Por Jim ContainerHunter

Uno de los planteamientos que más a menudo escucho de boca de los cultivadores principiantes es el de “germino las semillas en febrero o a principio de marzo para tener plantas grandotas y, si hace falta, las meto dentro de casa todas las noches para regularles el fotoperiodo y que se pongan a cogollar antes y cosecho más pronto y me atrevo con las Hazes”. Más aún, alucino -sin necesidad de ayudas humeantes- de todas las veces que lo he oído. Sobre todo porque tan noble planteamiento está de antemano condenado al fracaso.

 Porque al final siempre hay algo que falla, algún día en que todo se va al traste. Siempre hay alguna tarde en que te tomas más cañas que de costumbre y llegas a casa a las tantas (y a cuatro patas), en que triunfas y ligas (¡bieeeenn!) y duermes (calentit@) en una casa y una cama que no son las tuyas, en que se tuerce el trabajo y sales de él a las tantas, o te lo cambian de turno -cabrones-, en que hay alguna incidencia familiar, en que el coche o la moto de dejan tirado… al final la jodes, colega. Si a eso añadimos que la mayor parte de porrer@s solemos ser una panda de juerguistas, peor vamos.

 Por eso recomiendo automatizar dicho proceso. Por la misma razón por la que insto a hacerlo con los riegos para quien cultive en huerto, terraza o incluso guerrilla (y lo aprendí por las malas, de la propia experiencia y la de las canna-amistades), pues siempre te sale algún concierto, acampada, cena, macro-festival, fin de semana por ahí, fiesta, coito inesperado, cumpleaños… Se te quedan las plantas unos días sin regar, acaban palmando o chuchurriéndose y todo tu esfuerzo ha sido en vano; el año siguiente te obcecas y te quedas sin vida social, con lo que acabas odiando a tus marías en vez de amarlas, lo cual no mola nada si no todo lo contrario, qué mal.

 Por tanto, lo suyo es recurrir a la ayuda de la noble ciencia de la Domótica, o sea, automatizar las cosas en las casas. El palabrejo puede sonar a instalaciones carísimas para multimillonarios, pero no es así en absoluto.

TUNEA TU TERRAZA
 Si tienes una terraza mínimamente en condiciones, ponerle un toldo casi no te cuesta pasta pero el esfuerzo de correrlo a mano -con perdón- todas las tardes dos horas antes de que anochezca sí que te puede complicar la vida. El caso de tener las plantas al lado del ventanal es más claro todavía porque todo el mundo tiene persianas en su quelfo ¿no?

 Así pues, lo suyo es motorizar dicho toldo y/o las citadas persianas. Hay empresas especializadas en instalaciones así, y feliz tú si tienes el suficiente presupuesto. No obstante, dada la actual crisis económica generalizada, lo suyo es que te lo bricoles tú a nada que seas mínimamente manitas. Tampoco te va salir tan caro.

 Piensa en las ventajas que te puede traer tener un invernaderete en un cacho de huerto o en la azotea al que puedas gestionar casi como un indoor. Te lo construyes con plásticos “a lo Almería” y ya está, cuatro perras. Si, además, le pones unas cuantas luces con horarios de encendido y apagado controlados, puede ser la bomba. Y si además le añades un calefactor para cultivar también en invierno, ni te quiero contar.

 Que sí, que es fácil. No tienes más que meterte un ratito en internet, tras fumarte el trocolillo correspondiente (no es indispensable, pero te lo vas a pasar mejor) para descubrir que hay empresas españolas como Edemotors, Domolandia o Domoticus que te venden los componentes o incluso kits completos para instalar. Luego, con conectarlos a un sencillo temporizador, lo tienes hecho. (1)

 Si te pones un poquito virguero, un poquito nada más, puedes computerizar el proceso. No debería ser complicado que te bajaras los programas de internet, pero a nada que pilotes un mínimo de programación (o, en su defecto, tengas al coleguilla enterao correspondiente) puedes utilizar para ello cualquier ordenador viejo. Narices, la aplicación requiere tan poca potencia computacional que te puede valer de sobra hasta un Sinclair Spectrum o un Commodore 164 de los antediluvianos (2).

