La gente ha estado haciéndolo durante miles de años. Desde Afganistán hasta Marruecos, la gente lo ha buscado en todas las sociedades. A veces, me gusta llamarlo El Mensaje. A lo largo de su historia, El Mensaje ha traído una riqueza increíble a la vida de muchos; y ha sido la musa de infinidad de músicos, artesanos, filósofos y, en general, gente corriente que lo ha fumado, vaporizado, ingerido y, en definitiva, tenido dentro de sus cuerpos por cualquier vía concebible.

Para mí, el viaje ha estado sucediéndose durante dieciséis años. Desde la primera vez que probé los porros, me encantaron las sensaciones que tenía para ofrecerme; y, con el tiempo, fui llevándolo un paso más allá por cada año que fumaba. De ser el primero entre mis amigos que encendía un porro de una onza (28 gramos) al cumplir dieciocho años, a ser también el primero que conseguía seguir el rastro de los huidizos aceites: el de hachís, el miel y el cereza. También me deslumbró de inmediato el charas hindú. Tenía un buen amigo que estuvo viajando a la India casi diez años, así que tenía las cosas bien claras, especialmente cuando se trataba de traerse de vuelta a casa, en Canadá, ese charas excepcional. Esto para mí fue algo grandioso porque nunca había tenido un buen concentrado que no hubiera sido extraído con disolventes. Estaba acostumbrado al poder de los aceites, pero algo de ellos siempre se me ha torcido. El hachís, sin embargo, al ser de un amigo cercano que conocía su material, no tenía nada que ver con lo que te encuentras en la India al bajarte del avión. De entrada, no era de la India: él siempre iba a por la crema a Nepal. Más tarde pude saber que este hachís estaba entre los más populares durante el Maha Khumbha Mayla I de Haridwar, en 1998.

 

En cualquier caso, mi avance hasta el siguiente nivel en concentrados no sucedió hasta unos años después. Ya había conocido a un colega, cuya identidad permanecerá en el anonimato, que me había hecho fijarme en un hachís que se volvía líquido. Cómo él diría, haciendo broma: “Si no burbujea, no merece la pena”. Quedé cautivado de momento; pero, por mi mismo, no fui capaz de figurarme las maneras de llegar a este producto durante varios años más. En la Cannabis Cup de 1998, llamaron mi atención las bolsas Ice-o-lator y, una vez más, me sentí inspirado. Estuve viendo como la gente era capaz de conseguir un producto final muy bueno usando las bolsas Ice-o-lator. Aunque no todos produjeron la misma calidad excepcional, lo que vi fue suficiente. La presencia del Ice-o-lator en América del Norte era, literalmente, nula, así que me fui a hablar con Mila, la mujer de Pollinator, a quien tengo un gran respeto y doy el crédito que se merece. Ella es, realmente, la Reina del Hachís de Ámsterdam. Me enseñó algunas calidades increíbles durante mis inicios en esto del hachís al agua.

 Nuestra reunión no funcionó como yo había esperado, de manera que tuve que acabar creando mi propia empresa -a la que llamé Freshheadies-, y empezar a manufacturar juegos de tres bolsas, que se vendían con una malla de prensado. En pocos años de funcionamiento, notamos que la popularidad del producto se había disparado en América del Norte, por lo que decidimos ofrecer un producto aún mejor. Con la ayuda de mi fabricante, sacamos algunas mallas extra: a base de probar y equivocarnos, sabíamos que incrementarían la calidad exponencialmente si se añadían al juego de bolsas. Por supuesto, esta información estaba también presente en el admirable libro de Rob Clarke Hashish(**). La adición de las bolsas cuarta, quinta y sexta supuso un gran cambio. La calidad del hachís aumentó exponencialmente. Esta fue, realmente, la división de Bubblebags respecto a las demás marcas de bolsas para hacer hachís al agua. Por favor, hasta que no hayas probado el hachís al agua de tamizado múltiple, no te hagas una opinión de él ya que, ciertamente, ver y fumar es creer.      

