Reconocida por la Organización Mundial de la Salud por su eficacia, simpleza y práctica milenaria, en épocas donde las noches son más largas que los días, nos ponemos al resguardo de la tradicional medicina Ayurvédica.

Por Dra. Andrea Cinthya Mindlin

Las noches se alargan. El abrasador calor del sol empieza a hacerse desear, las hojas de los árboles se caen y todo parece volverse más gris. Si bien es cierto que el paisaje es solo un estado de ánimo, hay que tener un cierto espíritu para pasar el implacable invierno.

Es esa época del año en que lo más reparador es quedarse al resguardo de un cálido hogar, fumando un canutillo y, por qué no, acompañado de una rica copa de vino, y si es con alguien que nos eleve la temperatura corporal, tanto mejor.

Pero, aunque el único deseo sea hibernar, como lo hacen algunas especies animales, la cruda realidad capitalista nos obliga a enfrentar las inclemencias climáticas.

Más allá de los condicionamientos personales y sociales, hay cosas que se pueden hacer, hábitos que se pueden cambiar, y tal vez aprendamos nuevas formas de cuidados para sortear con hidalguía y placer las inclemencias del tiempo.

En Occidente, donde lo que predomina es la cultura del fast, desde el fast food, hasta el fast health, donde el cuidado de la salud es rápidamente emparchado con alguna pastillita -eso sí, con receta-, es sorprendente ver cómo señoras con algunos muchos o pocos saludables kilitos de más tienen una piel fina y tersa gracias a la Mac-grasa que ingieren.

Por suerte, existe un contrapunto geográfico y cultural: Oriente, donde se pueden observar señoras, en esos climas nada amigables, cuyos cuerpos caben holgadamente en un asiento de colectivo y sus pieles lucen una tersura tal que es imposible adivinar la edad que acusan.

 Evidentemente, el factor de la alimentación es decisivo a la hora de preservar la piel, y particularmente en invierno lo que ingerimos cobra más importancia.

Al órgano mas extenso del cuerpo, la piel, se la debe cuidar y proteger por fuera y nutrir por dentro.

Cada vez con más frecuencia, vemos que aparecen nuevas teorías de alimentación desde la new age, veganismo, raw food (comer comidas que no son sometidas a ningún tipo de cocción), slow food (lo contrario del fast food). La filosofía común entre todas estas corrientes es que la alimentación debe nutrir, curar y balancear.

 Pero nada más sabio que ir a las fuentes de todas estas teorías; por ejemplo, la medicina ayurvédica, (ayur: vida, y veda: conocimiento). Básicamente es una filosofía de cuidado de la salud.

La forma de alimentarse también es de una extensa sabiduría y denota un gran conocimiento del ser humano, como se evidencia en la medicina ayurvédica. Quién no se ha preguntado por qué, después de una gran comilona, algunos terminan desahuciados y otros están listos para seguir la parranda. Parece que hay determinados tipos de comidas para determinados tipos de caracteres de las personas. Es una concepción holística de la medicina, lejos de ese concepto capitalista y judeo-cristiano de la enfermedad.

Todo mal que aqueja a una persona es producto de un desequilibrio que puede ser emocional, psíquico, físico, o con el medio ambiente.

Trinidades

Como todo, el ayurveda tiene su base de convenciones. Se clasificarán en tres tipos físicos o energéticos puros y sus posibles combinaciones. Estos sistemas de energía o metabólicos, que el Ayurveda llama doshas, son formas en que la energía actúa en una persona, dando una contextura física, una forma de digestión, de circulación, etc.: prana o aliento de vida, agni o el espíritu de luz o fuego, y soma, manifestación de armonía y amor.

Estos doshas o tipos energéticos, cuando se combinan con los cinco elementos de la naturaleza: agua, aire, tierra, fuego y el éter, van a dar los tres tipos de humor: vatta, pitta y kapha.

Los individuos generalmente son preponderantemente de un tipo de humor en particular. Un desequilibrio entre estos tres tipos de humor es lo que para la medicina ayurvédica provoca la enfermedad.

 Hay una correlación física y de carácter para cada uno de estos tres tipos.

