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«Desde que el cannabis entró en mi vida, mis constates vitales se han normalizado. No es ninguna ciencia oculta, es ciencia neurocannábica»

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  • Crystal Favel padece una enfermedad neurodegenerativa llamada demencia frontotemporal, un grupo de trastornos poco frecuentes que afectan a las áreas del cerebro asociadas con la personalidad, el comportamiento y el lenguaje.  
  • Sin embargo, esta canadiense no se ha rendido, y cuando la medicina tradicional no le ofreció ninguna solución para paliar los efectos devastadores de esta enfermedad, recurrió al cannabis medicinal. 
  • Conocida en las redes sociales como Lady G2, asegura que ha logrado detener el deterioro neurológico gracias a su aceite de cannabis. En esta entrevista nos cuenta su experiencia y comparte la receta de su «LG2 Oilzheimer’s». 

Háblanos de tu enfermedad.

Padezco demencia frontotemporal, un grupo formado por cuatro trastornos cerebrales, una «variante» del Alzheimer. En mi caso, me afecta el primer trastorno, conocido como disfunción ejecutiva, que me produce Alzheimer prematuro. Me diagnosticaron el 14 de noviembre de 2016, y llevo luchando contra este diagnóstico terminal desde entonces, a la vez que padezco trastorno de estrés postraumático complejo, ansiedad, intestino irritable y diverticulitis. He hecho un año de terapia cognitivo-conductual, psicoterapia y terapia ocupacional.

¿Qué síntomas produce la enfermedad y de qué forma te ha sido de ayuda el cannabis? ¿Qué mejoras has notado?

La demencia frontotemporal afecta a los lóbulos frontales (detrás de la frente) y temporales (detrás de las orejas) del cerebro, que empiezan a atrofiarse. Es un grupo de cuatro trastornos causados por degeneración celular, especialmente en las áreas asociadas con la personalidad, el comportamiento y el habla. Según datos de la Asociación del Alzheimer, la demencia frontotemporal representa el 20-50% de los casos de demencia en personas menores de 65 años. 

Estos son los síntomas que me han mejorado:

  1. Pérdida de criterio
  2. Pérdida de empatía
  3. Conducta socialmente inapropiada
  4. Falta de inhibición
  5. Comportamiento repetitivo compulsivo
  6. Imposibilidad de concentrarse o hacer planes
  7. Cambios de humor frecuentes y repentinos
  8. Dificultades en el habla
  9. Problemas de equilibrio y motricidad
  10. Pérdida de memoria

La mejora ha sido la siguiente:

La demencia frontotemporal se compone de cuatro trastornos, que yo considero como cuatro fases con diagnóstico terminal. Dichos trastornos ocasionan los síntomas que he mencionado, algunos con mayor intensidad que otros, pues a cada persona le afectan de forma diferente en función de la edad, el entorno y los genes. Lo que he conseguido con el cannabis es reducir la gravedad de los síntomas en su conjunto, cosa que no había conseguido con ningún otro tratamiento. De hecho, cuando empecé a elaborar mi propio aceite, ya había agotado todas las opciones terapéuticas y cada vez que tenía que enfrentarme a un médico lo único que conseguía era acordarme de lo mal que estaba.

Recuerdo bien el momento en el que la gravedad de mis síntomas empezó a disminuir. Mi cerebro se encontraba en absoluta oscuridad; no era capaz de pronunciar frases completas, de leer ni de escribir algo coherente. No salía de casa y no hablaba con desconocidos. Pero a los dos días de empezar con las microdosis de cannabis, mi marido notó ya un cambio. Mejoraba día tras día y sonreía más. Tras seis meses tomando LG2 Oilzheimer’s, me sentía cada vez con más energía.

En un año, los principales síntomas habían dejado de agravar mi atrofia cerebral, me di cuenta de que el deterioro se había estabilizado porque tenía más días buenos que malos. De hecho, empecé a levantarme de la cama, a retomar mis rutinas y a salir a la calle, lo que fue un gran paso hacia la curación. Si no fuera por mis sesiones semanales de equinoterapia, no sé si sería capaz de volver a aprender a confiar.

