2ª Parte. Etapa de Crecimiento: agua, nutrientes, productos específicos y curiosidades.

Por José y Fernando R.T.

En el artículo de esta edición os hablaremos de todo aquello que sucede durante el crecimiento de una planta hidropónica y abordaremos la mejor manera de favorecer su crecimiento.
En hidroponía los detalles son importantes, estos marcan la diferencia entre un cultivo aceptable y uno excelente. Por eso, nosotros haremos hincapié en los detalles a tener en cuenta en el tema que hoy nos ocupa.
Algo que marcará la diferencia en esta etapa será la motivación y la observación de cada cultivador. La motivación nos lleva a aprender, a indagar sobre los que es mejor para el cultivo. Nosotros, intentaremos haceros comprender que, a partir de esta etapa, vuestros conocimientos son los que os harán menos dependientes de etiquetas, vendedores… seréis más autosuficientes y por lo tanto mejores.

Como os dijimos en el primer artículo, el objetivo de este curso es que cambiéis un tiesto de vuestro cultivo por un cubo hidropónico, para así asegurar vuestra cosecha. Por eso, al tener un cubo en un cultivo en tierra la planta será más alta y más grande que las de los tiestos así que utilizad vuestros recursos para ponerlo todo a la misma altura. Una idea es ponerla en una esquina, a sesenta centímetros de la luz, en una zona de fácil acceso ya que continuamente iremos a verla.

La etapa de crecimiento no requiere realizar grandes cosas pero sí ser constantes. Miraremos el pH un par de veces al día y la conductividad, mínimo una vez, aunque lo ideal serían dos veces por lo menos. A diferencia de éste, la conductividad, durante esta etapa, poco os va a cambiar. Si vemos que es necesario añadir agua de lluvia porqué ha bajado el nivel del agua y se ha incrementado la conductividad lo hacemos o añadimos agua con abono si la conductividad se ha mantenido. También echaremos un vistazo al burbujeo e iremos bajando los niveles del agua conforme las raíces vayan penetrando en ella. Y esto será así cada día.

Otolidina

Cuando preparemos la primera solución siempre haremos un par de litros de más y los guardaremos lejos de la luz para que se mantengan en óptimas condiciones. De esta forma, si en alguna ocasión, al medir la conductividad, observamos que ésta ha bajado, echaremos agua de la que nos sobró, hasta llegar al nivel de agua deseado. Tendrá la misma conductividad a 1 que la solución que se encuentra enel cubo.

En esta etapa cambiaremos el agua cada siete-diez días. Si se nos gasta el agua que nos sobró al preparar la primera solución (la solución que utilizamos al trasplantar) tenemos que preparar más con las mismas características. Aunque las dosis las tenéis en el primer artículo os las recordamos por si acaso. Empezamos preparando un agua base con una conductividad de 0,6. Añadimos la dosis completa de estimulador de raíz y de micronutrientes y con abono de crecimiento subimos la conductividad hasta llegar a 1. Listos.

Durante los días siguientes al agregar solución nueva es normal que el pH se desajuste, éste puede bajar o subir debido a múltiples factores como son la oxigenación del agua, el reposo de la misma y la absorción de aniones y cationes (nombre químico que reciben los elementos absorbidos por las plantas). Por eso, para no llevarnos sorpresas desagradables es imprescindible revisar el pH y la conductividad de la solución como os hemos indicado antes. Esto grabároslo con fuego porqué es importante.

Al añadir los productos para regular el pH tenemos que vigilar no tirarlos encima de las raíces si no en un lado y luego removeremos con cuidado.

Un consejo, la segunda vez que observéis el pH y la EC puede ser justo antes de apagarse la luz porqué cuando se apague no lo podréis mirar durante muchas horas y si hay cualquier alteración tardareis en corregirla.

