Una vez terminado el invierno y dejando atrás las largas y frías noches, donde las heladas predominaban casi a diario, culminamos la esperada primavera y nos acercamos al verano, estación en la que a los cultivadores de exterior se nos ilumina la mirada con un brillo muy especial. Aunque el cultivo de interior es una gran alternativa para las estaciones frías o húmedas, no todos los cultivadores disponen de esta opción. Bien por falta de tiempo, sitio, recursos o simplemente por falta de ganas, el cultivo indoor no es una técnica utilizada por todos.

por Josetxo

Quienes sólo disponemos de la temporada de exterior para cultivar y así poder abastecer nuestro consumo anual, debemos ser muy precavidos, ya que un solo error nos puede costar toda nuestra cosecha anual y, por ende, quedarnos sin nada para fumar. Vamos a repasar algunos consejos básicos para realizar un buen cultivo de exterior bien camuflado, al que denominaremos “cultivo de guerrilla”. No nos referimos a cultivar en un jardín o en una terraza/balcón, sino a cultivar en plena montaña, donde la naturaleza nos ayudará a obtener una hierba totalmente natural y a ser discretos para evitar robos.

Obviamente, debemos recordar que en algunos países como España las leyes penalizan el cultivo de marihuana. Por lo que debemos informarnos en profundidad sobre las leyes vigentes de nuestro país de residencia antes de comenzar con el cultivo.

Existen varias preguntas que dan lugar a los consejos más prácticos para el cultivo en guerrilla: ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? y ¿Qué? Vamos a repasarlas una a una explicando detalladamente cómo aprovechar mejor nuestro entorno y circunstancias.

¿Cuándo comenzar con nuestro cultivo de guerrilla?

En países del hemisferio norte como, por ejemplo, España, la mejor fecha para comenzar con los preparativos y con el propio cultivo es entre los meses de abril y mayo. Justo cuando deja de helar por las noches y las temperaturas se vuelven más templadas. Recordad que las plantas de marihuana no crecen a bajas temperaturas y por debajo de 10ºC se estancan totalmente, dejando de desarrollarse. Si las temperaturas bajan mucho, incluso pueden morir por congelación. De ahí la importancia de elegir una buena fecha, ya que si comenzamos antes de tiempo nuestra planta sufrirá los coletazos del frío y habremos perdido un montón de trabajo y tiempo. Debemos asegurarnos de que las mínimas (normalmente por las noches) no bajan de diez grados. Cuando esto ocurra, si nos encontramos entre abril y mayo, podremos comenzar con nuestro plan. Obviamente nos referimos a estos meses suponiendo que vamos a cultivar variedades de marihuana fotodependientes (no autoflorecientes). Si tenemos pensado plantar semillas autoflorecientes, podemos comenzar algunos meses más tarde sin mayor importancia, ya que las autos no se rigen por las horas de luz.

Generalmente, cuando la primavera hace acto de presencia es cuando debemos comenzar a pensar en preparar nuestro cultivo de exterior. Algunos cultivadores se dejan llevar por la influencia de la luna para cultivar, algo que os puedo garantizar que funciona muy bien si respetamos los ciclos lunares. Para quien no sepa de qué hablo, dependiendo del ciclo lunar hay días más propicios para germinar, plantar, podar, abonar, utilizar preventivos e incluso para cosechar. Por ejemplo, en cuarto creciente (cuando la luna tiene forma de “D”) podemos plantar/germinar, pues favorece el desarrollo de raíces y follaje en plantas de cannabis. Existen muchas opiniones sobre cuáles son los mejores días para realizar las tareas de cultivo en función de la fase lunar. Os recomiendo que busquéis un “calendario biodinámico” o “calendario lunar” del 2016 para que podáis ver cuáles son los mejores días para cada cosa (es un calendario muy económico).

Agujero para rellenar con tierra de calidad y plantar Marihuana

¿Qué variedades de marihuana debo cultivar?

Como todos sabréis, hoy en día tenemos a nuestra disposición miles de variedades diferentes, aunque todas ellas cumplen con unos patrones muy similares dependiendo de su procedencia. Las variedades índicas son las más recomendadas para zonas donde el frío o la humedad están presentes, por ejemplo en zonas de alta montaña o en la zona norte peninsular.

Las variedades índicas soportan mucho mejor las bajas temperaturas (ojo, siempre que sean razonables) que cualquier otro tipo de variedad cannábica. Además, su ciclo de floración es mucho más corto, por lo que podremos cosechar nuestras plantas antes de la llegada de las lluvias otoñales. También son algo más compactas en altura y tamaño que las variedades sativas, lo que supone un extra a la hora de su discreción para evitar posibles robos. Existen muchos tipos de variedades dentro de las catalogadas como índicas, por lo que podremos elegir entre todas ellas las que más nos gusten en efecto, sabor o producción.