Los síntomas ya no se presentaban de forma continua, eran más intermitentes. El dolor de cabeza se volvió menos intenso y frecuente, me encontraba de mejor humor y no sentía como si me estuviera muriendo. Seguía sin acordarme muy bien del pasado, pero empecé a retener información nueva a diario, era impresionante.

Llevo ya dos años tomando cannabis medicinal y no solo se ha detenido la progresión de los trastornos, sino que mis habilidades cognitivas mejoran cada día. He empezado a hacer planes para el futuro en lugar de para mi funeral. Disfruto cultivando mi propia medicación y confío en que esta terapia basada en el cultivo restablezca las funciones ejecutivas de mi cerebro.

Gracias a ello me encuentro en un entorno de aprendizaje continuo del que ya no sé prescindir. Ahora dedico mi vida a probar variedades para terapia cerebral y a redactar informes en base a mi tolerancia y reacciones. Desde que el cannabis ha entrado en mi vida mis constantes vitales se han normalizado, y ya no tengo que controlármelas una vez a la semana.

Cuanta más gente prueba mi aceite, más gente se convence de mi misión. No es ninguna ciencia oculta, es ciencia neurocannábica.

No solo se ha detenido la progresión de los trastornos, sino que mis habilidades cognitivas mejoran cada día. He empezado a hacer planes para el futuro en lugar de para mi funeral

¿Qué métodos de consumo utilizas para tratar la enfermedad?

Suelo vaporizar y fumar. El aceite en microdosis y la vaporización me son suficientes para el día a día. Los porros los utilizo cuando hay algún desencadenante o tengo un ataque de pánico, y la verdad es que me calman al instante.

Es lo bueno de esta planta, que se puede utilizar de diferentes maneras. El principal problema era que el aceite que necesitaba no estaba disponible en el mercado.

Y la solución fue hacerlo tú misma, ¿no es así?

Sí, la solución fue elaborar un aceite puro con el mayor porcentaje de CBD posible y THC Kush. El principal problema fue hacerme con un suministro constante de las variedades que necesito. Me pongo nerviosísima cuando se me acaban.

Para empezar, tuve que buscar genéticas que tuvieran las características que me hacen falta, y asegurarme de que el proceso fuera totalmente orgánico, sin productos químicos, sintéticos, pesticidas ni plagas; natural de principio a fin. Además, tuve que encontrar un mentor que me enseñara a cultivar aun teniendo el cerebro «estropeado». No es fácil cuando está en juego tu vida, pero fue la mejor decisión que pude tomar.

¿Por qué elegiste las variedades que elegiste?

Tras dar con la genética adecuada, creé una formulación que sirviera para tratar los síntomas de mi enfermedad neurodegenerativa, así como para ralentizar el deterioro que me ocasiona. Teniendo en cuenta que mi esperanza de vida era de unos 3-5-10 años, tenía que aprender rápido y ser constante. Al final me pasé 7600 horas en dos años investigando sobre neurocannabis. ¿Por qué? Sencillamente porque no había ninguna formulación ni revista de cultivo que hubiera abordado mi enfermedad. Ahora tenía la misión de buscar una variedad con el mayor porcentaje de CBD posible (para reducir la inflamación), una cantidad moderada de THC (para el dolor) y que fuera de crecimiento rápido (autofloreciente).

El pasado abril llamó mi atención una de vuestras genéticas, la OG Kush Autoflowering CBD. Es la autofloreciente con mayor cantidad de CBD que he podido encontrar, además de que contiene las características Kush que necesito. En verano di con Dinamed CBD y Dinamed CBD Plus y también me interesé por ellas.

El mundo tiene que saber que estas variedades funcionan de maravilla para los aceites medicinales. Dinafem Seeds ha colmado un segmento del mercado gracias al cual los cultivadores que padecen problemas de salud física o mental crónicos pueden obtener grandes cantidades de CBD en un tiempo récord, y con la cantidad adecuada de THC como para considerar que producen un efecto lúcido o ligeramente euforizante.

