por: Weckles


En un artículo anterior (sobre plantas machos y hembras), mencionaba un método que uso a menudo para determinar si la planta es macho o hembra en una fase temprana del desarrollo. Para este método era importante obtener clones de las plantas que habíamos germinado a partir de semillas. Se trataba de llevar a estos clones a floración y así determinar el sexo de la planta madre. Como he comprobado que siempre que hablo de obtener clones con éxito todo el mundo quiere enterarse, en este artículo me detengo en esta cuestión.

Cuando conseguimos que a partir de semillas previamente germinadas se desarrolle una planta madre realmente buena, ésta garantiza clones/esquejes al menos igual de buenos. Por esta razón, no es mala idea llevarse un esqueje (de la planta madre) o incluso la misma planta madre al interior, antes de que empiece a desarrollar sus hormonas de floración. Esto se hace porque a estas alturas ya conocemos a fondo esta planta en particular, sabemos, por ejemplo, la calidad de la hierba que produce, y, por ejemplo, que florece un poco pronto (punto importante si se cultiva en exterior).

En cualquier caso, vale la pena tomarse el trabajo de conservarla viva hasta el año siguiente, para asegurarse un suministro de buenos clones una vez más. Desde luego, en el caso de cultivo de exterior puede facilitarnos la búsqueda de la variedad que más se ajuste a nuestros requerimientos. Si no tenéis acceso a un buen espacio de cultivo interior, podéis colocar la planta bajo una lámpara en un cobertizo. Solo hay que tener cuidado de que la temperatura no pueda bajar demasiado, y de que haya una ventilación adecuada.

Cultivo de guerrilla
Una gran ventaja de obtener clones de tu propia planta madre es que se puede conseguir un jardín de plantas prácticamente idénticas. Las plantitas genéticamente idénticas crecen todas al mismo ritmo y casi siempre se pueden recoger también al mismo tiempo. Esto puede ser ideal si, por ejemplo, se planta un hermoso terreno de plantas muy juntas en una zona tosa. Las plantas se protegen unas a otras de las rachas de viento. Como son todas más o menos del mismo tamaño, las plantas más exteriores actúan de cortavientos.

Obviamente, si uno se dedica al cultivo de guerrilla debe tener en cuenta ventajas como estas. Este tipo de cultivo incluye poner en marcha una pequeña plantación en, por ejemplo, el centro de un campo de maíz. Con semejante sistema de cultivo es muy importante que las plantas sean mas o menos del mismo tamaño, de modo que no sobresalgan del maíz demasiado rápido.

En caso contrario, hay muchas posibilidades de que las detecten con aviones que operan a gran escala en primavera y verano, y una vez descubiertas, las posibilidades de conservar la plantación son nulas. Es más, también hay que estar bastante seguro de que las plantas estarán listas para la recogida más o menos al mismo tiempo. No hay nada peor que el agricultor llegue y coseche el maíz mientras la marihuana sigue ahí. Si alguna vez os ocurre esto, os puedo garantizar que vuestro nivel de frustración será tan alto que os plantearéis acabar para siempre con vuestras actividades de cultivo de exterior.

Para prevenir dramas como esos, puede ser de gran ayuda obtener vuestros propios clones. Desde el momento en que sepáis cuándo alcanzará vuestra planta madre su etapa de floración, podréis usar este conocimiento para calcular cuándo hay que cosechar vuestros clones. Aquí debo señalar que los clones generalmente florecen una o dos semanas después que la planta madre de la que vienen. Los motivos exactos, los principios que determinan esto, no puedo asegurarlos. Es simplemente algo que he detectado a través de la experiencia y la observación.

En general se puede asegurar que las plantas salidas de semillas siempre florecen antes que si hubieran partido de clones. Otra ventaja de cultivar plantas muy cerca unas de otras es que cuando llegan los días más fríos de otoño, cada planta ayuda a las demás a mantener el calor, ya que gran cantidad de aire queda atrapado entre las hojas de las plantas cercanas. Cuando cultivamos clones ya sabemos que cantidad de fertilizante es adecuada para ellos, puesto que tenemos un ejemplar completamente desarrollado (la planta madre) en el que basar nuestras observaciones.