Un detalle a tener en cuenta es el burbujeo que produce la bomba. Hay que comprobar que sea constante y que la piedra difusora no se haya desplazado del centro. Un truco que a nosotros nos va genial es colocar una ventosa a la piedra, de esta forma el burbujeo siempre está en el centro y aún así, alguna vez se ha desenganchado y el burbujeo ha quedado desplazado. Si esto sucede no pasa nada pero siempre es mejor que esté centrado.

En esta etapa controlaremos siempre el estado y el color de la raíz. Tiene que ser de un blanco perfecto y hacer mucha zona pilífera, es decir, hacer muchos pelos absorbentes.

Las raíces de nuestra planta hidropónica van a ser nuestro mayor orgullo. Claro que la producción y la calidad son importantes, pero no es eso exactamente de lo que os hablamos ahora mismo. Os queremos transmitir la sensación que tenemos nosotros cuando observamos las raíces blancas y fuertes, y ya veréis en la floración…es impresionante

Para cambiar el agua

Preparamos en un bidón los litros de agua que necesitemos. Si para cambiar el agua estás tú solo tendrás que buscarte un cubo de las mismas dimensiones de ancho y alto que tu cubo hidropónico. Lo utilizarás para apoyar la planta cuando la levantes y la quites del cubo hidropónico. Así podrás tirar el agua vieja y limpiar el cubo y el tubo.

Otra forma de hacerlo es eliminar el agua vieja a través del tubo de nivel. Esta es una forma mucho más lenta que la anterior pero también es válida, solo te hará falta paciencia.

Si sois dos personas para realizar este trabajo será mucho más sencillo. Uno levanta la planta y la sujeta (si tenéis un cubo parecido podéis descansar la planta en él) mientras el otro tira el agua y limpia el cubo. No os olvidéis de limpiar la piedra difusora, que previamente habréis desenchufado, y el tubo de oxígeno. Al tubo, con soplarle un poco para desobstruir los poros de la piedra difusora bastará. Cuando ya está todo limpio y la planta vuelve a estar en su sitio llenamos el cubo con la solución hasta que falten dos litros para tocar el tiesto rejilla y tiramos dos litros más desde arriba, desde la arlita, para humedecer bien el cepellón.

La importancia de quitarle el cloro al agua

El cloro es un elemento que si se encuentra en exceso en nuestras plantas les produce quemaduras. Para que no se quemen las puntas de las hojas quitaremos el cloro del agua con la que vamos a regar. Para hacer eso llenamos tantas garrafas como agua necesitemos. Ponemos la primera garrafa bajo el grifo y la llenamos de agua fría, porqué un poco de cloro sí es beneficioso para la planta. Dejad solo alguna garrafa de agua fría, las otras irán con agua caliente. Importante, dejad correr bien el agua del grifo antes de empezar a llenar la garrafa, de esta forma nos aseguramos que el agua sale completamente caliente. El cloro se evapora con el agua caliente. Es imprescindible hacer esto unas horas antes de cambiar el agua para que le dé tiempo a enfriarse. Nosotros, si tenemos que regar por la tarde, lo hacemos por la mañana y si llenamos tres garrafas, dos son con agua caliente y una es con fría.

Aquí va un truquito por si tenéis que regar y no os habéis acordado de quitar el cloro unas horas antes. Coged un trozo de materia orgánica, es decir, una zanahoria o una manzana, por ejemplo, juntad todo el agua que vais a usar y pelad vuestra materia orgánica, si se puede. Partidla en dos y dejadla cinco minutos en el agua. Lo que sucede es que el cloro se va a la materia orgánica y el agua queda libre de este elemento. Ya solo tenéis que quitar la materia orgánica del agua y ésta estará libre de cloro.   

¿Queréis saber si vuestro agua está libre de cloro? lo podéis comprobar mediante una pequeña prueba con “otolidina”. Lo que os estamos contando no lo sacamos de los libros, os estamos explicando los resultados de nuestra experiencia personal. No es necesario para vuestro cultivo hacer esta prueba, os lo contamos como anécdota, para que tengáis conocimiento de su existencia. Nosotros, por curiosidad, miramos el cloro del agua caliente y fría de los grifos de casa… los resultados fueron sorprendentes.

