Micrashell: el traje festivalero para tocarte y no tocarte

Un diseño conceptual imagina un futuro festivalero muy jodido

Aunque sea ya difícil de recordar, en los festivales de música del pasado, las personas se rozaban, compartían vaso, tenían relaciones sexuales en los baños y se pasaban el billete de 20 euros para esnifar.

El futuro ha llegado en un par de fines de semana y todas esas costumbres, manifiestamente inconvenientes, ahora forman parte solo de un recuerdo antihigiénico. Tienen el sabor salado del sudor veraniego y la fragancia penetrante de los váteres químicos.

El estudio creativo The Production Club ha creado un diseño conceptual llamado Micrashell. Se trata de un traje protector para sobrevivir en los festivales de verano sin temor a la amenaza viral.

micrashell

Miguel Risueño, director creativo de The Production Club, explica que en el futuro más próximo «la gente estará mucho más abierta a eventos virtuales, tendremos menos dinero que gastar, seremos más escrupulosos con cosas como compartir copas o cigarrillos».

Por eso, el equipo del estudio jugó a imaginar los festivales del futuro. Esos festivales se caracterizarán por la reducción de aforo, la distancia entre espectadores y otros problemas que convierten su organización en una yincana asesina. «El problema es que ese organizador ahora tiene un presupuesto muy encogido para gastar en producción al estar el aforo limitado. Hay que hacer un festival igual de guáper, pero en un ambiente hostil y con la mitad del dinero, lo cual es fucked».

Además, hay un serio riesgo de que la experiencia sea prohibitiva. «Oferta y demanda. Si se venden menos tickets, la gente se dará de tortas por ellos y habrá especulación», cuenta Risueño. «Posiblemente, esto acabe afectando a las pesonas con menos recursos. Es posible que, al principio, solo los más pudientes acaben yendo a conciertos y la diferencia entre ricos y pobres también se note en la pista de baile. Es un poco distópico».

EL TRAJE MICRASHELL, UN CONDÓN DE CUERPO COMPLETO

Según Miguel Risueño, Micrashell «te mantiene sano y, además, si te lo pones, molas». Solo cubre la mitad superior del cuerpo y está hecho con materiales de alto rendimiento y resistentes a los cortes (y esperamos que a las quemaduras de porros).

Cuenta con un casco que filtra el aire mediante un sistema basado en estándares proporcionados por organismos regulatorios de EEUU. La parte superior del casco es rígida y la inferior flexible, ambas transparentes.

Micrashell integra un sistema de comunicación por voz, sistema de procesamiento de audio con altavoces integrados, un sistema de resonadores de bajos en contacto directo con el cuerpo del usuario, cámara de vídeo o integración con el teléfono. Además, está armado con un sistema de consumo de bebidas y vapeo alimentado por cápsulas que se ajustan a unos dosificadores.

Lo de los estupefacientes no está contemplado en el diseño de Micrashell, generando así el eterno conflicto entre lo real y lo legal en un festival veraniego. «Lo de las drogas se vuelve un poco más complicado, pero es que la alternativa actual es quedarse en casa y hacer una fiesta por Skype, donde las únicas drogas que pegan son antidepresivos», dice el director creativo de The Production Club.

En cualquier caso, ofrece una alternativa ajustada a la realidad legal de California, lugar en el que se encuentra la sede principal del estudio. «El consumo de cannabis de manera recreacional es legal y me cuentan que hay unos cigarrillos de marihuana electrónicos que podrían funcionar en este traje. Lo que pongas en tu bebida ya es cosa tuya».

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