• En los últimos meses han aparecido pruebas de que el cannabis incide en los espermatozoides. Todo parece indicar que el THC genera cambios en el comportamiento del ADN de estas células. Sin embargo, no se sabe aún cómo afecta al desarrollo del embrión.
  • Otros estudios demuestran que existe una correlación entre el consumo y una mayor cantidad de esperma y testosterona.
  • Y otra buena noticia es que el CBD ayuda a mejorar las relaciones sexuales.

Con la llegada de la legalización del cannabis medicinal en muchos países, los investigadores empiezan a interesarse más ​​en averiguar sus efectos sobre la salud. Un área que se encuentra actualmente en el punto de mira es el efecto de la marihuana sobre la fertilidad. Y es que como muestran distintos estudios, los hombres en los países occidentales se enfrentan a una crisis reproductiva. De hecho, según los datos, el recuento de espermatozoides en hombres se redujo a la mitad entre 1973 y 2011.

La cuestión de si el recuento de espermatozoides es clave en la crisis de fertilidad se ha debatido durante muchos años dentro de la comunidad científica. Sin embargo, no se ha llegado a una conclusión firme. Y es que, por supuesto, un recuento reducido de espermatozoides tiene implicaciones importantes para la reproducción, pero esta no es la única razón.

Por ejemplo, otra preocupación general es que el número de espermatozoides y otras medidas de la calidad del semen pueden ser una señal de que estamos viviendo en un ambiente tóxico. Cuanto más entendamos sobre esto, mejor podremos enfocarnos en hacer cambios sobre las sustancias que usamos en nuestro día a día. Y una de las que nos ocupa es la marihuana.

¿El cannabis puede producir alteraciones genéticas?

Según estudios recientes, como el realizado por los expertos del Duke University Medical Center (Colorado), el consumo de cannabis repercute en la calidad del esperma. Al parecer, fumar marihuana puede causar cambios en el comportamiento del ADN. En concreto, actúa sobre cientos de genes involucrados en la formación regular de órganos y en el desarrollo general. Esta es la conclusión a la que llegaron los investigadores del grupo tras analizar y comparar el esperma de hombres consumidores con el de otros que no lo eran.

Según los datos, el recuento de espermatozoides en hombres en edad reproductiva se ha reducido a la mitad en solo 40 años.

Para el estudio se utilizaron machos de ratas y humanos. De los veinticuatro humanos escogidos, la mitad había fumado marihuana todas las semanas durante los seis meses anteriores. Los datos recopilados mostraron que cuanto mayor es la concentración de THC, la sustancia psicoactiva presente en el cannabis, mayores son los cambios genéticos encontrados en el esperma.

Ante esta situación es necesario hacerse la siguiente pregunta: ¿qué significa para el desarrollo de los futuros niños que reciban esta carga genética? La respuesta, según confirmaron los investigadores, no está clara, pues los datos no permiten saber hasta qué punto es negativa la influencia del THC en el desarrollo de los embriones y en el posterior desarrollo físico y psíquico de los hijos. En este tema, como en tantos otros en los que el cannabis es el protagonista, todavía existen importantes dudas que solo podrán resolverse al ritmo que la ciencia desarrolle nuevas investigaciones y alcance evidencias más claras y concluyentes. 

Más espermatozoides y más testosterona

Otra investigación, cuyos resultados se publicaron en enero de 2019, apunta a que los hombres que fuman cannabis generan una mayor cantidad de esperma y cuentan con niveles más altos de testosterona. Según el artículo, esta fue la conclusión que alcanzó el equipo de investigadores liderado por académicos de la Harvard T.H. Chan School of Public Health (Boston), quienes colaboraron con colegas de la Universidad de Boston y con los del Hospital General de Massachusetts.