Micronutrientes y macronutrientes

Nuestras plantas demandan dieciséis tipos distintos de elementos para poder completar su crecimiento y desarrollo. Estos son los llamados micronutrientes, macronutrientes primarios y secundarios.

Los más demandados por las plantas son los macronutrientes primarios, que son el nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), y luego están los secundarios que son el calcio, azufre y magnesio. Los micronutrientes son absorbidos en menor cantidad y son el hierro, zinc, cobre, cloro, molibdeno, boro, manganeso, silicio, sodio y cobalto.

Los productos que se usan en los cultivos, ya sea en tierra o hidroponía, contienen todos estos elementos y dependiendo de su función llevarán un porcentaje u otro. Cuando vamos al Grow encontramos muchos productos distintos, lo importante aquí es saber utilizarlos correctamente. Podemos acercarnos al vendedor y preguntarle por lo que queremos pero para poder sacar el mayor partido a cada producto es necesario que sepamos interpretar su composición y así utilizaremos el mejor producto en cada momento, no por qué así lo indique en el envase si no porqué comprendemos la utilidad de los componentes que lo forman. Es importanteconocer lo que le estamos aplicando a la planta por eso os aconsejamos que empecéis a informaros. Saber interpretar bien la etiqueta significa utilizar bien los productos y eso es importante para llegar a ser un buen cultivador.

Por ejemplo, si nosotros vemos un abono poco nitrogenado ya sabemos que es un abono para floración y si en cambio observamos que en el bote de abono pone que se compone de PK (fósforo y potasio) o indica “estimulación de floración” sabemos que eso no tiene nada de nitrógeno, que se trata de un estimulador de floración. No nos hace falta preguntar al vendedor que tipo de abono es, sabemos interpretar la etiqueta y eso nos hace ser cultivadores mucho más eficaces y nuestras plantas lo notan, son más grandes, con mejores cogollos y sus raíces son increíbles.

Vamos a hacer un pequeño ejercicio. Coged todos los abonos que tengáis y apuntad en un papel el nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes que hay en cada abono. Comprobad sus porcentajes. ¿Para qué os pedimos que os lo apuntéis? Para que comprobéis lo que os decimos, para que os motivéis, porqué la clave es conocer los abonos. Aunque este ejercicio os parezca tonto o sencillo es un ejercicio muy claro y que os ayudará a ver lo que os hemos explicado.

La importancia de las Micorizas y el Tricoderma

Tricoderma y Micorrizas

Queremos explicaros ahora la importancia de las micorizas y el tricoderma. Las micorizas son microorganismos que viven en endosimbiosis con la raíz de la planta. Elaboran unos microfilamentos que tienen la misma función que la raíz, proveer a ésta de agua y nutrientes y, a cambio, la planta suministra carbono a estos microorganismos, que es lo que necesitan para obtener su energía y continuar con su desarrollo. El tricoderma es un hongo que vive en simbiosis con la raíz. Éste la protege, al alimentarse de otros hongos que pueden atacar a la raíz de la planta. De esta forma se ayudan mutuamente, uno proporciona protección y la otra, alimento. Gracias a estos microorganismos nuestra planta consigue una mayor vigorosidad y una gran protección para sus raíces. En el siguiente artículo os hablaremos un poco más de las micorrizas y el tricoderma.

Gracias al hecho de ser detallistas con nuestras plantas, al final de la etapa de crecimiento nuestra planta hidropónica tendrá unas bonitas y fuertes raíces que nos harán orgullecer y estará lista para una perfecta floración.

Por ahora nos quedaremos aquí. En el siguiente artículo os explicaremos toda la fase de floración de una planta hidropónica y además profundizaremos en algunos de los temas iniciados en este segundo artículo. No os lo perdáis porque será realmente interesante. Hasta la próxima.

Primera parte