Crecimiento acelerado, más producción y sobre todo, menos trabajo… Todo esto nos lo proporciona un sistema de cultivo sin sustrato, el “burbujeador”, limpio y eficiente. Podemos hacernos uno nosotros mismos o podemos comprar un sistema “llave en mano” que cuente con todo el material necesario para realizar un cultivo y además los últimos avances tecnológicos en cannabicultura

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

En la mayoría de los casos lo más simple es lo más eficiente, y esto se demuestra con el sistema de cultivo que estamos estudiando, que sería como la mínima expresión de un sistema aeropónico DWC, es decir, un tanque o depósito para el agua con los nutrientes disueltos y que es donde colgarán las raíces para ser alimentadas, y una bomba de aire para mantener oxigenada ka mezcla. Este es el factor clave, que el agua se encuentre siempre muy bien oxigenada y a una temperatura entre 20 y 22 grados Celsius.

Lo que esa simplicidad implica es que este tipo de sistemas son muy fáciles de montar, siendo uno de los preferidos por los “manitas” para desarrollar sus habilidades bricoleras ya que, además, produce muy buenos resultados y el mantenimiento es prácticamente nulo. Lógicamente el coste económico para fabricarse uno es también muy bajo, pudiendo incluso utilizar material reciclado para ello. En algunas de las fotos que acompañan este capítulo se pueden ver detalles de un burbujeador manufacturado.

Sin embargo, con el abaratamiento de materiales y mano de obra en fabricación, cada vez con más frecuencia nos llevamos la sorpresa de un sistema de cultivo determinado cuesta prácticamente lo mismo comprándolo en la tienda que haciéndonoslo nosotros mismos y además con unos valores añadidos como la garantía del producto, el acabado en general, material especializado (manguitos, bombas…) y sobre todo, la atención y los consejos del vendedor y otros usuarios que ya tengan experiencia con el sistema en cuestión.

Comienzos Burbujeantes

Como decíamos en la última entrega, en principio podemos utilizar cualquier sistema nutricional de cualquier fabricante siempre que no contenga ningún tipo de materia que pueda obstruir las conducciones. Cuidado en este punto, ya que el hecho de que el líquido que vemos en un determinado bote muestre un aspecto correcto y perfectamente líquido, podemos encontrarnos con que con el tiempo se produzcan cristalizaciones o precipitaciones generando el problema que queremos evitar. Debemos prescindir de este tipo de nutrientes así como de cualquier tipo de abono orgánico, teniendo en cuenta que hoy por hoy podemos encontrar prácticamente cualquier elemento concreto (Calcio, Magnesio…) por separado, así como potenciadores y estimuladores completamente inorgánicos.

Por supuesto, aquellos que tengan unas nociones medias de química no deberían tener problema en hacerse su propio sistema nutricional, asegurando así la calidad de los elementos utilizados, su proporción y forma química en que se presentan, muy importante éste dato ya que en el burbujeador la solución nutriente va directa al sistema radicular y no todos los elementos químicos tienen igual disponibilidad para la planta (no es igual nitrato que nitrito, por ejemplo…), así que cuanto más directamente se puedan absorber, mejor aprovechado será el elemento requerido y más rápido crecerán nuestras plantas.

En cuanto al tema de la luz, en principio se pueden utilizar la misma que con cualquier otro sistema de cultivo, si bien es conveniente que las bombillas produzcan la menos cantidad de calor posible, ya que si el agua de riego pasa de los 27º – 28º empezaremos a tener problemas de carencias por baja absorción. Mucha gente ya lleva tiempo cultivando con cfl’s o fluorescentes compactos, de larga duración y sin mantenimiento ni reactancia, si bien hablamos siempre de cultivos pequeños en armarios. En este caso es mejor usar más cantidad de bombillas de menos potencia, ya que así se reparte mejor la luz evitando zonas de sombra y reduciendo aún más la temperatura global emitida por sistema de iluminación.

En el momento en que el cultivo crece, pongamos por encima de los 4 metros cuadrados, necesariamente tendremos que volver al vapor de sodio y/o los halogenuros metálicos ya que su eficiencia hoy por hoy no puede igualarla ningún tipo de fluorescente ni tampoco los Leds, que por cierto, aunque por si mismos casi no desprenden calor, sí que lo hace la caja o carcasa donde vienen montados, a veces tanto que incluso suelen incorporar pequeños ventiladores de los de tipo ordenador al objeto de refrigerar el invento.

En cualquier caso, y más si se cultiva en armario, a partir de las dos lámparas de 600W se hace imprescindible un buen sistema de ventilación, véase un extractor potente, ventiladores para mover y homogeneizar el aire, y posiblemente un intractor para meter aire nuevo. Existen enfriadores para el agua que nos permitirían mantener la temperatura correcta en el depósito independientemente de la que haga en la habitación o el armario de cultivo, pero son caros y siempre es más conveniente tener montado un sistema de extracción y renovación del aire de la zona de cultivo.