Además, son plantas que crecen lo suficientemente rápido como para poder elaborar el aceite en tres meses. No es un proceso sencillo, pero está siendo una de las épocas más divertidas de mi vida.

¿Dirías que consumir el aceite tiene alguna desventaja?

El único aspecto negativo es que no puedo someterlo a pruebas de laboratorio. Además, es fundamental que no produzca mucha euforia, ya que esto desencadena los síntomas de forma incontrolable, es un equilibrio muy delicado. Mi aceite es muy específico: es orgánico, de amplio espectro, está enriquecido con Omega 3 y procede de un producto recién cosechado, cultivado sin productos químicos, sintéticos ni pesticidas y libre de plagas y moho al que le dedico las 24 horas del día.

Mi nivel de exigencia es alto porque es una carrera contra el tiempo. Mi jardín se ha convertido en mi cuerda de salvamento; yo crezco a la vez que las plantas, hemos formado una relación simbiótica que me está salvando la vida. Me hace ejercitar la mente y me transmite conocimientos que me ayudan a recordar. Ahora me siento capaz de hacer cualquier cosa. 

Mi jardín se ha convertido en mi cuerda de salvamento; yo crezco a la vez que las plantas, hemos formado una relación simbiótica que me está salvando la vida

¿Has probado con alguna otra variedad?

Sí, intento probar todas las variedades que puedo y después me centro en las que mejor me funcionan. Cultivo desde marzo de 2016 y la curva de aprendizaje ha sido lenta porque tengo deficiencias cognitivas que me impiden recordar y hablar.

Se me olvidan las cosas, así que lo apunto todo y elaboro protocolos para el futuro. Me encantaría poder superar el tiempo de vida que me han pronosticado porque me apasiona cultivar estas variedades. Se han convertido en el centro de mi vida y no me imagino haciendo otra cosa.

¿Hay variedades que te funcionan mejor que otras?

Mis preferidas son las Indicas con CBD alto y un pequeño porcentaje de Sativa si es para el día. El problema con otras variedades ricas en CBD que he cultivado es que tienen un ciclo de vida muy largo, a veces de hasta 16 semanas, y yo no dispongo del tiempo o de los recursos necesarios para esperar. Sobre todo si se me estropea alguna planta, lo que me hace perder un tiempo precioso. No tengo un trabajo remunerado, me he embarcado voluntariamente en esta es mi misión, que es el motor de mi vida ahora, así que el tiempo es oro para mí, como lo son mis recursos en cuanto paciente. Estoy tras la pista de las mejores variedades y he formulado aceites que, en combinación con terapia cerebral, han estabilizado mi enfermedad por el momento.

Aunque tengo algún síntoma nuevo, estoy estudiando el proceso de neurogénesis adulta el doble de rápido de lo que avanza mi degeneración cerebral, así como supliendo las deficiencias de mi sistema endocannabinoide con mi preciado aceite. Un día espero poder llegar a poner fin a mi sufrimiento con cannabis legal, ya que no pierdo la esperanza de llegar a vieja.

¿Es el cannabis la cura de las enfermedades neurodegenerativas?

Para responder a esta pregunta, habría que analizar el daño cerebral que padezco actualmente y determinar en qué grado es permanente. La oscuridad que persiste en mi cerebro podría describirse como «ceguera cerebral», la cual me impide tener noción alguna de lo que la gente dice o hace, así como entenderles cuando intentan explicármelo. Soy incapaz de pensar y todos mis movimientos se paralizan.

Soy como una pared de ladrillos que no responde a ninguna lógica, sin palabras sin posibilidad de moverse. Un ciervo frente a los faros de un coche, que no puede ver en la oscuridad pero que ahí está. ¿Esta parte de mi cerebro podría realmente recuperar sus funciones? El tiempo dirá. En cualquier caso, no podemos obviar que sigo teniendo la mayoría de síntomas, solo que con menor intensidad.

