El cannabis es la planta más consumida en el planeta con unos 183 millones de usuarios, según el informe de 2017 elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés). América es el continente donde más gusta, con un aumento de usuarios en Estados Unidos que coincide con las recientes legalizaciones en varias de sus regiones. Son 135 países los que participan en el cultivo de la planta. ¿Cómo se encuentra el mundo de la marihuana en estos momentos?

 

Un año más, Naciones Unidas publica su informe sobre la situación del cannabis en todo el planeta. 2016 ha sido un año especial, porque varios países y estados de Estados Unidos legalizaron la planta en los últimos meses. Sin embargo, las confiscaciones siguen ocurriendo, también en lugares que han regularizado alguno de sus usos.

En total, la marihuana cuenta con 183 millones de usuarios en todo el planeta y se planta en 135 países, según UNODC, el organismo de Naciones Unidas que monitoriza este producto. Los datos del último informe anual muestran un aumento en el consumo de cannabis en todo el continente americano en la última década, pasando de 37,6 millones de personas entre 15 y 64 años en 2005 a 49,2 millones en 2015. Además, este incremento es más pronunciado en Estados Unidos, coincidiendo con las sucesivas legalizaciones recreativas o medicinales que ha habido en los últimos años: el número de usuarios diarios o casi diarios de marihuana creció un 67 % en el periodo 2007-2015.

No obstante, al contrario de lo que muchos pueden pensar, la legalización en Estados Unidos no ha causado un crecimiento en el consumo de la planta entre adolescentes. De hecho, ha disminuido entre los estudiantes de secundaria de octavo y décimo grado (13-14 años y 15-16 años, respectivamente), y ha permanecido sin cambios entre los alumnos del duodécimo grado (17-18 años) durante el mismo período.

En Estados Unidos, según recuerda el informe de UNODC, se ha legalizado el cultivo y la venta a nivel estatal para su uso médico en la mayoría de estados, mientras que en solo nueve se permite el recreativo. Algunas empresas han recibido licencias para producir y vender una gama de productos terapéuticos y no terapéuticos de la planta. Esta política también permite a los adultos mayores de 21 años consumir de forma personal y cultivar plantas en el hogar.

En Oceanía, la UNODC ha percibido un crecimiento del consumo de la marihuana, coincidiendo  con los avances legislativos de estos países y las peticiones de la población para su desregulación. Así, enAustralia el porcentaje de consumidores adolescentes y adultos aumentó de 9,1 % en 2007 al 10,2 % en 2013. Desde el pasado mes de octubre, los australianos pueden pedir una licencia para cultivar marihuana terapéutica, pero para conseguirla deben pasar un examen riguroso en el que se comprueba tanto la posición económica del solicitante como sus posibles antecedentes relacionados con el crimen organizado.

Mientras tanto, un 79 % de los habitantes de Nueva Zelanda están a favor de la legalización o desregulación del cannabis para tratar los dolores. Algunas organizaciones llevan años defendiendo la despenalización del cannabis para fines medicinales, aunque algunos pacientes tienen un permiso especial del Ministerio de Sanidad. En este país el uso recreativo es también ilegal: la tenencia de marihuana puede costar hasta tres meses de cárcel y su consumo o suministro hasta 8 años

El informe de UNODC se centra asimismo en la situación de Uruguay, el primer país en legalizar, en 2013, el consumo, producción y venta bajo el control de un organismo público. Así, se aprobó la legislación que regula el cultivo, la producción y el uso del cannabis con fines recreativos, además de los medicinales. La investigación estima que en el país viven 140.000 consumidores de cannabis.

Según la ley uruguaya, el cannabis se puede obtener mediante el registro en el Instituto Nacional de Reglamentación y Control de Cannabis (IRCCA) escogiendo una de estas tres vías: las farmacias, los clubes o el cultivo individual. De acuerdo a los datos aportados por la ONU, hasta enero de 2017 se habían registrado 6057 personas para plantar en su casa y 33 clubes cannábicos.

Como recuerda el informe, las farmacias venderán (se están cerrando los últimos flecos del sistema para hacerlo) no más de 10 gramos a la semana o 40 gramos al mes a mayores de 18 años que estén registrados en el sistema. En cuanto a los clubes, estos tienen licencia para cultivar durante tres años y hasta 99 plantas, siempre en proporción al número de miembros del club sin exceder los 480 gramos de cannabis por persona al año. Por último, la producción doméstica permite cultivar hasta seis plantas para autoconsumo.