Un planta madre ya desarrollada
Si os habéis hecho con un par de clones para exterior de un amigo, primero examinados en busca de mohos y otras plagas. No seríais los primeros cultivadores que con la ayuda de los clones de alguien traen plagas a vuestros espacios de cultivo interior.

Debéis prestar mucha atención a la apariencia de los clones; que tengan las hojas verdes y brillantes, y que sean preferentemente del mismo tamaño y peso. Empezar con buenos clones es casi la mitad del trabajo, y sin clones de buena calidad muchos cultivadores de interior se encontrarán pronto sumidos en crisis de un tipo o de otro como por ejemplo que sus plantas florezcan en noviembre (eso me ocurrió a mi una vez).

Antes de empezar de verdad con la clonación la planta debe haberse desarrollado hasta un cierto grado. Si se insiste en extraer clones de una planta poco desarrollada, se corre el riesgo de haber cortado ramas laterales de vital importancia para la planta. Entonces la planta madre nunca se desarrollará igual de bien que lo hubiera hecho, y por lo tanto perdería parte de su potencial. Y lo que es más, con una planta madre correctamente desarrollada se obtiene una mejor estimación de la especie y variedad, puesto que se pueden observar factores como la altura de la planta, el grosor del tallo, el desarrollo de las ramas laterales, y la densidad del follaje.

Dado que las plantas utilizar las hojas para la obtención de energía, energía que utilizan primero para crecer y después para desarrollar su cogollos, lo mejor que se puede hacer es elegir la planta madre más compacta para sacarle los clones. La ventaja de una planta tan bien desarrollada es que sólo hace falta una para conseguir un jardín lleno de clones. Un planta madre bien desarrollada produce muchos más clones de buena calidad que otra de la misma variedad pero menos desarrollada. Además, una planta madre robusta se recobrará bien del trauma de la clonación, o, desde su punto de vista, de haber sido despojada de su medio de crecimiento lateral.

Las ramas bajas Una vez elegida una buena planta madre, generalmente las ramas bajas son las mejores candidatas para utilizarlas en la creación de clones. Los pequeños brotes de estas ramas bajas nunca hubieran producidos en cualquier caso cogollos espectaculares, ya que casi no recibirían luz. Sin embargo, son perfectas para extraer clones. Además, frecuentemente ocurre que los brotes de las rama bajas son los que mejor arraigan. Parece que esto tiene que ver con ciertas hormonas de la planta. Como todo el mundo seguramente sabe, existen muchos tipos de planta que desarrollan raíces en sus ramas más bajas, siempre que estas ramas laterales permanezcan en el suelo por un cierto periodo de tiempo. Este no es el caso de las plantas de marihuana, pero parece que existen nada menos que importantes hormonas en las ramas laterales de la planta, y por eso es mejor utilizar los brotes más bajos de las ramas laterales para sacar nuestros clones.

No se pueden sacar clones de una planta en cualquier época del año. La planta empieza a fabricar las hormonas de floración entre finales de julio y principios de agosto, y por lo tanto, las plantas madre ya no son adecuadas en esa época del año para la extracción de clones. Por eso aconsejo que se extraigan los clones como máximo a mediados de julio, para no verse perturbados por las hormonas de la floración. Pero hay que tener en cuenta que si se espera a mediados de julio para fabricar los clones, estos sólo tendrán de cinco a seis semanas (dependiendo de si la planta madre es de floración temprana o tardía) para desarrollarse completamente. El número de horas de luz empieza entonces a disminuir, y por lo tanto los jóvenes clones pararán de crecer y empezarán a florecer.