Sigo padeciendo problemas de habla, pero no tengo acceso a logoterapia, así que algunos de los síntomas relacionados siguen ahí porque no ha habido intervención terapéutica. La propia entrevista que estoy escribiendo ahora, sería incapaz de expresarla de la misma manera oralmente. Además, leer y escribir me lleva el doble de tiempo de lo normal.

Si me paso días sin estudiar ni leer, o me salto alguna dosis del aceite, siento que los síntomas pueden desencadenarse en cualquier momento. Es como un régimen que tengo que seguir todos los días para ejercitar la mente y el cuerpo. Hay momentos en los que mi entrono se vuelve estresante y sufro retrocesos o episodios de pánico en los que no encuentro consuelo.

A veces los síntomas me los desencadena la actitud de otras personas hacia mí. Afortunadamente, con la ayuda del vaporizador o pipa para emergencias, que consiguen calmarme, acabo saliendo de estos ataques de pánico o ansiedad. No deja de ser una batalla, pero estoy ganando la guerra con el cannabis orgánico como arma.

Sé que no volveré a ser la misma de antes de empezar con el problema de la atrofia cerebral. Se me siguen cayendo las plantas, las semillas y los vasos al andar. A veces me tropiezo y me caigo, pero con un poquito de ayuda, me vuelvo a poner en pie. 

También sé que padezco un daño cerebral irreversible que ha cambiado mi forma de vida para siempre, pero lo acepto. Lo importante es quererse a uno mismo. En mayor o menor medida, todos hemos sufrido algún tipo de trauma, pero para que el cannabis pueda ayudar en el proceso genético de regeneración celular, hay que adaptarse y superarlo.

Hay que tener las suficientes ganas como para no contentarse con tratarse con el aceite en microdosis. Hay que comprometerse emocionalmente a creer en la planta más resistente del mundo. Cuando hice mi primer esqueje, empecé a visualizar la creación de células cerebrales. Si una planta puede regenerarse, ¿por qué no mi cerebro?

Como quien dice, hay que sumergirse en la Medicina Funcional y en la Neurociencia, alimentar el cuerpo como un todo, utilizar el cannabis de formas diferentes. Hay que ser capaz de interpretar las señales del cuerpo y hacer los cambios necesarios en función de ello.

Al igual que un jugador de fútbol, hay que entrenar el cuerpo, la mente y el espíritu para ganar. Sé que mi turbulento pasado es lo que causó los cambios celulares en mi cerebro, ahora lo veo claro. Empecé a cultivar cannabis porque no quería sufrir mientras moría, pero no tenía ni idea de que con el tiempo poco a poco iría sintiéndome cada vez mejor.

Cultivar se ha convertido en una especie de gimnasia para el cerebro; me impone unos horarios y me obliga a realizar cálculos, escribir y desarrollar mis habilidades sociales. Me mantiene ocupada y en aprendizaje constante.

Estoy adquiriendo nuevas habilidades cognitivas mediante repetición y veo un futuro prometedor ante mí. Al fin y al cabo, ¿quién habría pensado que alguien que está muriendo de demencia podría llegar a escribir todos los días de forma positiva? Siempre hay esperanza. Creo que el cannabis es una medicina que te puede salvar la vida si se combina con las terapias adecuadas, además de con una rutina de estudios, un estilo de vida saludable y un entorno que te apoye. No puedes pretender que el LG2 Oilzheimer’s sea tu salvación si sigues yendo de fiesta en fiesta. El detox y los superalimentos son imprescindibles para purificar el organismo.

Desprenderse de las relaciones tóxicas también ayuda. La comunidad cannábica me ha apoyado siempre de forma incondicional. Es como una familia que muchas veces sabe lo que necesito mejor que yo misma. Y todo empieza con una semilla. Tampoco podemos olvidarnos, ahora que es algo pionero, de los breeders que ponen todo su empeño en desarrollar y comercializar las genéticas perfectas para gente como yo, las cuales colman un segmento del mercado que podría salvar vidas.