UN MUNDO DE POSIBILIDADES
 Imagínate las ventajas. Si quieres mantener a las plantas en fase vegetativa cuando hay menos de 12 horas de luz solar haces que las luces (mejor si son LED, duran más y gastan menos. Y no veas cómo están bajando de precio), haces que se enciendan una o dos horas antes del amanecer y/o se apaguen una o dos después. Tampoco tienen que tener los watios de las de un indoor, primero porque se cantearán cosa mala a cientos de metros de distancia (los vecinos se coscarán y o sufrirás robos o te encalomará la pasma) y segundo porque tan sólo necesitas tenerlas un poquito puteaditas en materia de fotoperiodo, lo justo para que no cogollen, nada más.

 En el caso de que quieras ponerlas a florecer si hay más de 12 horas de sol, lo mismo pero al revés. Lo dejas todo programadito para que el toldo destape el hábitat una o dos horas después del amanecer y/o lo tape una o dos antes del anochecer, y ya está. Eso sí, piensa que además del toldo enrollable (tipo stor) del techo tendrás que poner otro/s en los laterales para que la oscuridad sea total, la cosa no va sólo de quitarles algo de luz, sino toda. Por no hablar de que estás eliminando cualquier problema de contaminación lumínica al tapar a terraza por la noche (no te van a afectar ni las farolas ni la Luna), con lo que cosecharás antes y mejor.

 También puedes aprovechar la jugada para quitarles algo de luz solar y calorazo si vives en una zona de calorazo tremebundo y solanera inclemente, haciendo que el toldo (sólo el de arriba) se despliegue en mitad del mediodía. Las plantas no lo interpretarán como interrupción del fotoperiodo porque les seguirá entrando suficiente luz por los laterales.

 Poniéndote un poquito más virguer@, un poquito sólo, aumentas la flexibilidad operativa. Si pones dos toldos independientes, uno encima del otro, uno puede ser de una simple gasa, que reducirá la intensidad solar y el torrao a mediodía y te permitirá cultivar genéticas más delicadas. También puedes tener la terraza abierta o estar funcionando en un huerto y tener montado el sistema sólo para que se despliegue un plástico transparente protector cuando llueva (los lluviones joden los tricomas) o haya vendavales y, más importante aún, para proteger a las plantas del granizo. (3)

 Ya puestos, le pones un calefactor conectado a un simple sensor de temperatura y puedes usar la terraza invernaderizada para cultivar en invierno, aunque tendrás que asumir que la cosecha será más humilde por la menor intensidad de los rayos solares. Y puede que ni siquiera necesites el sensor si dicho calefactor tiene una rueda de control de temperatura mínimamente sensible.

 Sigue imaginando y deja de ponerte bizc@ (y pasa ya el verrugo, que güele a uña). Coñectar la instalación a un sensor de temperatura te protegerá la plantación de las heladas a traición. Y si la casa es tuya, por herencia o duro currelo de años, tendrás dos o tres cosechas al año, y además con mayores posibilidades de éxito. También, aunque más caro, puedes instalar un doble acristalamiento de los de verdad (4). Si sigues evolucionando puedes ponerle unas luces de interior para cuando esté cerrado, y sólo tendrán que estar encendidas dos ó cuatro horas al día porque el resto correrá a cargo del Astro Rey/Lorenzo, cuyo disfrute es gratuito (podrás dejarlas en ciclo completo los días de niebla o nubarrones); tendrás cuatro ó cinco cosechas al año como buen indoorero. Forra en tal caso la cara interna del toldo con mylar reflectante, también puedes sustituir entonces el toldo por una lámina de plástico para que el motor sufra menos si empezaste con uno de lona gorda.