Las ramas jóvenes más cualificada como material de clonación tienen una longitud de entre cinco y diez centímetros, y deben tener hojas bien desarrolladas. Los brotes de plantas jóvenes infestadas por caracoles y/u otros insectos, y/o que tienen las hojas amarillas no son adecuadas para sacarles clones.

Navaja de afeitar
Los brotes jóvenes se cortan con un cuchillo muy afilado (una navaja de afeitar de las de antes es perfecta). Aquí hay que decir que siempre se debe hacer el corte transversalmente. Eso dará al futuro clon una mayor superficie para extraer el agua. Las plantas de exterior, y eso incluye a los brotes jóvenes de las ramas laterales más bajas, tienen una corteza mucha más gruesa y fuerte que las cultivadas en interior.
Esto ocurre sobre todo por que las plantas de exterior han necesitado protegerse a si mismas contra oscilaciones de temperatura mucho más acusadas (entre la noche y el día). Esta es la razón por la cual hay cultivadores de interior experimentados que llevan años fabricando clones sin problemas en interior, pero que encuentran problemas cuando intentan hacerlos con variedades de exterior.

Pero aquí también se puede echar una mano a la naturaleza. Esto se hace extrayendo una fina capa de fibra (corteza) del joven clon. Se trata de las misma fibra que se usan para obtener tejidos, y son tan fuertes que a los polvos de clonación les sería difícil atravesar esta capa fibrosa y empezar a estimular el crecimiento de las raíces. Con la ayuda de una navaja se puede cortar una sección de fibras de aproximadamente dos centímetros de la parte más baja de la superficie creada por el corte original, el que la separó de la planta madre. Por donde se han cortado las fibras se puede ver claramente una línea blanca debajo.

Una vez cortado el brote en ángulo para sacarlo de la madre, y cortada también una sección de corteza joven y fibrosa, entonces se puede plantar el clon en la tierra, en un bloque de lana de piedra o en agua pura para desarrollar las raíces. Si se eligen la tierra o la lana de piedra, primero hay que sumergir la superficie angulosa del corte en agua y después darle solamente un toque del polvo de clonación a los lados de la superficie de corte. Hay que evitar que haya polvo de clonación en la superficie de corte del brote.

Si esto ocurre hay muchas posibilidades de que se bloquee la corriente de savia de su interior, por lo que el brote dejará de recibir humedad, se secará, y más tarde morirá.

Bloque de lana de piedra
Una vez aplicado correctamente el polvo de clonación al esqueje, se hace un pequeño agujero en la tierra, o pequeños agujeritos (por ejemplo con un palillo de dientes) en los bloques de lana de piedra, y se coloca cuidadosamente el futuro clon dentro del agujero. Hay que asegurarse de que el polvo de clonación del borde del esqueje permanece en su sitio, o habrá que renovar la aplicación. Una vez el esqueje está firmemente plantado en la tierra o en el bloque de lana de roca, se aprieta cuidadosamente. Después se humedece la tierra, o en el caso de los bloques de lana de roca se colocan sobre bandejas de agua para que estén completamente húmedos.

La ventaja del bloque de lana de roca, es que puede proporcionar muy rápida y fácilmente a los esquejes todo el agua que necesitan, después de lo cual se secan muy rápidamente, permitiendo así a las pequeñas raíces adquirir todo el oxígeno que necesitan. Con la tierra existe el problema de la entrada de agua, especialmente en las etapas más tempranas de crecimiento del clon. Puede ser un problema darle agua al clon, porque la superficie de la tierra está seca, mientras por debajo la capa que antes estaba seca de la maceta se convierte en un barrizal. Por eso es por lo que siempre hay que usar macetas pequeñas cuando se quieren arraigar clones. Tan pronto como se vean aparecer las primeras raíces al fondo de la maceta, se puede replantar el clon.

Comparados con la tierra las mayores ventajas de los bloques de lana de roca son, en primer lugar, que se pueden coger una buena cantidad de clones y cultivarlos en un espacio relativamente pequeño, y en segundo lugar, que se puede ver inmediatamente qué clones están echando raíces y cuáles no.

