Hemos germinado y nuestras plántulas ya han pasado a las bolsas de cultivo. A partir de ahora, todo es realmente sencillo y sin mayores problemas, aparentemente. Y decimos esto último porque si bien no tendremos que ocuparnos de bombillas, extractores, y toda la parafernalia de los cultivos de interior, si que nos vamos a encontrar con todas y cada una de las plagas de exterior, además de las típicas cuestiones de calor, sol, y en definitiva, lo que sucede en todas las terrazas.

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Ya vimos anteriormente como preparar la mezcla de tierra correcta para nuestras bolsas de cultivo. Terminábamos con el detalle del prensado de la tierra dentro de las bolsas de cultivo, que a primera vista puede parecer banal, y sin embargo resulta de cierta importancia. Si bien trabajando en maceta o contenedor rígido el prensado variable sirve para evitar la compactación de la tierra en la base de la maceta, normalmente se realizan uno varios trasplantes con lo que se soluciona el problema. Sin embargo, en nuestro caso prescindiremos de trasplantar y haremos todo el ciclo de cultivo en la misma bolsa, por lo que la estructura interna del sustrato ha de ser más cuidada, ya que será esa la que evolucionará desde el principio al fin del cultivo.

 

Las bolsas de cultivo

Seguramente algún Lector se preguntará acerca de las ventajas o inconvenientes del uso de estas bolsas en lugar de las tradicionales macetas. Ya explicamos algunas de ellas, pero en nuestro caso, lo mejor es la estructura interior que adquirirá el sustrato. En cultivos “normales”, presentan la gran ventaja de facilitar enormemente los trasplantes, ya que con cortar la bolsa con la planta por abajo e introducirla en una mayor con nueva tierra es suficiente sin necesidad de extraer todo el bloque de tierra y raíz, con lo que el estrés es mínimo. Incluso puede ni ser necesario trasplantar si las partes bajas de la planta fueron podadas y podemos rellenar la bolsa con más sustrato.

Existen bolsas de distinta capacidad, pero las de 25 litros son ideales, teniendo en cuenta que no necesitamos utilizar toda la bolsa desde el primer momento. Podemos doblar la bolsa hacia fuera por la mitad, por ejemplo, y trabajar con 12 litros. Si posteriormente necesitamos más sustrato, en vez de trasplantar, podemos rellenar, como decíamos antes. Simplemente desdoblando la bolsa poco a poco ganaremos tanto espacio como podamos necesitar.

Por otra parte, las bolsas son negras, por lo que es más que conveniente una vez rellenas rodearlas por el exterior de cinta adhesiva blanca, de manera que el sol caliente 2 ó 3 grados menos el interior, o sea, el sustrato. Pero esto nos servirá también para solventar el otro problema que presentan las bolsas, y es la fragilidad interior, es decir, al no poseer paredes rígidas como las macetas o contenedores, la estructura interna es muy fácil de romper al manipularlas. Con la cinta adhesiva blanca le damos algo más de “cuerpo”, aunque en cualquier caso recomendamos desde ya tener cierto cuidado al moverlas y/o hacerlo cuando la tierra se haya secado y esté más compacta.

A partir de aquí el período vegetativo como tal no debería presentar más complicaciones que el riego. Para una cantidad de plantas como la que vamos a manejar, se puede regar perfectamente a mano, teniendo en cuenta que las plantas tendrán unos 5 días de autonomía en período seco y caluroso hasta 7-8 días si sube la humedad ambiente o hace nublado.

 

Espacio, variedad y luz

 

El reparto del espacio es bien sencillo, sólo hay que tomar la precaución de que las plantas no se tapen unas a otras. En esta etapa en que aún no han crecido lo bastante, podemos acercar unas bolsas a otras sin ningún problema. Sólo más adelante necesitaremos irlas separando cuando el diámetro de la planta supere al de la bolsa.

Por otra parte, hemos escogido la variedad AutoStoned de Autofem Seeds, por ser la de desarrollo más columnar, similar a un esqueje podado para SOG (Sea Of Green). También la AutoBud era buena candidata, si bien la AutoStoned quizá es más adecuada por el período en el que plantamos. En cualquier caso, con cualquiera de estas dos variedades se puede aprovechar el espacio si disponemos de poco sitio.