Nos alegramos de trabajar con iLife Creations S.L. (www.ilife-es.com) para traer Bubblebags a España, y aún nos alegramos más por formar parte de la Feria del Cáñamo y Tecnologías Alternativas SPANNABIS 2005 en Barcelona. Realizaremos una demostración en directo sobre “Cómo hacer hachís bubble”a las seis de la tarde del sábado, día veintiséis de febrero, así que están todos invitados a venir, observar y aprender cómo se hace el bubble hash 

 

Me gustaría explicar brevemente cómo funciona el método del agua y en qué difiere respecto a algunas de las bolsas que ofrecen nuestros competidores. El proceso que realizamos con las bolsas comienza helando las cabezas de los tricomas glandulares, donde se encuentra todo el perfil cannabinoide, los sabores, los terpenos. Esta es la magia del cannabis y es, de hecho, lo que a todos nos encanta de la marihuana. Sin las cabezas de las glándulas, lo único que queda a la vista son aceites de semilla de cáñamo y celulosa. La materia vegetal, por si misma, no coloca; sólo el perfil localizado en el interior de la cabeza de la glándula. De manera que nuestro proceso se inicia con la congelación de estas glándulas, ya que la capa externa y cerosa de la membrana que las envuelve se torna bastante quebradiza cuando se hiela. Y aquí es donde llega el hielo al proceso del bubble. Tomamos nuestras siete bolsas y las vamos colocando una dentro de otra en el interior de un cubo. La primera bolsa que se ajusta en el cubo es la de número más pequeño, la bolsa de 25µ. Entonces, se coloca la de 45µ dentro de ella. Luego, se ajusta la bolsa de 73µ dentro de la 45µ; y así, con el resto de números: 120µ, 160µ, 190µ y 220µ -que es la última bolsa, donde vertemos el hielo y la materia vegetal-. A continuación, lleno el cubo hasta la mitad de agua, pongo las hierbas y, sobre éstas, añado el hielo. Me gusta dejar que se asiente todo durante cinco minutos para asegurarme de que el material esté bien frío. Si vives en un país caluroso como España, aunque hayas tenido la materia vegetal en el congelador, ésta puede calentarse más rápido de lo que quisieras en ciertas épocas del año. Por ello, dejar que se asiente en el agua con hielo garantizará que tus materiales estén bien helados. Termina rellenando el cubo con agua fría hasta cinco o siete centímetros del borde. Yo dejo espacio por si el hielo se funde y tengo que añadir más.

 

Una vez que todo está en su sitio, podemos poner en marcha la mezcladora. Llegados a este punto tengo que hacer hincapié en que cuanto más mezcles, más fácil será que disminuya la calidad de tu producto final. No estoy intentando enseñar a producir la clase de material con el que te lías un canuto. Se trata de algo que te ayudará a avanzar en una forma nueva de inhalar nuestra sustancia favorita. Antes que nada, dejando fuera el tóxico tabaco. Cuando fumes CRFC (*) puro, comprenderás lo que digo rápidamente. En primer lugar, no es necesario que gaste mucho tiempo en explicar por qué no es buena idea mezclar con tabaco. Lo que intento es, sencillamente, mostrar a la gente otra manera de alcanzar lo que quieren sin la radioactividad del humo del tabaco.

 

Así que, ahora, de vuelta al cubo listo para mezclar, NO BATIR EN EXCESO: utilizar un mezclador eléctrico pequeño a velocidad media o baja. Asegúrate de moverlo por todo el cubo, en derredor, y de que haya hielo por todas partes. Es el hielo el que golpeará una y otra vez las delicadas cabecitas de las glándulas hasta separarlas de sus cuerpos. Al ser densas, las cabezas de las glándulas se hunden en el agua, mientras casi todo lo demás sigue a flote. Habrá pequeños contaminantes que se hundan hasta el fondo, y este es el motivo de que hayamos añadido algunas de las bolsas extra. Las de 190µ y 160µ se usan precisamente para mantener los contaminantes fuera de la bolsa de 120µ; aunque, a menudo, se obtiene un producto muy fumable de la 160µ. Ahora resulta difícil de explicar -ya que si no se han tenido experiencias con diferentes tipos de hachís al agua concentrado, tampoco será fácil entender la comparación-, pero frecuentemente la calidad más baja de 190µ y 160µ será comparable con los marroquíes de calidad. No con los mejores marroquíes, de ninguna manera, sino con cierto material de calidad mediana a alta. Mientras que el mejor hachís bubble (burbuja), verdaderamente, no tiene hachís comercial que pueda comparársele. Seguro que algunos nepaleses, marroquíes o afganos muestran ligeras señales de derretimiento, pero a lo que me refiero es a algo que sólo puede mostrarse con veracidad mediante imágenes o por la experiencia. La mayoría de las imágenes que hemos incluido son fotos mías, pero otras son de clientes que, simplemente, han adquirido las bolsas, prestado atención a las instrucciones, y -lo más importante- tenían BUENAS GENÉTICAS. Sólo la mejor genética te dará lo que yo llamo la CÚPULA RELUCIENTE DE FUSIÓN COMPLETA (CRFC). Este nombre se debe a su calidad extremadamente alta. Cuando todo se ha hecho correctamente, el producto final –por ejemplo, hachís de burbuja-, se fundirá en un líquido y, a veces, incluso se escurrirá a través de la malla de tu pipa. La misión principal de Bubblebags trata, precisamente, de esto: queremos enseñar a la gente que cualquiera puede producir esta calidad si prestan atención a lo que decimos.