A veces ocurre, especialmente cultivando los clones en tierra, que no hay raíces visibles en el fondo de la maceta. Todo lo que se puede hacer es esperar y desear que finalmente aparezcan. Pero a veces ocurre que finalmente se arranca el esqueje (todavía no se puede llamar clon) de la tierra sólo para encontrar que no ha desarrollado ninguna raíz.

Durante todo este tiempo el esqueje se ha aferrado a la vida, porque lo hemos estado vaporizando con agua para asegurarnos que el aire de su alrededor tuviera un alto contenido en humedad. El esqueje ha absorbido repetidamente humedad (el agua vaporizada) con sus hojas, y se las ha arreglado para seguir vivo utilizando sólo esta fuente de agua. Esto ocurre menos utilizando bloques de lana de roca. Una vez que el clon está bien asentado en su medio, hay que asegurarse de que ninguna hoja toca el suelo (sea tierra o lana de roca) lo que generaría gran tensión en el joven clon. De hecho, lo mejor es sencillamente quitar las hojas más bajas, o recortarles los bordes para que parte de la hoja quede debajo pero no lo suficiente como para que haya riesgo de que toque el suelo.

Recortar los finales de las hojas o cortarlas más o menos por la mitad, ayuda al clon a evitar el exceso de transpiración, lo que podría hacer que se secara demasiado rápido. Hay que asegurarse de que al menos queden dos hojas con buen aspecto, de modo que la planta pueda absorber la suficiente luz.

Crecimiento de las raíces
Las plantas de marihuana generalmente no arraigan muy bien, pero si uno se ocupa de dar a los jóvenes brotes recién cortados un buen aporte de oxígeno en la tierra en la que estén plantados, desarrollarán pequeñas raíces en una o dos semanas, momento en el cual se podría llamar a los esquejes clones.

El oxígeno juega un papel muy importante en exitoso desarrollo del sistema de raíces y por lo tanto necesita un poco de atención extra. Necesitamos asegurarnos de que si plantamos los clones en tierra para que arraiguen, esta tierra es buena y está aireada y permanece de este modo, y lo que es más, libre de fertilizantes.

Las raíces jóvenes nunca deben estar en contacto directo con los fertilizantes, porque son todavía demasiado pequeñas y poco desarrolladas para soportarlo. A menudo los fertilizantes tienen una concentración demasiado alta de nitrógeno para estas raíces inmaduras, lo que supone un inconveniente para un correcto desarrollo.

Además de niveles adecuados de oxígeno, los clones prefieren enraizarse en una tierra ligeramente cálida, o e bloques de lana de roca también cálidos. Pueden encontrarse a la venta platos calentadores especiales que se pueden colocar debajo de una bandeja de germinación, pero si estos platos resultan demasiado caros para unos pocos clones, también se pueden colocar los bloques de lana de roca en su propia caja, o los clones en sus macetas encima de un radiador. Otra cosa que ayuda al arraigo de los clones es colocarlos en un espacio donde se pueda mantener alta la humedad del aire. Para esto son ideales las cajas especiales para germinación dentro de las cuales se puede mantener fácilmente la humedad, de modo que el contenido en humedad del aire de alrededor permanezca alto. Además tienen una pequeña rejilla de ventilación que se puede abrir para asegurarse que la humedad del aire no se eleve demasiado. Con una excesiva humedad del aire se corre el riesgo de que una infección de hongos devaste los delicados clones.

En vez de comprar una bandeja de germinación se puede utilizar un cubo o macetero con el borde sellado con un plástico. Hay que practicar unos cuantos agujeros en el plástico para asegurarse que el interior no se humedece por completo demasiado deprisa.

Incluso cuando no se utilice una bandeja de germinación o un macetero, aún se puede garantizar que los niveles de humedad alrededor de los clones se mantienen altos rociándoles regularmente con un spray con agua desde un spray de los corrientes. De esta forma los clones también obtienen agua a través de sus hojas, lo que ayuda a evitar que se sequen.