Las variedades sativas son las más recomendadas para zonas calurosas, donde el sol aprieta con fuerza en verano y los otoños son también excesivamente calurosos, como por ejemplo el sur de España. Las variedades sativas soportan mucho mejor los climas cálidos/tropicales. Por contra, su floración es más larga que la de las variedades índicas, por ejemplo. También son, generalmente, plantas más altas y ramificadas, por lo que si la altura se convierte en un problema, debemos doblarlas un poco o podarlas. Normalmente, las variedades sativas se cosechan a finales de otoño, algunas variedades incluso a principios de invierno.

Los híbridos son cruces de variedades índicas y sativas, por lo que el resultado puede ser una perfecta combinación de ambas o simplemente plantas más índicas o sativas pero con “refrito” en sus genes. Es imposible recomendar una variedad híbrida sin saber previamente de cuál hablamos, ya que todas tienen sus propias características. Si optas por cultivar variedades híbridas, infórmate bien de cuáles son sus principales características, para determinar si son recomendables para tu zona de cultivo o no.

 Los factores que debéis tener en cuenta para elegir una variedad de marihuana que crezca bien en vuestro entorno son: temperatura, humedad y duración del verano. Los cultivadores que vivan cerca de la costa deben optar por variedades que soporten bien la humedad para evitar problemas de hongos durante el cultivo.

¿Dónde debo realizar mi cultivo de guerrilla?

Elegir un buen lugar donde poder realizar un cultivo completo no es tarea sencilla. Debemos buscar un lugar en el monte o montaña, muy apartado del ajetreo de excursionistas, curiosos y domingueros. Un lugar libre de basura (indicativo que de que no pasa mucha gente por allí) y que esté rodeado de cierta maleza vegetal, para evitar que los curiosos puedan ver nuestras plantas. Sobra decir que ese lugar será totalmente secreto, no debemos mencionarlo absolutamente a nadie (ni tan siquiera a nuestros mejores amigos). El principal problema del cultivo en exterior es el robo. Puedes pasarte varios meses cuidando de tu planta y justo cuando la vas a cosechar… ¡Zas! ¡No está! Por eso es tan importante la privacidad y la discreción del lugar elegido.

Debe ser un lugar lejano para curiosos y amantes de la montaña pero cercano a la vez, ya que de vez en cuando tendremos que ir a regar, abonar, podar o usar preventivos contra plagas. Recuerda que el olor de las plantas puede ser muy fuerte durante el ciclo de floración… Éste es otro punto a tener presente. Como buen consejo te diré que intentes buscar un sitio alejado de senderos y de zonas donde crezcan setas, ya que los seteros son capaces de recorrerse todo el monte sinproblemas. Evita también los cotos de caza, los cazadores podrían dar con tu cultivo. Un buen lugar seria el que cumpla con lo citado anteriormente y, además, que esté protegido por vegetación abundante. Debe ser un lugar raso y muy soleado, pero escondido de miradas ajenas.

Algunos cultivadores experimentados buscan superficies repletas de zarzas o arbustos venenosos y con espinas, para localizar un buen raso en su interior libre de curiosos. No importa tener que hacer un pequeño túnel (muy discreto y entre las zarzas) si eso nos garantiza un lugar perfecto para cultivar.

010 Cultivo de guerrilla

¿Cómo debo realizar mi cultivo de guerrilla?

Aunque pueda parecer algo complejo por la cantidad de consejos que estamos dando, en realidad es muy sencillo. A la hora del “cómo” existen muchos factores a tener en cuenta, así que vamos a verlos uno por uno.

Planificación: planificar correctamente nuestro cultivo es probablemente lo más importante de todo. Debemos ser conscientes de que si plantamos una variedad sativa en pleno mayo probablemente no podremos cosecharla hasta final de otoño o principios de invierno, así que si nuestro clima es lluvioso por esas fechas… debemos olvidarnos de esta opción. Una variedad que podamos cosechar antes de que lleguen las lluvias es lo que debemos plantar. También debemos ser conscientes de las visitas que haremos al cultivo, así que si estás pensando en irte de vacaciones un mes entero debes preparar un buen sistema de riego automatizado para evitar que tus plantas se sequen. El cultivo en guerrilla ocupará parte de la primavera, todo el verano y posiblemente parte o todo el otoño.