Para la investigación, se recolectaron más de 1100 muestras de semen de 662 hombres con una edad promedio de 36 años. Todos ellos tenían en común una fertilidad reducida, por lo que buscaban una solución en clínicas especializadas. Además del semen, la mitad de los individuos también dieron muestras de sangre para evaluar las concentraciones de hormonas sexuales.

Para analizar las causas de esa baja fertilidad, los participantes se sometieron a cuestionarios que preguntaban sobre el uso de la marihuana. El análisis estadístico de los datos mostró que el 11 % eran fumadores actuales, mientras que el 44 % restante había fumado en el pasado. Al cruzar todos los datos, encontraron que los fumadores de marihuana (actuales y pasados) tenían en promedio 62,7 millones de espermatozoides por mililitro contra 45,5 millones de los no fumadores. Solo el 5 % de los fumadores de marihuana tenía menos de 15 millones de espermatozoides por mililitro (el umbral de la Organización Mundial de la Salud para niveles «normales»), en comparación con el 12 por ciento de los no fumadores. La prueba también mostró una mayor concentración de testosterona en los consumidores de la sustancia.

 

Estos resultados contradijeron la hipótesis inicial de los investigadores, que esperaban que el cannabis afectara negativamente a la calidad del semen. Al contrario, las evidencias apuntan a que el consumo moderado de marihuana puede generar una reacción positiva en el sistema endocannabinoide, que desempeña un papel importante en la fertilidad. Sin embargo, estos efectos positivos desaparecen en aquellos casos en los que el consumo es excesivo.

Según un reciente estudio, los hombres que fuman cannabis generan una mayor cantidad de esperma y cuentan con niveles más altos de testosterona.

Otra interpretación posible que señalan los autores del estudio es que los que tienen niveles más altos de testosterona normalmente son más proclives a realizar conductas menos convencionales o de cierto riesgo, incluyendo fumar marihuana. En este caso, la alta testosterona sería la causa y no la consecuencia del consumo.

Al igual que ocurre con el primer estudio al que nos hemos referido, los resultados no son concluyentes. De ello advierten los investigadores, dada la limitación que supone que todos los hombres involucrados estaban siendo tratados en clínicas de fertilidad. Una circunstancia por la que no cabe realizar una extrapolación de estos datos a la población general. Por tanto, solo nuevas investigaciones esclarecerán este asunto, para reforzar o contradecir los resultados obtenidos.

Mejorando el sexo

Aparte de todo lo anterior, también cabe destacar las evidencias que apuntan a que el envejecimiento es una de las principales causas de la disfunción eréctil. Esta relación se basa en el efecto que produce una toxina llamada dioxina. La buena noticia es que el cannabis es un aliado para combatirlo.

Por otra parte, otros estudios reflejan que el cannabis ayuda a aumentar el deseo sexual. El motivo es el papel que juega el CBD en el correcto funcionamiento de dos sistemas muy importantes del organismo: el sistema de inhibición sexual y el sistema de excitación sexual. Este compuesto permite armonizar el funcionamiento de los dos sistemas, lo que reduce los sentimientos de estrés y ansiedad a través de diversas reacciones químicas.

La consecuencia es que los individuos se sienten más lúcidos y se rebajan los niveles de nerviosismo. Estos dos factores pueden ser claves para una buena expresión durante los encuentros íntimos y marcar la diferencia entre unas relaciones de buena o mala calidad. Además, como el compuesto protagonista es el CBD, el proceso no se encuentra alterado por ningún tipo de estimulación o psicoactividad, de tal forma que es poco probable que aparezcan efectos secundarios desagradables.

En conclusión, parece que hay pruebas suficientes para creer que el cannabis afecta a los espermatozoides, especialmente por el efecto del THC, aunque no existen pruebas concretas de que las consecuencias sean negativas. Lo que sí está claro es que el CBD puede mejorar la vida sexual de las personas. Por ello, si lo necesitas, puedes consumir este compuesto bajo alguna de sus múltiples formas. Tu vida sexual lo agradecerá, y tu pareja también.

Fuente Dinafem.org