Otra cuestión que debemos resaltar es la de las horas de luz directa, y no debemos confundirnos: no hablamos de penumbra ni de semisombra; tampoco de luz reflejada o desde atrás. La luz directa es directa, es decir, sin sombras ni zonas a media luz, es esa que parece que quema, brillante… Esa es la que va a mantener el ciclo vegetativo de las automáticas en funcionamiento. Cuantas más horas de luz directa, más producción final obtendremos. Hemos de tener en cuenta que las variedades automáticas no funcionan como las “clásicas”, sobre todo en el fotoperíodo.

Por ejemplo, en interior son necesarias 20 horas de luz continua y potente (mínimo 400w) para obtener unos rendimientos razonables, pudiendo cultivarse incluso con 24 horas de luz durante toda su vida, aunque en este caso los cogollos tienden a estirarse un poco al final de la floración. En exterior, la potencia y calidad de la luz del sol hace que necesiten menos horas de luz, pero aun así es fundamental que reciban siempre más de 12 y que noten que van aumentando en vez de disminuyendo, por lo que el momento ideal en el Sur de Europa es a finales de mayo o primeros de junio, ya que de esta manera cumplimos con las dos condiciones (siempre que al menos reciban 8 horas de luz directa). En otras zonas, dependiendo de la latitud, el período óptimo cambia de fechas, pero en definitiva las condiciones son las mismas.

 

Vegetativo prefloral

 

Así pues, si por el motivo que fuere no se cumplieran los requisitos de luz descritos más arriba, sufriremos penalizaciones en la producción. De forma similar a las variedades “clásicas” en las que los errores y problemas se traducen en retrasos hasta que la planta se recupera del estrés, con las automáticas la penalización es en producción. El hecho es que este nuevo tipo de plantas son realmente sensibles a las situaciones de estrés, pero en este caso su reacción es iniciar la floración, y una vez iniciada ésta, se vuelve imparable. No se pueden revegetar como las clásicas, ya que son capaces de seguir floreciendo con 24 horas de luz continua. Tampoco se pueden clonar, ya que los esquejes también florecerán cuando les llegue el momento, independientemente de su tamaño.

Vamos a explicar aún más claramente el porqué de ésta penalización en la producción. Todas las variedades automáticas actualmente en el mercado funcionan de la misma manera. Una vez ha pasado determinado tiempo de estado vegetativo, comienza el cambio a floración, haya la luz que haya. Este tiempo suele ser entre 20 y 35 días desde la germinación, una vez han abierto completamente los cotiledones y éstos han adquirido un buen color verde. Si las condiciones son correctas, se puede alargar alrededor de unos 10 días el vegetativo con lo que ya estaríamos hablando de entre 30 y 45 días.

La mayoría de las variedades no automáticas se ponen a florecer más o menos con ese tiempo en interior, ya sean de semilla o esqueje, ya que si no se suelen hacer demasiado grandes para el espacio disponible. Pues bien, si las comparamos, veremos que las automáticas dan un rendimiento igual o superior a las clásicas, pero con un ahorro considerable en tiempo, ya que las automáticas acabarán en 30 días a partir del inicio de su floración, mientras que las clásicas, salvo las muy rápidas, tardarán como mínimo la mitad mas, pudiendo llegar a los 60 días de floración o incluso más si son muy sativas.

En conclusión, cuanto más consigamos estirar el vegetativo de las auto, más producción obtendremos al final. Para ello, hay que evitar todo el estrés posible, darle el máximo espacio para el sistema radicular, cuanta más luz y más intensa mejor. Por supuesto, desaconsejamos los estimuladores de floración ni ningún otro producto que la dispare o favorezca hasta que ésta llegue por si misma.

Todo esto lo podemos ver con detalle en http://www.cannabiscafe.net/foros/showthread.php?p=1725380&highlight=autofem#post1725380

Donde podremos apreciar como dependiendo de las condiciones de cultivo, se pueden obtener desde 8 gramos hasta… más de 80!!!

En el momento en que empecemos a ver preflores debemos estar atentos ya que el ciclo de la planta está cambiando hacia la floración. A partir de ahí podemos empezar a cambiar la nutrición si estamos fertilizando, o comenzar a utilizar mayor proporción de fósforo y potasio, intentando siempre evitar el aporte de nitrógeno a partir de ese punto. En cualquier caso, hay que seguir esperando para el uso de estimuladores, que solo serán aplicados en el último tercio de la floración.

En el próximo número describiremos las distintas plagas que nos van a afectar en la terraza y como prevenirlas en la medida de lo posible. Hasta entonces, un saludo.