Preparación del terreno: la tierra del monte no sirve para plantar marihuana ya que las raíces de esta planta no se desarrollan con mucha fuerza y este tipo de tierra suele ser muy compacta y arcillosa. Debemos cavar un hoyo de un metro cuadrado y poner en él tierra de calidad que hayamos comprado previamente en un grow shop o tienda especializada (vivero). De esta forma, nuestra planta podrá desarrollar un buen sistema radicular y, en consecuencia, podrá desarrollarse mucho mejor (este paso es súper importante). Si nuestra idea es utilizar la tierra del propio monte/montaña, debemos moverla/ararla previamente para que quede más suelta. Pero ésta no es una buena opción ya que nuestra planta no crecerá tanto ni tan bien, como lo haría con una buena tierra.

Agua: disponer de agua cerca de nuestro cultivo es obligatorio, ya que no podemos ir cada semana con unas garrafas de agua a visitar nuestro lugar secreto. Sería demasiado indiscreto y laborioso. Tenemos dos opciones para solucionar este importante problema: la primera es buscar un lugar donde cultivar, que esté cerca de un río, lago o nacedero (de esta forma podremos coger agua de esos sitios para regar nuestras plantas cuando sea necesario); la segunda opción es algo más compleja pero muy práctica, pues consiste en crear nosotros mismos un pequeño embalse (haremos un hueco en la tierra y lo cubriremos con plástico, de forma que cuando llueva se llene de agua que podamos utilizar más adelante). Los mejores sitios para crear estas balsas artificiales son las cuestas, ya que no sólo se llenarán con el agua que caiga del cielo en forma de lluvia, sino que también recogerán el agua que baje por la cuesta de la montaña. Sobra decir que debemos hacer una buena balsa, ya que el agua se evapora (a no ser que la cubramos después) y podríamos quedarnos sin agua para regar. Hay quien cava en la tierra buenos agujeros y entierra garrafas de agua cortadas, de forma que puedan almacenar buenas cantidades de agua cada vez que llueve y taparlas una vez llenas. Aquí tu pericia y creatividad son las que pueden darte las claves para obtener agua.

Repelentes y abonos: aprovechando que realizamos un cultivo en exterior, apoyado por la luz más natural de todas, el propio sol… ¿por qué no hacerlo además 100% natural? Los insectos, babosas y orugas van a ser nuestros principales problemas, así que una buena prevención es estrictamente obligatoria. Debemos pulverizar con aceite de neem nuestras plantas de forma periódica, pero además debemos pulverizar con este mismo aceite las plantas cercanas a la nuestra, para evitar que se infecten y que transmitan esas infecciones a nuestra planta. Hacer un círculo en el suelo, rodeando el tallo de nuestra planta (dejando al menos un palmo de distancia) con posos de café, hará que las orugas y babosas no se acerquen a nuestra planta. Si ponemos una pequeña malla metálica rodeando nuestra planta nos aseguraremos más aún de su protección frente a intrusos no deseados. Cuando la planta comience a florecer podemos pulverizar también con cola de caballo para evitar problemas de hongos. La cola de caballo es también un excelente abono de crecimiento, por lo que si vemos que nuestra planta tiene poco color un poquito de cola de caballo y a seguir.

El sistema de abono para este tipo de cultivos es muy sencillo. Durante el crecimiento la planta apenas necesita abonos, cogerá todos los nutrientes que necesite de la fantástica tierra que le hemos puesto. Pero durante la floración sí que es recomendable añadir un poco de nutrientes específicos para ayudar a engordar cogollos, como el potasio y el fósforo. Nada mejor que poner un poco de guano de murciélago y cenizas de madera en la base de la planta para aportar esos nutrientes extra. De esta forma obtendremos una producción 100% bio, más natural imposible.PLantas de marihuana en guerrilla al atardecer

La cosecha: aunque, por lo general, no se le da mucha importancia a la cosecha, es tan importante como cualquier otra parte del proceso. Podemos cosechar nuestra planta aprovechando la influencia de la luna, como hemos mencionado anteriormente, o simplemente podemos cosecharla cuando veamos que está lista. Si a tu planta le faltan una o dos semanas pero han pronosticado lluvias, ni lo dudes, córtala y ponla a buen recaudo a secar, evitando que la humedad de la lluvia estropee los cogollos. Procura realizar esta tarea al anochecer, lejos de miradas indiscretas y domingueros explorando el monte. Una buena mochila y unos cuantos botes para evitar que el olor se propague es la mejor opción para cosechar tu planta. Recuerda sacar los cogollos de los botes a la mayor brevedad y ponerlos a secar correctamente, ya que si no se estropearán por el exceso de humedad.

Y recuerda, disfruta de tu cultivo en guerrilla pero, sobre todo, disfruta de la naturaleza en su máximo esplendor.