A veces es incluso mejor vaporizar a los clones con agua en las hojas, es mejor eso que simplemente regar el sustrato. Al añadir más y más agua a las macetas existe un mayor riesgo de que el sustrato se convierta en fango y por lo tanto se corte el suministro de oxígeno a las raíces todavía en desarrollo. Esto por supuesto es una catástrofe para toda tu generación de flores.

Bomba de acuario
Respecto al oxígeno, hay otro método poco conocido para que los jóvenes esquejes echen raíces, que consisten en situar sus tallos solo en una bandeja de cultivo o cubo de agua. Para garantizar los niveles correctos de oxígeno, se sumerge una bomba de acuario en la bandeja o cubo. Una bomba como esta que normalmente proporciona oxígeno a los peces, se puede usar con mucho éxito para permitir el desarrollo de las raíces en los clones. Hay que pensar bien cuándo se necesita una bomba de aire, porque si no es así puede matar a los clones.

También es necesario examinar la zona inferior de los esquejes en busca de tejido cicatrizado, la nueva capa de tejido que los esquejes desarrollan como un modo de restañar su herida.

A pesar de sus buenas intenciones, el esqueje no tiene forma de saber que este tejido cortará su suministro de agua, de modo que hay que arrancarlo.

La ventaja de poner los esquejes en agua es que se puede colocar en una sola bandeja o cubo toda una remesa de ellos. Si tuvieras que colocar el mismo número en macetas individuales necesitarías muchos más espacio. Al ponerlos en un solo sitio, se puede buscar la formación de tejido cicatrizado mucho más fácilmente (algo que no es posible ni en tierra ni en bloques de lana roca.

Puedo decir algo más para evitar que vuestros clones se sequen: nunca se deben colocar los clones directamente a la luz solar, porque de esta manera se secarían irremediablemente en muy poco tiempo. Una vez que los clones hayan desarrollado un buen sistema de raíces (incluso si están todavía sobre bloques de lana de roca), una buena dosis de sol es positiva (proporciona a los brotes jóvenes una buena inyección de energía). Mientras los jóvenes clones no hayan desarrollado todavía sus raíces es mucho mejor dejarlos en principio de una zona sombreada, por ejemplo bajo unos arbustos o árboles. Allí los clones no sólo se van a beneficiar de una cantidad de luz reducida, si no que también tendrán menos problemas con el viento y la lluvia, ya que allí circula un aire perfectamente húmedo.

También hay que vigilar a los caracoles, ya que se trata de condiciones idóneas también para su desarrollo. Les encantan las hojas tiernas y pueden causar un enorme daño. Puesto que normalmente ellos suelen aparecer durante la noche, durante el día tus clones están perfectamente a salvo, pero hay que retirarlos por la noche.

Lámparas de crecimiento
Si no disponéis de un espacio suficiente, o no tenéis jardín o balcón con una zona soleada, podéis simplemente dejar las raíces desarrollarse bajo una o más lámparas de cultivo. Las lámparas de crecimiento son adecuadas para desarrollar las raíces de los clones debajo de ellas hasta que han recibido la suficiente luz sin calentar demasiado los clones de modo que no se sequen demasiado rápido. Empleando lámparas de crecimiento se puede extender el periodo de luz que reciben comparándolo con la luz natural del sol, y por lo tanto acelerar de algún modo todo el proceso de desarrollo. Una vez conseguido el desarrollo de clones propios, el cultivo de exterior se vuelve mucho más fácil, ya que con los clones podréis utilizar las variedades más adecuadas para el cultivo de exterior. Buena suerte y hasta la próxima vez.

Weckels es fotógrafo y reportero de lugares de cultivo para varias revistas holandesas. Se ha ganado cierta fama en Holanda por su cobertura de la producción de hierba (en interior y exterior), especializándose en la documentación de plantaciones de exterior.