Nutrientes y control del pH

En este tipo de cultivos, el control del pH tiene una importancia alta debido a que minúsculas variaciones pueden producir resultados insospechados, usualmente de carácter negativo. Para eliminar ese problema, ya empiezan comercializarse los nutrientes “pH Friendly” que tienen la característica de que si se usan según sus instrucciones, dejan el valor del pH “clavado” en el punto justo, entre 5,5 y 6.0.

Si el pH de la solución nutriente se sale de esos valores, los nutrientes serán mal absorbidos perjudicando el buen desarrollo de las plantas. La manera de asegurar un pH correcto es mediante un medidor de pH ya sea electrónico o de tiras / gotas. Una vez que sabemos el valor real lo ajustamos usando pH + o pH – según sea necesario. A continuación detallamos una buena manera de mantener y cambiar la solución nutriente, lo que deberíamos hacer cuando se haya gastado alrededor de 1/3 del total.

Teniendo siempre en cuenta que las raíces están constantemente en contacto con el agua, recomendamos desde ya el realizar todas las operaciones de rellenado y/o cambios de agua de manera lenta y gradual con el fin de no provocar un “shock” que podría bloquear completamente la absorción durante días. Al principio rellenaremos el depósito sólo con agua con el pH ya ajustado. A partir del tercer o cuarto riego comenzaremos a añadir nutrientes. Para saber la cantidad correcta de nutrientes a añadir, dividiremos los litros de agua que vamos a añadir entre el total de litros que caben en el depósito, por ejemplo, si es de 50 litros y vamos a poner 10, el valor es 1/5, que sería la dosis de nutrientes a añadir para mantener el nivel de comida que estuviéramos aportando.; siempre es conveniente añadir un poco menos

Una vez a la semana tendremos que cambiar completamente el agua del depósito, ya que no sabemos a ciencia cierta que minerales se están absorbiendo más o menos, por lo que la única manera de asegurarnos de que las plantas tienen disponible todo lo que vayan a poder necesitar es reemplazando todo el líquido. No pasa nada por el hecho de que las raíces se queden “al aire” unos 10 – 15 minutos, es más, seguramente agradecerán esa oxigenación extra. Eso sí hay que estar al cuidado de que la raíz no llegue a secarse completamente, ya que quedará dañada de manera permanente.

Para realizar el vaciado o drenaje del depósito, podemos hacerlo de varias formas. Lo más sencillo es si el depósito dispone de una llave o tubería de vaciado en la parte inferior; si es así el único requisito es que se encuentre a la altura suficiente para que el líquido salga del depósito por la fuerza de la gravedad. En otro caso, podemos usar una bomba eléctrica o de achique, e incluso un sifón manual. Por último, podemos usar la misma bomba del sistema a base de desconectar el tubo de riego y conectar otro para desaguar. También se puede vaciar a mano, sacando jarras de agua, pero de esta forma siempre suele quedar algún resto en el fondo del depósito.

Puesta en marcha del Sistema

Antes de comenzar, decir que algunos cannabicultores prefieren forrar el burbujeador, tapa incluida, con papel reflectante del mismo que se usa para las paredes, de manera que aumenta su aislamiento al reflejar la luz y el calor, aunque no es estrictamente necesario.

Lo primero es poner la bomba de aire con la piedra difusora en el fondo del depósito. Y a continuación poner en marcha la iluminación para que la habitación o el espacio de cultivo vaya alcanzando la temperatura de trabajo. Este es un buen momento para colocar las bolas de arlita en las cestas de soporte. Se supone que la arlita ya está lavada y acondicionada, en otro caso habría que realizar antes estas acciones.

Si el cultivo va a ser en bandejas, preparar estas y asegurarse de que el depósito está bien asentado y colocar todo bajo las luces. Meter la bomba de agua en el depósito y conectar el tubo de salida general. Colocar todas las cestas en la tapa menos una y ajustar la tapa en el burbujeador. Más tarde usaremos el hueco en el que no hemos puesto la cesta para verter el agua con el pH ya corregido.

A continuación tenemos que hacer llegar el agua a las cestas con las plantas, para lo cual levantamos una esquina de la tapa y subimos un tubo a cada cesta de manera que quede en la parte superior fijándolos al agujero correspondiente y abrir la llave de paso de cada tubo. Llenar el depósito hasta la mitad con el agua, los nutrientes y el pH correcto. Si el agua de tu zona es de mala calidad, habrá que poner un filtro de ósmosis inversa para eliminar impurezas, cal y otros elementos indeseables. Poner la cesta que falta, colocarle su tubo de riego y rellenar todas las cestas con la arlita previamente preparada.

Es muy recomendable colocar “tapas” sobre las cestas para evitar el paso de la luz al interior del burbujeador y la formación de algas o verdín. Asegúrate de que tienes las luces conectadas a un temporizador, el resto de dispositivos (bombas, ventiladores…) funcionarán durante las 24 horas, por lo que no necesitan estar temporizados. En este momento, pondremos en marcha todo el sistema que debería funcionar sin mayores sobresaltos.

En el próximo capítulo entraremos de lleno en el cultivo en estos sistemas con todos sus detalles y particularidades, algunas de ellas realmente curiosas. Hasta entonces, un saludo.