El agente falseó un acta y se la dio al delincuente para engañar a su proveedor y fingir que le habían requisado la droga. A cambio, según los investigadores, el funcionario obtuvo cocaína gratis.

La Dirección General de la Guardia Civil ha decidido suspender de servicio a un agente del Seprona destinado en el cuartel de Caspe tras descubrir que podría haber falsificado un acta de incautación de droga para ayudar a un amigo traficante a engañar a su proveedor y apropiarse de diez kilos de marihuana. Según el Grupo de Información de la Comandancia de Zaragoza, con el documento oficial que le facilitó el funcionario, el delincuente justificó ante su jefe la supuesta pérdida de la droga, cuando en realidad lo que hizo fue venderla y quedarse el dinero. A cambio, el guardia civil habría conseguido que su amigo le suministrara cocaína de forma gratuita.

Según ha podido saber HERALDO, al agente del Seprona, José Luis F. S., de 45 años, se le atribuye inicialmente un delito contra la salud pública y otro por falsificación de documento público.De hecho, las pesquisas apuntan a que el detenido utilizó uno de los ordenadores del cuartel de Caspe para crear el documento falso, al que luego estampó un sello oficial.

Tras obtener la preceptiva autorización judicial, el Grupo de Información intervino tanto la computadora de la oficina del Seprona como los teléfonos móviles del agente y del traficante, un dominicano de 44 años identificado como Yefris Iván D. B. al que se conoce por el apodo de ‘El Americano’. Tras analizar la información contenida en la memoria de los tres aparatos y cruzar sus datos, los investigadores han llegado a la conclusión de que la falsificación del acta se llevó a cabo el 15 de octubre de 2018.

Para demostrar que la única persona que accedió aquel día al ordenador del Seprona fue el encausado, los autores del atestado recuerdan que en aquella oficina trabajaban solo dos agentes y el compañero de José Luis F. S. había sido trasladado solo tres días antes a la Comandancia de La Coruña. Pero hay otro dato que apuntala las sospechas de los investigadores, el hecho de que el funcionario detenido y el traficante hablaran por teléfono tanto el día previo a la falsificación como en esa misma fecha.

El hecho de que el sospechoso borrara de su terminal telefónico las numerosas llamadas y mensajes que se había intercambiado esos días con el Americano, así como que fuera la única persona que disponía de llave para acceder a las dependencias donde se llevó a cabo la falsificación también juegan en su contra. Así lo refleja el Grupo de Información en las diligencias que ha remitido a la juez responsable del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Único de Caspe.

En su informe, los investigadores recuerdan también que se intervinieron los cuatro sellos de caucho que había en la oficina del Seprona del cuartel de Caspe y que no hay duda de que se usó uno de ellos para falsear el acta de incautación de marihuana. ¿Por qué llegan a esta conclusión? Porque este tiene una anomalía, en concreto, un corte transversal que afecta a la palabra ‘Servicio’.

Dice arrepentirse de todo

Durante su declaración en sede judicial, José Luis F. S. reconoció que tiene una «relación de amistad» con Yefris Iván D. B., al que conoció por ser «consumidor semi-habitual de drogas». Según el agente investigado, solían quedar para tomar algo tanto en Caspe como en otros pueblos de la zona, pero «nunca» facilitó al traficante información sobre controles antidroga u otras operaciones del Seprona.

Según el funcionario, fue su divorcio a mediados de 2017 el que le ha llevado a esta situación, ya que «estaba muy mal» y se acercó a las personas «menos idóneas». Un «error» del que dice arrepentirse, máxime cuando le ha costado una detención con la consiguiente suspensión de empleo y sueldo. De momento, la juez lo ha dejado en libertad provisional, pero todo apunta a que tendrá que enfrentarse a un juicio que podría suponerle incluso una pena de cárcel.

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