Vatta: es el que provoca el movimiento. Habitualmente corresponde a personas delgadas, de cabellos lacios o poco enrulados. Tienen tendencia a la ansiedad, al nerviosismo, con problemas de piel y de digestión, especialmente intestinales.
Pitta: robustos, rubicundos, musculosos, más relacionados con enfermedades cardiacas, úlceras, «todas aquellas que revelan un problema en el manejo del poder».
Kapha: tendencia a la obesidad y sobrepeso, en apariencia tranquilos, pasivos, lentos. Sus enfermedades son las metabólicas y endocrinológicas, asma, etc.

Como cada pueblo tiene su sabiduría y sus sabios, el médico, rabino y teólogo, Maimónides, ya en el 1100 legó un escrito un compendio de salud donde vuelca exactamente los mismos preceptos que sustentan la medicina ayurvédica y donde el desbalance de los humores se va a producir por una digestión incorrecta. Una correcta alimentación, sana, natural y principalmente basada en vegetales y frutas, será el fundamento para vivir saludablemente.

Lo interesante de esta filosofía de vida es que no solo la alimentación acorde con el humor sanará a quien cumpla con estos preceptos, sino que el cuerpo es un todo de energía, interconectada. El correcto balance de energía es lo que mantendrá o restaurará un estado saludable.

 Picaportes… pero de energía

Los chakras son puntos energéticos localizados hipotéticamente en el cuerpo. Son siete, y están ubicados desde el ano, a lo largo de toda la toda la columna vertebral, hasta el séptimo, ubicado en el tope de la cabeza.

 Para la filosofía ayurvédica, los chakras son como válvulas, las cuales abren o cierran un estado psíquico y emocional, estable. Consecuentemente, una buena salud corporal requiere que todos los chakras estén abiertos. Cuando alguno de los chakras está cerrado, es cuando va a aparecer una dificultad emocional o física, ya que la energía de nuestro cuerpo no estará fluyendo libremente.

Se trabó el picaporte…

La mejor manera de hacer fluir la energía es a través de unas sabias manos que, utilizando aceites esenciales, masajeen estos puntos energéticos, los chakras.

¿Me lo unto o me lo fumo?

Nuestro elixir oleoso, el aceite de cannabis sativa, va a energizar fundamentalmente el sexto y primer chakra, relacionados con el útero o la glándula prostática y con la percepción extrasensorial, respectivamente. El sexto chakra, por su ubicación entre los dos ojos, se denomina “tercer ojo”. En la filosofía ayurvédica, la idea es que se interconecte energéticamente el primer y el sexto chacra para lograr una armonía sexual, mental y emocional.

Para cada ojal, su botón

 La piel en el invierno necesita tantos o más cuidados que en verano. Hidratar la piel con un buen aceite es fundamental. Siguiendo los consejos de la madre de todas las curaciones, la ayurveda, untarse la cara y las manos, que son las partes del cuerpo que están expuestas cuando llega el frío, es de vital importancia.

 El aceite de cannabis es un muy buen emoliente (aporta elasticidad a la dermis), y combina muy bien para los tres tipos de humores, justamente por tener intervención en el primer y sexto chakra.

Consumir aceites también va a proteger del frío. Se necesita nutrir las capas lipídicas de la dermis e hipodermis (capa inmediatamente inferior), que es la que contiene los sensores del frío. En especial, el aceite de cannabis sativa, por su alto aporte de omega3 y omega6.

Una mezcla, a partes iguales, de aceite de cannabis y de aceite de germen de trigo, es especial para cocinar los alimentos, porque la combinación hace que aumente el punto de ebullición del aceite de cannabis, y por su gran aporte de vitamina E. que evita que nuestro bienhechor aceite de cannabis se oxide y pierda sus propiedades nutricionales. De todas maneras, lo aconsejable es hacer la cocción sobre una plancha de amianto, para evitar que sobrepase una temperatura mayor a los 60°C.