Para terminar, te invito a visitar mi blog, en el que encontrarás todas mis investigaciones sobre neurocannabis.

Descarboxilación casera e instrucciones de la MB2 «Receta 3.0 de LG2 Oilzheimer’s» (sujeta a modificaciones)

Aceite medicinal orgánico de cannabis recién cosechado/seco cultivado sin pesticidas mediante procedimientos éticos y elaborado con toda la planta que ofrece una alternativa de tratamiento natural para los problemas cerebrales. Amplio espectro, efecto séquito y enriquecido con Omega 3. Sin disolventes ni alcohol. Libre de parásitos y moho.

Utensilios:

  • Horno
  • 1 máquina MB2 Magical Butter Machine (incluye guante MB Love Glove y bolsa coladora)
  • 1 peso
  • 1 estopilla y pinzas
  • Guantes de goma
  • 1 bandeja de horno cubierta con papel de aluminio
  • Papel encerado
  • 1 jarra medidora de cristal Pyrex (de 1 L)
  • 1 cucharilla
  • 1-3 botes herméticos de 500 ml (o de mayor capacidad, en función de cómo se quiera almacenar)

Ingredientes:

  1. 50-100 g de cogollos orgánicos con CBD alto y THC bajo (recién cosechados o secos)

*Por cogollos recién cosechados se entiende recogidos directamente de la planta tras el periodo de oscuridad.

En caso de utilizar cogollos recién cosechados, hará falta el doble de cantidad, ya que se reducen considerablemente durante la descarboxilación.

Los cogollos recién cosechados permiten evitar un exceso de manipulación o procesado que puede dar lugar a que se pierdan los preciados tricomas. En teoría, la potencia es mayor y el sabor, más limpio, aunque hay quien sostiene que el cannabis curado mejora el gusto del aceite y le proporciona los flavonoides que realmente reducen el dolor, la inflamación y el riesgo de enfermedades.

Es importante respetar las cantidades de cannabis, ya sea fresco o seco, pues una dosis excesiva podría desencadenar los síntomas cerebrales que se busca reducir.


  • 30-90 g de hojas orgánicas frescas o congeladas (escurridas). Es importante tener en cuenta que se encogerán considerablemente.
  • 1 L de aceite orgánico de oliva virgen extra o de coco (de la mejor calidad)
  • 4 cucharaditas de lecitina de girasol líquida (1 por cada 250 ml de aceite)

Preparación:

1- Precalienta el horno a 110 ºC. Cubre la bandeja con papel de aluminio para que no se pierdan los tricomas que se desprendan durante la descarboxilación.

2- Asegúrate de que la zona de trabajo esté limpia y ordenada. Ponte los guantes, cúbrete el pelo con una redecilla y, a poder ser, ponte una chaqueta de cocina, bata de laboratorio o similar.

3- Esparce el material vegetal por la bandeja de manera uniforme.

  • El tiempo de descarboxilación de las hojas y los cogollos variará en función de su forma y grosor.
  • Los fragmentos de cogollo no deben superar el tamaño de una falange.
  • Trocea los cogollos cuidosamente con las manos para evitar dañar los tricomas. Retira los tallos y cualquier otro fragmento vegetal inutilizable (hojas amarillentas o excesivamente marchitas). Recuerda que la calidad del producto y la limpieza de los utensilios son requisitos básicos.

4- Coloca la bandeja justo en el centro del horno (mueve la rejilla si es necesario) y hornea a la temperatura prestablecida durante 70 minutos o hasta que los cogollos adquieran un color cobrizo y las hojas, verde oscuro. Es importante controlar el proceso ya que no todos los hornos funcionan igual ni todos los cogollos ni hojas tienen el mismo tamaño.

