) estos sistemas resultarían insuficientes. La ventaja de los sistemas simples de producción de CO2 es su bajo coste y fácil mantenimiento, el problema es que se hace imposible la regulación y la dosificación del mismo. Recuerda en cualquier caso que al enriquecer el aire de nuestro cultivo con CO2 debemos conocer primero la capacidad total de aire que contiene nuestra sala (el volumen de aire) para poder así calcular de forma exacta la cantidad de dióxido de carbono usando la siguiente formula: m? de la sala x 0.0015. Traduzco:

metros cúbicos de la sala (el largo x el ancho x el alto) multiplicado la constante 0.0015. Por último convertimos los metros cúbicos a litros multiplicando por 1000 los metros de aire de nuestra sala, y ya sabemos cuanto CO2 necesitamos en cada aplicación. Aviso importante: el dióxido de carbono puede resultar peligroso para las personas (mareos, desmayo, asfixia) cuando supera las 5000ppm. Se cuidadoso para no tener accidentes desagradables.

Por lo general los niveles óptimos para el cultivo del cannabis se encuentran entre el 0.12% al 0.15% (1200 a 1500 ppm). Para que el enriquecimiento con el CO2 resulte efectivo conviene que el cuarto este completamente cerrado, y que se detenga la extracción e intracción del aire, aunque esto puede variar en función del sistema de enriquecimiento que utilices. La temperatura optima para la fertirigación carbónica esta entre los 24? y los 26?, cuando la temperatura excede los 29?- 30? el enriquecimiento con CO2 deja de ser efectivo. Si a este factor le sumamos el hecho que las plantas enriquecidas con dióxido de carbono consumen más cantidad de agua de lo normal, debemos tener especial atención en controlar y ajustar debidamente la temperatura y la humedad de nuestra sala de cultivo. Por otro lado están los sistemas de medición del dióxido de carbono. Estos suelen resultar algo caros, y por lo general no son necesarios para pequeños cultivos, solo cuando trabajemos en espacios mayores (diez o más focos) os aconsejamos su uso. En tu caso, aconsejo usar un sistema de inyección de CO2, pues no es una gran inversión y te aseguras un suministro fiable y limpio de dióxido de carbono para el cultivo. Un Generador de CO2 tampoco te funcionara mal, pero suelen producir calor y como mencionábamos antes requiere de una instalación especial pues funcionan quemando material combustible peligroso (gas propano o gas natural). Al cultivar en sistemas hidropónicos y aeropónicos conviene que regules más a menudo el pH del agua, ya que el CO2 en contacto con está se transforma en ácido carbónico y baja el pH del agua rápidamente. Una buena oxigenación del sistema hidropónico compensara los excesos y defectos del CO2. Buena cosecha amigo.