Un nuevo informe de la ONU ha vuelto a poner en evidencia la competición entre Perú y Colombia por evitar el dudoso honor de ser el primer productor de hoja de coca en el mundo. Un inocente arbusto que ha alimentado y dado energía durante siglos es considerado un problema por los prohibicionistas.

El documento, presentado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en sus siglas en inglés), se ha leído de forma diferente en cada país. Mientras en Colombia el representante de dicha oficina aseguró que Perú había pasado a ser el primer productor mundial, en Lima se afirmó lo contrario, aunque las autoridades reconocieron que el narcotráfico ha seguido avanzando y abriendo nuevos frentes en el país.

En realidad, se trata de una discusión técnica. Según señalaron los representantes de la UNODC en Lima, en Colombia la hoja de coca se seca al horno, mientras que en Perú ese proceso se hace al sol. Hechas las equivalencias del caso, explicaron, Colombia sigue siendo el principal productor mundial, con 149.391 toneladas métricas contra 128.000 de Perú, donde, además, se destinan unas 9.000 toneladas para fines lícitos (tradicionales y elaboración de algunos productos).

El segundo lugar, en cualquier caso, no es motivo de celebración en Perú, porque el año pasado la superficie cultivada de coca creció en un significativo 6,8%, desde 56.100 hectáreas a 59.900, como reconoció Rómulo Pizarro, presidente de Devida, la agencia antidrogas de Perú. De acuerdo con esa medición, Perú también ocuparía el segundo lugar en superficie cultivada tras Colombia, que tiene 68.000 hectáreas.

«En Perú no hay discrepancia con las cifras, nosotros siempre hemos trabajado nuestras mediciones con hectáreas cultivadas, porque no hay otro indicador común», precisa Pizarro, quien admite que, aunque se ha logrado rebajar mucho la superficie ?en su peor momento, Perú llegó a tener cerca de 140.000 hectáreas de cultivos de coca?, el problema se está complicando, porque «el narcotráfico ha empezado a sembrar en nuevas zonas, como las de frontera». Precisamente uno de los nuevos enclaves de la coca se ubica en la cuenca del río Putumayo y el bajo Amazonas, cerca del límite entre Perú y Colombia. Según el informe de la UNODC, allí la superficie cultivada se ha triplicado entre 2005 y 2009, y ahora es de 1.666 hectáreas.

Quien sí expresó críticas al informe de la UNODC fue el canciller peruano, José Antonio García Belaunde, quien ayer declaró que «hay inconsistencias» en el documento. «No son las cifras que maneja el Gobierno peruano, tampoco las que maneja la agencia [antidroga] del Gobierno de Estados Unidos, la DEA», agregó García Belaunde, quien sugirió que las cifras y la metodología de estos trabajos sean revisadas.

El canciller también señaló que, mientras la producción de coca aumenta, la cooperación internacional que recibe Perú para enfrentar el problema de la droga decrece. «Lamentablemente, nos están dejando solos», dijo. Rómulo Pizarro coincide con este diagnóstico y asegura que actualmente la cooperación internacional que recibe el país asciende a solamente 70 millones de dólares anuales, la mitad de lo que llegaba en 2002.

«Lo que pedimos es correspondencia, corresponsabilidad, porque si hay aumento en la producción evidentemente se debe a que hay un aumento en la demanda de drogas», afirma Pizarro, quien asegura que, en el tema de ayuda internacional para enfrentar al narcotráfico «las cifras que maneja Colombia no se comparan a las de Perú».

[De acuerdo con el informe de la ONU, presentado ayer en Washington, la superficie total destinada al cultivo de coca en el mundo se redujo en un 5% en 2009, informa Efe. Ese descenso «obedece, sobre todo, a una disminución importante en Colombia, no compensada por el aumento registrado en Perú y en Bolivia», afirmó el director ejecutivo de UNODC, Antonio María Costa, que aplaudió los «éxitos» del plan del Gobierno de Colombia para erradicar los cultivos de coca, que ha conseguido reducir a la mitad sus cultivos. Sin embargo, Colombia cultivó cerca del 43% de la producción mundial de cocaína, seguido de Perú, con un 38%, y Bolivia, con un 19%, según el informe.]

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