 

De vuelta al método, tenemos nuestras bolsas ajustadas en un cubo, una dentro de otra; añadimos la hierba: 56 gramos para el juego de 4 litros de capacidad, 200 gramos para el juego de 19 litros y 1 kilo (1.000 gramos) para las bolsas de 76 litros. Si estoy usando el juego de 4 litros, mezclo durante 10 minutos; si es el de 19 litros, mezclo durante 15 minutos; y si se trata del juego de 76 litros, mezclo durante 20 minutos. Una vez terminada la mezcla, y con mucho hielo aún presente, puedes simplemente dejarlo reposar. Yo dejo que las bolsas de 4 litros reposen 20 minutos; y las de 19 y 76 litros, las dejo reposar 30 y 45 minutos respectivamente.

 

La parte del reposo consiste básicamente en que las cabezas glandulares, ya liberadas de los cuerpos en que estaban presas, se asienten en la mezcla. El uso de siete mallas nos permite eliminar cualquier impureza a lo largo del proceso, al tiempo que nos da la oportunidad de recoger nuestro bubble hash en varios de tamaños de cabezas glandulares. Mucha gente dice a menudo: “¿Por qué necesitáis tantas bolsas? El proceso sólo necesita dos”. Esta idea podría no estar lejos de la verdad. Si quieres producir, simplemente, una calidad menor de bubble hash, por supuesto que están disponibles los kits de dos y tres bolsas. Pero a lo que nos dedicamos en Bubblebags es a mostrarte lo que nosotros solemos llamar el santo grial del hachís. Así que, más allá de lo necesario, es una experiencia maravillosa para cualquier fumador consumado; por no mencionar que sus beneficios medicinales, fuera del consumo recreativo, son intocables. Desde la esclerosis múltiple hasta el glaucoma, pasando por sus propiedades estimulantes del apetito para pacientes con cáncer y SIDA: es un gran milagro lo beneficiosa que puede ser la medicina cuando no está disuelta en lo que llamo El Mensajero. La hierba es el mensajero, y la burbuja (bubble hash) es El Mensaje. Es lo que a todos nos encanta de esta planta increíble. Desde luego, apreciamos sus capacidades naturales para arroparnos y alimentarnos; sin embargo, hay algo espiritual en inhalar sus propiedades mágicas a través de lo que llamamos EL PERFIL DE CANNABINOIDES.

 

Una vez hecha y reposada la mezcla, el proceso es bastante simple: retiramos cada bolsa del cubo, una a una. La primera contendrá el hielo y la hierba. Puedes poner este material en una bolsa de plástico y guardarla en el congelador para darle otra pasada más adelante. O también puedes, sencillamente, mantenerlo en la bolsa azul y colocarlo en otro cubo, llenándolo con agua y un poco más de hielo para comenzar un segundo asalto. Mucha gente afirma que aún pueden sacar un producto decente en la segunda pasada, y admito que puede ser. Sin embargo, con mucha práctica, uno puede procesar sus materiales una sóla vez y obtener el 90% de lo que está buscando. Por el contrario, si eres nuevo en esto, te recomiendo que hagas siempre una segunda pasada por si pusiste demasiada materia vegetal en las bolsas, o no mezclaste el tiempo suficiente.    

                      

Nuestra segunda bolsa es la de 190µ, y suele usarse para cribar impurezasde cara a las siguientes bolsas. He conseguido algún material decente, pero como esnob serio y sibarita del ultra hachís, lo encuentro contaminado, impuro. Sin embargo, al escribir para un público español que a menudo fuma porros de marroquí y tabaco mezclados, diría que este hachís todavía podría ser considerado fino en ciertos círculos. Así, queda patente que pueden producirse muchas variedades y dar cabida a aquellos que quieren elegir su nivel de fumada. Nuestra tercera bolsa es la de 160µ, y su contenido suele resultar fumable. El que su calidad sea mucho mejor que la de 190µ es motivo suficiente para darle su propio tamaño de bolsa. En Jamaica, (desde donde escribo este artículo, sentado en los acantilados de Negril y a punto de encender una pipa llena de hachís de fusión completa), cuando enseño el método de Bubblebags, a todos les encanta el 160µ porque es perfecto para hacerse joints. La siguiente bolsa, de 120µ, no es tan buena para porros, ya que suele ser hachís que se derrite por completo; pero aún puede rularse en forma de serpiente y ponerse dentro de un canuto. Yo fumo exclusivamente en pipa o en bong, así que nada de porros para mí. Respecto a la siguiente bolsa, la de 73µ, no es dorada porque sí. Es el oro vivo, como dice mi amigo rasta Doctah: “Debes respetarlo”. He visto las cejas de muchas personas arquearse exageradamente cuando se saca esta bolsa. A medida que el agua se escurre, puede verse esa preciosa resina dorada recogiéndose en mitad de la malla. “Demos gracias al Creador”.  