 ¿Seguimos? También existen asequibles periféricos que te permiten darle órdenes a los paratejos a distancia, incluso desde la otra punta del planeta, bien con un ordenata portátil o el del currelo o con un simple teléfono móvil. Y te valen para la calefacción de la casa, la chimenea, los grabadores de DVD y MP3, el equipo de música…

 ¡Que no te asustes, leñe! Métete en internet y busca foros de domotiqueros, como www.proyectosdomotica.com, www.forosdeelectronica.com, www.electronicafacil.net/foros o www.soloarquitectura.com/favoritos/domotica.html, y verás que todo esto está chupao. Y que hay bastantes paratitos que te puedes fabricar tú mismo con un soldador de estaño, unas resistencias y condensadores y un par de chips. (5)

 Si todavía estás asustadit@ de lo que has leído, cobardica, piensa (ya empezamos con los problemas…) que nada de esto es tan complicado, jobar. A fin de cuentas, todo puede resumirse en “si quieres controlar los fotoperiodos de tu terraza, tu balcón o un cacho de tu huerto ponle/s un toldo corredero motorizado o motoriza la persiana y automatiza los tiempos de correrse y descorrerse -con perdón-, que es todo barato y fácil; y ya puestos pon también unas lucecitas y un calefactor y automatiza cuando se encienden y/o apagan, que vale dos perras y es más fácil todavía”. No es para tanto ¿no? Montar un indoor bueno es más complicado. Y muchos riegos por goteo llevan temporizador.

 Y acaba de leer esta entreguita de esta humilde serie con todo el tueste que llevarás encima, so drogota, coscándote de que la cannabicultura es un campo tan amplio del saber que tiene puntos en común con otro montón de ciencias aplicadas. No sólo con la bioquímica, la drogofilia, la psiconáutica y la agricultura, o la botánica y la floricultura, por un lado, y la genética y las Leyes de Mendel, por otro. También con el senderismo o hasta el alpinismo si cultivas en guerrilla, con la luminotecnia si lo haces en indoor, con los acuarios y la piscicultura si te dedicas a la acuaponía y la bioponía (o simplemente pones un dispensador de nutrientes sólidos o un calentador de acuarios al tanque de riego), con la delincuencia y la criminología (tristemente) porque la legislación está fatal hecha y hay que esconderse de las fuerzas del Orden Público para algo tan sano y natural como emporrarse, con el derecho porque el abogado tiene que defenderte si te trincan -en cuyo caso eres un/a gañán/ana-, con la medicina y la farmacéutica si te cannabizas para paliar tus dolencias, con la etnografía si te interesa cómo se coloca la peña por el Mundo, con los viajes y el (eco)turismo si te llama la atención el strainhunting, con la gastronomía si te va la cocina mariana, con el asociacionismo, con la cata, con la historia si lees los artículos de Isidro Martín Gutiérrez, con la cosmética si usas colonias, champús, cremas o hidratantes de cáñamo, con los procesos industriales por lo del cáñamo textil… incluso con la antrología (que es el estudio de los antros, no hay que confundirla con la antropología aunque estén intrínsecamente conectadas, o con la ornitología y la faunística porque en dichos antracos hay cada ejemplar de pseudoser…), la música por lo de fumar en los conciertos y la sexología y el porno por eso de quilar tod@ puest@. Así pues, una ciencia más p’al grilo cultural del fumeta.

 


1 – Recomiendo en tal caso uno digital y actualizarle los programas cada 10 días ó 2 semanas para corregir las variaciones de los horarios solares durante el año. Aunque eso dependerá de qué menús tenga el temporizador, los hay muy completitos.

2 – En ese caso el único problema que tendrías sería adaptar los periféricos para recibir órdenes de los puertos serie o paralelo del paleo-ordenata. Y los ordeñadores antiguos salen casi gratis y tienen muchas más posibilidades de las que piensas ¿Sabías que los ordenadores que se instalaron inicialmente en el telescopio Hubble eran de tipo ¡¡¡286!!! ?

3 – Si me sabré yo de cultivadores cuya cosecha se ha ido a la porra por culpa de las puñeteras granizadas de mayo, cagüenlá…

4- Mejor aún si el espacio entre ambos cristales está relleno de argón, sólo cuesta un poco más y no veas que aislamiento -térmico y acústico- proporciona. Además, el doble acristalamiento es un anti-ladrones de lujo, documéntate leyendo el inmejorable Diario de un ladrón del inglés Danny King (qué gozada de libro).

5- Hasta un chavalete de 15 años con un mínimo de inclinaciones puede hacerlo ¡Dale caña a algo por primera vez en tu vida!