  • Echa un vistazo de vez en cuando para asegurarte de que el material vegetal no se esté quemando.
  • Antes de empezar, es importante tener en cuenta que el olor será muy fuerte.
  • Cuando esté listo, notarás un aroma inconfundible como a castañas asadas que invadirá toda la casa.

5- Saca la bandeja del horno y deja enfriar (no tardará mucho).

6- Coloca un trozo de papel encerado en la encimera en el que quepa todo el material vegetal.

7- Reúne los cogollos y hojas descarboxilados y desmenúzalos con cuidado sobre el papel. Si están húmedos significará que necesitan un poco más de horno.

8- Introduce todo el material vegetal en la MB2. Para ello, pliega el papel encerado en dos, como si fuera papel de liar, hasta que los cogollos y hojas se deslicen en el interior de la máquina. Y cuidado con que se te caigan, que ya sabemos que quienes padecemos enfermedades mentales solemos tener temblores.

9- Añade aceite de oliva virgen extra hasta cubrir todo el material vegetal.

  • Asegúrate de que el nivel de aceite supera la marca «Mín.» del interior de la máquina, de lo contrario los ingredientes no se mezclaran correctamente.

10- Añade la lecitina de girasol líquida (es importante que no sea un sustitutivo) y remueve. Este tipo de lecitina es un aglutinante natural que también ejerce un efecto medicinal sobre las enfermedades mentales.

11- Cierra la MB2 y establece la temperatura a 70 ºC.

12- Prográmala para que esté en marcha durante 8 horas. Ten en cuenta que la máquina hará ruido durante todo el proceso. Una vez finalizado, emitirá un pitido constante.

13- Desenchufa la MB2 y acércala al fregadero.

14- Coloca la jarra medidora de Pyrex en el fregadero o en una superficie acondicionada para salpicaduras (el aceite estará muy caliente y salpicará fácilmente).

15- Ponte el guante Love Glove y coloca la bolsa coladora sobre la jarra medidora. Para evitar derrames, asegúrate de que la parte inferior perforada quede dentro de la jarra.

16- Vierte el contenido de la MB2 en la bolsa coladora, que deberás sujetar con la mano del guante Love Glove para evitar quemaduras. También puedes realizar el colado con una estopilla y pinzas. Procede con cuidado, intentando colar todo el material posible, incluidos los posos del fondo, ya que así aprovecharás toda la planta y los cogollos previamente cultivados.

17- Cubre la jarra con papel film y deja reposar durante la noche evitando cualquier tipo de exposición al aire o a la luz.

18- Pasadas 24 horas, vierte el aceite en los botes herméticos utilizando la estopilla y las pinzas para colarlo una vez más. Si quieres eliminar todo resto de material vegetal y obtener una textura más agradable, puedes colarlo un par de veces más, aunque en este caso será mejor utilizar un recipiente más grande al que poder acoplar la estopilla con más facilidad. Es cuestión de gustos.

19- Cierra los botes herméticamente y almacénalos en un lugar fresco y oscuro. Si vas a consumir el aceite enseguida, asegúrate de que la exposición a la luz y al aire sea mínima. En caso de que vayas a utilizar cápsulas o un frasco con gotero para las microdosis, puedes almacenar una pequeña parte en un lugar fresco y seco, como la parte de abajo del frigorífico o de un armario. Recuerda agitar el aceite antes de consumir para evitar posos.

20- Adapta la receta en función de la tolerancia del paciente. Si es la primera vez que consume cannabis, será mejor empezar con una cantidad de material vegetal reducida, de lo contrario, podrás aumentar la dosis. El CBD, que sirve para tratar la inflamación, y el THC, que se encarga de controlar el dolor, son necesarios en conjunto, pues actúan de forma combinada para recargar el sistema endocannabinoide. La receta de Oilzheimer’s, junto con mis sesiones de terapia cerebral natural, me está alargando la vida y me ha dado esperanza. Se la dedico a todos los pacientes de demencia, Alzheimer y enfermedades neurodegenerativas del mundo, así como a sus cuidadores.

Fuente Dinafem.org