Si bien el uso de agentes químicos para la eliminación de plagas suele ser más eficiente que la prevención y la guerra biológica, sobre todo en indoor, lo cierto es que si no son usados correctamente pueden ser perjudiciales para la salud a largo plazo, y por supuesto, para el medio ambiente. Sin embargo, en pequeños espacios de autocultivo es posible, poniendo algo de atención a las señales que nos dan las plantas, evitar las molestas plagas. El cultivo en terraza es un caso diferente, en el que tendremos que utilizar técnicas tanto de indoor como de outdoor.

Por AutoMan

Ya comentábamos en el capítulo anterior, el hecho de la existencia de productos químicos de uso común en agricultura general puede salvar nuestra cosecha en casos extremos o en los que el descuido o un cambio repentino del clima ha facilitado la aparición de una o distintas plagas. Pero lo cierto es que si nos fijamos en el estado de nuestro entorno, el medio ambiente que nos rodea, parece necesario dejar estos recursos químicos como última opción y sólo utilizarlos en casos muy extremos y necesarios.

Por suerte para nosotros y para el planeta en que vivimos, a lo largo del siglo anterior ya se encontraron métodos para evitar y luchar contra multitud de plagas de una forma más natural o al menos más respetuosas con el resto de la flora y la fauna que no interviene en el cultivo. En concreto, la araña roja, que tratábamos en el número anterior, se convierte en plaga no sólo del cannabis, sino de otros varios productos vegetales de consumo, por lo que se han desarrollado diferentes métodos de prevención y control que evitan el uso de pesticidas químicos agresivos.


Descripción y Daños

Así pues, cuando llega el verano y la subida de las temperaturas, dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos, una de las plagas más habituales es la del Tetranychus urticae más conocido por los cannabicultores como araña roja. Estos minúsculos ácaros cuyas patas, cabeza y abdomen ocupan sólo alrededor de 0,5 mm. de grosor, presentan una característica variedad de tonalidades perfectamente apreciables observándolos con una simple lupa. Dependiendo de la época del año y sobre todo de la temperatura y la humedad ambiente además de su estado de desarrollo puede presentar diferentes coloraciones, desde el naranja en épocas frías hasta el blanco, marrón o negro. Cuando se convierte en plaga acaba defoliando las plantas y son también típicas las telarañas que crean rodeando la planta utilizando los ángulos entre las ramas y los tallos provocando la caída prematura de las hojas.

Localizarlas en las hojas de la planta es bastante sencillo. Tenemos que observar la parte del envés de la hoja y si tenemos una buena vista o disponemos de una lupa o un cristal de aumento, nos percataremos de su movimiento a lo largo de los foliolos de la hoja. La araña roja se alimenta de la savia de la planta y su versatilidad le permite anidar en casi cualquier especie, desde árboles de hoja caduca, hasta ortigas, pasando por cultivos como el del algodón, el pepino o la judía. También es muy agresiva con el manzano, la fresa y los cítricos en general. Si tenemos plantas ornamentales, deberemos tomar precauciones para que las bonitas flores no se vean infectadas por este voraz invertebrado. Al estar cultivando en terraza, nos afectaran también las plagas que se acerquen a visitar las plantas y flores de los vecinos, con lo que si tenemos cerca otra terraza en la que se estén cultivando otras especies vegetales deberemos estar más atentos e incluso preguntar al vecino por el estado de sus plantas y flores para detectar con antelación un posible foco de infección.

Buscando el agua del interior de las hoja, la araña roja se instala en el envés alimentándose del jugo celular de la capa superficial de la misma, o sea la savia, apareciendo de inmediato unas manchas claras sobre el haz y envés de la hoja que hacen que ésta se torne completamente amarilla, excepto los nervios, se seque y muera. Estos daños son irreversibles. Al llegar el verano y sobre todo en zonas secas, se potencia su capacidad reproductiva que se realiza por medio de huevos y resulta excepcional entre 40 y 55% de humedad relativa y con buena luz. En sus colonias, existen tres hembras por cada macho. Es entonces cuando la araña roja se reproduce con mayor rapidez y cuando está dispuesta a hacer un daño mayor a las plantas.