¿Y Europa?

En pleno debate acerca de las consecuencias de la legalización, muchos gobiernos han decidido legalizar su uso solo con fines terapéuticos. Este paso lo han dado Bélgica, Austria, Italia, Polonia, Macedonia, Croacia o más recientemente Alemania. 3 millones de adultos de la Unión Europea (un 1 % de la población total) eran en 2016 consumidores diarios o casi diarios de cannabis, según el informe, que también concreta que un 70 % son menores de 34 años y la mayoría de ellos hombres. A la vez, el consumo entre adolescentes entre 15 y 16 años ha descendido.

Mientras tanto, en España, un 12 % de los adultos entre 15 y 64 años había consumido cannabis en los últimos meses, según datos del informe referentes al año 2013. En el país se han formulado algunas propuestas e iniciativas parlamentarias para legalizar la marihuana tanto terapéutica como recreativa, pero aún queda camino. De momento, se va a crear una subcomisión para estudiar la regulación del uso medicinal y en Cataluña se ha legislado a favor de la planta, lo que ha permitido la existencia de clubes sociales.

La sustancia más confiscada

Desgraciadamente, el informe también señala que el cannabis es la sustancia más confiscada por las autoridades, con un el 53 % de los 2,4 millones de sustancias que fueron incautadas en el periodo 2010-2015. Para ser más claros, se confiscaron 7300 toneladas de marihuana, que equivalen al peso de unos 857 elefantes adultos africanos. Casi dos tercios de la cantidad total fueron requisados en México; le siguen en la lista Estados Unidos, Paraguay y Brasil. ¿Cómo está la ley en estos países?

El pasado 20 de junio se autorizaron en México ciertos usos terapéuticos de la marihuana, cuyas condiciones han sido fijadas por la Secretaría de la Salud. Se ha eliminado la categoría del cannabis como planta prohibida para permitir su cultivo, preparación, posesión, comercio, transporte y empleo con fines médicos y científicos. El senador Francisco Salvador López Brito aseguró que el uso del cannabis en medicamentos ayuda a aliviar el dolor y a mejorar la coordinación motora, y también tiene beneficios para la esclerosis múltiple, glaucoma y terapia paliativa en casos de cáncer.

En Paraguay, principal productor de la planta en Sudamérica, llevan años pidiendo la legalización tanto del consumo como del cultivo. Y en Brasil, la ley actual trata la tenencia o consumo de marihuana como un delito, aunque en pequeñas cantidades contempla penas alternativas, como prestación de servicios a la comunidad. De hecho, el número de presos se ha multiplicado por la interpretación de la ley actual, pasando de un 11 % a un 27 %.

A favor de la legalización

No resulta mala idea que los gobiernos empiecen a legalizar como respuesta al tremendo gasto de tiempo y dinero de las confiscaciones. Además, de esta manera las autoridades podrían centrarse en vigilar sustancias que sí son peligrosas, como los opiáceos, que hasta ahora se siguen produciendo ilegalmente en unos 50 países; el que se lleva la palma es Afganistán, según el informe de UNODC.

Según los datos disponibles, la ONU no ha sido conocedora de un caso de sobredosis por consumir marihuana. De hecho, hay evidencias científicas que demuestran lo difícil que esto resultaría. En primer lugar, sería necesaria una cantidad monumental de cannabis para una sobredosis, por el índice terapéutico tan alto que posee. Es decir, tendríamos que ingerir o inhalar unas 40.000 veces más la dosis habitual en un mismo momento para que sea letal. Y lo que mataría, antes que la propia planta, sería la falta de oxígeno o el agotamiento por fumar o consumir tanto.

Todos los datos del informe de UNODC demuestran que la legalización y la aceptación de la marihuana siguen avanzando con paso firme a nivel mundial. Y aunque todavía quedan unas cuantas batallas por librar antes de que la planta sea totalmente legal en todo el globo, hay motivos para el optimismo. Ahora solo queda esperar el siguiente informe y ver si nuestra planta favorita sigue con su evolución positiva.

Fuente Lamota.org