 

Algo que me gustaría recalcar ahora es la importancia de la limpieza de las bolsas; después de cada uso, deberían ser vueltas del revés y enjuagadas con agua fría. Nunca debe usarse agua caliente, ya que la resina se derretirá en las mallas. Y, ahora, llega el momento de sacar nuestra bolsa blanca, la de 45µ. Esta bolsa también saca un exquisito hachís, que suele contener una concentración mayor de aceites, terpenos, etc. Por ello, puede apreciarse con qué facilidad arde en llamas cuando se fuma en pipa. Además, con esta bolsa es muy fácil producir hachís de fusión completa, por lo que completa mi triplete de favoritas (# 1 73µ, #2 120µ, #3 45µ). La última bolsa es la de 25µ, y atrapa todas las cabecitas más pequeñas. En esta bolsa, también encontrarás cabezas de glándulas prematuras, pero este hecho no hace que los efectos del hachís sean inferiores en absoluto. Conozco a muchos clientes que prefieren el hachís de 25µ, pero se encuentran mayormente en países tropicales o calurosos, como Australia, España, Jamaica, América Central y Méjico.

 

Al retirar nuestro hachís bubble de cada bolsa, lo ponemos dentro de las mallas de prensado que vienen con cada juego de Bubblebags. Con ello, extraemos la mayor parte del agua del hachís mojado, permitiendo que se seque adecuadamente. De ninguna manera, conseguiremos sacar toda el agua presionando ligeramente en la malla; éste es sólo el primer paso. Además, si estás escuchando algo de lo que digo, por favor, presta atención ahora. El hachís al agua debe secarse adecuadamente, quitándolo de la malla y picándolo finamente hasta hacerlo polvo con un cuchillo afilado o una tarjeta de plástico. Yo, entonces, lo extiendo muy esparcido sobre cartón.Cuanto más grueso sea el cartón, mejor; al actuar como desecante del hachís, elimina el agua por debajo gracias a la ayuda de la fuerza de gravedad. Esta opción resulta mucho mejor que intentar secarlo al aire, lo cual sencillamente no funciona. Dejar tu bubble hash en polvo, esparcido finamente sobre cartón también te dará una fumada mucho mejor, ya que la humedad que a veces queda en el hachís al agua es, precisamente, lo que impide una combustión apropiada. Una vez seco, yo dejo mi bubble en polvo porque el prensado del hachís siempre se ha hecho con el propósito de contrabandear, más que por el fumar. En el caso del hachís comercial que llega desde países del tercer mundo, como Marruecos y Afganistán, estoy seguro de que el prensado y descarboxilación del hachís ayuda (* Ver el libro de Rob Clarke Hashish, pronto en castellano). Sin embargo, estos tipos de hachís tienen mucho menos THC de lo que estamos hablando hoy en día. De modo que, seguramente, un hachís con un 7% a un 20% de THC aumentará su potencia ligeramente con el prensado, pero el salto es mucho menor cuando tratas con concentraciones de THC del 40% al 50%. No veo un beneficio real en prensar el hachís cuando es de tal potencia; especialmente, porque tendrás que volver a partirlo en pequeños trocitos de nuevo si quieres fumártelo. Como yo fumo mi bubble en pipa, estoy contento dejándolo en forma de polvo, aunque para algunas fotografías, lo prenso y hago figuritas de muñecos y serpientes. ¡Es divertido! A veces pienso en realizar la primera película de HACHIMACIÓN, aunque ya veremos si alguna vez se lleva a cabo…

 Bien, escribir este artículo ha sido como una ráfaga, ya que he fumado mucho bubble de fusión completa durante los últimos días que he estado redactándolo, pensando realmente en la gente española que lo leerá y aprenderá de él. Espero que esto vuelva las mentes en una nueva dirección y, de veras, espero ver que el hachís bubble empiece a aparecer por toda España. Demos gracias y alabanzas,

 

Bubble Mon (*) Cúpula Reluciente de Fusión Completa –CRFC-. En el original, Full Melt Clear Dome –FMCD-. (**) El libro de Robert Clarke Hashish (pronto en castellano). Distribuidor oficial de Bubblebags para toda España: iLife Creations S.L. www.ilife-es.com +34 686 565 540