 

Prevención y Lucha Orgánica

Así pues, cuando llegan las condiciones medioambientales óptimas para su desarrollo y reproducción también llega el momento de ponernos alerta. La mejor forma de no sufrir daños por una plaga es evitarla, esto es, utilizar la prevención. Ni siquiera deberíamos esperar a ver señales de su presencia y acostumbrarnos a seguir una serie de rutinas. Por ejemplo, una buena táctica para alejarlas de nuestras macetas cuando comienza el verano, es pulverizar agua por encima de las mismas puesto que la humedad es enemiga de la araña roja. También podemos utilizar una solución de jabón de potasio o aceite de neem, que además repelerá otras plagas además de la araña roja. Es necesario y urgente que, antes de que se presente la estación estival, tomemos conciencia de una serie de precauciones que nos ayudarán a conservar bello y florido nuestro particular vergel.

En primer lugar, debemos humedecer la totalidad de ejemplares con los que contamos dentro de nuestra terraza verde. El riego por aspersión es realmente eficaz, y aunque no siempre se puede utilizar lo podemos sustituir por una nebulización con un spray. Por otro lado, mantendremos el jardín libre de otras plantas y de hojas o materia vegetal seca y no abusaremos del abono nitrogenado, ya que el aspecto demasiado lozano de las plantas las atrae.

Si vemos pocos ejemplares y las plantas no son muy grandes podemos hacer una limpieza a mano limpiando el envés de las hojas con un algodón mojado con alcohol de farmacia diluido con agua al 50%, y deberemos de repetir la operación todas las semanas hasta el final del cultivo.

Por supuesto, una vez llega la plaga podemos utilizar una serie de productos naturales que son inocuos tanto para la salud como para el medio ambiente. También podemos optar por la lucha biológica que se basa en introducir en el jardín uno o varios depredadores naturales de la araña roja, teniendo en cuenta que estos insectos se alimentan de ella, por lo que si no hay suficientes individuos nuestros guerreros se irán a otro lugar en busca de comida. También el uso de productos que impregnen las hojas y tallos suelen ser incompatibles con la defensa animal.

Resumiendo, existen en el mercado distintos productos que nos pueden ayudar a luchar contra la araña roja, una vez se nos haya propagado la plaga, pero como mejor resultado dan estos productos es con la prevención, que es la única manera de mantener libres de araña roja nuestros cultivos. Por ejemplo:

  • Extracto de aceite de neem (Ain thc, azaprot)
  • Piretrina natural (expelex, pireprot)
  • Purin de ortigas con jabón potasico (urtifer con bioleat)
  • Pieles de cebolla repartidas por el suelo de los cultivos, hace de repelente.
  • Infusión de helechos diluidos en agua para aplicar a principios de primavera.
  • Infusiones de ajenjo mezclado con silicato de sosa, rociando las especies en primavera y otoño.

Los depredadores naturales (otros insectos que se alimentan de la araña roja en sus diferentes estados, huevo, larva, adulto…) más utilizados son los siguientes:

  • Amblyseius californicus: ácaro depredador de araña roja
  • Feltiella acarisuga: cecidómido depredador de araña roja
  • Macrolophus caliginosus: ninfas del chinche depredador contra araña roja
  • Phytoseiulus persimilis: ácaro depredador de araña roja

Usualmente se implanta primero el Amblyseius californicus Es un buen complemento al Phytoseiulus para luchar contra araña roja ya que es más resistente a temperaturas altas y a humedades bajas y se puede soltar preventivamente aunque no haya plaga. Si ésta ya está en nuestro cultivo, el Phytoseiulus persimilis es un ácaro depredador, quizá el depredador más utilizado contra esta plaga ya que un adulto es capaz de succionar 5 arañas al día o 20 huevos o larvas. Debido a su gran capacidad de depredación, elimina la plaga completamente. Para su aplicación, debe haber plaga y la humedad relativa no debe ser demasiado baja.

Recordad que el uso de químicos debería reservarse sólo y exclusivamente para casos extremos y siempre respetando las instrucciones de uso, márgenes de seguridad y vía de eliminación. Pensad que esa hierba al final la vais a consumir vosotros y que algunos químicos son realmente dañinos para la salud, la vuestra y la del planeta que habitamos.

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