El frío cambia el humor

El viento y el frío también tienen el efecto de aumentar Vatta. Esto es más fácil de comprender si se recuerda que Vatta tiene las características principales de seco, frío, ligero e irregular. Por esta razón, las siguientes medidas de reducción de Vatta se recomiendan especialmente en invierno.

En la medida de lo posible, hay que tomar comidas calientes y nutritivas (guisos, pastas, postres), productos lácteos (nata, arroz con leche), frutos secos (almendras, nueces), frutas secas en remojo (dátiles, pasas, higos).

Reducir el consumo de alimentos crudos, ensaladas, tubérculos como repollo, coliflor, brócoli, etc., y de alimentos secos como la avena cruda.

Tomar mucha agua caliente en forma de té, para hidratarse de adentro hacia fuera, también disminuirá el Vatta.

A mimarse

¿Quién puede discutir que los masajes son mimos para el cuerpo?

Para la medicina ayurvédica son más que eso; son uno de los componentes para mantenerse saludable.

Los seres humanos necesitamos tocar y ser tocados. Los individuos privados de contacto físico son inseguros, inestables y más propensos a contraer enfermedades.

Con técnicas especiales y aceites esenciales para cada humor, los masajes van a abrir los chakras para que fluya libremente la energía corporal y se restablezca el balance energético, en una situación de no-salud.

Los tipos Vatta tienden a pasar frío fácilmente, tienen una energía variable, y sufren de emociones como el miedo, nerviosismo y ansiedad, y por eso, se benefician mucho de un masaje de aceite de sésamo caliente. El masaje de aceite debe darse lentamente, con menos presión que la normal, ya que la gente Vatta es delicada en su estructura ósea, y tienden a ser más sensibles emocionalmente.

El masaje no sólo es una práctica para controlar el Vatta, sino que también tiene efecto sobre la mente. Los masajes terapéuticos no son los que generalmente nos damos cuando se está corriendo todo el día y para relajarse, y nos tiramos agotados en una camilla, pretendiendo que el masaje nos deje como nuevos. Se requiere de toda una preparación tanto del que da como del que recibe. Es casi una ceremonia de entrega.

 Los masajes terapéuticos se deben dar preferentemente por la mañana, en ayunas, con el estomago vacío, y darse una ducha previa, sin joyas y sin ropa.

Cosmética de adentro hacia fuera

Para la filosofía ayurvédica, la piel, al ser el órgano que recubre todo el cuerpo, tiene influencia sobre los tres tipos de humores. Un masaje con aceite elimina la suciedad de la piel colaborando indirectamente con la acción de los pulmones, del intestino grueso y de los riñones. La circulación de la sangre mejora y facilita la exfoliación de las células cutáneas superficiales muertas, tonifica la piel y contribuye al proceso de rejuvenecimiento de la misma, ayudándole a mantener su elasticidad y fuerza.

 Obviamente, para el cuidado de la piel también se recomiendan masajes. El humor también esta estrechamente relacionado con los tipos de pieles, y hay aceites que favorecerán más a unas dermis que a otra.

Para pieles Vatta: (personas con tendencia melancólica) la mezcla ideal es:

Aceite de palta,

Sésamo

Aceite de flores de jazmín

Aceite de Cannabis Sativa

Aceite de almendras dulces

Sándalo.

 

Para pieles Pitta (personas del tipo coléricas):

Caléndula

Aceites de flores de jazmín

Lavanda

Aceite de Girasol

Aceite de Aloe Vera

Aceite de coco.

Para pieles Kapha (personas del tipo flemáticas):

Papaya

Lemongrass

Jojoba

Cassia

Aceite de avellana

Aceite de semillas de uva.

Por algo se empieza

Si bien la medicina ayurvédica es un estilo de vida milenario que requiere un amplio estudio del tema, hay algunas recetas que podemos empezar a aplicar, al menos en la cara, fácil y divertida para empezar, por lo menos para familiarizarnos con los ingredientes de esta sabia y profunda manera de encarar el mundo.

Mezclar 1 cucharada sopera de leche en polvo, 1 cucharada sopera de miel, 1 cucharada de jugo de limón y ½ cucharada sopera de aceite de almendras. Aplicar en la cara y lavar después de 10-15 minutos.